9.6.26

La IA y la empresa (IV)

Con la llegada de los agentes, sostiene Diéguez, la IA va a reemplazar a los que hacen, pero no a los que dirigen. Triunfarán los pensadores libres, los que sean generalistas y tengan un cierto conocimiento global (B. Fuller). Por eso, en su decálogo el punto séptimo es "Conviértete en un generalista profundo", la especialización es para los insectos, y renuncia a competir con la IA en la ejecución de las tareas...

Me interesa el fenómeno BYOIA, imparable en las empresas, y también la reflexión sobre lo que Philip Anderson escribía en More is different: la reducción de todo a sus leyes fundamentales no sirve para explicar los sistemas complejos, debido a que al aumentar la escala parecen leyes nuevas.

También está Pareto, siempre está Pareto y el autor apuesta por el 80/20: la IA puede respondernos como máximo al 80% de lo que le pedimos, pero el 20% restante debe ser nuestra aportación basada en criterio propio. La IA no es un oráculo, es un colaborador potente. 

De fondo, otro riesgo del que avisa el libro: el de la atrofia de las habilidades, es decir "el riesgo de que, al externalizar el conocimiento, los humanos perdamos capacidad de pensamiento crítico o pericia técnica básica, volviéndonos incapaces de supervisar a la IA aunque tengamos voluntad de hacerlo..."

No hay comentarios: