Es una dictadura, claro que lo es. Pero su sociedad aún mantiene algunos hábitos del mundo premoderno, como contaba el otro día F. Rodríguez en El Mundo: "En China, leer sigue siendo inversión vital, herencia de los exámenes imperiales y de la obsesión confuciana por el texto. Las librerías están llenas y las plataformas digitales atraen a millones de usuarios, aunque siempre dentro de los límites que impone la censura. Se lee mucho, pero se lee lo que el Estado permite. Esa persistencia cultural no asegura democracia, pero ha dado al país un suelo simbólico y una disciplina social que explican en parte su resiliencia, aunque Occidente prefiera ignorarlo o reducirlo a extravagancia.
4.11.25
Leer, en China
8.4.24
Leer, leer juntos
En La Lectura, sobre las ventajas de leer juntos. Y esto, sobre los niños, que me parece impresionante
¿Y qué sucede con los niños antes de que ingresen en el sistema educativo? ¿Llegan al cole con buen bagaje desde casa, al menos? «Los niños se encuentran con los libros antes de saber leer. Lo hacen a través de múltiples vías, como, por ejemplo, la lectura compartida», describe Michel Desmurget en su nuevo ensayo: Más libros y menos pantallas (Península). Se refiere, en concreto, al juego simbólico mediante el cual un bebé mira en la misma dirección y del mismo modo en que lo hace el adulto que lee a su lado. Eso que la ciencia llama joint attention.
Desmurget detalla que el amor universal por la lectura compartida está sustentado en dos pilares. Uno es de tipo emocional. Remite a los niños y consiste en la sensación de estar viviendo un momento especial que les proporciona placer al lado de alguien a quien quieren. Un momento de risas, ternura y complicidad. El otro es de naturaleza utilitarista. Remite a los padres y a su interés por que sus pequeños obtengan una ganancia, ya sea en el desarrollo del lenguaje, el enriquecimiento de la imaginación o la mejora de los resultados académicos.
3.5.20
¿Qué significa leer?
Feliz domingo.
22.7.19
Leer y leer
2.2.17
Periodista
27.9.16
Lectores de Iberia
Es lo que hay.
9.5.16
Pocentajes
30.12.15
Fascinaciones (con el cerebro)
PS: “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”, sentenciaba Jorge Luis Borges. Y la neurociencia ha demostrado que, al menos a nivel cerebral, el escritor argentino estaba en lo cierto. Ciertas estructuras cerebrales se transforman cuando leemos. Las conexiones de las neuronas del lóbulo temporal izquierdo, vinculado al lenguaje, y las del surco central del cerebro, relacionado con las sensaciones físicas motoras, aumentan tras la lectura de una novela de ficción como “Pompeya”, de Robert Harris, según un estudio del que se hacía eco la revista especializada Brain Connectivity. Y otro trabajo dado a conocer en Psychological Science sugería que devorar las obras de Frank Kafka y de otros autores surrealistas crea nuevos patrones cerebrales que nos hacen más inteligentes.
13.10.15
Athletic
Qué magnífica iniciativa la de mi Athletic para potenciar y prestigiar la lectura.
28.6.15
Así somos (los lectores)
20.4.15
La lectura
No se pierda esta llamada de atención sobre "la lectura secuestrada"
4.5.14
¿Leemos menos? ¿Leemos de manera más fragmentaria?
27.12.13
Una Fundación, y un hombre detrás de ella
25.8.12
Mihail Sebastian. El final del viaje, un hombre del danubio
16.7.12
Almuerzos y viajes...
12.6.12
Escritura y lectura
11.5.12
Leernos en otros
Aunque la clave, como en tantas otras ocasiones en las dos últimos años, me la tuvo que dar un poeta. Claro. Quién iba a ser si no. José Emilio Pacheco, un mejicano que ganó el Cervantes en 2009 y al que el jurado definió con acierto como un “un poeta excepcional de la vida cotidiana”.
Pacheco, digo, escribió una vez “No leemos a otros: nos leemos en ellos. / Me parece un milagro […]”
Ahí queda eso, desocupado lector.
7.6.11
Dos buenas nuevas, aunque sean culturales
Una buena noticia. La Real Academia ha lanzado una colección que hará las veces de la Pleiade para nuestro país. Los clásicos, bien editados, con marchamo oficial. Un canon. Más de cien volúmenes. Varios años de trabajo. Es lo que toca. La memoria de un país, de una sociedad, de una cultura, está en lo que esa cultura ha sido capaz de hacer y de elaborar con el paso de los años. Es una buena inversión, tanto para la Academia como para la Fundación La Caixa, que pone una parte del dinero. Y yo me felicito por ello.
Por cierto que, hablando de felicitaciones, una muy especial para mi (nuestra) cita de los sábados: el abecé cultural cumple mil números. No me imagino los desayunos del fin de semana sin ellos. Como no me imagino la cantidad de cosas que no habría aprendido si no los hubiera tenido cerca. Así que enhorabuena también al amigo Manolo por la parte que le toca.
PS: Borges, claro, escribió: El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable.
1.6.11
El cisne y la cultura (de camino a Pucela)
19.12.10
Entre el Estu y el Informe PISA, pasando por un hermos poema de Salinas
Volví a ver al Estu. Tantos años después. Recuerdo cuando con quince o dieciséis, yo no sé, me acercaba, cada vez que estaba en Madrid, con David a verlos. Al Magariños alguna vez, muchas al viejo Palacio de los Deportes, al que se quemó. Los seguía de niño en Gigantes del basket: Russell, el oso Pinone, Winslow, luego Azofra. El Estu. Ese ambientazo de la demencia: “y Kuwait, iraquí, las Malvinas, argentinas…”. Creo que ahí empecé a hacerme antimadridista, si es que no lo era ya...
Volví a ver al Estu. Y volví a verlo perder. Hay cosas, supongo, que no cambian nunca.
Por cierto que, a vueltas con PISA, no puedo dejar de citar aquí el artículo que hoy publica en la prensa zamorana ese joven politólogo al que tan unido me he sentido siempre. No deje de leerlo, pinchando aquí, desocupado lector.
PS: "-Por fin has dicho mi nombre. -Tú todavía no has dicho el mío. - "Vivir en los pronombres."¿Te acuerdas? Yo no entendía bien el sentido de ese poema y tú me lo explicaste. Los amantes sólo se pueden llamar tú y yo para que no los descubran"
Muñoz Molina, A: La noche de los tiempos. Círculo de lectores, Barcelona, 2010.Página 778



