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15.4.13

Dale una vuelta, majo...


Cine.
Estuvimos viendo la última de Almodóvar, los amantes pasajeros. A mí el director manchego me gusta: creo que ha hecho un cine magnífico, con algunas obras de arte como Volver y con algunas piezas mayores que recuerdo con especial interés: Hable con ella, Todo sobre mi madre, o La Flor de mi secreto. Por edad, llegué tarde a sus primeras películas, que he visto luego en casa y a las que creo que el tiempo no ha tratado demasiado bien.
Los amantes pasajeros es una obra floja. Mucho caca, culo, pedo, pis, mucha homosexualidad y mucho sexo, adornado por algunos gags y por la buena interpretación de Javier Cámara y Lola Dueñas, pero poco más.
Una película que hubiera tenido cierto sentido en la España de 1982 pero que, a estas alturas, resulta un poco tonta. Y prescindible.

Si al director manchego el próximo guion le sale así, mi recomendación sería: “dale otra vuelta antes de ponerte, majo”

14.9.12

El cuerpo humano y aquella gente peligrosa


Aquella gente peligrosa. Su lucha por la reivindicación de lo humano. Y dentro de lo humano, lo más humano: el cuerpo. Un cuerpo al que la tradición, la moral, la escolástica, llevaba siglos considerando como “un recipiente de deseos pecaminosos” o un “pozo de enfermedades”. Defender una concepción ilustrada del cuerpo humano. Defender la búsqueda de la felicidad, también a través del cuerpo, como una aspiración no sólo legítima sino necesaria. El libro hace un magnífico repaso de esta tradición olvidada, sepultada por tantos siglos de oscuridad y miedo. Un repaso que se inicia con Epicuro y Lucrecio y que tiene uno de sus máximos exponentes en Montaigne. Aquel Epicuro, desacreditado por sus enemigos y que pensaba que el objetivo vital es una moderación inteligente de las pasiones, liberando al espíritu y al cuerpo de cualquier atisbo de esclavitud, o aquel Lucrecio que reivindicó a los dioses como una metáfora de la serenidad, tras darse cuenta de que lo único que vemos en el cielo al alzar la vista es lo que nos imaginamos. Aquel Montaigne, en fin, un Villanueva aragonés, que hizo de la reflexión una forma de vida…

Asumir que el deseo forma parte de la vida… que los sueños oscuros e irracionales están tan dentro de nosotros como nuestra sonrisa y nuestra educación.

Asumir la imperfección para ser felices con ella. Esa búsqueda de la felicidad que impregna un texto que se firmó en julio de 1776 y que se aseguraba que We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness.



PS: “Para Diderot, el enfoque reduccionista de la naturaleza humana que aplicaron muchos pensadores a lo largo de la historia era profundamente ingenuo. […] En última instancia, los seres humanos siempre estarán a merced de su propio carácter, de su capacidad y de sus impulsos, que la razón puede manejar, pero que siempre serán el factor primero y más importante de nuestra vida. La razón puede distinguirnos de otros animales, pero solo el deseo nos hace humanos”

Blom, P.: Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea. Anagrama, Barcelona, 2012. Página 332

3.2.11

Muertes que se olvidan

Muertes que pasan desapercibidas. Un luchador por la libertad. En este caso, la libertad sexual. Todos los totalitarios y todos los fanáticos luchan contra esta libertad, no hay más que leer la estremecedora historia de Ayan Hirsi Alí.

Un país devastado, llamado Uganda, en el que la homosexualidad está penada con la cárcel. Algunos querían incluso que se pagara con la vida. No entender a las minorías, despreciar al otro. El miedo a lo heterodoxo, el miedo a lo diferente. Un diputado, un tal Bahati, que lleva una propuesta al parlamento para condenar a muerte a los homosexuales en determinados casos. Así, como suena. El miedo como forma de hacer política. Esos mundos de dios en los que la apostasía o el deseo son un delito que se castiga con la muerte.

Un activista, David Kato, homosexual, que lucha contra esa locura. Una revista que lo señala con el dedo. El 26 de enero, la semana pasada, alguien entra en su casa y lo asesina. Así de sencillo.

Muertes que no deberían olvidarse.

Luchar por el respeto a los derechos de las minorías es una obligación para los que no formamos parte de ellas.

Así de claro.

Por eso, hace años que me parece más importante ser liberal que ser demócrata. No es tan importante el que la gente vote como el que los derechos básicos de las personas sean respetados.

Una muerte, la de Kato, que no debería pasar desapercibida. La muerte de alguien que lucha por los derechos de los demás es, en cierta medida un poco la muerte de todos nosotros.

Que la tierra le sea leve.

PS: Carlos Wotzkow escribió: "La homosexualidad era un delito tipificado en el Código Penal cubano y a los gays se los encerraba en campos de concentración para que realicen trabajos pesados con la idea de que a través de ello “se harían hombres”. Frase típica del Gobierno Comunista cubano. Incluso una ley castigaba jurídicamente la manifestación de esa inclinación sexual. Durante años los homosexuales han sido blanco de persecución y represión estatal, como quedó plasmado en la laureada película Fresa y chocolate (1993)".