De hace muchos meses en La Lectura, por Daniel Arjona a vueltas con la Inteligencia Artificial:
"Piensen en esto comparándolo con los patrones de
consumo de comida basura", escribe Harrington. "A medida que los
snacks ultraprocesados se han vuelto más accesibles y creativamente adictivos,
las sociedades desarrolladas han visto surgir una grieta entre quienes tienen
los recursos sociales y económicos para mantener un estilo de vida saludable y
quienes son más vulnerables a la cultura alimentaria obesogénica. Esta
bifurcación está fuertemente influida por la clase social: en todo el Occidente
desarrollado, la obesidad se ha correlacionado fuertemente con la pobreza. Me
temo que también lo hará la ola de postalfabetización".




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