15.6.26

Todos bebían

No comenté mucho en su momento el libro que los de Panenka publicaron sobre Strelstov, un  libro que retrata el horror de la vida bajo la dictadura soviética. Ahora encuentro unas notas dispersas y les doy forma. El autor se hace un hueco en la vida soviética, una vida gris para todos en la que los jugadores, es verdad, podían aspirar a un apartamento para ellos solos. Un lujo en aquel mundo de mierda, pero en el que los jugadores de los equipos grandes podían escapar de las estreches de las viviendas comunales a las que el régimen condenaba a la sociedad. 

Eduard tuvo un vida triste, empapada por el alcohol. Campeón olímpico en 1956 al derrotar a Yugoslavia, se convirtió en una estrella, y estaba destinado a ser el líder del combinado en el mundial de 1958 en Suecia. El problema es que, incluso muerto Stalin, el país seguía siendo un Estado autoritario. Aquel triunfo despertó los recélelos de la dictadura, que veía a Eduard veía demasiado alegre, demasiado occidentalizado en su forma de jugar: un candidato potencial a desertor. Por eso, no llegó a jugar la final contra Yugoslavia, pese a que era la estrella del equipo. 

Pero hay un olor y un sabor recorren el libro. El del alcohol. En esa época, todo el mundo lo hacía. "Nadie veía el alcoholismo como una enfermedad", sostiene el autor. Los futbolistas bebían, todos. Kuzma bebía, Neto bebía, Simonian bebía incluso Yashin lo hacía. Las relaciones personales eran endebles y el alcohol ayudaba a socializar. 

"El chico maravilla se ha vuelto un consentido" titulaba el diario oficial Pravda, tras una pelea que acabó Eddi en comisaría siendo analizado a su vez por la policía, meses antes del escándalo que acabó con él en la cárcel. 

Insisto en el momento, ya había muerto Stalin pero el jugador conoció la crueldad del sistema penal soviético, y ahí comenzaron sus problemas pulmonares. Tras la condena y penar cinco años en un gulag, poco más que mano de obra esclava, volvió a trabajar en la fábrica ZIL, como obrero y poco a poco retomó una actividad futbolística que no había abandonando nunca, ni en los campos. Pero ya no era el mismo y su carrera tampoco, claro. 

Murió joven, con poco más de cincuenta años, víctima de un sistema terrorífico que no consentía la desviación y que fomentaba el alcoholismo...

14.6.26

La unidad

Nos pusimos con la segunda temporada de La Unidad. Acción trepidante contra el terrorismo islamista. Es una serie extraña en la España de hoy en día. Aparece de manera descarnada el machismo de la cultura islámica, en el que las mujeres son objetos para disfrute del marido, y parece también el trabajo de los servicios de información, sus dudas, su azaras y sus errores...



Empezando la tercera, que por lo que veo nos lleva al Afganistán previo a la caída de los talibanes...  

13.6.26

Cosmopolitismo y nacionalismo (futbolístico)

Esto de Buruma en Letras Libres, a vueltas con la identidad y el fútbol: "Digo “nosotros”, un pronombre que suelo evitar. Pero, como creo que señaló una vez Arthur Koestler, está el nacionalismo y luego está el nacionalismo futbolístico, siendo este último mucho más intenso. Koestler, ciudadano británico criado en Budapest, fue un nacionalista futbolístico húngaro toda su vida. Nací y crecí en los Países Bajos y, aunque me fui en 1975, confieso ser un acérrimo chovinista futbolístico neerlandés.

Lo mismo ocurre con Simon Kuper. Nacido en Uganda de padres judíos sudafricanos, criado y educado en los Países Bajos y en Gran Bretaña, y ahora ciudadano francés, Kuper es, como Koestler y como yo, alguien a quien Stalin habría llamado un “cosmopolita sin raíces”. No obstante es un ferviente seguidor de la selección holandesa, cuyos jugadores visten los colores naranja de la casa real holandesa. Le encanta su estilo fluido. Sin embargo, Kuper solo tenía cuatro años cuando Alemania se impuso sobre su equipo adoptivo en 1974. Su opinión sobre aquella derrota es que los holandeses no le habían dado ninguna importancia, porque, con su hermoso juego ofensivo, habían tenido una victoria moral. En realidad no fue así: a la gente sí le importó, y mucho. Ser derrotados por los krauts fue como revivir la Segunda Guerra Mundial."


12.6.26

Armando Chaguaceda

El siniestro papel del expresidente Rodríguez-Calomarde-Zapatero. La visón de los demócratas de Iberoamérica (Armando Chaguaceda, en este caso) es esta: "Hay algo mucho más profundo que un simple tema de negocios o intereses personales. Zapatero introdujo un giro iliberal dentro de una parte importante de la izquierda española. Siempre digo -medio en broma, medio en serio- que Sánchez es «Orban con rostro humano». Un amigo mío me corrige: «Con rostro hermoso». El fenómeno es parecido: concentración de poder, tensión con otros poderes del Estado, uso político de la memoria histórica, cuestionamiento constante de la legitimidad del adversario... Y eso empieza, en buena medida, con Zapatero. Había una democracia imperfecta, con corrupción y problemas, pero funcional. Y en un momento dado una parte de esa izquierda decide importar métodos políticos que no pertenecían a la tradición democrática liberal europea, sino a ciertas izquierdas latinoamericanas. Ahí aparece el lawfare, la utilización de la historia como arma política, la lógica amigo-enemigo permanente".

11.6.26

Gregorio

Me puse con el documental sobre el acoso y asesinato de Gregorio Ordóñez, producido por El Diario Vasco. 

Después de la cacería a la que la extrema izquierda nacionalista había sometido a la derecha española desde medidos de los setenta, Gregorio había convertido al PP en la primera fuerza política de San Sebastián. Algo intolerable para el nacionalismo cruento. ¿La derecha gobernando la capital de Guipúzcoa? Así que decidieron matarlo, por la espalda, mientras almorzaba desarmado. 

Treinta años ya. La rata de Valentín Lasarte ejerció de chivato, el retrasado mental de Carasatorre y el pistolero García Castillo fueron los ejecutores. Toda la historia sigue poniendo los pelos de punta. La valentía de Ana Iríbar, la serenidad del niño huérfano que hoy es ya un hombre... 

Y de fondo el odio, el odio de una parte de la sociedad vasca, odio en estado puro (ETA mátalos en las contramanifas que le hacían a Gesto por la Paz primero y luego a Basta Ya) contra la población que no pensaba como ellos (¨Los asesinos / llevan lazo azul"). Me pregunto siempre cómo habrá evolucionado esa gentuza. Esta tropa que tenía veinte o treinta años y que ahora serán señoros o nekanes de pelo verde con cincuenta o sesenta años... ¿Se habrán arrepentido alguna vez? ¿Habrán pensado en el daño causado no a construcciones míticas, sino a personas con nombre y apellidos? ¿Estarán orgullosos de su papel?



Acabé también la segunda de La Unidad. Magnífica, llena de giros y de tension...

10.6.26

La IA y la empresa (y V)

Por rematar. Ideas de interés en el libro de Luis Diéguez sobre la inteligencia artificial:

  • La idea de que más de dos tercios de los cambios a la hora de meter la IA en una empresa son culturales, no tecnológicos.
  • Gente a quien seguir: Suleyman y La ola que viene.
  • Practicar la serendipia: leer mucho sobre cosas que puedan parecer inconexas...
  • Usar herramientas como Google Keep y acostumbrase a trabajar con agentes.
  • Cuidado con la "falsa ilusión de competencia" que genera la IA, el viejo efecto Dunning-Kruger
  • ¿Por qué optar por el pensamiento generalista?
    • Es más fácil saltar de un área de conocimiento a otra.
    • La innovación, la de verdad, surge de la intersección entre diferentes campos.
    • Trabajar en forma de T: profundidad en el palo vertical y amplitud en el horizontal.
    • El futuro está en las personas neurodivergentes 

9.6.26

La IA y la empresa (IV)

Con la llegada de los agentes, sostiene Diéguez, la IA va a reemplazar a los que hacen, pero no a los que dirigen. Triunfarán los pensadores libres, los que sean generalistas y tengan un cierto conocimiento global (B. Fuller). Por eso, en su decálogo el punto séptimo es "Conviértete en un generalista profundo", la especialización es para los insectos, y renuncia a competir con la IA en la ejecución de las tareas...

Me interesa el fenómeno BYOIA, imparable en las empresas, y también la reflexión sobre lo que Philip Anderson escribía en More is different: la reducción de todo a sus leyes fundamentales no sirve para explicar los sistemas complejos, debido a que al aumentar la escala parecen leyes nuevas.

También está Pareto, siempre está Pareto y el autor apuesta por el 80/20: la IA puede respondernos como máximo al 80% de lo que le pedimos, pero el 20% restante debe ser nuestra aportación basada en criterio propio. La IA no es un oráculo, es un colaborador potente. 

De fondo, otro riesgo del que avisa el libro: el de la atrofia de las habilidades, es decir "el riesgo de que, al externalizar el conocimiento, los humanos perdamos capacidad de pensamiento crítico o pericia técnica básica, volviéndonos incapaces de supervisar a la IA aunque tengamos voluntad de hacerlo..."