18.2.26

"Los de fuera"

Sostiene Johan Norberg en La Lectura que "necesitamos esta discusión teórica sobre cómo las sociedades a menudo prosperan cuando están abiertas a algo que viene de otros lugares, de otras experiencias, de otros orígenes. Por eso los migrantes suelen estar sobrerrepresentados en las startups, en los premios Nobel y cosas por el estilo."

Hay que repensar bien la emigración. Y su contribución



17.2.26

La historia, la vida

Mick Herron, el de los caballos lentos, el otro día en el periódico:  "Pero me gusta pensar que los grandes avances de las últimas décadas se basan en que los individuos y las instituciones han debido dar cuenta de lo que se hizo mal hace años o siglos. Aunque pensemos lo contrario, a todos nos gobierna la Historia y hay que intentar salir airoso de lo que se hizo mal y no repetir lo errores."

16.2.26

Pensar más allá

El profesor Lamo de Espinosa proponía el otro día en El Mundo darle una vuelta a lo que tenemos en nuestra política exterior. Sobre la base de tres ejes: tejer una sólida red de alianzas bilaterales, repensar nuestra relación con los grandes y, por último, invertir en disuasión.

No se lo pierda, caro lector.

11.2.26

Diferenciar lo estructural de lo coyuntural

Quizá lo coyuntural fueron estos años, entre la postguerra y el siglo XXI. Quizá el vínculo era más coyuntural de lo que pensamos. Brillante, provocador e incisivo Sorman, el otro día en ABC

Estados Unidos es lo contrario a Europa, no le demos muchas más vueltas...

 

8.2.26

Vino y complejidad

El maestro De la Espada, el domingo pasado: "La historia del progreso humano puede ser descrita como un obstinado vaciado de toda forma de palabrería. [...] No es raro que en la política se dé la máxima supremacía del relato. Puede que la política sea la más poderosa protección que le quede a la superchería."

Brutal.

7.2.26

Los cuartos

Luis Alemany, el otro día en La Lectura. ¿Por qué llamamos en España cuartos a las habitaciones?: 

Hace 170 años, las viviendas de los trabajadores industriales recién llegados a las ciudades de España consistían en un puzle de cuatro espacios cuadrados, directamente conectados entre ellos (sin pasillos ni distribuidores) y sostenidos por un pilar en medio y por muros de carga en su perímetro. Como eran cuatro espacios, aún hoy llamamos cuartos a las habitaciones. En el primero de ellos se dormía, en el segundo había un hogar, se cocinaba y se estaba; en el tercero se trabajaba y en el cuarto se guardaban las cosas del oficio y el vivir.

Pues eso