Edito y transcribo este final del del Yira-Yira de Arcadi del 16 de octubre de 2026. Todos los párrafos son para enmarcar. Sobre la infantilización de la vida y su relación con el ocaso de la pareja.
“Yo sostengo, y lo he dicho muchas veces aquí, y lo digo siempre que puedo y lo escribo, que yo creo que la vida en pareja es un estado superior del mundo, ¿no?
E, incluso con sus altibajos. Sí, pero no solamente con los altibajos, sino con los procedimientos, que la burguesía imaginó para que la institución de la pareja pudiera seguir funcionando; incluso con eso. La pareja es, sin embargo, no solamente un estado superior del mundo, sino que es una fuente. -yo he pensado mucho sobre esto, debo decirle- y he llegado a la conclusión de que también es una fuente de madurez. Por supuesto.
Y mire, le voy a decir algo más:
Estas generaciones de las que hablamos, que no se casan y tal, y las más jóvenes, aún las más jóvenes que van por exactamente el mismo camino. Bien, le voy a plantear una hipótesis, y la dejamos suspendida, ¿no? La dejamos ahí suspendida. Las largas adolescencias de las nuevas generaciones, también se justifican por esto. Sí, está el problema de la vivienda. Eso es lo supuesto, ¿eh? Que sabemos y que hablamos todos los días, etcétera, etcétera. Pero yo le voy a decir una frase terminante: No hay quien crezca solo. Crecer se crece en compañía. Crecer se crece en la fricción. No en la ficción, en la fricción.
Crecer se crece renunciando. Crecer se crece ganando. Luego, cuando uno es mayor, puede jugar a hacer el ermitaño y a todos estos juegos del onanismo psicológico en el que se convierte a veces la vida. Pero la madurez no se adquiere en solitario.”



