Falleció el otro día Gregorio Morán. Lo descubrí en otra vida a través de Marcial -veinte años ya de su muerte, qué cosas y cómo pasa el tiempo- y fue toda una revelación. Devoré su Ambición y destino, quizá el mejor perfil del presidente Suárez, y me pareció también espectacular El maestro en el erial, para entender los últimos años de Ortega.
Debió de ser un hombre con pocos amigos, o al menos eso parecía, con su carácter hosco de charnego nunca integrado en la Cataluña oficial. Esa izquierda democrática, ajena a lo totalitario, de la que ya van quedando pocos ejemplares...
Muy bueno el obituario de Ellacuría, por cierto.
Que la tierra te sea leve, y gracias por tus sabatinas.
