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28.5.25

Trenes, ¿Para qué?

Es una broma lo de RENFE. Ahora resulta que toda la línea para llevar pasajero a ver las luces a Vigo es rentable, excepto el tramo de Sanabria AV. Nos toman por idiotas. Y la sociedad civil sigue protestando: bien por Bárbara, en nombre de tantos que pueden ir allí por el tren...  

Es lo que tiene poner a un postcomunista al frente de una empresa pública..

3.9.21

¿Es tan difícil?

La cultura de RENFE, el operador ferroviario dominante y que se sienta en la misma mesa ministerial que el regulador, es una cultura tan trasnochada que asusta. Un sistema tarifario incomprensible y pocos incentivos para darle aire a los destinos intermedios, como la mi Sanabria. Lo contaba bien el de las cuatro libertades al principio del verano en su columna de VozPopuli: la clave es llevar a mucha gente, merluzos.

2.9.21

Viajar en tren

Ha sido más celebrada en Portugal la llegada de la Alta Velocidad a Sanabria -el mantenimiento del servicio ferroviario, en realidad- que aquí. Un PAET que dará servicio al norte de Portugal, al sur de León y a todo el valle del Tera. Ahora, a ver si conseguimos que RENFE ponga en venta más de cuatro o cinco billete al día.



16.3.18

La movilidad como derecho

La estación de Sanabria será una estación de tren, no de alta velocidad. Criticarla por estar ubicada en un pueblo de veinte habitantes, es como decir que el aeropuerto de Barajas, con sus cuatro terminales, se ha hecho para dar servicio a un pueblo de unos cuarenta mil habitantes...

La movilidad es un derecho de los ciudadanos, y ese es el único enfoque válido, desde mi punto de vista, cuando analizamos las polémicas sobre los ferrocarriles públicos. Vertebrar el territorio y garantizar los derechos de los ciudadanos...


21.2.18

Derechos de las personas

Contexto: una comarca envejecida, con una densidad de población apenas un poco superior a la de Laponia. 

Hechos: en la Unión Europea, en el siglo XXI, se jubila un empleado de una empresa pública y la empresa no repone la plaza. Ya se sabe que hay que luchar contra el déficit y la mejor manera de hacerlo es ser fuerte con los débiles, que no se quejan. 

Resultado: las personas (muy) mayores que vayan a coger un tren en la Puebla de Sanabria a partir de las 18:30, en el crudo invierno sanabrés, no podrán esperar en el vestíbulo porque estará cerrado. 

Corolario: es lo que hay.

23.5.13

Más sobre el ferrocarril


El sábado hablaba con Mi Coronel del tren. Es hombre cabal y me planteaba objeciones de libro a mi protesta contra el cierre del ferrocarril que une la Puebla de Sanabria con Valladolid pasando por Zamora: poco uso, escasa rentabilidad incluso social. Ayer almorzaba con el amigo Kantor y, ante el cocido barandalero, me hacía objeciones similares: coste por viajero, la inutilidad de contabilizar el coste de una infraestructura una vez que está hecha…
Ambos tienen razón. Pero mi cabreo no viene por eso. Mi cabreo viene por la falta de equidad. Por el desigual tratamiento. Si hay que medir el coste, que se mida. Pero el de todos. Y todos los costes, no sólo el de la ratio ingresos viajero: también la pérdida de puestos de trabajo que genera la competencia desleal y subsidiada de la Alta Velocidad. Y es que uno levanta la vista y sólo alcanza a ver desesperación. Pura y dura. Ya no son los más de mil ochocientos millones de euros de desvío en la obra del AVE a Barcelona (localidad unida con Madrid por un puente aéreo que era un ejemplo para todo occidente), o las estaciones fantasma por las que nunca pasa nadie. Son las autopistas radiales. Claro que estaban infladas las cifras de la previsión de viajeros. Pero no pasa nada. No se cumplen y que pague el contribuyente. Autopista mala. Banco malo. Aeropuerto malo. Ese capitalismo español. A veces, tengo la sensación de que aquí el único que se ha jugado su dinero para crear una empresa he sido yo.

Pero cuando llega la hora de cortar por lo sano, el Estado sólo se atreve con los débiles. Con los que no se pueden defender. Con los lugares periféricos, donde no queda ya ni la sombra de los árboles bajo la que esperar el final. Lugares llenos de lluvia amarilla, donde la ciudadanía va desapareciendo porque ese espacio de solidaridad que nos dijeron que era el Estado nunca ha llegado a estar presente. Y mientras razono las atinadas críticas de mis interlocutores, no dejo de pensar en aquella coda con la que se cerraba una canción de los roqueros de Salvatierra: “mala es esta justicia, si por lo que a unos premia, a otros se los castiga”.

22.5.13

Cuando RENFE se pone a ser eficiente (o fuerte con los débiles...)


Nos cierran el tren. El Valladolid - Puebla de Sanabria.

Los tal INECO (otro ejemplo palmario de competencia desleal en este país de estanquitos y prebendas) han hecho un estudio desde un despacho. El estudio compara el número de viajeros con lo que cuesta el trayecto. Es un cálculo vago, con una Excel delante y dos becarios detrás, realizado desde el Paseo de la Habana. Sólo me fío de las estadísticas que yo mismo he manipulado, dicen que dijo un día Churchill. Ya me gustaría a mí que se hiciera un estudio similar con todas las vías. Y teniendo en cuenta, claro, el coste de amortización de la infraestructura. Íbamos a ver cuántos AVE quedaban abiertos. ¿O es qué no computamos el coste final del AVE a Barcelona ? ¿O no tenemos en cuenta que para ir a Valencia ya había un sistema privado de aviones que tardaba lo mismo que el tren? ¿Computamos también en estos brillantes análisis y dentro del coste del AVE a Málaga el dinero que empresas privadas de avión o autobús pierden por el servicio que en clara competencia desleal presta Renfe?

La respuesta es no, claro que no. Renfe pierde dinero pero la culpa es de los servicios como los de la Puebla de Sanabria. Unos setecientos mil euros al año. Un dineral. Sin duda. Pero claro, la cifra en sí dice poco. Hay que poner en contexto. El Estado sólo se pone eficiente cuando habla con la España rural. La que no se defiende. La que no sale en la tele. La que no tiene voz. Se suprime el Valladolid – Zamora porque ya hay  una oferta muy importante de transporte por carretera. Por ese mismo argumento supongo que mañana anunciarán que se suspende el Madrid - Toledo, cuya frecuencia de autobuses es muy superior a la otra y en la que cada viajero recibe un generoso subsidio por parte del contribuyente. 

A mí se me ocurren más propuestas. Cerremos los pueblos. Todos. No son eficientes desde un punto de vista económico. Y vayámonos todos, yo el primero, a vivir a un gran Madrid que agrupe en unos meses a cuarenta millones de personas. Pero si nos vamos a poner tan finos con la eficiencia, también se me ocurren más medidas de ahorro: cerremos los hospitales públicos, todos pierden dinero. Cerremos las universidades públicas, todas pierden dinero y ninguna merece la pena. Cerremos el ministerio de fomento, un escándalo histórico de mala gestión, con sus jefes de obra viviendo como reyes a cuenta de los contratistas, con sus comisiones (231.000 googles, nada menos) y sus desvíos inexplicados al final de la obra…

La pregunta al final es: el Estado defiende a los ciudadanos y el Estado nación, a mayores, se articula como un espacio de solidaridad. Si el Estado deja de facilitar a la ciudadanía el ejercicio de derechos y deja de funcionar como un espacio de solidaridad,

¿Para qué lo queremos?
¿Sólo para que haya abogados del Estado haciendo carrera política?

Como dicen los de FEDEA en un artículo magistral: “Todo parece indicar que dejando el coste de la inversión de lado, es prácticamente imposible conseguir beneficios de la explotación de la red (de Alta Velocidad) sin ayuda de subsidios, dado el alto coste de funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura (entre 100 y 200 mil euros por kilómetro y año). Tal y como Albalate y Bel (2011) afirman “Las tarifas difícilmente permiten recuperar incluso los costes variables en el AVE, lo que explica la importancia de los subsidios públicos otorgados en España. Incluso asumiendo una tarificación que permita recuperar todos los costes variables, y para proyectos con una demanda que duplique la del Madrid-Barcelona, serían necesarios subsidios por valor de la mitad del coste marginal.” (del post A ninguna parte, pero en Alta Velocidad, publicado el ocho de enero)

4.5.08

Los que se fueron y los que no

Los espacios privados producen virtudes públicas. Déjeme, desocupado lector, que le hable hoy, desde Sanabria, del bar de un amigo. Que se lo recomiende incluso. Hace años, la estación de ferrocarril de la Puebla de Sanabria era un lugar oscuro. Decrépito. El bar, un espacio hecho de plásticos aderezados con cafés amargos a altas horas de la madrugada. Sin alma. Renfe, o el GIF, o ADIF, sacó a concurso por varios años el bar. Y allí fue Paco, a hacerse con él. Lo cambió de arriba abajo. La barra pasó de ser de contrachapado a ser de piedra. No forrada en piedra, no. De piedra. Pintó el local. Lo puso a su gusto. Y el resultado fue espectacular. Además, como Paco es inquieto, convirtió la estación en un punto de encuentro, un espacio para exponer y para conversar. Porque Paco, además de llevar el bar, es historiador. Y persona culta. Ha estudiado, durante años, el pachueco, esa forma arcaica en la que el latín, en plena descomposición, cristalizó en Sanabria y que hoy se considera una forma del leonés. Pero Paco no se limita a las lenguas. También sabe, y mucho, de las legendarias vistas de Remesal, que decidieron el futuro de un Imperio. Y de pinturas rupestres. Y del ciclo del agua en nuestra tierra. Por algo está detrás de muchas de las iniciativas más interesantes de la comarca.

Ahora, en
la Estación hay, además de ordenadores para conectarse a Internet, un espacio wifi para poder trabajar mientras cae la tarde de primavera en Sanabria.

Un espacio de lujo para un lugar tan necesitado de lujos como la tierra sanabresa. Un espacio construido por esos sanabreses que no emigraron y que luchan, día a día, por la tierra que los vio nacer. Si pasan por la Puebla, no dejen de visitarlo.

PS: Las lenguas nacionales que conocemos hoy en día, aparentemente tan naturales, son en gran medida producto del pronto de desaparición de innumerables vestigios del Antiguo Régimen –piénsese en la diversidad de pesos, medidas, monedas, sistemas postales, etc–, nos encontramos en el ámbito lingüístico con un desarrollo paralelo. Sus artífices han sido las academias en algunos casos (España, Francia) […] o la labor conjunta de literatos, pensadores, políticos y puristas (Alemania); y en todos la tenacidad de unos filósofos afanados en encontrar el origen, la esencia y el orden de la propia lengua.
Sosa Wagner Francisco y Sosa Mayor, Igor: El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España. Editorial Trotta, Madrid, 2007. Página 103.