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7.9.21

La villa foral, para Men

Ya lo comenté en otra vida. El 25 de junio de 1367, en Sevilla, el rey Pedro concede la villa de Cedeyra a Fernando de Castro, conde de Trastámara, de Lemos y de Sarriá, en lugar de la villa de Sanabria, que dona a su vez a Men Rodríguez de Sanabria.

El rey le había dado a Fernando de Castro la Puebla de Sanabria "con sus alfoz e con sus feyras y con el monesterio de San Martín , e con todas las rentas, e pechos e derechos, y con la justicia e juridición y señorío e de todas las otras cosas que a mi pertenescian haver en la dicha Puebla,  y en lo otro sobredicho". Lo que pasa, señala el rey, es que "Yo agora fice merced dello a Men Rodriguez de Senabria, por quanto el dicho Men es natural desa comarca".

Todo así, hasta la celada de Montiel apenas año y medio después...

 Una copia se encuentra en la Colección Salazar de la RAH, M48, f 97-98

25.8.20

Gómez Moreno en Pascasia

Cosas de recolocar la estantería. Caigo ahora en el catálogo de una exposición sobre el gran Gómez Moreno en el Museo de Zamora, entre noviembre de 2003 y febrero del 04: Caminos del Arte. Señala el catálogo que a mediados de septiembre, entiendo que de 1903, llegaron a la Villa don Manuel y su esposa. "En la Puebla de Sanabria se alojan en la casa de huéspedes de Pascasia, familia amable y cariñosa que se esfuerza en acompañar a Elena durante el trabajo de Manuel. Allí se relacionan con el juez y su mujer, y con la familia Escudero, con la que harían gratos los días de mal tiempo de un otoño que ya se avecinaba." 

15.1.19

Que no nos falte de nada

No sé con qué cara se presentará a las elecciones el PP en Castilla y León con noticias como esta. Tampoco sé con qué cara el inefable Paco Polo sale a decir que somos una nación de emprendedores cuando el médico no es capaz de ni consultar en la red. 

16.3.18

La movilidad como derecho

La estación de Sanabria será una estación de tren, no de alta velocidad. Criticarla por estar ubicada en un pueblo de veinte habitantes, es como decir que el aeropuerto de Barajas, con sus cuatro terminales, se ha hecho para dar servicio a un pueblo de unos cuarenta mil habitantes...

La movilidad es un derecho de los ciudadanos, y ese es el único enfoque válido, desde mi punto de vista, cuando analizamos las polémicas sobre los ferrocarriles públicos. Vertebrar el territorio y garantizar los derechos de los ciudadanos...


21.2.18

Derechos de las personas

Contexto: una comarca envejecida, con una densidad de población apenas un poco superior a la de Laponia

Hechos: en la Unión Europea, en el siglo XXI, se jubila un empleado de una empresa pública y la empresa no repone la plaza. Ya se sabe que hay que luchar contra el déficit y la mejor manera de hacerlo es ser fuerte con los débiles, que no se quejan. 

Resultado: las personas (muy) mayores que vayan a coger un tren en la Puebla de Sanabria a partir de las 18:30, en el crudo invierno sanabrés, no podrán esperar en el vestíbulo porque estará cerrado. 

Corolario: es lo que hay.

19.11.15

Lobos

El Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León. El Lobo. Un animal de leyenda en el noroeste. La marca de La Raya. En toda mi vida solo lo vi una vez: cazando a un jabalí. En grupo. Majestuoso. Rápido. Astuto. Ahora, tantos años después, se pone en marcha un proyecto que, si es sostenible, se convertirá en una referencia turística europea. El empeño de Pepe, un alcalde que ha transformado un desolado país de frontera. El empuje de la Administración General del Estado y de la comunidad Autónoma. Como resultado, un intento de acercar la realidad de este cánido milenario al gran público. Me acerqué el otro día con James el Grande. La visita es toda una experiencia. La posibilidad de poder observar emboscado (¿de qué otra forma han vivido aquí desde siempre?) al lobo. La posibilidad de oírlo. La posibilidad de olerlo.




También, el Centro en sí. Una carretera cómoda para llegar. Un paseo de menos de un quilómetro para ir entrando en materia. Un local que recuerda a un cortello de los que se usaban para cazarlos. Y algunas salas memorables. Es especial, la de la cultura inmaterial, imitando con ayuda de las nuevas tecnologías lo que podría haber sido un serano hace cien años en el mi pueblo:




En el debe,únicamente el carácter obsesivamente autonómico del documental: no sé ni cuantas veces se cita Castilla y León en veinte minutos.  

No se lo pierdan sin van por la zona. O aprovechen para ir con el Centro del Lobo como excusa. No se arrepentirán. 

22.4.15

A vueltas con el AVE (III)

El territorio, decíamos. El error fue apostar por la Alta Velocidad, ¡ay esos partidos en los palcos de primera división y el poder de las constructoras!. Es posible que en muchas líneas hubiera bastado con modernizar las líneas para que los trenes alcanzaran simplemente el entorno de los 200 quilómetros por hora. Pero no, como llegamos tarde, llegamos a lo bestia. Trenes a 300 por hora en todo el país. Y, además, priorizando aquellos espacios donde el tren no era tan necesario: ya era fácil y cómodo llegar a Valencia por avión desde Madrid o desde Barcelona. Donde es necesario el AVE es donde más está tardando en llegar, en sitios como Extremadura, por ejemplo, o como Murcia. 

El drama del AVE es que sustituye a las vías convencionales, dejando a muchos lugares sin ferrocarril. Ahí tenemos el ejemplo de la mi tierra sanabresa. Luchando porque no desaparezca la proyectada estación de tren. Una estación que da servicio al corredor Braganza - La Bañeza. Si no la hacen, en Sanabria ya no habrá tren, ni para ir a Galicia ni para ir a Madrid. No es un parada de AVE lo que demandan (demandamos), es una parada de tren. Simplemente eso. Una parada en la que paren algunos de los trenes que hacen los trayectos entre Madrid y Galicia. España no es sólo Madrid y las costas. Aunque esto a veces sea complicado de entender cuando tu mapa mental es el ministerio de lunes a jueves y los viernes a la playa. 

En fin. 

9.1.15

¿Y si hubiera sido así?

Sigo con Toledo la despojada, la obra de Félix Urabayen rescatada por la Diputación homónima gracias al empuje del sabio toledano Jesús Fuentes


Hablando de la Puebla, la de Montalban, dice el narrador: "La expulsión de los judíos sólo fue aquí una simulación histórica. Acaso la orden de los Reyes Católicos llegar en papel de oficio, y ya se sabe lo que los municipios hacen con las circulares de los ministerios


La Puebla. 

Todas las pueblas, ¿verdad hermanu?

11.9.14

Agua y La Villa

Un verano de agua, decía. También en la Sanabria. Ahí está La Casa del Agua. Un esfuerzo de La Villa de la Puebla financiado con cargo a ese dinero europeo que ha de diluir las fronteras. Una hermosa imagen, la del agua diluyendo esas fronteras que, como dijo una vez Mi General, no se ven desde el aire. Y como resultado, unas instalaciones magníficas para la tierra sanabresa. Un sueño, el de poder respirar hondo en una sauna junto al nuestro Tera. La fantasía de ver pasar el verano desde una ducha escocesa. Nos fuimos haciendo mayores y no nos dimos cuenta de que, en efecto, la vida es eso que pasa mientras hacemos otras cosas...

Como somos gente de orden, fuimos varias veces. Con buenos y viejos amigos. Con nuevos miembros de la familia. Hay que educar en el placer epicúreo a las nuevas generaciones. Huyendo de la hybris, claro, pero una cosa no quita la otra. 

Nos apalabramos para volver en cuanto entre el otoño. Y si van por allí, no se lo pierdan. Pónganse un poco de Sorotan Bele en el teléfono si la tarde está nublada y disfruten mientras cae la tarde de la ciudad de la luz...



7.3.14

Apuntes (los pueblos típicos)

El turismo también permitió imaginar de nuevo barrios y ciudades.
Imaginar en sentido literal. Nunca existieron así. Son pastiches históricos que todos, yo el primero, disfrutamos cuando los visitamos. Asegura Eric Storm en su capítulo de Ser españoles, a cuenta de los barrios históricos, y tomando como ejemplo el de Santa Cruz (página 537) lo siguiente:

"Este regionalismo cultural, que en este caso sirvió claramente para conferir raíces locales a la identidad española y para enseñar la diversidad dentro de la unidad fundamental de la patria, también salió a la luz cuando rehabilitó el barrio de Santa Cruz de Sevilla, entre 1912 y 1920. El antiguo barrio medieval estaba muy deteriorado y apenas tenía interés. Gracias a la intervención de la comisaría regia, y en estrecha colaboración con el arquitecto regionalista Juan de Talavera, el barrio se hizo más sevillano que nunca: unos callejones miserables e insalubres se convirtieron en el barrio sevillano por excelencia. Se adoquinaron y limpiaron las calles, poniendo nuevos rótulos y farolas, y creando jardines y plazuelas, todo en el más típico estilo andaluz. Incluso la mayoría de las casas nuevas, construidas en el nuevo estilo regionalista, fueron más típicas que los edificios existentes, produciendo de esta manera un pastiche histórico que a la larga tuvo un éxito asombroso. Otras ciudades iniciaron proyectos parecidos, creando por ejemplo el típico barrio gótico de Barcelona

Ahí está el caso, sin ir más lejos, de mi adorada villa senabresa. Una villa medieval, dicen, ¡quía! ya les hubiera gustado a mis antepasados haber tenido una villa así de hermosa en cualquier siglo anterior al XXI. La Puebla del XVIII, y  no digamos la del XV o el XVI, era para nuestros estándares, un lugar insalubre, lleno de mierda y maloliente. No hubiéramos aguantado ni diez minutos allí...

17.6.13

El chocolate del loro en versión ferroviaria...

"El tren, a las puertas del rescate", llevaba por título el reportaje del suplemento económico del Mundo ayer domingo. Los datos que da son, en general, escalofriantes: la alta velocidad española tiene una deuda de más de veinte mil millones de euros. Ninguna línea es rentable. Ninguna. Y no lo son ni aunque descontemos el coste de amortización de la infraestructura física. Ni aunque dejáramos de contar el coste del material que corre las vías. A mayores, todas las previsiones de viajeros estaban infladas. Todas: de 3,6 millones de viajeros a Valencia a la dura realidad de 1,8 millones. Y así con todas las demás. La estación de Zaragoza debe 400 millones de euros. El túnel de Pajares, aún sin acabar, ya está costando el doble de lo presupuestado. Dos tercios de la estaciones no llegan a los trescientos pasajeros diarios...

Podríamos seguir. Hasta el aburrimiento.

Con datos tan tremendos, uno no puede dejar de fijarse en lo más patético de todo. Lo más lamentable. Lo más increíble. Nuestros dirigentes políticos se han puesto serios y han decidido afrontar de una vez este sindios, atacando el coste de las líneas de media distancia. 

Así, se han puesto manos a la obra, serios, dignos, con la mirada en la lejanía, y han decidido ejemplarizar acabando con ese escándalo de que cada año se pierda algo más de medio millón de euros en una línea que comunica la España rural desde Valladolid hasta la Puebla. 

Parece una broma, pero es lo que hay. Qué grandes son todos.

Y qué mala es esta justicia, que trata de manera tan desigual a los desiguales optando por esa cosa tan humana de ser fuerte con los débiles, inane con los fuertes...

El corolario de esta farsa es que, para este viaje (en tren), no necesitábamos al Estado...


24.5.13

Cerrando el ferrocarril


Pero en efecto, hay otro factor a tener en cuenta en el caso del aterrador cierre del tren que une La Puebla de Sanabria con Valladolid y que yo tomaré esta tarde por última vez. El uso de la infraestructura. Los ciudadanos no se dan cuenta de que si los derechos no se ejercen, el poder se los acabará limitando. O suprimiendo. ¿Pero cómo explicar esto en un país de free-riders dónde todo el mundo cree que robar al común es éticamente aceptable.

A veces tengo la sensación de que predico en el desierto, es verdad. Pero no me canso de repetirlo: es importante usar los transportes y los servicios públicos en sitios rurales y periféricos porque sólo el uso legitima su defensa: no hay que desviar el correo a Madrid, porque algún día no habrá cartero. Hay que hacerse usuario y utilizar de manera habitual la biblioteca local,  darse de alta como residente temporal en el Servicio de Salud…

A mayores, pienso lo mismo con los servicios privados. Me parece lamentable (desde el respeto moral, está claro) esa opción de ir con el coche cargado desde la ciudad. El comercio mantiene la vida de estos pequeños pueblos. Son más caros, claro que son más caros: ¿De verdad alguien piensa que un pequeño comerciante tiene la opción de comprar la mercancía al precio al que lo hace Carrefour?

Cuando uno se acostumbra a vivir en la renuncia, en la miseria, acaba viviendo con miedo. Ya nos lo enseñó, yo era aún un niño, Roy Battly, una madrugada lluviosa en Blade Runner:



Vivir con miedo. 
En eso consiste ser esclavo. 

23.5.13

Más sobre el ferrocarril


El sábado hablaba con Mi Coronel del tren. Es hombre cabal y me planteaba objeciones de libro a mi protesta contra el cierre del ferrocarril que une la Puebla de Sanabria con Valladolid pasando por Zamora: poco uso, escasa rentabilidad incluso social. Ayer almorzaba con el amigo Kantor y, ante el cocido barandalero, me hacía objeciones similares: coste por viajero, la inutilidad de contabilizar el coste de una infraestructura una vez que está hecha…
Ambos tienen razón. Pero mi cabreo no viene por eso. Mi cabreo viene por la falta de equidad. Por el desigual tratamiento. Si hay que medir el coste, que se mida. Pero el de todos. Y todos los costes, no sólo el de la ratio ingresos viajero: también la pérdida de puestos de trabajo que genera la competencia desleal y subsidiada de la Alta Velocidad. Y es que uno levanta la vista y sólo alcanza a ver desesperación. Pura y dura. Ya no son los más de mil ochocientos millones de euros de desvío en la obra del AVE a Barcelona (localidad unida con Madrid por un puente aéreo que era un ejemplo para todo occidente), o las estaciones fantasma por las que nunca pasa nadie. Son las autopistas radiales. Claro que estaban infladas las cifras de la previsión de viajeros. Pero no pasa nada. No se cumplen y que pague el contribuyente. Autopista mala. Banco malo. Aeropuerto malo. Ese capitalismo español. A veces, tengo la sensación de que aquí el único que se ha jugado su dinero para crear una empresa he sido yo.

Pero cuando llega la hora de cortar por lo sano, el Estado sólo se atreve con los débiles. Con los que no se pueden defender. Con los lugares periféricos, donde no queda ya ni la sombra de los árboles bajo la que esperar el final. Lugares llenos de lluvia amarilla, donde la ciudadanía va desapareciendo porque ese espacio de solidaridad que nos dijeron que era el Estado nunca ha llegado a estar presente. Y mientras razono las atinadas críticas de mis interlocutores, no dejo de pensar en aquella coda con la que se cerraba una canción de los roqueros de Salvatierra: “mala es esta justicia, si por lo que a unos premia, a otros se los castiga”.

22.5.13

Cuando RENFE se pone a ser eficiente (o fuerte con los débiles...)


Nos cierran el tren. El Valladolid - Puebla de Sanabria.

Los tal INECO (otro ejemplo palmario de competencia desleal en este país de estanquitos y prebendas) han hecho un estudio desde un despacho. El estudio compara el número de viajeros con lo que cuesta el trayecto. Es un cálculo vago, con una Excel delante y dos becarios detrás, realizado desde el Paseo de la Habana. Sólo me fío de las estadísticas que yo mismo he manipulado, dicen que dijo un día Churchill. Ya me gustaría a mí que se hiciera un estudio similar con todas las vías. Y teniendo en cuenta, claro, el coste de amortización de la infraestructura. Íbamos a ver cuántos AVE quedaban abiertos. ¿O es qué no computamos el coste final del AVE a Barcelona ? ¿O no tenemos en cuenta que para ir a Valencia ya había un sistema privado de aviones que tardaba lo mismo que el tren? ¿Computamos también en estos brillantes análisis y dentro del coste del AVE a Málaga el dinero que empresas privadas de avión o autobús pierden por el servicio que en clara competencia desleal presta Renfe?

La respuesta es no, claro que no. Renfe pierde dinero pero la culpa es de los servicios como los de la Puebla de Sanabria. Unos setecientos mil euros al año. Un dineral. Sin duda. Pero claro, la cifra en sí dice poco. Hay que poner en contexto. El Estado sólo se pone eficiente cuando habla con la España rural. La que no se defiende. La que no sale en la tele. La que no tiene voz. Se suprime el Valladolid – Zamora porque ya hay  una oferta muy importante de transporte por carretera. Por ese mismo argumento supongo que mañana anunciarán que se suspende el Madrid - Toledo, cuya frecuencia de autobuses es muy superior a la otra y en la que cada viajero recibe un generoso subsidio por parte del contribuyente. 

A mí se me ocurren más propuestas. Cerremos los pueblos. Todos. No son eficientes desde un punto de vista económico. Y vayámonos todos, yo el primero, a vivir a un gran Madrid que agrupe en unos meses a cuarenta millones de personas. Pero si nos vamos a poner tan finos con la eficiencia, también se me ocurren más medidas de ahorro: cerremos los hospitales públicos, todos pierden dinero. Cerremos las universidades públicas, todas pierden dinero y ninguna merece la pena. Cerremos el ministerio de fomento, un escándalo histórico de mala gestión, con sus jefes de obra viviendo como reyes a cuenta de los contratistas, con sus comisiones (231.000 googles, nada menos) y sus desvíos inexplicados al final de la obra…

La pregunta al final es: el Estado defiende a los ciudadanos y el Estado nación, a mayores, se articula como un espacio de solidaridad. Si el Estado deja de facilitar a la ciudadanía el ejercicio de derechos y deja de funcionar como un espacio de solidaridad,

¿Para qué lo queremos?
¿Sólo para que haya abogados del Estado haciendo carrera política?

Como dicen los de FEDEA en un artículo magistral: “Todo parece indicar que dejando el coste de la inversión de lado, es prácticamente imposible conseguir beneficios de la explotación de la red (de Alta Velocidad) sin ayuda de subsidios, dado el alto coste de funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura (entre 100 y 200 mil euros por kilómetro y año). Tal y como Albalate y Bel (2011) afirman “Las tarifas difícilmente permiten recuperar incluso los costes variables en el AVE, lo que explica la importancia de los subsidios públicos otorgados en España. Incluso asumiendo una tarificación que permita recuperar todos los costes variables, y para proyectos con una demanda que duplique la del Madrid-Barcelona, serían necesarios subsidios por valor de la mitad del coste marginal.” (del post A ninguna parte, pero en Alta Velocidad, publicado el ocho de enero)

6.4.13

La eternidad era esto...

Ya le hablé aquí hace unos meses, desocupado lector, de la existencia de un corto, Aeternitas, rodado en la Sanabria. Un corto lleno de misterio, con una música inquietante y la leyenda de un espacio, el lago-mar, que sigue fascinándonos a todos generación tras generación.

Un corto rodado, por cierto, gracias al empeño de muchos, y con la ayuda de las Posadas Reales ubicadas en La Puebla, La Pascasia y La Cartería, dos ejemplos de cómo la arquitectura, cuando respeta el paisaje en el que se integra,  nos ayuda a construir un pasado tal y como queremos imaginar que fue.

El corto ya puede verse de manera íntegra en YouTube.

Disfrútelo:




De nada. 

3.1.12

Reflexiones desde mi ventana...

Pasar unos días en La Raya. Está amaneciendo y en la pradera hay nueve grados bajo cero. Va saliendo el sol como sólo sale aquí en invierno. Leer. Interrogarse. Aventurarse a comprender. Estuve con una lectura de Martín Viso sobre la frontera y su articulación en el XII. Miramos mal hacia el pasado, y por eso vemos las fronteras como líneas imaginarias. No lo fueron nunca hasta finales del XIX. Eran espacios: móviles, territorios imaginados en los que había diferentes lealtades políticas o dinásticas, pero nunca nacionales. España y Portugal, y no digamos nada Cataluña o la soñada Euskadi, son inventos modernos. Como nación, digo. Aquí no había grandes hitos que marcaran diferencias como para poder delimitar una frontera: donde poder imaginar un “nosotros” que estaba aquí frente a un “ellos” al otro lado de lo que fuera. No había un gran río, ni siquiera una cordillera. No había nada. Este siempre ha sido un islote demográfico. Veo salir el sol, despacio, desde mi ventana. Esta ventana que da al oeste, claro, y desde la que uno sólo se puede despertar cuando es febrero. La idea de un Leviatán fragmentado que maneja el autor es fascinante. Eso era el mundo medieval, y eso era desde luego en los territorios pobres de frontera. Poderes que pactaban entre sí. Islas de autoridad, normalmente ubicadas en alto, desde la que ejercer un poder sobre el territorio. El caso de la Puebla es de libro, con su castro imponente en medio del camino. Y cuando no era un alto, era un cenobio. Aquí nuestro San Martín, que visitamos un abril tardío y Lisboa resplandecía, aunque el coche no arrancaba y había que detenerse cada poco. Quizá también Asurviale o San Pelayo, perdidos hoy en el silencio de la historia, fueron cenobios que articularon poderes más allá de sus paredes y rezos...

El nacimiento del Reino portugués es un ejemplo de estas luchas por el poder, de estos pactos. No hubo nada parecido a una nación. No podía haberlo. Había intereses. De Nobles. Y de reyes. Por ampliar su poder. Aliste fue un caso de lucha entre la corona leonesa y la portuguesa, con unas fronteras siempre confusas, con falsificaciones sin tregua por ambos lados para justificar sus pretensiones... A la inversa, lo mismo le pasó al área de Riba Coa, mimada por la monarquía leonesa hasta que terminó de quedar clara su pertenencia a Portugal

A Sanabria la confirmó como leonesa, y a la postre como española, Alfonso VII. Los reyes pactan para afirmar su poder. Pactan en la Sanabria la creación del concejo, o quizá la ratificación del concejo ya existente, con sus caballeros sanabreses exentos de la facendera.

Pero también la Iglesia luchó por mantener su poder, con la creación de nuevos obispados, inventando orígenes legendarios, como es el caso de las diócesis de Ciudad Rodrigo y de Zamora. Y también una cierta baja nobleza, militar de oficio, beneficiada por la Corona, como Pedro Rodríguez de Sanabria, o Menendo Rodríguez, quizá antecesores del bueno y leal Men.

En estas tierras se dio un proceso que ya le leí a Holland y al que Viso denomina enceldamiento, una forma de jerarquizar el espacio, de integrar a las comunidades en forma de parroquias. Quizá eso explique la fisonomía o la propia existencia de muchos de los pueblos que, como el mío habitan la Raya: con barrios contiguos, pequeños y diseminados por el terreno. Ha terminado de hacerse de día. Voy a dar un paseo.

PS: “En cuanto a la imagen que se proyecta de la frontera, P. Toubert ha puesto de relieve, al analizar el caso medieval, que ésta no fue jamás una línea -salvo de manera abstracta- sino una zona, y que no fue estática, porque en realidad se trataba del resultado de un movimiento y materializaba en el espacio un estado de equilibrio precario. En tanto que zona, se convirtió en el territorio privilegiado del desarrollo o, por el contrario, de una desertización planificada que no excluía una presencia humana tolerada o suscitada por el poder”.

Martín Viso, Iñaki: La frontera como integración del territorio en la Edad Media: la Raya leonesa (Siglos XII-XIII) Revista de historia da Sociedade e da Cultura, 4, 2004, páginas 9-56. Página 10

29.11.11

Una historia fascinante, un país desconocido...

Cuando buceamos en la historia, entramos en otras vidas. En otras personas. Nos damos cuenta de lo poco que sabemos de casi nada. Cuando hacemos historia local, me refiero. Hace años me crucé con un Francisco Arias, abogado de la Puebla de Sanabria, que se había enfrentado con los curas en la su tierra natal. Los párrocos se quedan con las herencias de muchos de los que morían sin testar, causando, de acuerdo con el Dictamen realizado por el Consejo de Castilla tras su denuncia “la despoblación de aquel país fronterizo a Portugal, en notorio perjuicio del Estado”. La Corona, hablo del último tercio del XVIII, se puso de su lado y lo revistió de poder. Tanto, que por un Auto de diciembre de 1782 lo nombró Promotor-Fiscal y Defensor General “en la citada Villa de la Puebla de Sanabria y Lugares de su tierra”.

La Iglesia nunca se lo perdonó. Fue delatado apenas cuatro años después. El Santo Oficio le abrió un proceso de fe. Lo acusó un franciscano, quizá amigo suyo, Francisco García Navarro, y lo acusó de “retener” es la hermosa palabra que usa el fiscal, la obra de Hobbes. En el juicio, me da la sensación, declararon las fuerzas vivas de la Puebla. Alonso González, que llegaría a ser elegido diputado en las Cortes de Cádiz y que años después probó la vacuna contra la viruela en Trefacio, aseguró al fiscal que recuerda haber visto libros en francés de su casa, aunque no podía recordar si eran de Voltaire, como le pedía el acusador. Los papeles son confusos, pero también aparece envuelto en la trama el capitán Manuel de Olaso, probablemente un vasco que desde 1781 era Sargento Mayor de la guarnición de la Puebla de Sanabria. Aparecen más personajes, y la acción se extiende también a Valladolid, ciudad en la que Arias debió de residir mientras estudiaba leyes. En el proceso declararon también “los hombres de juicio y cristiandad de la Puebla”, como los llama el fiscal, quien asegura que estos “no forman el mejor concepto” de Arias, “porque no le ven concurrir a las funciones de la Iglesia y demás actos de Religión”, “conformándose sólo con oír una misa particular los días festivos, que es hombre muy recogido en su casa”. Un hombre que leía libros, y que no iba a misa, y que se atrevió a atacar a unos curas que se quedaban con los bienes de los moribundos que fallecían sin testar. Un personaje fascinante.

No sé cómo acabó todo. No conozco más datos de Arias y su memoria, desde luego, se perdió. Quizá fuera judío y quizá por eso no fue condenado, porque de la lectura del alegato del fiscal no parece deducirse que pidiera pena alguna. Digo por eso porque, Lauru lo deslizó un día, quizá se protegían todos entre ellos. O quizá simplemente decidió poner tierra de por medio y refugiarse en su tierra natal. Quizá. Y quizá entonces sea el abuelo del Moro. Son sólo intuiciones.

Hombres en Sanabria que leían a Hobbes y a Voltaire, que ensayaban vacunas pocos años después que Jenner. Para que luego vengan diciendo los lanas que aquí no hubo nada parecido a la Ilustración y que este era un país medieval en pleno siglo XVIII.

Lo que pasa es que hay que leer más, listillos.



PS: “Este es un punto esencial en el que hay que insistir: absolutismo no quiere decir arbitrariedad. Muy al contrario. El monarca absoluto, cuya marca legitimatoria es la soberanía, es precisamente lo contrario al déspota o al tirano”

Iglesias, Carmen: No siempre lo peor es cierto. Estudios sobre historia de España. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2009. Página 118

26.11.11

La Puebla, o cuando premian a un hermano mayor...

Tengo, desde antes de hacer, una extraña relación con la Puebla. Es, siempre lo fue, el centro natural de la mi tierra. Todos giramos en derredor de ella. Ahí se guarecían los papeles cuando nadie sabía leer. Ahí nos cobraban los impuestos. Ahí se juraban las constituciones y ahí viajaban los diputados cuando venían a pedirnos el voto. Altiva, sobre un castro, la Puebla nos vigila, sobre todos a los que llegamos a ella por el noroeste. A los que somos el noroeste del noroeste. Nunca le regateé grandeza, aunque yo vengo de otros lugares y nunca he podido dejar de sentirme algo extranjero en sus calles. Una parte de mi viene del sierro, de los castaños de la Alcobilla, de los judíos, quien sabe, que ejercían oficios porque no podían trabajar la tierra. Vengo de la Sanabria que comerciaba, que vendía y compraba, y eso siempre se hizo lejos de la Puebla. La otra parte de mí, si es que sólo hay dos, viene de donde acaba la Sanabria media y empieza la alta Sanabria. Donde dos periferias se juntan. De un lugar donde la gente sólo bajaba a la Puebla para pagar. O para irse.

Ahora, cuando salgo por el mundo, la gente sólo conoce a la Puebla. Se lo ha comido todo. Es la vida. No es este un país para débiles. Es un país para aquellos que saben dónde van. Ahora nos la premian en Europa. Capital de la biodiversidad, en Bruselas. Y la prensa se acuerda de la Sanabria, y la cita como ejemplo. Sin tener Parque Natural, tiene más reconocimientos ya que el cercano Galende. Detrás hay un trabajo bien hecho. Un trabajo serio de mucha gente. Un trabajo que empezó hace muchos años y un trabajo en el que participaron muchos, cada uno en su medida; ahí estuvo Germán, ahí estuvo Lauro, ahí estuvo Pepe, ahí estuvo Paco Somoza. Algunos ya no están; ¿quién recuerda ahora a Nicolás Arias Torres, el cura de mi pueblo, universitario, que derribó las murallas de la villa y levantó la espadaña de la Iglesia hace ahora un siglo? Algunos ya no van por allí. Pepe Fernández, un magnífico alcalde, sigue al pie del cañón, demostrando que cuando uno es alcalde, o es líder o no es nada. Una parte importante del premio es suyo. Pero estoy seguro que para él no hay mejor premio que ver como sus vecinos de toda la comarca, cuando votan al partido popular en el Congreso, lo marcan a él para el Senado. Y todos nosotros, aquellos que somos de la tierra pero que vivimos en su periferia, seguiremos mirando de reojo, pero con orgullo, a esa Villa altiva que siempre ha ejercido de hermana mayor de todos nosotros.

PS: y en Galende, renovó Susi. Suerte para estos años...

21.11.11

Pinceladas electorales

Hay gente sabia en la mi tierra. No hay más que comparar qué partido gana al Congreso y quién es el senador más votado en la Puebla de Sanabria. O el número de votos que el senador sanabrés obtiene en lugares como Galende o Lubián. Enhorabuena.

Vengo de una tierra conservadora. De derechas. Rural. No hay más que ver el porcentaje de voto que obtiene Izquierda Unida. Probablemente, los mismos votantes que hace cuatro años.

Hay gente sabia en Parla. Menos mal que el tal Gómez era el alcalde más votado en una gran ciudad española que si no llega a ser por eso, no sé dónde andaríamos a día de hoy.

También hay gente sabia en Rivas. Gente que escinde el voto. En las locales con unos, en las generales con los de enfrente. Eso es ciudadanía.

No deja de ser un análisis de barra de bar, pero está claro que en muchos lugares, hay un trasvase de voto del pesoe a la upd. No hay más que mirar sitios como Las Rozas, Murcia o Valladolid.

Cuanto me alegran los resultados de la Imperial Tarraco. El pepé de Alejandro Fernández es la primera fuerza política en la ciudad.

Las buenas herencias del tal Rodríguez. Batasuna y su mundo de nuevo en el Parlamento. Tantos años matando para obtener el 25% de los votos. Va a ser lamentable tener que soportarlos aquí de nuevo.

EQUO no despega. Y no sé si volverá a encontrar una ocasión tan favorable como esta. Ánimo, en cualquier caso.

Los mejores análisis, ayer en casa con Oscarnerllo Matzerath y la semana que viene amb el amic Roger y con D. Manuel. Nosotros somos de esa gente, la frase es de uno de ellos, que “cuando perdemos, perdemos; y cuando ganamos, también perdemos”. Así que podemos analizar las cosas con cierta objetividad.


PS: Frans Van Den Broek escribió en su artículo “Intelectuales en fuga”: “[la obra de autores como Aron y Benda] en los que se postula que el apego de la clase intelectual a intereses particulares, étnicos, nacionalistas o políticos ha tenido como consecuencia el abandono de principios de orden universal, en un proceso que puede ser interpretado como una traición, o como un delirio, puesto que el intelectual es precisamente quien debiera custodiar dichos principios y no abandonarlos, cualquiera que sea el pretexto.

30.8.11

De ruta lobera y setuna...

Nos fuimos de ruta. Madrugando. Siempre madrugando. Había que llegar hasta elRobledo, donde se está levantando el Centro Temático del Lobo Ibérico. No podemos llevar mejores guías que el alcalde y el técnico de medio ambiente. La visita es una delicia: el Centro imita una trampa para lobos típica de la zona: el cortello: una construcción circular que visualmente engaña a la lobo y le hace saltar pensando que luego podrá salir. En Lubián queda alguno e impresiona cuando uno se acerca a verlo. De fondo, varias hectáreas valladas para que los lobos que aquí estén puedan vivir en régimen de semicautividad. Nos recorremos toda la obra, que estará terminada en febrero o marzo, y vamos conociendo los detalles del proyecto. La idea es muy buena, y puede ayudar a multiplicar aquí un turismo lobero desconocido por estos pagos, pero ya veremos cómo acaba esto. Hay muchos patrones, la Junta, el Ministerio… para un proyecto que fue ideado, pensado y plasmado por el Ayuntamiento.

De vuelta para casa, y ya que estamos, paramos a ver lo que será el Centro Micológico de Ungilde. Toda una sorpresa. Cómo rehabilitar una escuela abandonada y darle un uso dotacional fantástico. La planta de arriba es una fantasía sobre el mundo de las setas, onírica y hermosa, pero es en la planta baja donde nos quedamos todos con la boca abierta. Un fantástico salón de conferencias preparado para convertirse en una referencia micológica nacional; dotado de toda la tecnología, de un laboratorio y de todos los instrumentos necesarios para que vengan por aquí los grandes maestros. Me quito el sombrero. Espero que los hosteleros lo aprovechen y consoliden la gastronomía micológica como una referencia nacional. El proyecto en este caso es íntegro del Ayuntamiento. Me voy para casa pensando, muerto de envidia, que yo quiero tener al alcalde de la Puebla en mi pueblo. Y pienso, también, lo que oí comentar aquella noche cenando: ¿qué pasaría si viniéramos aquí y gobernáramos algún ayuntamiento de estos? Nos comeríamos el mundo, como nos comeríamos tantas otras cosas. Pero quizá sea sólo un sueño. Y los sueños, quizá, sólo quizá, sueños son.