No se la pierdan.
1.4.16
Diseccionando
No se la pierdan.
27.3.15
Cuando el espejo se cree tus mentiras
25.3.13
Sostiene Juaristi...
21.3.13
De la pérdida y del mito...
8.3.13
Kaplan y Juaristi, de una sentada...
El libro de Kaplan es una delicia. Una obra menor, desde mi punto de vista, pero deliciosa de consumir. Esas intuiciones de Kaplan, esa tensión a la que somete siempre al lector, al que obliga a revisar sus propios prejuicios. Tengo que darle más vueltas al libro, ahora que lo he digerido. Dos novedades: la confirmación de que todo va hacia el Pacífico, y que las guerras del XXI las ganará la logística.
El libro de Juaristi. Intuición tras intuición desde la primera página. El autor se divierte, a mayores, obligando al lector a consultar el diccionario: esas mismas, aquel estado murrio... En cualquier caso, pinta muy bien.
PS: Con esta declaración se inicia la biografía de Unamuno. No me digan que no es un buen comienzo: "Las tensiones entre la ciudad y el campo son tan antiguas como los primeros castros fortificados del Neolítico, muy anteriores a la aparición de la escritura. A través de la historia, los hombres de las ciudades y los de los campos circundantes han luchado entre sí con toda suerte de pretextos. En la España del siglo XX, sobre la oposición arquetípica ciudad / campo se proyectó el conflicto armado entre los liberales y los partidarios de la vuelta al Antiguo Régimen. El Progreso contra la Tradición. Desde 1810 hasta el Sexenio Democrático, las ciudades españolas emergieron como islotes de constitucionalismo en un mar de contrarrevolución agraria".
4.9.12
Las fuerzas de la tecnología, viniendo por la A6
4.8.12
Las viejas amistades, de nuevo
17.6.12
Lecturas que nos interrogan...
26.9.10
El teatro y "nuestros fantasmas más queridos"
Estuvimos viendo 666 en el Alfil. De Yllana. No había visto nada de ellos. De hecho, creo que hace tiempo que no pasaba por el Alfil. El teatro como humor. Y como humor, además irreverente. Y no sólo irreverente. También universal. La obra es buena, hace mucho que no me reía tanto. Digo universal pero supongo que la obra no se podrá exhibir en muchos lugares; esta visión jocosa y descarnada del sexo y de las obsesiones sexuales estaría probablemente prohibida en casi todos los países islámicos y no creo que hiciera mucha gracia en algunos sinceramente cristiano.
El teatro nos acompaña desde los griegos porque es el lugar en el que representar nuestras obsesiones, las cosas que nos atormentan y que nos atemorizan. Esas cosas que hacen que nos duela el brazo izquierdo. El lugar donde volver a vernos solos frente a nosotros mismos. Donde entendemos que todos llevamos una careta puesta que no desaparece al salir del teatro.
Algo que, como en un relato de Borges, ya intuyó oscuramente Juaristi (como antes lo había entendido oscuramente Orwell) cuando dejó escrito, al final de su libro Vestigios de babel aquel párrafo memorable: "Porque eso que todos sabemos, aunque la resistencia a admitir que lo sabemos sea a veces atroz, es que las identidades individuales o colectivas son siempre ilusorias, que toda identidad es siempre usurpadora de una identidad ajena, y que en el fondo de cada uno de nosotros habita el Otro y suyos son nuestros fantasmas más queridos".
Y también los más temidos, añado yo una noche como esta, de septiembre.
PS: “Sólo cuando consigues reír de nuevo, -dice un cartel en la puerta de la catedral de Linz-, has perdonado realmente”. Magris, Claudio: El Danubio. Anagrama, Barcelona, 2000. Pág. 121
21.12.09
Un pequeño tesoro, otra vez
A veces los prólogos de un libro esconden tesoros delicados sobre los que es fácil pasar por encima sin darse uno ni cuenta. Jon Juaristi, el gran Juaristi, escribió uno hace tiempo a un libro de Aurelio Arteta. Uno de los párrafos del prólogo en un monumento y hoy, muchos años después (¿frente al pelotón de fusilamiento?) vuelvo a compartirlo con usted, desocupado lector.
Léalo despacio. No se deje llevar por las prisas. Y disfrútelo:
Creo que a Arteta, como a mí, no le mueve tanto la esperanza como un cierto sentido -trasnochado- del mejor individualismo. Es decir, de ese individualismo que ya se bate en retirada, pero, al menos, se bate. Como Auden, Arteta y yo creemos que la única tarea del pensamiento y la literatura consiste en la creación de una identidad individual frente a las presiones del medio, que solamente consiente identidades colectivas, las que vienen dadas por los determinismos culturales y sociológicos de origen. Es, por supuesto, una tarea destinada al fracaso. Freud, al que Auden profesaba auténtica devoción, observaba que el individuo va construyéndose a sí mismo con esfuerzo -poniendo yo donde antes sólo había ello-, para caer finalmente derrotado frente a la especie; uno se mira un día cualquiera en el espejo y ve el rostro de su padre. A partir de ese momento puede dar la batalla por perdida. Y ese momento nos llega a todos, inevitablemente. Pero sólo en la lucha por la propia identidad puede brotar la poesía, como quería Auden. O el pensamiento.
PS: Cuando Nietzsche escribe en Ecce homo capítulos titulados "Por qué soy tan sabio", "Por qué soy tan inteligente", "Por qué escribo tan buenos libros", "Por qué soy un destino", poco antes de volverse loco, su exaltación (la de un fan de sí mismo) parece desquiciada. Sin embargo, los autorretratos de los pueblos, de los Estados, de las instituciones, dicen lo mismo y no parecen cosa de locos. Por el contrario, la exaltación del ego colectivo pasa por virtud, digna de la mayor abnegación, sin excluir la ofrenda de la propia vida, ni el sacrificio de vidas ajenas. Como si la abnegación del yo en la afirmación del nosotros fuera siempre admirable. Como si el fanatismo del nosotros fuera menos desquiciado que el fanatismo del yo.
Zaid, Gabriel: “Nosotros” en Letras libres, octubre de 2001
27.7.08
Multiculturalidad, campo y aldea
Escribía Ascherson en “El Mar Negro” acerca de lo que él denominaba el síndrome alucinatorio de los centinelas. Aquellos que se creen elegidos para salvaguardar unas esencias y cuya clave suele residir no más que en una percepción tergiversada y paranoica del mundo exterior, acompañada de la necesidad de dominio sobre los otros. Lo dramático es que esta gente mate. Si sólo cantaran canciones, quedaría hasta entrañable.
PS: "[…] esta excomunión de la modernidad, del progreso científico y tecnológico y de la ampliación de la libre elección cultural tiene sus raíces en los orígenes de la izquierda contemporánea y, de manera espectacular, en la obra de uno de sus principales padres fundadores: Jean Jacques Rousseau. […] Yendo en contra de la corriente mayoritaria en su tiempo, Rousseau considera la civilización como nociva y degradante para el hombre. Alaba sin cesar las pequeñas colectividades rurales, predica la vuelta al modo de vida ancestral, el de los campesinos desperdigados por la campiña en aldeas de dos o tres familias. La ciudad es objeto de su anatema".
Revel, J. F.: La gran mascarada. Ensayo sobre la supervivencia de la utopía socialista. Páginas 315-316
11.9.07
Responsabilidades políticas
De camino a explorar las artes toledanas, le recomiendo, desocupado lector, otro texto interesante. “¿A quién responsabilizan los ciudadanos?. La atribución de responsabilidades sobre las políticas públicas en un sistema de gobierno multinivel”. Editado por
PS. El Ayuntamiento de Gerona, con alcaldesa socialista, anuncia este tipo de actos para conmemorar la diada catalana. Ya saben, la mejor forma de celebrar una fiesta inclusiva, en la que todos se sientan cómodos, es anunciar actos como “Més de 300 anys d'ocupació francesa i espanyola. Ja n'hi ha prou!”. Esta es la forma respetuosa y amable de gestionar la Cataluña plural que tiene la franquicia electoral socialista en aquella Comunidad Autónoma.
PD: Primer acercamiento a
20.5.07
Formas de ser (reflexión a la vuelta de Castilla)
Salí pronto de la aldea […] Me esforcé en adquirir un conocimiento científico […] pero daría la mitad de lo que sé por haber podido comprender un poco más el mundo de donde vengo. La poesía me ayuda a evocarlo. Sin embargo, me revela al mismo tiempo su lejanía, su extrañeza. No soy ya uno de ellos y, al mismo tiempo, lo soy de la forma más atroz y dolorosa posible.
Juaristi, Jon: La caza salvaje. Planeta, Barcelona, 2007. Página 286
18.5.07
El cazador maldito
En fin, tras esta pequeña y acaso innecesaria digresión, les sigo contando. Creo que he leído todo lo que Juaristi ha publicado en los últimos años. Lo sigo con devoción los domingos en el abecé y, cuando tuve la suerte de conocerle, me sentí muy reconfortado no sólo de poder compartir mesa y mantel con él, sino también de participar, con mi granito de arena, en un pequeño homenaje ciudadano. Pero esa es otra historia.
El caso es que cuando vi que Juaristi publicaba una novela, me extrañó un poco, porque no es el tipo de autor al que uno imagina haciendo estas cosas. La lectura del libro confirma mis temores. Estamos ante un brillante ensayo sobre algunas de las características más interesantes de la cultura europea, pero no ante una novela en sentido estricto. La vida de Martín Abadía, el personaje central del libro, sirve al autor para realizar diversas reflexiones sobre la relación del nacionalismo vasco con los nazis, los primeros escarceos de la oposición a Franco en España o respecto del nacimiento de la serpiente etarra.
En fin, leer a Juaristi siempre es un placer. Porque es una persona extraordinariamente culta. Y porque sabe escribir muy bien. Pero no se engañen, No van a leer una novela. O al menos no una novela al uso. Van a disfrutar de un ensayo novelizado. Quizá lo único novelesco del libro es su final. Pero eso, obviamente, no lo voy a revelar.
17.5.07
Adios Chirac
En realidad, son políticos sin ninguna ideología, que son capaces de servir a cualquier interés con tal de que éste les mantenga en el poder. Siempre con el lo “social” en la boca, para conseguir algún voto más. Un poco como nuestro simplón de león, que empezó de socialdemócrata, siguió de socialista liberal y ahora ya no sabe ni donde está.
En cualquier caso, no tengo claro que sea malo del todo. En la posmodernidad la ideología principal es el televisor en color y el coche en el garaje. Al final, los políticos son un reflejo del mundo del que salen. Ni más ni menos.
Cita
Curioso: cerf es uno de los nombres que en la Francia medieval se dan al judío. Ciervo. Cervus, Cervantes “el que antes que cristiano fue ciervo”
Juaristi, Jon: La caza salvaje. Planeta, Barcelona, 2007. Página 138
Tristeza. Hay que felicitar a Rome y a los sevillistas. Ayer seguimos los penaltis con emoción e intensidad, mientras degustábamos un Tokaj oremus. Una pena que los pericos no ganaran. Otra vez será.
Apostilla. Esta bitácora batió su record diario de visitas ayer. 301. El único calificativo que se me ocurre es sorprendente.
15.5.07
Día de ocio
A primera hora, consigo, por fin, bajar de los quince golpes en el nueve corto en el que jugamos. Contra pronóstico, he hecho incluso dos pares, en los hoyos uno y siete.
A media mañana, por fin conseguimos ir a ver la segunda parte de la exposición “El espejo y la máscara. El retrato en el siglo de Picasso”, en la sede de la Fundación Caja Madrid. Warhol y Freud en estado puro. Saura y Antonio López. Interesante, aunque me gustó más la parte que se expone en el Thyssen.
Luego hemos recorrido la ciudad, desde las Descalzas hasta Colón, entrando en todas las librerías abiertas. Qué vicio.
Compro el fanzine de zeta, el periódico que dirige un hermano de un consejero del gobierno catalán. Ni una sola mención a Ciudadanos. Pero se compensa de sobra con el resto del contenido.
A doble página, en “Tribuna Barcelona” se recoge la intervención del candidato neonazi a la alcaldía, un tal Portabella. Ya saben, el borrico aquel que se felicitaba de que un gorila aprendiera catalán. La intervención del intelectual Portabella es un buen reflejo del estado de la política catalana. El concejal Portabella lleva unos quince años cobrando del erario. Ahí va una perla: “Nosotros vivimos de nuestra actividad económica (sobre todo tú) y Madrid vive de la actividad de la Administración”. Ahí lo tienen, con dos cojones. Un político que dice que en Madrid la gente “vive de la Administración”. Y yo me pregunto, además de tópicos de sociólogo de barra de bar en Gracia, ¿Qué sabe este tío de Madrid? ¿Cuántas veces ha estado en la capital? ¿Sabe que en Madrid hay agua corriente en las casas o piensa que aquí la gente todavía baja a por agua al manzanares? ¿Puede pensar un político en serio que los madrileños se levantan a las once, van al ministerio a coger el sobre, bajan a desayunar y ya empalman con el aperitivo hasta la hora de comer? En fin, el resto no tiene desperdicio. Léanla si pueden.
Más del fanzine. Un tal Nacho Para, que recorre España en taxi (¿?) habla de Toledo acumulando tópicos en el mejor nivel de los románticos del XIX. Por si conocen la ciudad, no está de más recordar que fue conquistada por Alfonso VI en el año 1085. Antes de ayer,vamos. Bueno, pues para el Para, “la convivencia de culturas y religiones es un sello […] de la ciudad, por más que la política castellana se haya esforzado por impedirlo”. Toma ya, todos los tópicos en uno. ¿Quién da más? ¿Habrá encontrado el Para algún gitano con navaja chorreando? ¿quizá una morena de ojos verdes? Castilla como parásito de España. Regeneracionistas y Prat de la Riba llegando a Madrid a doctorarse. Su esquema mental sigue anclado en 1885. Hay que joderse…
Cita de hoy, sobre libro recién terminado:
Sí. Es envidia. El antisemitismo es un sentimiento de acomplejados y envidiosos, como ya adivinó Nietzsche. De los judíos, lo envidiáis todo. Ninguna de vuestras mitologías nacionales puede compararse, ni de lejos, con su Torá. Y para qué hablar de esos delirios de cretino que llamáis pomposamente cosmovisiones. Pueblo de señores, dicen los nazis de sí mismos. ¡Bah! Los judíos no tienen cosmovisión alguna. Tienen la Ley. Son un pueblo de reyes y de sacerdotes. El último mendigo de Israel es un rey.
Juaristi, Jon: La caza salvaje. Planeta, Barcelona, 2007. Página 113
14.5.07
Acercamiento a las elecciones locales (filias y fobias)
Desocupado lector. Como no estoy a suelo de nadie, puedo expresar con bastante libertad mis filias y mis fobias para estas próximas elecciones locales. Ahí van algunas.
- Espero que en La Puebla de Sanabria gane el actual alcalde y senador por el pesoe, José Fernández Blanco, un buen tipo y un buen alcalde. La villa no sería lo que es sin él. Suerte Pepe.
- En Zamora no tengo especiales filias ni fobias. Los cuatro candidatos me causaron buena impresión. Por un lado, no vendría mal que entrara otro partido a dirigir la casa, pero por otro, Rosa Valdeón puede ser buena alcaldesa. Así que suerte a todos ellos y que gane el mejor
- En Algete, hace falta un cambio, pero no sé si el pepé dará la talla. El actual equipo de gobierno municipal es un desastre, agotado, arruinado y sin más ideas que el qué hay de lo mío. La otra posible alternativa, Izquierda Unida presenta a una candidata que ejemplifica bien el refrán castellano de que “para conocer a juanillo, dale un carguillo”. Por si fuera poco, todavía colea allí el primer gran tránsfuga de la democracia española, Nicolás Piñeiro y su PRIM. A veces pienso que lo mejor de Algete sería una gestora…
- En Tres Cantos se presenta por el pepé mi paisano José Folgado. Buena persona y buen trabajador, espero que pueda aportar algo de estabilidad a un municipio dinamitado por la presencia de oscuros grupos independientes con oscuros intereses en la gestión municipal.
- En Aranjuez hay un buen alcalde, sociata, que espero que también repita.
En Alcobendas, espero que haya un cambio. Hace falta. Tras una legislatura sin hablarse el alcalde y el primer teniente de alcalde, éste ha echado aquel, pero son ya muchos años, desde 1979, en el Ayuntamiento. A ver si el pepé da la talla.
- En Leganés, mucho ánimo para Guadalupe Bragado, la candidata popular, que ya ganó las últimas elecciones. A ver si ahora consigue la mayoría absoluta.
- En Madrid, los dos candidatos me caen de manera similar. Creo que ganará Gallardón, pero también creo que Sebastián no hubiera sido un mal alcalde. Del tal Pérez que presenta el Partido Comunista, no puedo decir más de lo que ya dije. Sus ideas políticas son una mezcla de democracia orgánica franquista y política económica de los gremios medievales. Qué horror.
- En Barcelona, espero que Esperanza García, la candidata de Ciudadanos, entre en el ayuntamiento. Ya saben que tengo cierta debilidad por este grupo de Ciudadanos, así que, en general, espero que les vaya bien y empiecen a introducir algo de aire fresco en la política catalana.
- En Sitges se presenta Carmelo González por Ciudadanos, ya saben, el padre de familia que se puso en huelga de hambre por pedir algo tan facha como que educaran a su hijo en una de las dos lenguas oficiales del Principado. También espero que tenga buena suerte.
- En Tarragona, mucho ánimo para un joven liberal, Alejandro Fernández, treinta años e ideología sin complejos.
- En Bilbao, seguiré con atención el resultado de Antonio Basagoiti, un buen candidato y un seguro alcalde si estas elecciones se celebraran en igualdad de condiciones. La liberal e invicta Bilbao no merece un consistorio gobernado por los hijos de los carlistas coaligados con la izquierda extrema. En Irún espero que el vaya bien a Borja Semper, y en Vitoria al alcalde Alonso. Jóvenes vascos que se comprometieron de verdad con sus vecinos. En general, en cada localidad vasca los concejales del pepé merecen todo mi respeto y aprecio, así que espero que sus vecinos sepan reconocérselo.
En fin, en cuanto a las fobias, qué quieren que les cuente. Las de siempre.
La presencia de ETA en las instituciones, con la sonrisa cómplice de la izquierda extrema y analfabeta que nos ha tocado sufrir en España es una pésima noticia.
- Espero, y deseo, una buena bajada de las camisas pardas catalanas, para que vuelvan a ser, en poco tiempo, un partido sin ningún peso en la sociedad catalana.
Cita final:
Y no me venga con la matraca de que ustedes son los primeros europeos. Los primeros europeos, los neandertales, se extinguieron hace la tira de años. Si ustedes son neandertales y no se extinguieron cuando les tocaba, pues a joderse.
Juaristi, Jon: La caza salvaje. Planeta, Barcelona, 2007. Página 247




