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4.11.25

Leer, en China

Es una dictadura, claro que lo es. Pero su sociedad aún mantiene algunos hábitos del mundo premoderno, como contaba el otro día F. Rodríguez en El Mundo: "En China, leer sigue siendo inversión vital, herencia de los exámenes imperiales y de la obsesión confuciana por el texto. Las librerías están llenas y las plataformas digitales atraen a millones de usuarios, aunque siempre dentro de los límites que impone la censura. Se lee mucho, pero se lee lo que el Estado permite. Esa persistencia cultural no asegura democracia, pero ha dado al país un suelo simbólico y una disciplina social que explican en parte su resiliencia, aunque Occidente prefiera ignorarlo o reducirlo a extravagancia.

Europa y Estados Unidos, cada uno a su manera, han confundido entretenimiento con conocimiento. La lectura crítica se ha debilitado, el debate público se ha vuelto ruido y la democracia ha perdido la profundidad cultural que la sostenía..."

8.4.24

Leer, leer juntos

En La Lectura, sobre las ventajas de leer juntos. Y esto, sobre los niños, que me parece impresionante

¿Y qué sucede con los niños antes de que ingresen en el sistema educativo? ¿Llegan al cole con buen bagaje desde casa, al menos? «Los niños se encuentran con los libros antes de saber leer. Lo hacen a través de múltiples vías, como, por ejemplo, la lectura compartida», describe Michel Desmurget en su nuevo ensayo: Más libros y menos pantallas (Península). Se refiere, en concreto, al juego simbólico mediante el cual un bebé mira en la misma dirección y del mismo modo en que lo hace el adulto que lee a su lado. Eso que la ciencia llama joint attention.

Desmurget detalla que el amor universal por la lectura compartida está sustentado en dos pilares. Uno es de tipo emocional. Remite a los niños y consiste en la sensación de estar viviendo un momento especial que les proporciona placer al lado de alguien a quien quieren. Un momento de risas, ternura y complicidad. El otro es de naturaleza utilitarista. Remite a los padres y a su interés por que sus pequeños obtengan una ganancia, ya sea en el desarrollo del lenguaje, el enriquecimiento de la imaginación o la mejora de los resultados académicos.

3.5.20

¿Qué significa leer?

Me encuentro por ahí una cita que no tengo aquí anotada. Sostiene Kaplan, reflexionado A la sombra de Europa, que "leer es aprender acerca del contexto histórico en el que hemos crecido". Y yo, que nunca lo había pensado, creo que tiene más razón que un santo.
Feliz domingo.

22.7.19

Leer y leer

Esto que traía ABC el otro día. El hábito de la lectura no nace solo. Si los niños ven a los libros como algo mágico, algo que sus padres respetan, despertará en ellos la curiosidad. Cada vez más, el éxito vendrá de la capacidad de concentrarse, no de la inteligencia...

2.2.17

Periodista

Llevo ya un tercio de la Primera página, el primer volumen de las memorias de Juan Luis Cebrián. Bien escrito, de fácil lectura. Y con un cierto ánimo exculpatorio de fondo. Quizá como todas las memorias. Un repaso a aquella España, algo tergiversado porque el pasado, ya se sabe, es siempre un país extranjero. Algunos elementos de interés, y buenas reflexiones sobre el periodismo y el hábito de la lectura. A ver si tengo un rato para escribir sobre él:

PS: "Quizá porque no teníamos televisión, el cine era caro y escaso, y muchos libros estaban prohibidos, la voracidad lectora de las clases alfabetizadas de mi época contrasta con la indiferencia ahora creciente hacia la cultura letrada. En el franquismo, la lectura era un acto peligroso; en la democracia comienza a convertirse en un hecho raro"

27.9.16

Lectores de Iberia

Rescato de la biblioteca, en pleno cambio de estanterías, una reflexión del irregular libro de Gabriel Magalhães sobre Los secretos de Portugal. En la página 98 señala el autor que: "Un antiguo director del Instituto Cervantes de Lisboa, Manuel Fontán, los resumió muy bien, refiriéndose al tema de la lectura: "en Portugal hay menos lectores que en España, pero los que leen en territorio portugués leen mucho más que el lector medio español". Esta es, en efecto, una buena manera de resumir las cosas. Hay un grupo reducido de portugueses que pertenecen realmente a la élite culta mundial, y un grupo enorme que se encuentra un poco por debajo, en lo que respecta conocimientos, de la clase media europea".

Y yo recuerdo una conversación que tuve, era otra vida, con el extranjero por profesión: cincuenta mil lectores en todo el país. 

Es lo que hay. 


9.5.16

Pocentajes

El 40% de los españoles no ha leído un libro en el último año, según el último CIS.

Poco más que añadir, Señoría.

30.12.15

Fascinaciones (con el cerebro)

Ando fascinado con el cerebro desde la lectura de Incógnito. Así somos los lectores; unas páginas cambian nuestra visión del mundo. 
El otro día me descubrí las cosas que pasan en nuestro cerebro cuando hacemos cosas. Tomado de Open Mind. 

Sencillamente fascinante. 


PS: “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”, sentenciaba Jorge Luis Borges. Y la neurociencia ha demostrado que, al menos a nivel cerebral, el escritor argentino estaba en lo cierto. Ciertas estructuras cerebrales se transforman cuando leemos. Las conexiones de las neuronas del lóbulo temporal izquierdo, vinculado al lenguaje, y las del surco central del cerebro, relacionado con las sensaciones físicas motoras, aumentan tras la lectura de una novela de ficción como “Pompeya”, de Robert Harris, según un estudio del que se hacía eco la revista especializada Brain Connectivity. Y otro trabajo dado a conocer en Psychological Science sugería que devorar las obras de Frank Kafka y de otros autores surrealistas crea nuevos patrones cerebrales que nos hacen más inteligentes.

13.10.15

Athletic

El Athletic Club de Lecturas. Gure Athletic. Las cosas que nos distinguen del resto de la creación es que nosotros leemos. Y así transmitimos el conocimiento. De generación en generación. De una vida a otra. 

Qué magnífica iniciativa la de mi Athletic para potenciar y prestigiar la lectura. 

20.4.15

La lectura

Muy interesante reflexión de César Antonio Molina el sábado en el país. A vueltas con la lectura. Y algunas ideas muy sugerentes, en este mundo de hybris e inmediatez:

"Si para caminar en la vida necesitamos la pausa, la reflexión, el lento asimilar de cada concepto, pongamos en cuarentena todos aquellos instrumentos que apelan exactamente a lo contrario. La instantaneidad, la concurrencia efervescente de llamadas que diluyen nuestra atención, que tornan la contemplación en hiperactividad; que nos hacen ir de un lugar a otro, en un rumbo cada vez más errático, lo que tan poco tiene que ver con el inevitable sereno ritmo de saber. Madurar requiere de un tiempo."

No se pierda esta llamada de atención sobre "la lectura secuestrada"

4.5.14

¿Leemos menos? ¿Leemos de manera más fragmentaria?

Interesante la reflexión de Ignacio Echevarría hace unos meses en El Cultural a vueltas con la lectura y con nuestra manera de leer. Reflexiones sobre cómo los tiempos muertos que usábamos para leer han ido siendo devorados por los smartphones. El artículo completo, titulado "Menos lugar", puede consultarse de manera legal haciendo click aquí. 

Buena lectura para el final de un puente de mayo...

27.12.13

Una Fundación, y un hombre detrás de ella

Llegué de adolescente a Jordi Sierra i Fabra. Algunos de sus libros fueron lecturas cercanas en aquella época. Le perdí la pista. Como a tantos otros. Un buen autor, de pluma fácil y de temáticas interesantes. Hace poco me hablaron de su Fundación "Taller de Letras" una iniciativa con una pinta magnífica, para acercar la lectura a los niños del Medellín colombiano. 

Personas que ayudan a personas: eso es una magnífica definición de "compromiso"; más allá de vividores que no hacen ni el huevo por otras personas y luego van de comprometidos, poniendo el rostro crispado ante la cámara, por la vida... 

Un niño que lee puede acabar siendo un adulto con futuro. Lo demás son bobadas...

25.8.12

Mihail Sebastian. El final del viaje, un hombre del danubio


Hay, en mi vida intelectual, una línea de pensamiento que recorre el Danubio, desde Donaueschingen, hasta su desembocadura. A mí, que nací en la periferia de un país periférico; a mí, que tengo a los míos enterrados en una frontera pobre, plagada de heterónimos y de silencios; a mí, digo, la vida me reservó un destino intelectual que me llevó por un río en el que he navegado varias veces, y siempre de las mejores manos: el viaje empezó hace años con Magris,  siguió con Kaplan, abordó a Canetti y llega ahora hasta Sebastian. No se puede viajar en mejor compañía un verano tan  confuso como este.

Un saludo, desocupado lector.


PS: “Pero tampoco dejaré de ser nunca un hombre del Danubio. Y eso también es un hecho. Que me lo reconozcan o me lo nieguen, no cuenta. Es cosa exclusiva de quien lo haga”.
Sebastian, M.: Desde hace dos mil años. Aleteia, Valencia, 2011. Página 247. 

16.7.12

Almuerzos y viajes...


Almorzar entre amigos. Alimentar el espíritu, en estos tiempos de decadencia sin fin. Viajar del demos a la Edad Media, y volver hacia el futuro. Hacia el futuro de este lugar que llamamos Europa. Un regalo, fruto de la última conversación. Sir John Elliot. Ninguno como él, verdad Hornuez, nos enseñó a ver con otros ojos la historia de España. Un regalo en forma de comparación entre los imperios del mundo atlántico. Una hermosa dedicatoria. Escuchar a Mikel Laboa en Itunes mientras abro el prefacio del autor. Laboa y su música melancólica, mientras llueve en el campo. Entre sus letras, agradecimientos a amigos comunes, como es el caso de D. Manuel (Lucena). Dejarse llevar por el ritmo de la lectura. Tanto por aprender, tanto por conocer. Miedo a morir sin haber acabado de leer lo que tengo pendiente. Y entre medias, el papel de almuerzos como este, rodeado de amigos, gente a la izquierda o a la derecha. Qué más da. Gente inteligente. La gente que nos hace crecer. Las ideologías son un refugio para los canallas. Como tantas otras identidades colectivas. La única diferencia real entre la gente que me rodea es la que separa a las entre buenas y malas personas. El resto de identidades imaginadas (católicos, ateos, nacionales, extranjeros,  madridistas, del aleti, de ciencias, de letras…) son todas secundarias…
Nos dan casi las seis de la tarde. Es hora de volver. Entre medias, varios artículos, a varias manos, pendientes.
A ver si podemos con ellos.

12.6.12

Escritura y lectura


Me quedan dos cosas.

Me queda la escritura. Es lo único que tengo. Lo único que me acompaña. También, mi forma de resistencia frente a la barbarie. Frente a toda esta barbarie en forma de economía que nos rodea y que, cada día que pasa, soy más incapaz de comprender.

Me queda la lectura. De la prensa. De los columnistas de referencia. De ese Arcadi que no falla casi nunca, hable de lo que hable. Hacer de la anécdota categoría. Llevar al lector por caminos que aún no están abiertos. La lectura de ese Gistau, certero hablando de fútbol los lunes y cronista parlamentario de los que debió de haber aquí cuando el periodismo era aún un oficio.  De Cuartango, con el pesimismo que da la lucidez mientras uno ve llegar cada tarde los trenes a Miranda. De aquel Alvite que nos recuerda que algún día seremos mayores. De ese Pozo, con su vellocino y sus putas.

El placer de la lectura. El único del que puedo estar ahora orgulloso. ¿Qué ocurrirá cuando todo sea ruido y no haya prensa?




PS: Lo que se lleva la crisis. El trabajo a favor de la cultura.

11.5.12

Leernos en otros


Escribimos para que nos lean. Claro. Hasta Montaigne lo hacía. Por eso, sentir de vez en cuando el aliento de los lectores reconforta de manera particular. Hablaba con Juan de la Cuesta, “impresor de halcón en puño”, senabrés de nación al que en esta vida todos llaman Lauru. Se nos fue la charla hablando de los artículos que escribimos, y de los proyectos que pergeñamos. Y me contó: en Mombuey te leen, Perdíu. Y tu artículo es de los primeros que buscan en el periódico. Y yo, que quizá sólo escribo, como Zambrano, para defender mi soledad, me sentí feliz. Uno escribe no sólo para defenderse, sino también para comunicar. Y para comunicarse. 

Aunque la clave, como en tantas otras ocasiones en las dos últimos años, me la tuvo que dar un poeta. Claro. Quién iba a ser si no. José Emilio Pacheco, un mejicano que ganó el Cervantes en 2009 y al que el jurado definió con acierto como un “un poeta excepcional de la vida cotidiana”.

Pacheco, digo, escribió una vez “No leemos a otros: nos leemos en ellos.  / Me parece un milagro […]”

Ahí queda eso, desocupado lector.

7.6.11

Dos buenas nuevas, aunque sean culturales

Una buena noticia. La Real Academia ha lanzado una colección que hará las veces de la Pleiade para nuestro país. Los clásicos, bien editados, con marchamo oficial. Un canon. Más de cien volúmenes. Varios años de trabajo. Es lo que toca. La memoria de un país, de una sociedad, de una cultura, está en lo que esa cultura ha sido capaz de hacer y de elaborar con el paso de los años. Es una buena inversión, tanto para la Academia como para la Fundación La Caixa, que pone una parte del dinero. Y yo me felicito por ello.

Por cierto que, hablando de felicitaciones, una muy especial para mi (nuestra) cita de los sábados: el abecé cultural cumple mil números. No me imagino los desayunos del fin de semana sin ellos. Como no me imagino la cantidad de cosas que no habría aprendido si no los hubiera tenido cerca. Así que enhorabuena también al amigo Manolo por la parte que le toca.


PD: Volviendo de Burgos, a la cabeza de Castilla



PS: Borges, claro, escribió: El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable.

1.6.11

El cisne y la cultura (de camino a Pucela)

Sigo con Taleb. Cosas que había pensado durante tiempo, le contaba, desocupado lector. La importancia de la erudición. De ser personas en el sentido humanista del término. Sólo desde el conocimiento se pueden entender, apreciar o rechazar las opiniones de los demás. También en esto, el liberalismo. Sólo el erudito sabe que no sabe. Sabe que aún le queda mucho por conocer. Y que las respuestas no están ni en un solo libro ni en un solo lugar. Sólo el sabio, sólo la persona leída, puede combatir al tertuliano, experto en todo en cinco minutos, ese perfil tan socialdemócrata, igual que al ingeniero, profundo conocedor de un ámbito e ignorante de casi todo lo que le rodea.

Esa visión de la vida como una carrera por ser mejores cada día. Por conocer y por comprender. Por no juzgar. Por asumir que aunque el mundo sea finito, hay que apurarlo e intentar comprenderlo. Por saber que en el taxi en el que montas, o en la reunión que empiezas, puede haber gente con ideas interesantes. Con conocimientos superiores a ti, con cosas que contar.

No se trata de estudiar, ni de ser desde luego, como soy yo, un lecturitas. Se trata de entender que sin conocimiento no somos nada. Pero nada de nada. De respetar la cultura. De dudar de lo que uno sabe. De apreciar los libros. De saber quiénes han de ser las personas que te hagan crecer. Y quienes deben ser las personas a las que uno debe admirar. No al futbolista, sino al sabio.

Esa mirada ingenua que a uno lo desarma cuando ve la cara de quien está escuchando con interés y aprendiendo lo que no sabía. Cuando se está sintiendo entrar en un mundo nuevo.

Qué diferencia de cara, de actitud, y de vida, con quien confunde a Roxana con una canción..

PS: Montanelli escribió y Arcadi nos lo recordó: «De vez en cuando me asaltan ataques de humildad. Me digo a mí mismo que sólo soy un hábil taraceador de frases y que, más que a convencer al lector, aspiro a conmoverlo con medios poco lícitos en ocasiones; que soy más arrogante que valeroso. Etcétera. Pero después, al final, invariablemente, concluyo que sólo quienes lo poseen en abundancia dudan de su propio talento".

PD: En Pucela. Es importante, vamos a ver...

19.12.10

Entre el Estu y el Informe PISA, pasando por un hermos poema de Salinas

Volví a ver al Estu. Tantos años después. Recuerdo cuando con quince o dieciséis, yo no sé, me acercaba, cada vez que estaba en Madrid, con David a verlos. Al Magariños alguna vez, muchas al viejo Palacio de los Deportes, al que se quemó. Los seguía de niño en Gigantes del basket: Russell, el oso Pinone, Winslow, luego Azofra. El Estu. Ese ambientazo de la demencia: “y Kuwait, iraquí, las Malvinas, argentinas…”. Creo que ahí empecé a hacerme antimadridista, si es que no lo era ya...

Volví a ver al Estu. Y volví a verlo perder. Hay cosas, supongo, que no cambian nunca.

Por cierto que, a vueltas con PISA, no puedo dejar de citar aquí el artículo que hoy publica en la prensa zamorana ese joven politólogo al que tan unido me he sentido siempre. No deje de leerlo, pinchando aquí, desocupado lector.



PS: "-Por fin has dicho mi nombre. -Tú todavía no has dicho el mío. - "Vivir en los pronombres."¿Te acuerdas? Yo no entendía bien el sentido de ese poema y tú me lo explicaste. Los amantes sólo se pueden llamar tú y yo para que no los descubran"

Muñoz Molina, A: La noche de los tiempos. Círculo de lectores, Barcelona, 2010.Página 778