Esto de Forohaar en FT, vía Expansión: "El primer ministro canadiense, Mark Carney, habló sobre esta "ficción agradable" en su impactante discurso de Davos la semana pasada, y enumeró varios ejemplos de los problemas del antiguo orden: desde "reglas comerciales... aplicadas asimétricamente", hasta el "derecho internacional aplicado con rigor variable según la identidad del acusado o de la víctima", pasando por el mito de que Estados Unidos podría seguir vigilando el mundo, garantizando un sistema financiero estable y resolviendo conflictos globales sin un mayor reparto de la carga mundial y una mejor consideración de las nuevas grandes potencias como China. Los políticos a nivel mundial, no solo en EEUU, "evitaron denunciar las brechas entre la retórica y la realidad".
A falta de honestidad y de una conversación sensata sobre cómo hacer la transición hacia un nuevo orden mundial, obtuvimos a Trump. Él no tiene respuestas reales, solo ego, agudos instintos animales y un talento para cambiar las tornas frente a sus adversarios en cualquier momento."
