2.5.26

Pesimismo indefinido

Esto de Peter Thiel, en su obra clásica, De cero a uno. Un retrato de los europeos, de hace más de diez años. Ahí va la definición del Pesimismo indefinido: Todas las culturas tienen un mito de decadencia a partir de alguna era dorada, y casi todos los pueblos a lo largo de la historia han sido pesimistas. Todavía hoy el pesimismo domina una gran parte del mundo. Un pesimista indefinido mira hacia un futuro sombrío, pero no tiene la menor idea de qué hacer con él. Esto describe a Europa desde comienzos de la década de 1970, cuando el continente sucumbió a una inadvertida deriva burocrática. Hoy toda la eurozona es una crisis a cámara lenta y nadie se hace cargo. El Banco Central Europeo (BCE) no hace nada más que improvisar. El Tesoro de Estados Unidos imprime «En Dios confiamos» en el dólar; el BCE bien podría imprimir en el euro: «Patea la lata cuando se te cruce en el camino». Los europeos sólo reaccionan ante algo cuando acontece y esperan que las cosas no vayan a peor. El pesimista indefinido no puede saber si el declive inevitable será rápido o lento, catastrófico o gradual. Lo único que puede hacer es esperar a que acontezca, y, entre tanto, se dedica a comer, beber y a estar contento: de ahí la famosa manía europea de las vacaciones.

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