16.9.26

A vueltas con los votos

Esto de Torreblanca, clarificador, el otro día en el periódico. Varios Estados europeos diferencian entre nacionalidad y voto, precisamente para evitar alterar el demos con personas a las que lo que ocurra, ni les va ni les viene. En Dinamarca el derecho se pierde después de estar dos años fuera del país; en Alemania, a mayores, hay que acreditar además una relación directa con el país.

No es tan sencillo, no.

1 comentario:

  1. Como pregunta García Domínguez hablando de Suecia: "¿Pueden la soberanía de un Estado y la conservación futura de sus instituciones depender de un electorado sin raíces en el territorio ni afinidades profundas con sus valores colectivos? ¿Puede un rincón de Occidente seguir siendo Occidente si van a ser no occidentales los encargados en última instancia de decidirlo?

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