27.4.26

¿Y si...?

Esto del maestro Espada, a vueltas con el suicidio, asistido o no: "Quizá matarse fuera la reacción inmediata del primer hombre que empezó a comprender el mundo. Hasta tal punto que la presión evolutiva hubo de organizar toda suerte de defensas: la moralidad, la religión, el autoengaño…"


25.4.26

La historia, las emociones y la vida

Alain Corbin, el otro día en La Lectura: "Creo que hoy somos más conscientes de que la historia no puede reducirse a los acontecimientos políticos o económicos. Las emociones, los sentidos, las percepciones forman parte esencial de la experiencia humana [...] El historiador no debe confundir esa preocupación contemporánea con las sensibilidades del pasado. Esa es precisamente una de las dificultades de nuestro oficio: comprender emociones que ya no son exactamente las nuestras".

PS: la alegría estuvo vinculada a la religión durante siglos. Qué cosas tan lejanas... 

Un maestro.

24.4.26

Costumbres

Me leí en dos tardes el No había costumbre, de MA Aguilar. Un libro ligero, y no lo digo con desprecio. Hacen falta libros así, recuerdos de la gente que vivió momentos históricos y que complementan lo macro con lo micro. Porque la historia también hay que entenderla a ras de suelo...

Me quedo con la anécdota del viático cobrado en el gobierno civil de La Coruña antes de ir a cubrir el Consejo de ministros, y la relaciono con otra que cuenta Cebrián en sus memorias: "que pasen los periodista, y que coman." 

23.4.26

País como territorio (hoy, 23 de abril)

Hay todavía gente que me mira raro cuando hablo de Sanabria como "mi pequeño país". Esta nota del martes 22 de enero de 1901, publicada en El Norte de Castilla:



A principios del siglo XX, por cierto, El Norte hablaba de noticias de Castilla (Información de Castilla) incluyendo las de las provincias de Logroño y de Santander:


21.4.26

¿También está cambiando nuestra forma de leer?

Esto que venía el viernes en La Lectura, a vueltas con Amazon y nuestros cambios lectores: "El resultado es un desplazamiento sutil pero profundo: la literatura deja de organizarse en torno a una conversación cultural más o menos compartida y pasa a hacerlo dentro de múltiples burbujas de afinidad, donde cada lector recibe un menú distinto. En ese contexto, escribir ya no es solo proponer una obra, sino también, aunque sea indirectamente, posicionarse dentro de un sistema de descubrimiento."

¿Estamos perdiendo la comunidad de sentido compartido también en esto?


PS: en Logroño