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4.1.26

A vueltas con nuestro siglo XVIII

Es un siglo con mala fama: para la derecha, el inicio de nuestra decadencia; para la izquierda, que está peleada con la idea de nación, una oportunidad perdida de afrancesarnos del todo. Recordaba el otro día el periódico la gesta del 9 de agosto de 1780, una gesta que los niños sabrían de memoria si hubiera sucedido en otro país. Aquel día la Armada infringió su peor derrota a los británicos, capturando una flota que hubiera podido cambiar el curso de la guerra en las colonias británicas del norte de América. 

Una Armada profesional, eficiente, bien dotada... Las cosas cambiaron tras la guerra de la convención, a partir de 1793, cuando el país empieza a caer, pero los años sesenta, setenta y ochenta del siglo... 

23.9.23

Los románticos y el mar

Sostiene Corbin, ya mediado el libro, que los románticos no descubrieron el mar, porque mucho antes de finales del XVIII, las riberas del océano se habían convertido en lugares de gozo y contemplación. De hecho, a finales de la década de 1750 eran multitudes las que iban a Brighton a disfrutar de los placeres del baño. No obstante, son los románticos los primeros en desarrollar un discurso coherente sobre el mar, los que enriquecen las formas de gozo de la playa y los que agudizan el deseo inspirado por está indecisa frontera. Podría decirse, en cierto sentido, que los románticos amplían el alcance de prácticas ya sólidamente establecidas

Su gran aportación quizá es que los románticos hacen de la ribera un lugar privilegiado del descubrimiento de Yo. Señala Corbin que "el individuo no viene ya ahí para admirar los límites, impuestos por Dios, al poder del océano; va en busca de sí mismo, espera, descubrirse en él, más aún, reencontrarse.

13.9.23

El mar y los baños

A mediados del siglo XVIII, sostiene Corbin en El territorio del vacío: “Médicos e higienistas, al tiempo que producen conocimiento científico, dan la alarma y crean el deseo; su discurso produce, asume o codifica prácticas que, posteriormente, se les escaparán". 

Los médicos prescriben el mar para curar la melancolía, el gran mal del siglo. Con anterioridad, y a mediados del XVII, la nobleza inglesa se retira al campo y crece el rechazo de la ciudad, una nobleza amenazada en aquel momento político. 

A partir de mediados del XVIII, del mar se espera que remedie los males de la civilización urbana, que corrija los efectos perniciosos del confort. Se empieza a recomendar el baño frío, que se ve como una clave de la longevidad de los pueblos del norte. Ahí está la Historia del baño frío, de John Floyer, publicado a principios del siglo en 1702, y durante todo el siglo serán muchos los tratados médicos que recomienden el agua de mar para sanar el cuerpo y la mente. 

La moda del baño en el mar nace por lo tanto como un proyecto terapéutico. Hay años de dudas entre el balneario y su agua caliente y el mar y su agua fría, pero ya está la playa ahí y lo esta para quedarse. También la manera de bañarse es diferente para el hombre, que se lanza viril a la ola, de la mujer, que la recibe lánguida. Son los baños de mar que ya se celebran de manera terapéutica en Brighton en 1797. Durante ese siglo y en el mediterráneo, los baños son casi siempre solo masculinos, no como en las costas inglesas en aquel momento....

4.9.23

La Campania (la segunda playa)

Corbin y El territorio del vacío. Sostiene el autor que, aunque las costas italianas generan rechazo entre los viajeros del Grand Tour, a partir de finales del XVII  los viajeros se entusiasman con la bahía de Nápoles. Es el mundo del neoclasicismo y de las primeras excavaciones arqueológicas con una cierta lógica moderna. En este sentido, a mayores, Campania es el punto final del viaje, el final de Europa en realidad para unas gentes que consideraban Sicilia o Calabria como territorio africano. Un mundo en el que las élites cultas leen a los clásicos romanos y conocen que para ellos, las riberas de Campania simbolizaban la belleza. A ello hay que , como digo, sumarle las excavaciones que comenzarán de manera pronto-científica en el XVIII de la mano de los borbones españoles en el territorio de las dos Sicilias.

Un mundo en cambio... 

31.8.23

¿De dónde venía la imagen del mar?

Sostiene Corbin en su libro -un espectáculo, y llevo treinta páginas- que, aunque es cierto que la imagen del mar y de las costas está influida por la navegación moderna, tampoco debemos venirnos demasiado arriba: “Hasta 1770, por lo menos, los recuerdos extraídos de la literatura antigua y la lectura de la Biblia influyen más en el imaginario que los relatos de viajes exóticos.

Algo que se comprende fácilmente, solo con pensar en el número de horas que un individuo culto dedica entonces a las lecturas edificantes y a las obras griegas y latinas, en comparación con las que puedes dedicar a los libros de viaje…”

21.12.21

Narrativas Imperiales

Como los siglos XIX y XX fueron más benévolos con las viejas colonias británicas del norte que con los Virreynatos de la Monarquía, la historia se ha escrito con una visión muy parcial de aquel mundo. Doña Carmen Iglesias, la gran Carmen Iglesias, contaba esto el otro día entrevistada en El Mundo: "Humboldt, que no es precisamente hispano, hace toda la travesía (con el pasaporte que le da Carlos IV) desde el sur de América, y cuando llega a Filadelfia se sorprende del retraso de ese Norte, que no tenía ni universidad ni nada. Claro, él había pasado por Cuba, que era una de las joyas de la Corona. Otra cuestión es que se suele olvidar es que la Monarquía Hispánica fue policéntrica, con varios centros; pues tan importante era México (avanzado el XVI y XVII era el centro del mundo) como Sevilla. Además nunca hubo ejército, más que algunas tropas de refuerzo en el siglo XVIII. Había representantes de la monarquía, pero la administración de los virreinatos se hizo con gente que estaba allí, criollos, mestizos... El mestizaje".

1.12.21

Geografía, historia y vinos

Hay que entender la geografía, y la historia, de un lugar, para entender el presente. Un ejemplo al azar, leído en el aeropuerto de Lisboa. Lo cuenta Pedro Ballesteros en XL Semanas.  Los vinos de la Ribera tardaron en darse a conocer porque no había comunicación entre Castilla y Madrid (el alto del León lo abre el marqués de la Ensenada,  ¡¡a finales del XVIII!!). Castilla miraba al norte, al Cantábrico -como la mi tierra miraba a Galicia-, porque no podía mirar hacia Madrid Muy interesante la entrevista para cualquiera interesado en le mundo del vino. y en efecto, el terroir es condición necesaria, pero no suficiente: váyanse a cultivar vino a Afganistán y hagan la prueba...

20.11.21

Batallas absurdas

Me llegó vía el gran Oscarnelo, unos de los grandes, la historia de Karansebes, quizá la batalla más loca de la historia. Para echar el sábado...



5.10.21

Isleños canarios

En un sitio tan lejano como el Misisipí. La huella de los canarios en aquel mar español que fue el Caribe en el XVIII. Se puede ver aquí. No se lo pierda, lector


23.8.20

Gobierno y administración

Reordenando la estantería, me cruzo con Administración y Estado en la España moderna, del profesor José Antonio Escudero, de cuando las CCAA tenían dinero y editaban estudios -y me los enviaban-. Varios estudios de interés sobre la puesta en marcha del Consejo de Ministros y la consolidación del modelo que supera el polisinodial de los Austrias. Un par de notas, interesantes:

  • El 18 de junio de 1790, el Conde de Floridablanca fue apuñado entrando en el palacio de Aranjuez por un tal Peret, francés y quizá agente jacobino. ¿Es el primer atentado en España contra un primer ministro?
  • Otro sí, Martínez Marina era ovetense, nacido en mayo de 1754, hijo de una familia de hidalgos pobres. Ni idea, la verdad...
  • El gran secretario del emperador Carlos I no fue un vasco, como siempre pensé, sino el andaluz Francisco de los Cobos, quien conoció de manera casual y siendo un muchacho a su protector, Miguel de Zafra.


22.5.17

Tesoros

Leído el otro día en El País. El tesoro que recopiló José Celestino Mutis durante sus viajes por la América española. Aquel siglo. Aquel reformismo. Aquel mundo...

30.8.16

Impulso

Rematé en verano La marina ilustrada. Un ameno ensayo sobre la Armada en el XVIII. Muchos temas interesantes, ideales para combatir el topicazo de siglo de decadencia. Ahí está, por ejemplo, el espectacular impulso que la Corona, a través de Jorge Juan y otros da, a la Armada a partir de la mitad del siglo. Señala el autor, en la página 341 que "[...] a su muerte, el número total de unidades de combate en poder de la Real Armada se había incrementado hasta alcanzar los 122 navíos, y su fructífero impulso continuará, obteniéndose las cifras de 167 buques de línea de 1787 y los finalmente dos centenares en 1795, tripulados por excelentes oficiales y más de 40.000 experimentados marineros"

4.7.16

La Marina de los ilustrados

Me puse con un estudio sobre La marina ilustrada: sueño y ambición en la España del XVIII. La curiosidad es lo único que me mantiene joven. Ya sabe el lector que siento debilidad por el XVIII español ese siglo tan maltratado por la historiografía. Ahí van algunas notas de inicio, tomadas a vuelapluma. Durante la segunda mitad de siglo, especialmente en los astilleros de Ferrol Cádiz y Cartagena, agotaron de tal modo los recursos madereros que importantes masas forestales desaparecieron y resulta preciso importar madera de otros países. Hay que señalar que un navío de 74 cañones precisaba de unos 4.000 troncos de árboles de buen porte. Por ello, se consumieron alrededor de 3 millones de árboles en el curso del siglo XVIII lo que supuso la desaparición de algunas de las mejores masas forestales de Castilla y Andalucía.

Así, a finales de siglo el esfuerzo naval había hecho desaparecer el Roble albar andaluz y los astilleros de Cádiz tuvieron que comenzar a comprar madera en Italia importar cedros de Cuba; los de Cartagena ya usaban la madera de roble albar catalán y en Ferrol también empezó ver problemas con la escasez de madera....


27.2.14

Apuntes (los toros)

La consideración de los toros como fiesta nacional es motivo de análisis en el libro "Ser españoles". Es un buen ensayo este de Rafael Núñez Florencio, con varias pistas de interés no sólo sobre el mundo del toreo, sino también sobre las identidades. En relación a lo primero, es bueno saber que la fiesta, tal y como la conocemos hoy, es también de antes de ayer. Ahí cito, literal, de la página 436

[...] "la afirmación de Álvarez Insua cuando sostiene taxativamente que "el toreo tal y como lo conocemos nace y se desarrolla a lo largo del siglo XVIII"

Pero tiene otra parte muy interesante el artículo y que resume, quizá mejor que ningún otro parágrafo del texto, la idea del "atraso secular" y de la "expecionalidad española". Está en la página 456 del libro:


"La construcción de la moderna identidad nacional se realiza en España tomando como referencia los parámetros de los países más avanzados de Europa occidental, particularmente Francia e Inglaterra. Ello implica, como han argüido destacados historiadores, el reconocimiento de una situación de atraso en inferioridad, asumida explícitamente como tal incluso magnificada (recuérdese el tópico de la decadencia desde el XVIII). Dicho en otros términos, se generaba una situación -más o menos subjetiva, pero fácilmente detectable los escritos del período- de inseguridad, debilidad y dependencia de la valoración extranjera. Ahí se inserta el mito de la España romántica con toda su fuerza y ambivalencia: atraso, rudeza, violencia, ignorancia y fanatismo, por un lado; autenticidad, pasión, viveza, generosidad y valentía, por otro".

Todo un mito cultural, insertado dentro de otro mito cultural. El hombre es un mamífero que fabula.... 

9.10.13

Un Lezo y Olavarrieta, Don Blas, digo (y II)

La Exposición sobre Blas de Lezo. Creo que es la primera vez que piso el Museo Naval. Y aún hay gente que dice que me considera culto. Un Museo lleno de contenido. Pero apretujado. Como si al relato de la historia de España le sobrara el mar. A nosotros, que vivimos en un país rodeado de agua desde Blas de Otero hasta Josep Pla. Lo vemos a la carrera. Hemos venido a ver la Exposición. Es buena. Y sabe transmitir. Cojo algunos apuntes. El poderío vasco en la Monarquía durante el XVIII. Eran españoles sin tacha. Por eso medraron. Le oí a Jon Juaristi una vez que la identidad vasca nació en las covachuelas de la Monarquía. La exposición está llena, a todas horas, de apellidos vascos. También, la organización de un Estado moderno. La propia carrera de Lezo es incompatible con la imagen de Estado atrasado. Hizo carrera en varios continentes. Y ello exige una potente administración burocrática detrás. Manuel Lucena, maestro y amigo, lo definió con claridad: América no se independizó por el fracaso del modelo reformista del XVIII, sino precisamente por su éxito, que amenazó los privilegios de los criollos... 

Cuánto nos queda por aprender para intentar entender algo...

6.10.13

Un Lezo, don Blas (I)

Nos acercamos a ver la Exposición sobre Blas de Lezo en el Museo Naval. El legendario mediohombre. La persona que ejemplifica las bobadas del nacionalismo. En este caso el vasco. Una patria enemistada de manera milenaria con España, dicen los paletos del nacionalismo cruento o incruento.  Un Lezo y Olavarrieta. Un hombre de Guipúzcoa. Cuando ser vasco era ser, ante todo, un leal servidor de la Monarquía. Una gesta de leyenda. Una gesta que cambió, se puede decir sin temor, la historia de aquella parte del mundo. Los ingleses iban a tomar Cartagena de Indias. Ya tenían acuñada la moneda y todo, humillando la soberbia del español. Fallaron. Lezo les dio una lección que nunca olvidaron. Inglaterra olvidó pronto aquella afrenta y España, qué decir de España. Aquel país que se modernizaba sufrió una brutal ocupación militar a principios del XIX y llegó al siglo XX con unas élites dolientes que convirtieron en deporte nacional la ignorancia sobre la propia historia y la queja continua.


Una exposición para no perderse…



11.2.13

Ir a Pompeya para derribar tópicos...


Se me pasó recordar el apartado dedicado al Rey Carlos VII de Nápoles (y III de España tras la muerte de su hermano Fernando). Un Rey culto. Y Grande. No sólo jugó un papel esencial en la investigación y recuperación de las ruinas de Pompeya. También consagró una forma de entender la arqueología, tan lejana al modelo de rapiña napoleónico o de la Inglaterra imperial. Las cosas se quedan donde se han encontrado.  Está por hacer, en un país tan acomplejado como España, la historia de los borbones españoles en el sur de Italia. O, más bien, el papel que la Monarquía Hispánica jugó en aquella península durante varios siglos.

Más allá de eso, la Exposición se centra también en el impulso que la llegada del Rey a Madrid dará a las excavaciones dentro de los dominios de la Monarquía.  Ideal para todos aquellos acomplejados que siguen repitiendo, como un mantra, aquello de que “aquí no hubo Ilustración”, mientras suspiran y terminar de apurar un Burdeos

Un buen final para una buena exposición.
No se la pierdan. 

24.9.12

La religión y la gente peligrosa...


Aquella gente peligrosa. Su visión sobre la religión. Cada día que pasa soy más agnóstico: no tengo capacidad ni para afirmar ni para negar la existencia de un Dios. Respeto a todos los creyentes. A veces los envidio. A veces no puedo evitar pensar en ellos de manera algo condescendiente. Los respeto porque en general me respetan y cada tengo más claro aquello que repetía la abuela de Maalouf: una casa sin ninguna religión es una desgracia, como también lo es una casa con demasiada religión.

La gente peligrosa dio un paso que yo quizá no daré nunca: vengo del mundo que vengo y hay cosas que no puedo violentar sin violentarme a mí mismo. Es lo que hay. Ellos pasaron de la duda a la negación. A la negación radical. Tampoco mi mundo, gracias a Dios, es el suyo. Vivir en un entorno dominado por la superstición y la ignorancia es una invitación para enfrentarse a él de manera radical.

Pero de fondo, al final del todo, hay muchas cosas de interés en sus reflexiones: el valor de la religión como mecanismo de control social. La forma de violentar la conciencia y los actos de alguien que se cree vigilado por fuerzas que todo lo ven... 

Al final, aquel cinismo de Voltaire cuando decía que “quiero que mi abogado, mi sastre, mis criados, e incluso mi esposa crean en Dios; pienso que de esa manera me robarán menos y me podrán menos los cuernos”.

Esa sensación, tantas veces experimentada de que, en el fondo, de obispo pa´rriba

14.9.12

El cuerpo humano y aquella gente peligrosa


Aquella gente peligrosa. Su lucha por la reivindicación de lo humano. Y dentro de lo humano, lo más humano: el cuerpo. Un cuerpo al que la tradición, la moral, la escolástica, llevaba siglos considerando como “un recipiente de deseos pecaminosos” o un “pozo de enfermedades”. Defender una concepción ilustrada del cuerpo humano. Defender la búsqueda de la felicidad, también a través del cuerpo, como una aspiración no sólo legítima sino necesaria. El libro hace un magnífico repaso de esta tradición olvidada, sepultada por tantos siglos de oscuridad y miedo. Un repaso que se inicia con Epicuro y Lucrecio y que tiene uno de sus máximos exponentes en Montaigne. Aquel Epicuro, desacreditado por sus enemigos y que pensaba que el objetivo vital es una moderación inteligente de las pasiones, liberando al espíritu y al cuerpo de cualquier atisbo de esclavitud, o aquel Lucrecio que reivindicó a los dioses como una metáfora de la serenidad, tras darse cuenta de que lo único que vemos en el cielo al alzar la vista es lo que nos imaginamos. Aquel Montaigne, en fin, un Villanueva aragonés, que hizo de la reflexión una forma de vida

Asumir que el deseo forma parte de la vida… que los sueños oscuros e irracionales están tan dentro de nosotros como nuestra sonrisa y nuestra educación.

Asumir la imperfección para ser felices con ella. Esa búsqueda de la felicidad que impregna un texto que se firmó en julio de 1776 y que se aseguraba que We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness.



PS: “Para Diderot, el enfoque reduccionista de la naturaleza humana que aplicaron muchos pensadores a lo largo de la historia era profundamente ingenuo. […] En última instancia, los seres humanos siempre estarán a merced de su propio carácter, de su capacidad y de sus impulsos, que la razón puede manejar, pero que siempre serán el factor primero y más importante de nuestra vida. La razón puede distinguirnos de otros animales, pero solo el deseo nos hace humanos”

Blom, P.: Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea. Anagrama, Barcelona, 2012. Página 332