9.4.26

Manolo Xhaqueno

Se va yendo mucha de la gente que eran adultos en mi niñez. 

Falleció Manolo, el día 7 de este mes, en Hospital de Órbigo, el que había sido su pueblo durante los últimos años. Manuel González, Manolo Xhaqueno, formó parte de una familia que es una buena metáfora del cambio que ha explicado el devenir de la sociedad española en ultimo siglo. Manolo tenía casi noventa años, nació en una España republicana hijo de labradores, de una pequeña aldea sanabresa, la suya y la mía. Varios de sus tíos fueron sacerdotes, entre ellos el mítico don Miguel, el sacerdote que presidió el ocaso del pueblo entre 1945 y finales de los años ochenta. Los padres de Manolo, Santos González y Francisca Rodríguez, tuvieron siete hijos. Los varones, cinco, fueron al seminario. Tres de ellos acabaron siendo sacerdotes: Miguel y Magín frailes pasionistas, Manolo sacerdote diocesano en Astorga. Otro hermano, Benjamín, acabo siendo un sociólogo brillante que pasó por Yale tras dejar el seminario. A este último le hubiera hecho gracia el final: de los siete hijos, solo quedan a día de hoy con vida las dos mujeres. 

Manolo y sus hermanos fueron grandes amigos de mi padre. Miguel, su hermano, fue una figura clave en mi cambio de vida en 1987. A Manolo lo recuerdo un verano de aquellos, cuando fue con mi padre a buscarme de un campamento. Volvíamos al pueblo, imagino que desde Peñafiel y en algún momento le pedí a mi padre, con trece años o así, que me comprara el Marca. Mi padre debió de decir algo de "ya estás con el fútbol" y Manolo sentenció, con la autoridad que daba ser sacerdote: "lo importante es que lea. Cómpraselo". 

En fin, Miguel y Manolo rezaron el responso por mi padre en el tanatorio con él de cuerpo presente, y quizá fue ahí la última vez que los vi juntos.

Hombres buenos, que ayudaron siempre a los suyos.

Que la tierra te sea leve, amigo. Y ojalá haya un cielo para que estés ahí ahora con los tuyos... 

 

8.4.26

Las víctimas como héroes

Pascal Bruckner en La lectura del 20 de marzo, sobre las víctimas y el victimismo. Mucho del hombre masa del que ya hablaba Ortega: ha muerto el héroe y ha sido sustituido por la víctima. Y así nos va

Es el mundo que viene...

7.4.26

Civilizar y juventud

 Esto del maestro Espada el otro día en el Jornal:

Sobre los periodistas, esto de  Helen Andrews: Si los periodistas no son individualistas puntillosos a quienes no les importa enemistarse con la gente, ¿de qué sirven? Si una empresa pierde su espíritu aventurero y se convierte en una burocracia feminizada e introspectiva, ¿no acabará estancándose?».

Sobre el proceso de civilización: El proceso de la civilización, un concepto acuñado por Norbert Elias (1939), ha actuado sobre estas características de modo crucial. Ha convertido la violencia en deporte, la dominación en mérito y la rivalidad en emulación. La civilización es, sobre todo, la domesticación, por métodos diversos —y quizá el Estado sea el primero—, de la agresividad masculina. Obra, fundamentalmente, de los hombres: igual que hicieron la guerra, firmaron la paz.

Sobre la disidencia: La metáfora de un mundo decidido por mujeres. Cualquier conversación intelectual ha desaparecido. La vida ya solo es un agobiante experimento de las emociones. Y toda disidencia, una crueldad. 


Una tal Juliana Canet: La Juliana tiene 26 años. Es todo el problema. No sabe quién fue Heinrich Himmler ni cómo lo recibieron en Montserrat en 1940. Ni tampoco el gozo del abad Escarré no t'escarrasis (qdmp) al recibir a Franco bajo palio, veinte años después. Montserrat es como el Camp Nou cuando lo llamaban Nou Camp. Sinécdoques de la farsa catalana. Pero ya aprenderá la Juliana. El problema no es su ignorancia pagada y petulante. El problema es la amplificación de su ignorancia. En el pasado, las chorradas se quedaban —gratuitamente— en las asambleas o en los bares. Hoy están en la radio pública y hasta en Vox Populi. Los efectos, reales o presuntos, de la gran feminización se quedan cortos ante La Gran Juvenilización. La participación de los críos en la formación de la opinión no solo refuerza la sentimentalización del espacio público. Refuerza el error y el bulo.

6.4.26

Viajes

Aprovechando los desplazamientos de la Semana Santa, rematé Lo contó la radio, una serie que emitió en verano Onda Cero. Interesante y bien armado, con mucho trabajo detrás. Un poco desagradable el de Pedro Ruiz y algunos bastante intrascendentes, pero siempre se aprende algo.

Descubrí también el de Atapuerca, a cargo de la gente de la Junta. Interesante y bien armado, redescubriendo la figura de Emiliano Aguirre. Otro ferrolano ilustre.  


PS: no ha perdido fuerza Lo más odiado con el cambio de Soto por Arranz.

 

5.4.26

Los precios

El precio fijo fue una avance de la civilización, un logro de hace 150 años. Ya no dependía de tu aspecto o de lo que el vendedor opinara... 

Eso también está cayendo, como contaban el otro día en El Semanal.

 Bienvenidos a un futuro que se va medievalizando...


4.4.26

¿Universidades mediocres?

Estuvimos por el viejo Ferrol y entramos en la librería de siempre. Estética bloqueira en las dependientas, bastante ariscas, por cierto. Pero somos unos románticos y siempre acabamos volviendo. Me autorregalé Un escándalo en Könisberglo último de Clark en castellano, a vuelta sobre un bulo en la ciudad de Kant pocos años después de su muerte. 

Me quedo con este párrafo, dedicado a los profesionales del fracaso español, esos que se echan unas risas cuando descubren que la Universidad de Salamanca tenía, por ejemplo unos pocos centenares de alumnos a principios del siglo XIX. Ahí va, agua bien fría. Hablamos de la Universidad de Inmanuel Kant: Entre los años 1802 y 1805 la media de estudiantes matriculados fue solo 132. Incluso después de una amplia serie de reformas del currículo y la fundación de nuevas clínicas e instalaciones de investigación, el número de estudiantes nunca excedió de 452.

Hablar del fracaso español sin tener en cuenta los datos globales no sirve de nada..

1.4.26

La historia ¿siempre vuelve?

Esto de Ferguson, el domingo en ABC. De Galípoli a Ormuz, pasando por los años ochenta. De Malaca a Formosa; los estrechos.Se abren y se cierran. Todo rima...