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20.6.25

Pasados

Faltaba un mes para el Andurlino. El título del número de La Revista prometía: “¿Será el futuro un país extraño?

Leo ahora una entrevista a Eduardo Lourenço, al que faltaban tres años para morir. Nacido en La Raya, cerca de Salamanca en 1923. Recuerda su infancia: “En esa tierra de frontera viví como si estuviera en un pequeño paraíso. Mi mujer, que era francesa, decía que yo mitificaba mucho mi aldea. Pero todos mitificamos la aldea en la que nacimos, aunque sea una capital. […] El país en el que estamos ahora es un país que tiene muy poco que ver con aquel. En ese país están todas mis raíces, todos mis pasados. Prácticamente todos mis hermanos nacieron en esa aldea."

Y hablando del paso del tiempo cuando uno envejece: "se está en una especie de pasado eterno. La mayoría de las personas que fueron importantes para nosotros ya no están aquí, de manera que, y voy a decir algo que es evidente, los muertos son más numerosos que los vivos".

2.6.25

El mundo está girando

Clarificadora tribuna en El Mundo de Noivo y Fernandes sobre el triunfo de la derecha en Portugal. Varios factores, hay que leeerse despacio, pero me quedo con esta reflexión sobre el Partido Socialista en Portugal: "Capturados por élites con prioridades post-materiales y cosmopolitas, estos partidos se han alejado de su electorado tradicional. Esta izquierda representa un grupo de clase media-alta, pero sin votos suficientes para sostener a partidos como el socialista."

5.12.21

La paz de Boronal

Al hilo de lo de ayer; ando buscando información sobre la Paz de Boronal, firmada en Santiago de Compostela  el 16 de junio de 1219 entre Alfonso IX de León y Alfonso II de Portugal. Una paz que puso fin a un par de décadas entre el viejo reino y el joven condado portucalense. Un mundo de fronteras en el aire. Seguiremos buscando




4.12.21

Asedios y desconocimientos

Un tema del que no sé apenas nada. El asedio al que el monarca leonés -zamorano de nación- Alfonso IX sometió a Braganza en 1199. Tenemos tan poca información medieval que apenas nos quedamos en los nombres, pero es difícil entender qué pasó y qué lo causó. Y otro día hablamos también de la paz de Boronal.

4.1.19

Derecha al norte

Hay una división en el Portugal político similar a la que hay en España, con una izquierda fuerte en el sur y una derecha organizada en el norte. Ha sido así al menos de la Revolución de los Claveles, y parece que las cosas no tienen visos de cambiar, y ahí está, por ejemplo, mi hermosa y cercana Braganza para confirmarlo, por no hablar de mi judío Río de Honor...

13.3.18

Hasta antes de ayer, como quien dice...

Luis Alemany firmaba una crónica deliciosa el otro día en El Mundo sobre el lisboeta puente del 25 de abril. Al leerla, descubre uno cosas fascinantes: hasta 1862 no había ningún puente que cruzara el Tajo en Portugal. ¡Hasta 1862!.  Dos Portugales, dos mundos separados casi por un mar. Tuvo que ser el Estado nación el que unificó, también físicamente, el espacio geográfico portugués. 

10.10.16

De fotos y azulejos

Hasta finales de noviembre está en el Nacional de Antropología una exposición sobre pueblos y paisajes a través de los azulejos en el Portugal de principios del XX. Como soy iberista empedernido me acerqué a verla, aprovechando la fantástica ubicación del Museo, pegada al AVE. Esa estética tan portuguesa del azulejo dibujado en azul que aún es fácil de encontrar en tanto sitios en el país vecino. Interesante diseño expositivo, con hueco también para nuestra majestuosa Domus, como puede verse en la página 4 de este documento-resumen.

Una buena metáfora de como las naciones, también la portuguesa, son una creación de esas décadas que median entre los años cincuenta del XIX y los años treinta del XX.

29.9.16

Los trasmontanos

De nuevo con el libro de Gabriel Magalhães Los secretos de Portugal, hablando del norte interior del país nos dice allí nos encontramos con la región de Tras os Montes: "Aquí la gente es frontal, directa, y una conversación se transforma con facilidad en un combate de boxeo. El trasmontano es duro y árido. Miguel Torga nació en esta región, y su poesía seca representa con acierto el carácter mineral de este espacio lusitano. En el fondo, el portugués de esta zona recuerda un poco esos castellanos recios que hielan el mundo con su frialdad"

27.9.16

Lectores de Iberia

Rescato de la biblioteca, en pleno cambio de estanterías, una reflexión del irregular libro de Gabriel Magalhães sobre Los secretos de Portugal. En la página 98 señala el autor que: "Un antiguo director del Instituto Cervantes de Lisboa, Manuel Fontán, los resumió muy bien, refiriéndose al tema de la lectura: "en Portugal hay menos lectores que en España, pero los que leen en territorio portugués leen mucho más que el lector medio español". Esta es, en efecto, una buena manera de resumir las cosas. Hay un grupo reducido de portugueses que pertenecen realmente a la élite culta mundial, y un grupo enorme que se encuentra un poco por debajo, en lo que respecta conocimientos, de la clase media europea".

Y yo recuerdo una conversación que tuve, era otra vida, con el extranjero por profesión: cincuenta mil lectores en todo el país. 

Es lo que hay. 


16.9.16

Concomitancias ibéricas

Aprovechando un rato muerto me puse el otro día con un artículo, publicado en Historia y Política (una revista magnífica, cuyo contenido puede consultarse de manera legal y en abierto aquí) hace ya algunos años por Ignacio Chato Gonzalo sobre los parecidos ibéricos entre la Regeneraçao portuguesa y la Unión Liberal. Hay que revisitar nuestro XIX, porque algunas de las cosas más interesantes, (la Unión Liberal, por ejemplo, o el turnismo posterior a 1875) han sido analizadas de una manera simplista y maniquea. Y hay que revisitar también la idea de dos países cercanos pero que vivían de espaldas el uno al otro...

4.4.16

El mejor amigo del hombre

Ya se sabe que el mejor amigo del hombre no es el perro. Es el chivo, el expiatorio en concreto. Y por lo que se ve, también en mi amado Portugal. En fin

17.2.16

Torga el nuestro (y Porrtugal) V

El Portugal de Miguel Torga. Nos describe la Estremadura portuguesa, una tierra, señala, "en donde la historia no ha querido morir, es en el cuerpo de Portugal la imagen de su propia alma". Y yo recuerdo la mi tierra...

Ese mundo en el que, como señala nuestro hombre de San Martiño: "el hombre y el medio son solidarios hasta en la fisonomía. El habitante y lo habitado modelan el ambiente, hasta el punto de que el observador no distingue donde empieza el perfil de uno y termina el rostro del otro."

Sigue nuestro viajero hacia el sur, y nos habla de un país, en el que "la tierra alentejana puede contemplarse todavía en su estado original, virgen, expuesta y abierta". 

Un país, el de Torga y el nuestro, en el que "Abrazo con una ternura primaria las leguas y leguas de  una arcilla que sigue estando disponible incluso cuando todo parece estar sembrado. Aquí todavía puede nuestro cuerpo tocar ese barro de que Dios lo hizo"

Hermoso, ¿Verdad?

10.2.16

Torga el nuestro (y Portugal) IV

Torga, y su Portugal. Algunas reflexiones que parezco estar oyendo en La Raya, a la lumbre, sentados en una escañeta: "Los años nos dan la admirable convicción de que todo tiende al equilibrio."

La reivindicación del carácter abierto de Oporto. El comercio hace libre al hombre. Y tolerante. Señala Torga: "Mientras quemaban a sus semejantes a diestro y siniestro en Lisboa, en Oporto no hubo más que un auto de fe, y si la primera voz que clamó contra la pena de muerte en Portugal salió de su corazón podemos tener confianza."

Y siempre, global y local. Local y global: "Cuando se quiere imitar y suplantar lo ajeno, lo que se consigue es reducir lo propio. Sólo es grande la multiplicación incansable del auténtico."

3.2.16

Torga el nuestro (y Portugal) III

El Portugal descrito por Torga. Empieza por Tras-os-Montes, claro, por dónde va a hacerlo. Sus gentes, marcadas por La Raya. Por la tierra. Por el clima. Nos mira de frente y nos ve: "Son hombres de una pieza, enterizos, altos y anchos de espaldas, que miran de frente y llevan en la cara esas mismas arrugas que tiene el suelo."

Hombres que confían, que son hospitalarios porque saben que sin el otro no se sobrevive a aquellos inviernos. Pero que no perdonan cuando alguien traiciona esa confianza: "Lo que hace falta saber es si hay cosa más bonita en esta vida que ser un puro de mirar a un extraño como si fuese un hermano bienvenido, aunque el precio de la decepción se va a veces una puñalada."

Hombres que emigran. Eso son los rayanos. Algunos vuelven. Y Torga nos habla de los indianos, aquellos que "se gastan dinerales en transformar un pedregal en huerto, se construyen un caserón con dos Águilas en el tejado y contestan astutamente a los que les censuran por tener un amor tan descomunal al terruño: "pobre del pájaro que nace en mal nido".

Un país aislado. 

La Raya.

Otro Junín.

30.1.16

Torga, el nuestro (y Portugal) II

El Portugal de Torga. Y el nuestro. 

Las matanzas de diciembre. En La Raya.  En el Reino Maravilloso. Nos susurra el de San Martiño de Anta:


Por Navidad, empiezan las matanzas. Al rayar la mañana, la paz de la población se altera de repente. Un grito acuchillado irrumpe del silencio. Días después se descuartiza al bicho y un palio de embutidos cubre la chimenea del hogar [...]

El que no haya comido todavía estos manjares embuchados, que los pruebe y va a encontrar en ellos el sabor de los infiernos pasados junto a la lumbre mientras la nieve cae, el perfume del agradecimiento a Dios por las almas de los difuntos...

¿Las recuerdas hemanu?

28.1.16

Torga, el nuestro (y Portugal) I

Me hice en un viaje al norte con el Portugal, de Miguel Torga, editado por Alianza. Nuestro hombre en Trás-os-Montes. Una lectura compleja, de las que yo no soy capaz de disfrutar del todo. Esos autores que se deleitan en las reflexiones y en el lenguaje. Esas prosas poéticas. Muy buenos recuerdos puntuales para una valoración general más irregular. Lo telúrico vale para la literatura, pero menos para los viajes. Aun así, una buena reflexión sobre un país, su tierra y su historia. La historia. Esa embustera. Como señala nuestro hermanu y maestro, ¿verdad Juan de la Cuesta? "Cada época va devorando a la precedente, y todas ellas se abrazan ante el terror de un desmoronamiento inminente y final"

18.9.15

Bajando - Batalha

Nos coge la noche ya en territorio portugués. Paramos en Aveiro. La costa de la plata. La Venecia del oeste. La legendaria amabilidad portuguesa. Al día siguiente, seguimos de camino. Vamos hacia el Monasterio de la Batalla. Ya saben. Otro Mito más de la Edad Media. En plena lucha dinástica, se enfrentan los castellanos contra los portucalenses en Aljubarrota. La victoria, de la mano de Dios para la mitología portuguesa, cayó del lado luso gracias a Nuño Álvarez (Nuno Alvares) un capitán intrépido, a uno de esos héroes joseantonianos que era mitad monje mitad solado. El monarca  y el capitán luso prometieron un monasterio si ganaban la lid y el resultado fue maravilloso. El resultado quita el aliento: Batalha es uno de los complejos monásticos más espectaculares de Iberia. No sólo su nave central. También, por ejemplo, sus misteriosas capillas inacabadas, la magia del gótico cuando es todo luz ante la ausencia de cubiertas.

Aunque sus protagonistas no lo supieran, aquella batalla marcó el inicio de la separación, para siempre, de lo que luego serían España y Portugal. Para mayor gloria del Imperio Británico, todo hay que decirlo. 

Un must, descoupado lector, si viaja usted a Portugal. 



4.9.15

En carretera (al sur -Portugal-)

Entramos desde Vigo. Y empieza una sorpresa que será común hasta alcanzar Faro: las magníficas autovías portuguesas viajan vacías. La crisis las ha convertido a todas de peaje: en algunos casos peaje clásico, en otros peaje electrónico que te van cargando sin que te des ni cuenta. El resultado son miles de quilómetros fantasmas por los que circula muy poca gente. Hasta llegar al sur calculo que nos habremos dejado unos 120 euros en peajes. No sé cuál habrá sido el impacto de la medida en términos de seguridad vial (imagino que se habrán incrementado los accidentes al huir todo el mundo de este tipo de vías), pero el viajero se asombra antes de desviarse en Aveiro y hacer noche en una de las más hermosas ciudades de la  Costa de la Plata. Una costa donde perderse entre reflejos al atardecer. La eternidad, dice Magalhaes en su discutido y discutible libro, es una fatalidad portuguesa...