Estuvimos por el viejo Ferrol y entramos en la librería de siempre. Estética bloqueira en las dependientas, bastante ariscas, por cierto. Pero somos unos románticos y siempre acabamos volviendo. Me autorregalé Un escándalo en Könisberg, lo último de Clark en castellano, a vuelta sobre un bulo en la ciudad de Kant pocos años después de su muerte.
Me quedo con este párrafo, dedicado a los profesionales del fracaso español, esos que se echan unas risas cuando descubren que la Universidad de Salamanca tenía, por ejemplo unos pocos centenares de alumnos a principios del siglo XIX. Ahí va, agua bien fría. Hablamos de la Universidad de Inmanuel Kant: Entre los años 1802 y 1805 la media de estudiantes matriculados fue solo 132. Incluso después de una amplia serie de reformas del currículo y la fundación de nuevas clínicas e instalaciones de investigación, el número de estudiantes nunca excedió de 452.
Hablar del fracaso español sin tener en cuenta los datos globales no sirve de nada..
