Alain Corbin, el otro día en La Lectura: "Creo que hoy somos más conscientes de que la historia no puede reducirse a los acontecimientos políticos o económicos. Las emociones, los sentidos, las percepciones forman parte esencial de la experiencia humana [...] El historiador no debe confundir esa preocupación contemporánea con las sensibilidades del pasado. Esa es precisamente una de las dificultades de nuestro oficio: comprender emociones que ya no son exactamente las nuestras".
PS: la alegría estuvo vinculada a la religión durante siglos. Qué cosas tan lejanas...
Un maestro.

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