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17.5.20

Series y tal

Dejamos aparcada la de los Peaky Blinders al final de la segunda temporada. Creo que es la serie más sobre valorada de la década: un guion inverosímil en el que cada dos capítulos va a pasar algo que "va a acabar con Tommy Shelby", cosa que por supuesto no ocurre nunca. Buena música, eso sí, pero de momento, al fondo del saco.


Nos pusimos con La voz más alta, en Movistar. Una buena metáfora de lo que supuso la irrupción de La Sexta en la vida política española. La polarización como opción para ganar audiencia. Ni el mundo conservador tenía un altavoz televisivo en EEUU antes de la irrupción de la Fox News, ni el pensamiento de la izquierda radical tenía tampoco hueco televisivo en España  "La gente no quiere estar informada, quiere sentirse informada" dice Roger Ailes, pensando en El Intermedio... Ironías aparte, muy buena y muy recomendable para entender cómo hemos acabado todos tan polarizados:



Los findes caen las pelis. Nos pusimos con otra de Eastwood, la del tren de las 15.17 a París. Otro buen rato. Y de nuevo, como en Richard Jewell, una reflexión sobre la familia, la amistad y el papel de las madres. Nos gustó. Y mucho. Quizá es que nos vamos haciendo mayores y cada vez nos gusta más este tipo de cine, mientras el Andurlino duerme. 



También nos pusimos con una noruega, la de Terremoto. Nada del otro mundo, pero mejor de lo que esperábamos. También en Europa se hace buen cine.



PD: Hablando de la Línea invisible, esto el otro día en El Español.

19.9.13

Pelis gamberras

Era domingo por la tarde y Lisboa resplandecía. Volver al cine. Esta vez me puse con Wanted, cine negro gamberro, en la línea de Snatch o más al fondo, de Tarantino. Una forma de rodar original, un guion inteligente y buenos actores. Un robo, la ciudad de Chicago y un montón de perdedores asomándose por la pantalla. Un magnífico Keitel y varios secundarios de nivel. Buen cine, mejor de lo que me esperaba. Ideal para echar el rato.

PS: ya con la sexta del Ala oeste, cortesía, de nuevo, del Gran Batera.

29.11.12

Pero hay verdades que merecen nuestra atención, y hay otras con las que no conviene mantener diálogos.


Estuve viendo El indomable Will Hunting. Al fondo, Boston y aquel MIT de leyenda. Una ciudad construida sobre la colina. La Norteamérica colonial, otro lugar en el que vivir en alguna de mis siguientes vidas. Hacen un buen papel un alocado Affleck y un joven Damon, en la peli que los lanzó a la fama. Estaban acabando los noventa y yo aún seguía en la facultad… qué cosas. Entonces no sabía que hay fantasmas que nos persiguen, fruto de lo que fuimos o de lo que imaginamos que fuimos. Fantasmas poderosos, que habitan en nosotros y que pueden perseguirnos sin tregua, martirizándonos cada noche con sus recuerdos. Nos construimos contra ellos, pero también con ellos. Como experimenta el protagonista, atributos como la inteligencia o la lucidez pueden ser una maldición si uno antes no ha aprendido a vivir consigo mismo. El duelo entre Williams y Damon es quizá lo más interesante de la película. Un buen guion; en una película reflexiva que cuenta más de lo que parece... al fin y al cabo, como nos recordó Yanes, nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto…


PS: Sánchez Piñol nos recordó una vez que: Mai no som infinitament lluny d'aquells qui odiem. Per la mateixa raó, doncs, podríem creure que mai no serem absolutament a prop d'aquells qui estimem. Quan em vaig embarcar ja coneixia aquest principi atroç. Però hi ha veritats que mereixen la nostra atenció, i n'hi ha d'altres amb les quals no ens convenen els diàlegs


PD: En Labacete. Tenía que decirlo

6.2.11

Cine. Cuatro

Otra peli que quise ir a ver en su momento. Y que no vi. En tierra de nadie, un drama que ganó un oscar: un bosnio y un serbio quedan atrapados en una trinchera en la última (por ahora) guerra de los Balcanes. Recuerdo que yo era aún un joven irredento y me perdía con aquel conflicto: ¿Por qué luchaban? ¿Quiénes eran los buenos?, ¿quiénes los malos? Mucha gente hizo dinero con aquello. Y Europa, esa nulidad, se retrató, otra vez. Nunca entendí nada, la verdad, aunque luego llegó Kaplan y sus fantasmas balcánicos me ayudaron a empezar a comprender. La lectura como un bastón que nos ayuda a abrirnos paso en la vida. Una guerra, otra más, que estalló gracias a la manipulación de la memoria.

Volviendo a la peli. Buen cine. Del que reparte estopa para todos los lados. Ni buenos muy buenos ni malos muy malos. La necesidad de sobrevivir. El papelón de los cascos azules, siempre tan ajenos a todo, en la línea del inolvidable Bono y su “prefiero que me maten a matar yo”. El papel de los medios de comunicación, cómo olvidar a Márquez intentando filmar la voladura del puente de Mostar. Los traficantes de armas. Y al final, los soldados, la carne de cañón, endurecida a veces por el odio pero, casi siempre, pobres peleles que van al sacrificio sin entender bien porqué…

El final es espectacular. Y duro. No se lo pierdan. No se la pierdan.


PD: Todavía tengo la otra película encima de la mesa. Esperando. Qué semana más rara. Qué delgada línea separa una cosa de otra. Y el silencio, ese maldito silencio.


PS: En 1985 […] Djilas ni se inmutó: -Verá usted como Gorbachov será sólo otro personaje de transición. Llevará a cabo importantes reformas y, hasta cierto punto, introducirá una economía de mercado, pero entonces saldrá a la luz la verdadera crisis del sistema y Europa oriental irá dividiéndose cada vez más.

-¿Y qué me dice de Yugoslavia?-, le pregunté.

Su sonrisa fue malvada.

-Como Líbano. Espere y lo verá.

Kaplan, Robert D.: Fantasmas balcánicos.Viaje a los orígenes del conflicto de Bosnia y Kosovo. Barcelona, Ediciones B, 2005. Página 144


12.8.10

Avance de programación

Primer avance de ocio veraniego. Floja la Breve historia de Inglaterra, de Chesterton. Demasiada paradoja acaba aburriendo a un lector diletante como yo. No consigo seguir el ritmo del Vértigo, de Sebald. Bueno el de las armas, los gérmenes y el acero de Diamond, y bastante original el de los alemanes y su papel en el holocausto. He vuelto a Borges. Siempre hay que volver. Estoy con Ficciones. Un libro, otra vez, deslumbrante. Entre lo que voy leyendo de Jesús y lo que me voy encontrando por ahí, todo me recuerda a Borges. Quizá mi vida sea también un relato de Borges, no lo sé…

Estuve viendo Duplicity, de Tony Gilroy. Buena trama, bueno ritmo y un final muy logrado. Cine para disfrutar. Empiezo a ver Hermanos de Sangre. Promete. James me pone los dientes largos con la vida de John Adams, otro prodigio de la HBO, en este caso sobre la independencia de lo que hoy son los Estados Unidos. La veré.

Una reflexión final; por primera vez en mi vida, me da cierto reparo leer por mi pueblo, lleno ahora de gente. Quizá me voy haciendo mayor. Quizá me he rendido. Aunque siempre me ha disgustado la acumulación de personas, ahora noto que pueden conmigo. Salgo a leer hacia Cobreros, que hay menos gente y apenas me cruzo con nadie.

Por la noche he hecho de caballito con Elicia y la he subido hasta su habitación. Antes me ha estado peinando “en la peluquería” y luego me ha dado un masaje en el cuello. A cambio, su tío el pesado no para de decirle que “los libros son tus amigos y tienes que cuidarlos”.

Sigue haciendo calor para ser agosto sanabrés.


PS: Pero las masas rara vez habían deseado la libertad: [según Herzen] “Son indiferentes a la libertad individual, a la libertad de expresión. Las masas aman la autoridad. Siguen cegadas por el arrogante brillo del poder; las ofenden quienes permanecen solos. Por igualdad entienden igualdad de opresión”.

Molina, Cesar Antonio: Lugares donde se calma el dolor. Barcelona, Destino, 2009. Página 343

8.6.10

Terapias cuando declina ya la primavera

Estuve viendo, por fin, Scoop, de Woody Allen. No fui a verla al cine en su momento y llevaba tiempo rondándome por casa. Interesante y entretenida, creo que es, sin embargo, la más floja de los últimos años de Allen, por debajo desde luego de Match Point o de El sueño de Casandra, por hablar de las otras dos películas de su ciclo británico. Aunque las preguntas y las reflexiones de fondo son tan buenas y tan pertinentes como en casi toda su obra (por ejemplo ¿Por qué nos enamoramos de quien no debemos sabiendo, además, que no debemos enamorarnos?), acaba siendo, creo yo, una obra menor. Magnífico, por cierto, Hugh Jackman en el papel de Peter Layman.

Una buena peli, para pasar una tarde entretenida. Sobre todo si la tarde es una mala tarde de domingo.


PS: “Hemingway, devorador de mujeres, nunca la olvidó a pesar de cuatro matrimonios e innumerables conquistas. Quizá los amores no correspondidos son los más fuertes. Quizá nos acompañan para siempre porque no se desgastan por el uso”.

Moreta, Jorge: Cuba más allá de Fidel. Altair, Barcelona, 2010. Página 213.

PD: a vueltas con lo complejo que es el amor.

25.5.10

Scott, la música y yo

Doble sesión de Ridley Scott la última semana. En casa, Blade Runner. Su estreno en cines me pilló muy joven, así que soy de los que llegó a la película habiendo leído antes el libro de Dick. La peli la había visto, a fragmentos, hace años. Esta vez la vi entera. Un clásico, sí señor. El atormentado Deckard, el ambiente decadente, las grandes preguntas. El personaje, en este caso la máquina, en busca del autor, las memorables palabras finales.

También, en el cine, Robin Hood. Buena relectura del mito, aportando alguna novedad. No tendría mucho sentido haber hecho la misma película que se hace cada quince años sobre el bandido inglés. Aquí se plantea como una precuela, valga el palabro, que termina justo donde empieza la leyenda. Sombría, en la línea de Scott, y con buenos actores. Interesante.

Por cierto que fui también a los toros. A San Isidro, claro. Es plástico el toreo, quizá el último espectáculo premoderno que nos queda en este mundo bobo de lo políticamente correcto. Es difícil igualar el momento en el que el banderillero se suspende en el aire de camino al toro. El toreo: un arte en el sentido literal de la palabra.

Hablando de artes, cómo es capaz de emocionarme la buena música, lo voy descubriendo con los años. Cuánto me hubiera gustado saber más de música y no ser el analfabeto funcional que soy (también) en este ámbito.

Ser consciente poco a poco de las cosas que ya no harás en tu vida, eso es exactamente envejecer.

Qué pena.


PS: Descubrimientos: Damien Rice y su bola de cañón: There’s still a little bit of your taste in my mouth / There’s still a little bit of you laced with my doubt. / It’s still a little hard to say what's going on.

There’s still a little bit of your ghost your witness / There’s still a little bit of your face I haven't kissed / You step a little closer each day / That I can´t say what´s going on

3.5.10

Fin de semana

Sigo leyendo, entre caja y caja. Sido, además, viendo alguna que otra película. El otro día me hice con El joven Lincoln, un clásico de finales de los años treinta, de John Ford, protagonizada por Henry Fonda. Buen cine para echar la tarde; un joven y desconocido abogado que lucha por hacerse un hueco en la joven Norteamérica de los años treinta del siglo XIX. Empecé a ver también Leaving Las Vegas. No sólo es la canción de Amaral, es que Hornuez me la recomendó vivamente hace tiempo. A la media hora dejé de verla, no estaba yo con ánimo de ver historias de autodestrucción, sinceramente. Además, tenía que irme de caso. En cualquier caso, acabaré de verla y ya le contaré, desocupado lector.

En cuanto a lecturas, absorbido por Los olvidados, de Tzouliadis. Absorbido e impactado. Nunca se acaba el horror del gulag, nunca termina. Nunca. Ahora, la historia de obreros estadounidenses que en los años treinta creyeron la propaganda soviética sobre el primer Estado obrero de la historia. Casi todos murieron asesinados después de ser esclavizados por el terrorífico régimen comunista de Stalin. Joseph Davies, el reverso perfecto de Ángel Sanz Briz o de Propper de Callejón. No todas las historias acaban ni todo el mundo es valiente cuando hay que serlo.

Esto me recuerda a la heroica forma de lucha de Almodóvar contra el dictador: no nombrarlo. Nuestra izquierda, siempre tan valiente…


PS: El saldo es notable [de las purgas militares de 1937]: de cinco mariscales, murieron tres; de 14 generales comandantes del ejército, sobrevivieron dos; de ocho almirantes, ninguno; de sesenta y siete comandantes de cuerpo, sesenta fusilados; 136 generales de división de 199 […], el 80% de los coroneles 35.000 oficiales, es decir, la mitad.

Meyer, Jean: Rusia y sus Imperios (1894-2005). Círculo de Lectores, Barcelona, 2007. Página 283

27.3.10

La literatura, el cine y la vida

Acabé Adiós Camaradas, préstamo de Mrs Snow. Un poco en la línea de Si Sabino viviría, pero algo más flojo, en realidad. Simple divertimento para echar el rato, si tienen algo mejor a mano no lo lean. Fuimos al cine y esta vez nos equivocamos de medio a medio. El libro de Eli es un rollo de película, con una mística religiosa que deviene insustancial. Nunca me han gustado las películas postapocalípticas tipo MadMax. Con waterworld no me salí del cine porque estaba en ciudad ajena y es de mala educación. Un rollo, en fin, casi me quedo dormido.
Leí también El baile, una deliciosa pieza de Nemirovksy, el paso complicado de la niñez a la adolescencia, con la sociedad francesa de fondo. Breve y hermosa.
Y para cosas hermosas, Maite y Elena, los dos vástagos de Mi General, nacidos el 25 de marzo, como su bisabuela paterna. Enhorabuena a la madre y felicidad al padre, a Andoni y a las niñas.

PD: en un rato, en cuanto acabe de ofertar, a la Sanabria a echar la semana.

23.3.10

Cine y literatura

Estuve viendo Historia de un crimen. Decía el otro día que siempre he sido un tipo bastante esnob, cuando se trata de la literatura norteamericana del XX. Ya ven, nadie es perfecto. Me fascinó A Sangre fría como me fascinó, ya lo dije, El guardián entre el centeno. La película cuenta cosas que Truman Capote no cuenta en su obra; básicamente su confusa relación con uno de los asesinos y el proceso de elaboración de la obra. Cómo este libro cambió a Capote. Aquello fue el final, en cierto modo, de su vida creativa. Un autor devorado por su obra. Una buena película para ver, en cualquier caso, después de haber leído el libro.

Me queda tanto por leer, tanto por ver, que temo no tener tiempo. Me da miedo olvidar las cosas hermosas que veo y que he leído. Me da miedo perderlas, como me da miedo no poder compartir. De hecho, tal vez, lo que más miedo me da es no tener con quien compartirlo. Igual el final de cualquier relación humana es eso, cuando ya no quieres o puedes compartir cosas. Quizá la soledad sea sólo eso: no compartir lo que quieres con la gente a la que quieres. Aunque quizá todo se me atenúa porque yo, como Vallejo, también sé, ya lo sé, que hay una persona / que me busca en su mano, día y noche, / encontrándome, a cada minuto, en su calzado.


PS: “I´ve always believed that whenever you do something right it gives you a little bit of weight so that you come to feel rooted to this earth, you know?. Solid. Secure. Now what scares me is that well, sometimes, out of nowhere a bad wind blows up. Now it could be cancer, could be drink, could be some woman that don´t belong to you. And despite the weight that´s holding you to the ground, when that wind comes, it picks you up light as a leaf and it takes you where it wants. We´re in control until we´re not. Then we´re helpless".

17.3.10

La emoción del buen cine

Fuimos a ver El Concierto. Las dictaduras. Comentaba una vez hace años ya con el desaparecido Carles que lo peor de una dictadura no es que no haya elecciones, o que no haya prensa libre. No, lo duro en realidad es la vida diaria, la cantidad de renuncias que uno ha de hacer en la misma: no leer a ese autor, vigilar con quién hablas y de qué... La miseria de la vida cotidiana, las pequeñas renuncias que lo van aprisionando a uno poco a poco, sin llegar a darte cuenta. El Concierto es una película magnífica, algo melancólica y profundamente oxidada por la tristeza. La vida diaria de un director cuya carrera fue arruinada, en plena y corrupta época de Brezhnev, por un fiel esbirro del poder. Sus músicos, la transición rusa del comunismo a la mafia, valga la redundancia. La lucha por los sueños. La lucha por no perder la dignidad. Una película además profundamente cómica en algunos de sus detalles, reflejando ese mundo caótico en el que se ha convertido Rusia de un tiempo a esta parte.

Una película tierna. Una película para ir a ver al cine, claro. Aunque sea usted lector, como me pasa a mí, un profundo inculto en materia de música clásica. El final, con Chaikovski en su apogeo, es magnífico.

PS: [Gueidar] "Aliev pertenecía a la camarilla de Brézhnez, un grupo que se caracterizaba por un alto grado de corrupción, por la afición al lujo oriental y por una depravación ilimitada. Practicaban la corrupción sin un asomo de vergüenza, todo lo contrario: la ostentaban de una manera desafiante y provocativa".
Kapuscinski, R.: El Imperio, Barcelona, Anagrama, 2007. Página 152

15.3.10

Emigración en cumpleaños

Aproveché el fin de semana para ver, en dos sesiones, América, América, la épica película de Elia Kazan basada en la historia de la llegada a los Estados Unidos de su familia a finales del siglo XIX. Un relato algo largo. La historia de un joven griego que asume que no hay futuro para ellos en la Anatolia previa a la Gran Guerra. Un viaje homérico hacia la madurez, los robos, la traición, la lealtad. Una obsesión para todas aquellas gentes, América, la tierra de las oportunidades, una tierra sin reyes, sin califas, sin servidumbre. Una tierra de oportunidades. La mirada del emigrante, siempre tan igual, año tras año, país tras país, lugar tras lugar. El afán de mejorar, de ofrecer vida mejor a los hijos.

Una buena película sobre los sueños, sobre la pobreza y sobre la desesperación.

Un buen recordatorio, ahora que pensamos que los españoles fuimos ricos de siempre, y no miramos ya las fotos de nuestras maletas camino de argentina hace cien años o de Suiza hace cincuenta. Porque la patria, lo dijo Cánovas, es aquella que te da de comer.

PS: "Cuando escuché a mis amigos dominicanos describir la situación de los haitianos en la República Dominicana quedé asombrado por los estrechos paralelismos que guardaba con la situación en Estados Unidos de los inmigrantes ilegales procedentes de Méjico y otros países latinoamericanos. Escuché las famosas afirmaciones que se refieren a “trabajos que los dominicanos no quieren”, “empleos mal pagados pero mejores no obstante que los que tienen en su tierra”, o a que “los haitianos nos traen el sida, la tuberculosis y la malaria”, “hablan otra lengua y son más morenos” y que “no tenemos ninguna obligación de ofrecer atención médica, educación y vivienda a los inmigrantes ilegales, ni podemos permitírnoslo”. En todas esas afirmaciones bastaba sustituir las palabras “haitianos” y “dominicanos” por “inmigrantes latinoamericanos” y “ciudadanos estadounidenses” para que el resultado fuera la habitual expresión de las actitudes estadounidenses hacia los inmigrantes latinoamericanos".

Diamond, Jared: Colapso, por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Barcelona, Círculo de Lectores, 2006. Página 464.

8.3.10

Pelis y vida cotidiana

Dos pelis el finde. Tierras de penumbra, melancólica recreación del viejo mundo que ya suponen para nosotros los años cincuenta, cuando nuestros padres eran jóvenes y nuestros abuelos adultos. El amor otoñal de CS Lewis, del autor de las crónicas de Narnia y el relato un mundo que ya desapareció. Mi problema es que al protagonista me cuesta verlo de otra manera que no sea como el Dr. Lecter pero, en cualquier caso, entretenida película.

El domingo Tierra de Sangre, la revisión de la historia y la política de reconciliación de la Sudáfrica de Mandela. Una buena película, dura, bien interpretada y de final algo previsible, pero muy interesante y recomendable para toda la ralea de gañanes que nos gobiernan a cuenta de la memoria histórica. La Comisión de la Verdad sudafricana perdonaba a los que reconocieran sus crímenes, mucho más vivos en la memoria colectiva, por cierto, que las atrocidades franquistas y republicanas. Así que si algún lector lanas está seducido por las bobadas de la memoria histórica de este nefasto gobierno, que vea la peli y luego que lea un poco. Igual hasta se le pasa.

En fin, obligaciones y diversas historias laborales me fuerzan a ir reduciendo mis almuerzos comunitarios. Y ya me fastidia, ya. La semana pasada, pese a todo, pude asistir a una comida. Entre amigos, claro. Con la magnífica Plaza de la Villa de París de fondo. Allí estaban Rosita, Cecilia, Patricia, a la que tengo abandonada, y Josep Lluis. Un mundo que quedó atrás pero al que sigo recordando con afecto. Nos faltaron otros, como Albert, pero ahí seguimos, viéndonos cada estación y poniéndonos puntualmente al día.

PS: Claudio Sánchez Albornoz se entrevistó con el presidente de la República […] en junio de 1937 […]. La guerra está perdida –le dijo Azaña– pero si por milagro se ganase, en el primer barco que saliera de España tendríamos que embarcar los republicanos, si nos dejaban.

Citado por Borràs Betriu, Rafael: La guerra de los Planetas. Memorias de un editor. Ediciones B, Barcelona, 2005. Página 584