26.1.13
Es invierno (en La Raya)
29.10.11
Nuestras Edades
Fuimos a Las Edades. Junto con la Fundación del Patrimonio, quizá dos de las mejores ideas de las últimas décadas en la mi región. En Castilla, el turismo será cultural o no será. Un viaje bien organizado. Un viaje al pasado. Pero también al presente. Le faltaba algo a Las Edades las otras veces que he ido. Y era su relación con el presente. La Pasión de Cristo vista desde el arte. La Sagrada Cena de Venancio Blanco. De fondo, ese acierto de la Catedral de Burgos, de confrontar sus tesoros con el arte contemporáneo. Esta vez ha llegado. Y el resultado es espectacular. De verdad. Espectacular. El Ecce Homo. Empezamos en Rioseco, la cuna de los Almirantes de Castilla y luego nos fuimos a la Medina del Campo. Entre medias, un viaje delicioso hacia el arte. Los paños de pureza del barroco. La visión del Cristo atado a la columna, de Ducete, con el retablo al fondo, enmarcado la muerte y gloria del hijo de Dios, igual que el de Juan de Juni. El Grito de Luciano Díaz Castilla. La espectacular Corona de Coomonte, hecha de arados. La fe en Castilla, tan ligada a la tierra, a la simiente. Un arado que se clava en el Cristo como se hunde en la tierra o como el amante entra en la mujer amada. Entre medias, un almuerzo luminoso, colegial. Con alguna metáfora de realidades como golpes secos de nieve en la cara, que te devuelven a la vida. Delhy Tejero, siempre tan temerosa, tan atormentada y tan insegura, como todas las mujeres hermosas que nacen en esta tierra. El Cristo de Victorio Macho, un palentino de Toledo que también me descubrió Jesús. Y a la tarde un paseo por la ciudad. La obra de Lobo.
Hubo un mundo y una época que se gobernaron desde aquí. Cuando allá estaba el Canal de Castilla y aquí, en la Medina, la plaza era un zoco de mercadores. Echamos a los mercaderes y nos quedamos con la pobreza.
Esta es Castilla, me dijo hace siete siglos Alfonso Fernández Coronel antes de morir, la que hace a los hombres y los gasta. Esa manera de mirar.
No dejen de verla.
10.7.11
Lo han robado (II)
Es en este contexto en el que Picaud inicia el viaje. Un viaje largo. Tenebroso. Duro. Somos quienes somos también porque hubo un Camino a Santiago. Al terminar el viaje, el monje Aymerico escribió un manuscrito en el que narraba las vicisitudes del viaje y que denominó el Liber Sancti Iacobi. El libro se hizo famoso y fue conocido en toda Europa con el nombre de Codex Calixtinus, y pasó a convertirse en una suerte de guía para viajeros a Compostela durante la Edad Media. En el cuarto libro del Códice, conocido como el Pseudo Turpín (ya que Picaud atribuyó su autoría a Turpin, obispo de Reims en el siglo VIII), se cuentan las legendarias hazañas de Carlomagno en Hispania. Allí se dice que el Emperador sometió a más de cien ciudades en la península, de las que sólo tres opusieron una feroz resistencia, por lo que Carlomagno no sólo las destruyó al conquistarlas, sino que las maldijo, para que quedaran para siempre reducidas a ruinas. Dos de estas tres ciudades, Capparria (parece ser que la actual Ventas de Caparra, en la provincia de Cáceres) y Adania (parece ser que Idaña La Vieja, en Portugal), ya estaban en ruinas cuando Picaud compuso el texto; sin embargo es la tercera, Lucerna Ventosa, la que más fascinante, ya que es la que acabará dando el nombre a la ciudad legendaria sumergida en nuestro lago de Sanabria.
Según la historia que se narra en el Pseudo Turpín, cuando el Emperador ruega a Dios para que le entregue la ciudad, los muros de Lucerna se caen y del suelo empieza a brotar un sucio torbellino de agua que inunda la ciudad, convirtiendo el lugar en un estanque de aguas turbias en las que nadan grandes peces negros. No sabemos bien ni donde se encontraba aquella legendaria ciudad, ni en qué ubicación estaba pensando Picaud cuando escribió el texto. En la actualidad, existe acuerdo entre los autores que más han estudiado la obra de Picaud en considerar que la ciudad estaba ubicada en la tierra del Bierzo, en la actual provincia de León, en el camino de Santiago. Según esta hipótesis, el lago de la leyenda es el lago de Carucedo, originado cerca de las minas romanas de las Médulas, lago que se habría formado tras la destrucción de Lucerna, que se identifica con el Castro de Ventosa. Hasta aquí, la leyenda vinculada al camino de Santiago.
Para saber porqué Picaud le puso el nombre de Lucerna a la ciudad, hemos de ir a la localidad suiza homónima. Se trata de un pueblo al que en la Edad Media se vinculaba como morada del cuerpo de Poncio Pilatos, el gobernador romano de Judea que no hizo nada por evitar la muerte de Cristo. En la Edad Media una leyenda aseguraba que ésta Lucerna era en realidad una ciudad nueva que se había edificado a los pies de un Lago en los que se hallaba una ciudad sumergida y destruida por Carlomagno al negarse a rendirse. Probablemente Picaud, nuestro monje, conocía la leyenda de Lucerna suiza y la transcribió para su obra referida a la península ibérica.
El paso que faltaba por dar, es decir, la llegada de Lucerna a Sanabria, está relacionado con la comunicación que hubo entre los monjes cistercienses del monasterio de Carracedo, fundado en el siglo X, y al que pertenecía el Lago de Carucedo, con los monjes, también cistercienses, del Monasterio de San Martín de Castañeda, dueños del lago de Sanabria. En algún momento, alguno de los monjes llevó la historia de un lago a otro. Y si allí, en el lago berciano, se hablaba de una maldición, aquí la historia cobraba un matiz religioso al asegurarse que fue Dios, en forma de peregrino, quien destruyó el pueblo ante la avaricia y falta de caridad de sus vecinos.
Toda esta historia estaba recogida en el Códice. Pero lo han robado. El Códice. El libro de nuestra memoria. El libro de nuestros mitos. Un libro que vale más que este gobierno, que la calva del tal Pérez y que la barba de Mariano. Un Códice que fue occidente entero. Hay que recuperarlo. Cueste lo que cueste.
PS: En la capital de nuevo. Con lo bien que se estaba en la nuestra tierra.
9.7.11
Lo han robado (I)
Lo han robado. No me cabe en la cabeza. Es como si alguien se llevara la Puerta de Alcalá, o la Sagrada Familia, o incluso, la iglesia de mi pueblo. Pero es real. Lo han robado. Algún nuevo rico con bueno gusto. Yo, que siempre soñé con ser Thomas Crown, lo tendría también en mi casa, pero no tengo dinero suficiente como para encargar un golpe así. Lo han robado.
Verán, cuando yo era un chaval y empezaba ya a leer cosas sobre la mi tierra, me crucé, creo que de la mano del Mile, con el Pseudo Turpín. El nombre era lo suficientemente atractivo como para interesarme. “Alguien habló de Sanabria ya en la Edad Media”, me dijo a finales de un agosto, principiando la década de los noventa. Ángel y Juancarlos estaban en Sanabria, haciendo obras, tenían un Simca, nosotros mil pelas en el bolsillo, Mi General trabajaba en el Lago y el verano era una vida por delante. Pero yo me quedé con el nombre: el Pseudo Turpín.
Nunca me olvidé de él; de niño había oído la leyenda de la noche de San Juan, y de Valverde de Lucerna. En esto, el cou fue una epifanía, la obra del pesado de Unamuno. Sanabria. Un pueblo sumergido. Había material para una historia y se buscaba un narrador que le diera forma.
Así, entré en contacto con el Códice Calixtino. Déjeme que le cuente, desocupado lector, ahora que ha caído la noche sobre la mi tierra, y el olor a los prados mojados lo inunda todo. Esta mi tierra en la que preveo un agosto feliz a fuer de doloroso. La historia comienza en el año 1109. Estamos en una localidad francesa llamada Poitou. Allí, un monje llamado Aymerico Picaud, inicia un viaje con el objetivo de acompañar al pontífice Calixto II, Guido de Borgoña, en la peregrinación que éste va a realizar a Santiago de Compostela…
¿Por qué a Santiago?, ¿Por qué ir al lejano occidente europeo? Desde finales del siglo VIII y durante casi cien años, fue difundiéndose por Europa la noticia de que el cuerpo de Santiago el Mayor, uno de los discípulos más amados de Jesucristo, estaba enterrado en los confines occidentales de la Cristiandad, concretamente en las tierras de la actual Galicia. Aquello fue probablemente una mentira más en la guerra de propaganda que sostenían asturianos y gallegos con el objetivo de posicionarse en el ámbito de la Monarquía Astur-leonesa. Es más, quizá el cuerpo que reposa en el Campo de las Estrellas sea el de un hereje. Peso esa es otra historia. Y, sin embargo, de aquella mentira, brotó un Camino que nos hizo en parte como somos. Porque el Camino no sólo fue una ruta de peregrinación y no sólo fue una ruta comercial. Fue, también, ruta de repoblación en un momento, a inicios del nuevo milenio, en el que las fuerzas cristianas estaban recuperando rápidamente territorio a los musulmanes que habían invadido la península en el año 711.
Por ello, las peregrinaciones a Santiago fueron amparadas y potenciadas por la Monarquía castellana, especialmente a partir del reinado de Alfonso VI. La llegada de oleadas de viajeros y de peregrinos alterará, para siempre, la configuración de las ciudades, villas y pueblos por las que transcurre la ruta jacobea. Y estas tierras no volvieron a ser nunca las mismas…
7.6.11
Dos buenas nuevas, aunque sean culturales
Una buena noticia. La Real Academia ha lanzado una colección que hará las veces de la Pleiade para nuestro país. Los clásicos, bien editados, con marchamo oficial. Un canon. Más de cien volúmenes. Varios años de trabajo. Es lo que toca. La memoria de un país, de una sociedad, de una cultura, está en lo que esa cultura ha sido capaz de hacer y de elaborar con el paso de los años. Es una buena inversión, tanto para la Academia como para la Fundación La Caixa, que pone una parte del dinero. Y yo me felicito por ello.
Por cierto que, hablando de felicitaciones, una muy especial para mi (nuestra) cita de los sábados: el abecé cultural cumple mil números. No me imagino los desayunos del fin de semana sin ellos. Como no me imagino la cantidad de cosas que no habría aprendido si no los hubiera tenido cerca. Así que enhorabuena también al amigo Manolo por la parte que le toca.
PS: Borges, claro, escribió: El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable.
17.1.11
Malas noticias...
Una noticia tremenda. Al menos, para cualquier persona con un poco de sensibilidad (grupo en el que a prioi lo incluyo, desocupado lector). Una idea muy buena. Brillante: unificar el dinero que la administración autonómica y las cajas invertían en recuperar el ingente patrimonio histórico de la región. Una Fundación pionera. Y modelo en muchos aspectos, entre ellos, el de implicar a la sociedad civil. Me hice socio desde el principio, ya se imagina lector lo zascandil que soy y a mí estas cosas no se me escapan. Con ellos entré en otro mundo en lo que a visión del patrimonio se refiere. Me llevaron a las Médulas. Pateé el Canal de Castilla. Anduve por Rioseco, Recuperaron la Magdalena, la iglesia zamorana en la que, en otra vida, me hubiera casado. Rehicieron el Macho. Entraron al Fuerte de San Carlos, vacío desde que lo redescubrimos hace quince años. Su revista, una delicia, hecha para disfrutar con todos los sentidos. Jesús me dijo varias veces: ojalá hubiera algo así aquí. Su música, casada con las piedras…
Ahora cierra. De golpe. No hay dinero ya en las cajas, hartas de perderlo en inversiones estúpidas, no se dan cuenta de la miopía que este cierre demuestra. Tampoco lo tiene, por lo que me cuenta, la Junta. Lo hay para esas bobadas de la renta de ciudadanía pero no lo hay para esto. Esto es tener visión de futuro y lo demás son tonterías.
Me parece indignante. Cortar lo que funciona. El patrimonio es una de las grandes industrias de la región, y se le deja caer. Eso sí, dinero para subvencionar fábricas ruinosas sí hay.
Estos son nuestros políticos.
Y esta nuestra región
PS: "Tristes tiempos, muy tristes. Qué ola de vulgaridad en la que todos se ahogan, por hipocresía, cobardía e interés. ¿Llegará el momento en que se pueda hablar francamente sobre estos negros días?"



