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17.6.25

El pasado como novela

Qué brillante es Arcadi. Este párrafo, de hace un par de domingos sobre la construcción de sentido que genera la memora: "Hace años, Roberto Cabeza, un científico de la Universidad de Duke, especialista en la ciencia de la nostalgia, me explicó lo que estaba sucediendo en mi cabeza: «A medida que las personas envejecen se incrementan las conexiones funcionales entre la amígdala, asociada a las emociones, y el lóbulo frontal, que se asocia al control de los fenómenos cognitivos». Como escribí entonces, «el lóbulo frontal filtra las emociones negativas de la amígdala, dejando el recuerdo bañado de la luz característica de las películas del cineasta Garci. Un fenómeno de protección, de pura estrategia de supervivencia». Y esa es la luz que desprende la exposición de Marisa para el que vio esas fotos antes de hacerse. La nostalgia tiene otro rasgo, este cultural, que la hace adictiva. Siempre presenta unos hechos acabados, que tienen sentido, a diferencia del presente en marcha, abierto y tenso, o del futuro incognoscible. El pasado es siempre una novela. Tiene esa luz de amígdala atenuada y esa semántica cerrada."

2.7.23

El presente como país extranjero

Gueorgui Gospodinov es un escritor búlgaro anclado en la nostalgia. Rescato esto, tan hermoso, de una entrevista en La LecturaEl pasado se volvió nuestra patria en el momento en que el presente y el futuro se volvieron un país extranjero y amenazador. Las visiones de un futuro en el que volaremos a nuestro antojo a otros planetas, las enfermedades más graves se podrán curar y la vida humana consistirá en una juventud prolongada, son sueños de hace cincuenta años. Y no han avanzado precisamente hacia su realización. Al contrario: han aparecido pandemias, crisis, guerras. De golpe, el único futuro posible, el único refugio (engañoso, por supuesto) resultó ser el pasado, por que en él tenemos, al menos, sensación de futuro. Esto es lo que importa. Nadie vive en el futuro, pero sin sensación de futuro la vida es impensable.


28.12.21

Memorias, en fin de año

Sostenía Gabriel Albiac ayer en una brillante y melancólica Tercera que "a la memoria le consentimos sólo evocar aquello que deseamos haber sido. No lo que fuimos."

Se acaba el año 

7.7.21

Entre fantasmas

Esto que sacaba Irene Vallejo el otro día en El Semanal de El País. Los duelos, y lo que nos importan los nuestros que ya no están.  Y es que, como dice la autora: "Ciertas personas —como algunos libros— son presencias invisibles con el poder de acompañarnos siempre: recordar es, en cierto modo, dejarse visitar por fantasmas"


13.2.21

Hablaba del Imperio, pero se refería a nosotros

Alfred Tennyson, uno de los grandes poetas laureados de la época victoriana escribió en relación con aquel imperio que “Ya no somos la fuerza que antaño / movía cielo y tierra; lo que somos es lo que somos, / un único temperamento de corazones heroicos, / debilitado por el tiempo y el destino” .

Él escribía pensando en su Imperio, pero nosotros sabíamos, ¿verdad Hermanu,  verdad Bascu, verdad Manu, verdad Sugar, que lo hacía pensando en la nuestra tierra...? 

11.2.21

Aquel mundo que se va

El maestro Cuartango ayer en ABC, a vueltas con la muerte de David Gistau y ese mundo que ya ha desaparecido. Ese futuro que intuyo cuando llego a la mi tierra cada vez que voy: "Cuando volvía a la mañana siguiente a Madrid en mi coche, me detuve en un área de descanso de la autovía que hay antes de llegar a Briviesca. Está en un promontorio y ofrece la mejor vista de la comarca de La Bureba, enmarcada por los montes Obarenes. Veía el ziz zag de la carretera que asciende a Frías, donde antaño sobrevolaban los buitres. Y, en lontananza, Poza de la Sal, el pueblo de Félix Rodríguez de la Fuente, al que yo conocí en mi niñez en un bar al que había entrado con un halcón en el brazo.

Sentí que el mundo de mi infancia, cuando yo recorría los pueblos de La Bureba con mi tío, había desaparecido para no volver. El pasado era una pesada losa imposible de levantar. Mi tío Ventura, por el que tenía un gran afecto, había muerto hace muchos años al igual que mi padre y otros muchos de su generación. Aquel paisaje ya no significaba nada, me era ajeno, tan sólo un doloroso testimonio de demasiadas lejanías."

Nuestros mundos. Los que se van... Hoy comentaba como mi Lord Chisum que se van los nuestros. Soñábamos con envejecer en la nuestra tierra y quizá ya no quede nadie... 




16.1.21

Pérdidas y olvidos

Sasa Stanisic ayer en El Mundo, y esta reflexión sobre la pérdida y el exilio: "No existe una experiencia universal de pérdida, cada pérdida es una experiencia íntima. Casi siempre es dolorosa, pero, a veces, olvidar es una bendición", explica Stanisic, escritor bosnio crecido en Alemania. "Cada persona reacciona y actúa de una manera diferente a las quiebras en su biografía. Algunos miran hacia adelante. Dicen: lo que se perdió, perdido está, a otra cosa. Luego está la gente nostálgica, que busca algo que lo reconforte en lo que quedó detrás. Algunos nostálgicos son luchadores: quieren volver a su país y a la vieja vida, aunque ya no existan. Y están los pragmáticos, que tienen buen humor y dicen: en casa es donde estoy bien, así que trato de asegurarme de que estoy bien. Cualquier forma de relacionarse con la propia historia está bien [...]"

1.8.20

Nostalgia inventada

El otro día en la bitácora del maestro Espada encontré este artículo que confirma en realidad lo que cualquiera que se haya acercado al nacionalismo conoce: el pasado se reconstruye y, por eso, la melancolía no tiene porqué tener una base real. Todos los pasados son recreaciones por eso aquel mundo siempre será un país extranjero.


18.12.19

Melancolías

Me llega esta frase de Fernando Pessoa: “Recuerdo mi infancia, estaban todos, nadie faltaba”. A veces es difícil no caer en la melancolía.

5.9.16

Citas, al azar

Abro El último encuentro de Sándor Márai un poco al azar, antes de prestarlo. Me topo con una reflexión de uno de los protagonistas, subrayada a lápiz, como en cualquiera de mis libros. Acababa un mundo y llegaba otro. Y pienso en mi padre y en su generación, ahora que se van yendo, porque la biología no perdona. Aquellos que de verdad fueron grandes:

"Fueron una excelente generación, pensó el general, mirando los retratos de los parientes, amigos y compañeros de su padre. Fueron una excelente generación, pensó el general: hombres un tanto solitarios que no lograban fundirse con el mundo; eran orgullosos, creían en cosas, en el honor, en las cualidades de los hombres, en la discreción, en la soledad y en la palabra dada"

24.6.16

Ansiedad y melancolía (y las cosas que hacen que la vida merezca la pena...)

Los melancólicos lunes de Cuartango en El Mundo. Como este último lunes de ceniza. No se lo pierda:

"No es verdad que el dinero dé la felicidad porque la felicidad no existe. No hay nada que nos pueda hacer llevadera la existencia más que la aceptación del propio dolor de vivir, la constatación de que estamos condenados a la aniquilación. Todo acaba siempre mal, la muerte nos espera, pero mientras tanto podemos obtener el consuelo del amor, la amistad y las cosas que hacen que la vida merezca la pena".

7.1.16

El orden seguro de los almanaques

Aquel mundo de hojas de almanaque. En aquellas casas de aquellos abuelos. Una hermosa evocación a cargo de Pedro García Cuartango. No se pierdan, el otro día en El mundo, su hojas de calendario...


28.9.15

Volver a donde una vez fuimos...

"El jueves 14 de marzo de 1991, recorrí el piso de mi infancia. Lo había abandonado en 1936, para las vacaciones de verano. [...] Me acompañaban los fantasmas del pasado: todos los muertos que habían vivido ahí conmigo. Eran fantasmas apaciguados, como si su larga muerte los hubiera reconciliado con la vida. Con las beatitutdes, pero también con las violencias de la vida. Caminaban a mi lado, ligeramente. No habían envejecido, durante su larga muerte. Aquellos muertos eran todos más jóvenes que yo"

Jorge Semprún anunciándonos que Federico Sánchez se despide de ustedes. Página 312 del volumen editado por Tusquets. 

27.8.15

El paso del tiempo

Reflexiona Semprún mientras Federico Sánchez se despide de ustedes

"La casa de mi infancia ha envejecido como yo, conmigo. Seguimos siendo contemporáneos, seguimos viviendo en el tiempo inmóvil, juntos, el tiempo erosionado por el curso de las cosas."

21.10.14

Esas sábanas heladas...

Esos pueblos de Castilla que mueren cada año cuando llega el otoño. Ese olor leña crepitando en la lumbre. Esa bolsa de agua caliente. Ese vaho. Esas sábanas héladas. Esos ocres. Esa sabiduría rural. Ese placer de disfrutar de un día de campo...

Toda esa tristeza de otoño, que sólo Pedro García Cuartango es capaz de transmitir. 

No se la pierda, desocupado lector. 

6.10.14

Melancolías

Gabriel Albiac los lunes. Hoy melancólico. Con Ovidio a medianoche. Una frase para sobrepasar este lunes: "Descubrir que todo es siempre lo mismo lleva tiempo".  

Y aun dicen que la prensa es cara...

23.6.14

La cita con Cuartango, cada lunes

Abre uno el periódico los lunes esperando el artículo de Cuartango. Uno lo lee en el metro, de camino a la oficina, y uno siente a veces cómo la magia de la literatura es capaz de expresar en pocas palabras pensamientos que habitan en el fondo de todos nuestros miedos. Cada uno de nosotros tiene una casa en el bosque a la que volveremos cuando ya nada de esto importe. 

Y es que, ya lo dice el maestro: "Como la arena que se desliza en un reloj, nuestro destino es ir perdiendo todo lo que hemos amado, aquello que ha significado algo alguna vez. Pero como dice Woodsworth, el esplendor de la hierba subsiste en nuestro recuerdo aunque las flores se marchiten"

La columna completa, haciendo click aquí

Buen lunes, desocupado lector... 

18.4.13

Ver a qué sabe tu olvido...

Contaba  el profesor Rodríguez Braun donde Carlos Herrera que ayer hubiera cumplido noventa y tres años Chavela Vargas.

Esa música dura por hermosa. 
Áspera por vital.
Melancólica por realista...

Esos versos que te persiguen, aun cuando crees que los has superado: "Nada me han enseñado los años / siempre caigo en los mismos errores / otra vez a brindar con extraños / y a llorar por los mismos dolores"


La vida misma...
 


2.4.13

El hombre al que todos llamaban...


Quizá todo sea un relato de Borges. Una narración que se centre en  la vida de un hombre atrapado entre el pelo de Sherezade que cada noche le hablaba del mar; obligado también durante años a contar una historia para sobrevivir. Aquel hombre pensó, un mañana también de marzo, que lo difícil no era contar. O escribir. No. Lo difícil era callar. Abandonar. En otra vida, Bernando Atxaga hubiera empezado aquel libro así: El hombre al que todos llamaban Gatsby sabía que el mar helado que contemplaba era únicamente la imagen de un sueño, que poco a poco iba apagándose, y sabía también —porque se lo recordaba una de las voces de su conciencia que había jugado una partida que en realidad nunca tuvo posibilidades de ganar. Las cartas estaban marcadas. Pero aquel hombre; un hombre humilde, cada mañana, al sobrevivir a otra noche más, sólo tenía un deseo. Escribir una vida ajena, y dejar de protagonizar su propio relato.

Y aquí me ven. Citado de nuevo a Patrick Pearse, cinco años después, mientras sigue lloviendo en la mi tierra:

"He aquí los espíritus a quienes he resucitado estas Pascuas, los espíritus de los muertos que nos han legado a los vivos sus esperanzas. Los espíritus son seres molestos para tener en casa o en la familia, ya lo sabíamos aun antes de que Ibsen nos lo enseñara. Sólo hay una manera de aplacar a un espíritu. Hay que hacer lo que nos pide. A veces los espíritus de la nación nos piden grandes cosas y hay que aplacarlos a cualquier precio

23.11.12

De la melancolía...

Amigo de lo Etnográfico, decía ayer y reflexiono hoy mientras el tren atraviesa Castilla. Los museos son lugares de la memoria. Del recuerdo. Su contenido es lo que quedará de nosotros cuando ya nada de esto importe; cuando ninguno estemos aquí y de nosotros sólo quede la “memoria de una piedra sepultada entre ortigas / sobre la cual el viento escapa a sus insomnios”. 

Es posible que ese día alguien, quizá Onetti, se acerque a aquel viejo museo, una tarde como hoy de otoño, mientras la niebla remonta el río duradero y embravecido. Ese alguien ignoto, quizá Pierre Menard, abrirá la puerta y allí  preguntará por el archivo y, con los quevedos ajustados, descubra que a principios del siglo existió un relato en la Red. Un relato que, partiendo de Claudio llegaba hasta Torga, recorriendo como un diapasón aquella frontera rayada y olvidada de todos

Entonces ese alguien, quizá Funes, el memorioso, descubra en ese momento que fue un día como hoy, noviembre de 2012, mientras atravesaba Castilla, la que face los omes e los gasta, cuando aquel heterónimo llamado El Perdíu se planteó, de manera seria por vez primera, que quizá hubiera llegado el momento de poner fin a esta bitácora...