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16.7.25

¿Tercer partido?

¿Es factible un tercer partido en los EEUU? Lo normal es que no cuaje, contaba el gran Pablo Suanzes el domingo pasado en El Mundo, pero sí que puede cambiar el enmarcado, como consiguió Ross Perot en 1992.

La norma es restrictiva, porque el que está dentro no quiere más invitados: "Para presentarse al Congreso, por ejemplo, hacen falta muchas firmas. Georgia, el Estado más restrictivo, exige 27.000 firmas por distrito, lo que ha impedido que los candidatos al Congreso de terceros partidos aparezcan en la papeleta de las elecciones generales desde 1943, cuando entró en vigor la ley que se usa. Incluso el nombre del partido, America Party, si al final fuera el escogido (y está por ver, porque Musk lo anunció pero no lo registró, algo que sí hizo un activista político en busca de protagonismo), sería un problema. En el Estado de Nueva York, sin ir más lejos, no se permite la palabra American (o cualquier variante de esta) en la papeleta como parte del nombre de un partido."

18.4.25

Vigilantes de la deuda

Este análisis de Suanzes, sobre los “vigilantes de la deuda” y su papel en la crisis actual. Y en la pasada…Con sus datos económicos, el país estaría en activación del “Pacto de Estabilidad” si fuera un Estado europeo, por cierto, como recuerda el autor.. 

13.1.25

La edad de oro

Es curioso porque no me había topado hasta ahora con la Edad dorada de los EEUU, la mítica edad de oro después de la guerra. La que más los traumatizó, la de secesión. La que abrió la expansión al sur y el potencial del país.

5.10.21

Isleños canarios

En un sitio tan lejano como el Misisipí. La huella de los canarios en aquel mar español que fue el Caribe en el XVIII. Se puede ver aquí. No se lo pierda, lector


16.9.21

La guerra más larga

Buen momento para ver un documental sobre la guerra más larga que han librado los norteamericanos. Y para entender el motivo del fracaso: las cosas salieron mal porque lo básico es tener instituciones que funcionen, no que las mismas sean democráticas -eso viene después-.

Muy certero Guy Sorman sobre esto el otro día en ABC, por cierto.

Es lo que hay...


24.6.21

Burócratas y políticos

Me había hablado el gran Batera de un ensayo de Víctor Lafuente y su maestro Carl Dahlström sobre la manera de organizar el Leviatán. Su tesis es interesante: la separación de las carrereas entre burócratas y políticos mejora el rendimiento de las sociedades. La dicotomía no es tanto un tema de burocracia weberiana rígida o modelo gerencial, como habíamos pensado siempre, sino que esto va de carreras por separado: cuando tu carera no depende de un político, no vas a hacer carrera, el incentivo para vigilar el jefe es mayor.

Algunos mitos: las administraciones nórdicas fueron muy corruptas hasta los años sesenta al menos del siglo XIX, y eso que el proceso de valoración del mérito comenzó antes: en 1821 se empieza a exigir tener un titulo de derecho para entrar en la administración danesa. Por cierto que hasta 1870 los judíos no pudieron ser ni diputados ni funcionarios en Suecia. A mayores, en el Reino Unido la corrupción también se come en la práctica los dos primeros tercios del XIX.

Que luego nos pensamos que los protestantes llevan toda la vida siendo tan puros, tan listos y tal...

En EEUU el proceso llega más lejos y a un presidente como Garfield lo mata un tío que aspiraba a un cargo y todavía en 1887 los expertos lamentan el clientelismo instalado en la Administración... 

12.1.21

Sobre las redes, y sobre el Capitolio

Irónico y provocador, Arcadi Espada estuvo fantástico el domingo en su carta en El Mundo. Es el análisis más brillante que he leído sobre lo que sucedió la semana pasada, y también el más profundo. Esta verdad, tan dura y tan real: "Ian Bremmer escribe que el modelo de negocio de las empresas de redes sociales es incompatible con una sociedad civil sana. Sin duda. Twitter gana dinero no por las opiniones -esta misma- que Bremmer expresa allí. Lo gana con la gestión del odio, la vanidad y las mentiras."

Pues ya está...

28.10.20

Estamos solos

Diego Crescente -joven promesa estatal del análisis y la estrategia- publicaba el otro día en La Información una nota interesante sobre la campaña electoral y los programas de los candidatos. Europa solo aparece mencionada dos veces en los programas de  Joe Biden y Donald-o Trump en materia de comercio y política exterior. Es la primera vez que pasa en la historia: hasta África y Latinoamérica aparecen mencionadas en más ocasiones. Eso, más el giro asiático que ya comenzó Obama, nos demuestra que Europa no va a tener la ayuda del otro gran foco democrático liberal para salir de esta crisis.

Estamos solos


5.6.19

Cosas que hay que leer...

Y aún dicen que la prensa es cara. Pablo Pardo el otro día. Envangelizando en El Mundo. A vueltas con Tucídides y su trampa. No se lo pierda, desocupado lector. Es de lo más interesante que leerá esta semana en la prensa. 

30.8.17

Los opiaceos

Tremenda la serie que está sacando El País de manera regular sobre el impacto de la heroína entre la case media-baja blanca en los Estados Unidos. Casi un 2% de los norteamericanos blancos son adictos a la heroína, cuyo consumo es más accesible que el de los calmantes médicos legales. 

The Wire...

18.4.17

El Partido Demócrata

Me puse en vacaciones con el número 160 de la Nueva Revista, vinculada ahora a la UNIR. Un artículo de Pedro Rodríguez sobre el futuro del Partido Demócrata de los EE.UU. Algunas notas interesantes en el artículo: la bomba de neutrones que según John Podhoretz lanzó Obama sobre su partido, con casi un millar de cargos electos derrotados durante su mandato; el resultado son 31 Estados con gobernador republicano y 18 con gobernador demócrata. Un 80% de la población del país vive hoy bajo gobierno estatal republicano.

Otro elemento de interés: más de un tercio de los escaños demócratas en la Cámara de Representantes proceden únicamente de tres Estados: California, Nueva York y Massachussetts. Es más: dos tercios de estos representantes están elegidos en distritos de la Costa Este y de la Costa Oeste. 

Así es muy difícil gobernar un país...

20.11.14

Kaplan y el monzón (V)

El error de ver a La India como un todo, señala Robert  Kaplan en su Mónzón. Un país que alberga la tercera población musulmana del mundo, sólo por detrás de Pakistán e Indonesia. Esa heterogeneidad del país se ejemplifica bien en el Guyarat, la tierra natal del actual presidente Modi. Una zona costera, en el occidente del país, patria de comerciantes. Y de emigrantes como Gandhi: primero al resto del Índico. luego a los Estados Unidos. Y esa sensación, bien contada por Kaplan, de que la apertura y el encuentro con la globalización ha relanzado el nacionalismo hindú de Hindutva. Un nacionalismo pacato y reactivo, como todos. Hay que ser muy maduro para asumir la complejidad del mundo, y no todas las culturas lo son. Para asumir nuestro peso en el planeta y para darse cuenta de que todas las identidades no dejan de ser, en el mejor de los casos, una construcción cultural y, en el peor, una cárcel.  

El paso del mundo rural al mundo urbano hará necesario que las instituciones en la India actúen como palancas de modernización y funcionen. Y que la clase media vea, a través de la legitimidad de sus instituciones, que hay más caminos fuera de la etnicidad para alcanzar el bienestar colectivo.

25.12.13

Cuarenta mapas para entender el mundo...

Descubro, a través de Barcepundit, este reportaje del Post, en el que se muestran cuarenta mapas necesarios para entender el mundo. Desde que leí a Robert Kaplan, en otra vida, siempre he pensado que sin entender lo que pasó nunca podremos comprender lo que pasa hoy en día. Así que fíjese bien en alguno de ellos para entender lo que nos paso. Si es que hay algo que entender, claro; pero eso es otra historia.

En cualquier caso, un buen regalo para un día como el de Navidad. Algunos, como el 11 y el final de los Estados Unidos, el 17 y la confusión babélica de Oriente o el 35 y sus anomalías dan para una buena tertulia.

Disfrútelo, desocupado lector

8.5.13

Rematando con Kaplan


Cierra Robert Kaplan su viaje por tierra, mar y aire con una reflexión sobre las democracias antibélicas en las que nos hemos convertido. Sociedades que no creen en el Estado, y menos en quimeras como las soberanías o las patrias, y que no están desde luego dispuestas a matar por ellas. Al autor le parece que por esa pendiente se van deslizando los modernos Estados Unidos, un camino que Europa, por cierto, ya ha recorrido. Asume que su país perderá la primacía imperial, pero le preocupa conocer a qué velocidad lo hará. Y le asusta también, claro, quién llenará ese vacío. Porque alguien lo hará. Eso él lo tiene claro. 

Y yo, desocupado lector, también.

Magnífica obra menor esta de Kaplan.

Hay que leer más.

PS: De hecho el mapa político militar de Eurasia -un tercio de la masa terrestre del planeta- está cambiando radicalmente. Europa es cada vez menos una potencia militar seria. Sus propios pueblos ven a sus respectivos militares no como defensores de sus patrias, sino como funcionarios civiles de uniforme. Una OTAN revitalizada y más expedicionaria puede mitigar sin duda esta situación. Pero la tendencia general más probable será ver a Europa dedicarse a detalles de mantenimiento de la paz y alivio de desastres. Y mientras que Europa retrocede lentamente como factor militar, una serie de países asiáticos, desde Israel hasta Corea del Norte –incluidos Siria, Irán, Pakistán, la India y China, han acumulado reservas nucleares y/o químicas, ayudadas por sistemas auxiliares de misiles balísticos.

Kaplan Robert. D: Por tierra, mar y aire. Las huellas globales del ejército norteamericano. Ediciones B, Barcelona, 2008. Página 491

6.12.12

Out there...


Un almuerzo el otro día. En cualquier lugar. De menú, el pesimismo que nos corroe las entrañas. Mi amigo James, un emprendedor, un hombre de Babson cabalgando por la manchega llanura, sin peto y sin espaldar. Se nos va la comida hablando de “este país”. Él quiere irse. En breve. Está harto de políticos / funcionarios que no le dejan crecer. De una legislación laboral decimonónica. De fondos de inversión dirigidos por analfabetos. De esa cultura tan española de la sospecha ante el empresario, quizá la imagen más viva del judío que queda entre nosotros.

Marchó Paco. Marchará James. Y cuando llego a casa y me miro al espejo, tengo la sensación de que la sombra de la emigración empieza a dejarse entrever, a lo lejos aún, por el quicio de la puerta…

Menos mal que hoy estamos en Toro para olvidar nuestras penas con un buen caldo de la tinta más zamorana…

29.11.12

Pero hay verdades que merecen nuestra atención, y hay otras con las que no conviene mantener diálogos.


Estuve viendo El indomable Will Hunting. Al fondo, Boston y aquel MIT de leyenda. Una ciudad construida sobre la colina. La Norteamérica colonial, otro lugar en el que vivir en alguna de mis siguientes vidas. Hacen un buen papel un alocado Affleck y un joven Damon, en la peli que los lanzó a la fama. Estaban acabando los noventa y yo aún seguía en la facultad… qué cosas. Entonces no sabía que hay fantasmas que nos persiguen, fruto de lo que fuimos o de lo que imaginamos que fuimos. Fantasmas poderosos, que habitan en nosotros y que pueden perseguirnos sin tregua, martirizándonos cada noche con sus recuerdos. Nos construimos contra ellos, pero también con ellos. Como experimenta el protagonista, atributos como la inteligencia o la lucidez pueden ser una maldición si uno antes no ha aprendido a vivir consigo mismo. El duelo entre Williams y Damon es quizá lo más interesante de la película. Un buen guion; en una película reflexiva que cuenta más de lo que parece... al fin y al cabo, como nos recordó Yanes, nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto…


PS: Sánchez Piñol nos recordó una vez que: Mai no som infinitament lluny d'aquells qui odiem. Per la mateixa raó, doncs, podríem creure que mai no serem absolutament a prop d'aquells qui estimem. Quan em vaig embarcar ja coneixia aquest principi atroç. Però hi ha veritats que mereixen la nostra atenció, i n'hi ha d'altres amb les quals no ens convenen els diàlegs


PD: En Labacete. Tenía que decirlo

11.10.12

Los hermanos de sangre...


Acabé con los Hermanos de Sangre. Muy superior, desde luego, a The Pacific. La historia de la Easy Company, desde su formación en los EEUU hasta el final de la guerra en Baviera, pasando por el Desembarco, Holanda, Las Ardenas, Bastoñe y el descubrimiento de los aterradores campos nazis de exterminio. Una historia bien narrada, para hacer seguir al espectador desde dentro el horror de la Guerra mundial, y la fatalidad que persigue a los soldados en todas las contiendas. El frío, la nieve, el barro, la niebla. El último año de la guerra no fue un paseo militar para los norteamericanos, y los alemanes vendieron cara su derrota. Muchos jóvenes estadounidenses quedaron para siempre en aquellos fríos bosques europeos, como puede verse también en la magnífica búsqueda del soldado Ryan que Spielberg puso en pie unos años antes. Europa, en especial Francia, no sólo no se lo agradeció sino que, como ya comenté aquí al hilo del magnífico ensayo de Judt, se dedicó a intentar olvidar que sin ellos hubiéramos acabado bajo el yugo nazi o bajo la tiranía soviética.
Una serie para ver y, quizá, para no olvidar

21.6.12

Hopper y la luz de Claudio Rodríguez


Me acerqué a ver a  la exposición de Hopper, en el Thyssen. Los clichés me rodean, y no es fácil írselos sacando de encima. Uno claro: la ausencia de alta cultura en los Estados Unidos. El país de la música y el cine, pero no de la pintura o la literatura. Es un tópico, claro, y como todos esconde mucha generalización. Y los mejor de los tópicos es írselos comiendo, uno a uno, como me ha pasado a mí con Kennedy Toole, con Salinger y con Capote. A Hopper lo conocí tarde, a través de una postal furtiva. Era agosto y ya sabe, desocupado lector, que Lisboa resplandecía.  La exposición es magnífica,  y a mí algunos aires de los cuadros me recordaban a los aires Sorolla. La luz. Quizá nada identifique mejor a esas pinturas de los hermosos años veinte como la luz. La luz de Claudio Rodríguez. Todo en la obra de Hopper es luz. Y es modernidad. Una gasolinera, una oficina, una pareja en casa. Silencio. Incomunicación. Alguien tenía que pintar aquel mundo que estaba llegando para quedarse. El mundo moderno en el que el bullicio de la aldea desaparece engullida por los silencios de la ciudad. Una vía del tren, un vendedor en la calle. Uno se imagina a Scott Fitzgerald y a  Zelda  tomando el sol en alguno de los cuadros.  Un sol que le da a uno de frente cuando se ubica en la perspectiva correcta delante del lienzo.

Hermosa visita, hermosa conversación.

Remansos de lucidez cuando sólo queda ya barbarie.



PS: En La Montaña, que esta tarde toca predicar. Qué distinto el viaje de aquel de septiembre. En algunos casos, creo que he envejecido, desde entonces, varias décadas.

14.3.12

A vueltas con The Wire (I)

The Wire. Quizá una de las mejores series de la historia de la televisión. Una vez estuve en Baltimore. Apenas un día. Era otra vida y yo iba buscando la sombra de Allan Poe y de la generación perdida, en vez de ir siguiéndole la pista a Rawls. Uno de esos viajes que hacer, lo veo en perspectiva, con pereza. Con cierta pereza. Recuerdo el puerto, por el que patrulla McNulty durante la segunda temporada. Recuerdo el extrarradio decaído y terrible. Las mismas escenas de la serie. Sólo había que pasear por allí para darse cuenta de lo acertado de la política de tolerancia cero. Una salvadoreña nos daba el desayuno y allí estábamos, rodeados de white trash y de negros empobrecidos. La decadencia de algunas de las grandes ciudades de la costa este norteamericana marca el tránsito de un mundo atlántico a un mundo volcado hacia el pacífico. Toynbee y la teoría de la traslación de los imperios hacia el oeste. Kaplan lo contó hace muchos años en su viaje al futuro del imperio: ¿seguirán las dinámicas economías del oeste del país obedeciendo a las instituciones de la costa este? La serie, con Baltimore como velada protagonista, simboliza el ocaso del sueño de la Norteamérica colonial. El final de aquella ciudad construida sobre la colina...


PS: “Si anteriormente Norteamérica se había identificado con los designios de la Providencia, ahora, a medida que el curso del Imperio se dirigía hacia el oeste, incorporaba además el fin y la consumación de la historia

Greenfeld, Liah: Nacionalismo. Cinco vías hacia la modernidad. Madrid, CEPC, 2005. Pág. 559