Arcadi, el otro día también en el jornal: Pero con independencia de la distinción clave, lo cierto es que las alarmas basadas en hechos reales se han convertido en un objeto de consumo. Cuatro gotas. Un eclipse. La Inteligencia Artificial. El género literario y cinematográfico del terror convertía los monstruos en hechos. El periodismo, inducido por la política, ha convertido los hechos en monstruos. La hiperbolización de todos estos fenómenos está en la raíz no solo de la pasividad, sino de la satisfacción -calorcillo- con que los ciudadanos acogen cada novedad terrorífica. Es probable que el fenómeno se haya agudizado desde la pandemia, aunque su rastro lleva más atrás. Y, evidentemente, y como cada vez que por medio están los hechos reales, la realidad aterrorizada se nutre de la verdad: a veces gotean los muertos y de ahí la superioridad de la verosimilitud sobre la fantasía terrorífica.
2.11.26
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