El otro día, de nuevo muy relevante Ana Palacio a vueltas con "la desorientación europea".
Dos ideas interesantes:
La primera: "Al inicio del siglo, la
construcción europea se proclamó portadora del futuro. Se auguraba un siglo
triunfal para el método de la Unión y su aptitud para persuadir mediante
reglas, estándares y mercado, sin ejercicio de fuerza. El "efecto Bruselas"
parecía confirmar esa tesis.
Aquella visión tenía base. Desde
las vacas flacas actuales, no cabe olvidar que en 2008, antes de estallar la
crisis desencadenada por la quiebra de Lehman Brothers, el PIB agregado de la
eurozona era equivalente al estadounidense en términos nominales. Pero
descansaba sobre una premisa raramente explicitada: el poder normativo europeo
se fundaba en la garantía de Estados Unidos."
La segunda: El problema europeo no es, así, de diagnóstico. Es de decisión.