Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas

2.2.24

Animales y misterios

Rematé el Evangelio de las anguilas. Una hermosa reflexión sobre lo que conocemos y lo que no podemos conocer. Con la excusa de ese animal misterioso, ligado a su cultura familiar, el autor desarrolla un ensayo sobre el paso del tiempo y los entornos culturales que le dan sentido. Pese al naufragio cuando habla del caso vasco -le sorprendería saber que en Orio gobernó la derecha españolaza durante años- el libro es bueno y la historia es fascinante...

No se lo pierda, lector.

11.9.23

Cultura y barbarie

"No hay documento de cultura que no sea la vez un documento de barbarie". Lo contaba Rodrigo Blanco Calderón un día en ABC cultural en El Animal singular.

Una idea para recordar hoy once de septiembre

4.4.22

¿Condenados a la barbarie?

Esto que contaba el greco-sueco Kallifatides el sábado en ABCMi teoría es muy simple. Hay algunas experiencias humanas básicas que no se pueden heredar. El color de tu pelo, tus ojos, tu nariz, eso puedes heredarlo. Pero no puedes heredar la honestidad de tu padre, eso no va en el esperma [y suelta una carcajada]. Entonces, el ser humano tiene que aprender a ser humano en cada generación. Cada vez que nace un niño empezamos de cero: todos los niños llegan al mundo como bárbaros felices, porque no saben nada. Y la juventud siempre es más fuerte, a la larga. Por eso la cultura es importante. Porque te da la oportunidad de archivar en algún sitio la experiencia humana: el amor por los demás, la empatía por los demás, la honestidad… Eso no lo heredas, pero lo puedes encontrar en los libros, en los poemas, en las esculturas. Ahí está lo que significa ser humano.

Pues eso...

14.3.22

Figes y la cultura

El maestro Lafuente el sábado, a vueltas con el trigésimo aniversario del ABC Cultural. Esta reflexión de Orlando Figes sobre la cultura y lo cultural: "una cultura no está formada solo por obras de arte o discursos literarios, sino por códigos no escritos, señales  y símbolos, rituales y gestos y actitudes comunes que fijan el sentido público de aquellas obras y organizan la vida interior de una sociedad." 

Pues eso.

26.2.20

La Resistencia

Está, de momento, disponible en la web televisión pública vasca el documental sobre Lagun, la librería hostigada por la dictadura y atacada sin tregua por el terrorismo nacionalista de ETA durante la democracia. Poco más de una hora para poner nombre, y cara, a los resistentes. A los que no doblegó ni el franquismo ni el terror nacionalista. Ante la mirada indiferente, por cierto, de gran parte de sus vecinos. Es lo que hay. 

17.2.20

Solo en Rusia...

Estas cosas que parece sacadas de El Mundo Today. La ministra rusa de Kultura detesta la cultura, y yo me la imagino, al leerlo, cantando la canción más contracultural de la España de los ochenta:


20.6.19

Pizarras

La vida la construyen las personas en su día a día. Este año amigo la cosecha de aceitunas no viene buena. Cuánta gente ha pasado por la historia sin preocuparse ni lo más mínimo del paso que dejaban...

24.3.16

Cultura en transición (I)

Rrematé las más de setecientas páginas de El cura y los mandarines, la historia de la cultural y de la política  en España desde 1962 hasta la llegada al poder de Aznar en 1996. Nunca me resulta fácil escribir sobre Gregorio Morán, y el desocupado lector que siga esta columna con regularidad lo habrá observado. Es un autor denso, con muchas aristas, irregular. Brillante, pero irregular. Con mucha bilis y mucha documentación. Y con una extraña manía por llamar de manera continua hispanos a los españoles, por cierto.

Este libro podría ser algo así como la continuación de El maestro en el erial, un ensayo que Gregorio Morán publicó hace años sobre la cultura en los primeros años de la dictadura, con la excusa de la vuelta de Ortega y Gasset del exilio en 1945. Si aquel libro se detenía en 1955, este principia en 1962, un año, sostiene Morán, metáfora de un mundo en transición: la solicitud de entrada en Europa en febrerola boda del príncipe en mayo, el contubernio de Múnich en junio, la detención de Grimau en noviembre, o la defecación que un oscuro nacionalista vasco, de apellido Krutwig, realizó en forma de Vasconia...

Espero tener tiempo para comentar en detalle, porque el libro tiene mucho de lo que hablar...

25.2.16

Eco

Murió Umberto Eco. Uno de los grandes. Aunque no me gustara su última novela. Pero uno de los grandes, digo. Para todos. Para los apocalípticos y para los integrados. 


"En cierta ocasión, Umberto Eco dijo: “El que no lee, a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”.

Sit tibi terra levis.

9.3.15

Cierres y penas

Hay que reinventarse. Y aportar valor. No sé cómo se hace, pero sé que sin hacerlo, no hay futuro. Y también sé que ciudades sin librerías son una pesadilla en el futuro más inmediato. Todo ello al hilo del reportaje del otro día en El País: dos librerías cierran cada día en España. Yo ya sufría la de Fronda, y aún lo lamento, tantos años después...

6.1.13

Cuando los comunistas se transformaron en teólogos...


Hubo miles de guerras dentro de la terrible guerra de España. Hubo también, a lucha en las revistas, dentro del ámbito republicano. La diferencia entre Nueva Cultura, dirigida por el estalinista Renau, aquel cuyos cuadros hubieran podido también valer para el III Reich, y Hora de EspañaRevista pasiva, llamaban a esta última los estalinistas que dirigían aquella, en tanto que se configuró como un intento de hacer literatura en medio del conflicto sin más sectarismos de los necesarios. Me interesa en cualquier caso la reflexión sobre Renau y los de Nueva Cultura. Su estética es similar a la de los fascismos, y está claro que el valenciano hubiera sido, a poco que lo hubiera intentado, un magnífico falangista. En Renau y en sus amenazas está, asegura Trapiello, una de las causas de la marcha al exilio, disfrazada de servicio diplomático, de Salazar Chapela en el verano de 1937.

Aquellas revistas. Aquellas dos Españas, también en el bando republicano. Aseguró años después Octavio Paz, y lo cita también Trapiello que, en aquella Valencia de la Hora de España “Los escritores y los artistas vivían bajo la mirada celosa de unos comunistas transformados en teólogos”.  

18.12.12

Visitar La Central


Por fin logré acercarme a La Central de Callao. Una magnífica noticia:  los de la Central abran por fin un centro señero en la capital. Recuerdo La Central del Raval, la primera que visité, en otra vida; esas librerías con encanto, donde uno sabe que encontrará libros y personas con los que dialogar más allá de las sombras y más allá de los crepúsculos
La librería está llena, frente a tantos lloros de los libreros. Y la visita no decepciona. Un edificio magníficamente rehabilitado. El patio, con su mudo ciprés en el fervor de Silos. Las mesas de madera, naufragadas entre libros, con ese olor que resulta cuando uno mezcla la tinta con el buen vino “te invito a un café / la tarde es nuestra…
Suena Ismael Serrano cuando me dirijo, dando un paseo, a la Glorieta Bilbao. Su voz me recuerda que “Seremos otros, seremos más viejos, / y cuando por fin me observe en tu espejo, / espero al menos que me reconozca, / me recuerde al que soy ahora”.

19.9.12

De deseos y de libros (¿o era al revés?)


Una magnífica noticia
Vuelve La Revista de libros, cuyo cierre fue ver fundirse a lo lejos la luz del fanal en medio de la tormenta.
El placer de huir de la inmediatez.
La alegría de saciar la curiosidad como el que se acerca a una fuente de agua clara en verano.
Más necesaria que nunca.
Nuevo formato para un combate eterno. Un combate que no se detiene. Suena de fondo la música de Batiatto, llamando a los patriotas a las armas: “nosotros somos la luz que alumbra las tinieblas


PD: Turbadoras reflexiones de Martín Garzo, ideales para compartir a la luz de las velas: “Drácula, la novela de Bram Stoker, nos enseña que no somos dueños de nuestros deseos, por eso nos perturban. No es cierto que nuestro cuerpo nos pertenezca, siempre pertenece a otro: a aquel o aquella que lo hace despertar [...]"

28.8.12

Aquel alemán que llegó montado en una burra


Un alemán joven. De familia de clase media. Filólogo. Llegado a España en lo que el fue el inicio de la Edad de Plata de nuestra cultura, es decir, a principios de siglo, en un tránsito que se prolongará hasta la maldita guerra de España. Un alemán, decía, que viene a estudiar primero el catalán. Enseguida, Menéndez Pidal lo manda más al oeste. A esa zona, confusa, donde conviven aún hablantes de castellano con hablantes de leonés y hablantes de gallego. La Raya en su esplendor. La Sanabria. De los años diez y veinte. El filólogo alemán se llamaba Fritz Krüger. El método de palabras y cosas.

Una magnífica conferencia veraniega. Y algunas dudas por aclarar. Parece que no fue un nazi, según el ponente, aunque a mí me quedan aún algunas dudas…

3.7.12

Cuando nos queda la palabra...


Las palabras. La necesidad de hablar. La necesidad de articular una narrativa que nos explique lo que somos, y lo que queremos ser. No hay seres humanos sin palabras, como no hay civilización sin símbolos. El ser humano es cultura o no es. 

Hace unos días David Redoli presentó este video en el encuentro de ACOP que tuvo lugar en la invicta villa de Bilbao. Tengo las mejores referencias, a través de un amigo común, del señor Redoli; de la poca izquierda ilustrada que queda en España. Un privilegio para su profesión, para su tierra (zamorano del centro), y para sus amigos.

El vídeo es una delicia. Póngalo con el volumen bien alto, desocupado lector, y disfrute.



Y cuando acabe de verlo, saboree despacio aquellos versos de ese bilbaíno universal que fue Blas de Otero, cuando reivindicaba, para todos nosotros, aquello de que: Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra.


23.2.12

Sábado gafapasta

Me acerqué con Elicia al Cosmocaixa. Como no nació en los sesenta, nadie le dirá nunca, espero, que la cultura es tortura, y crecerá en un entorno en el que se valorará el esfuerzo y el conocimiento. Para colaborar, intento que se familiarice cuanto antes con aquellos lugares que nos permiten reconocernos como personas. El suyo es un viaje iniciático. Pero yo también viajo: volver a mirar algunos conceptos con los ojos de un niño: el tacto, el olor, la vista. El Péndulo de Foucault, o cómo entender que somos nosotros los que nos movemos; la ilusión de Meliés, el cine como un sueño. Al acabar, había un cuentacuentos. Una Fundación, la Roger Torné, y la necesidad de que los niños entiendan que necesitamos entornos limpios para vivir. Volvemos en el coche y la niña me pregunta que porqué es tan importante que el aire esté limpio. Voy a iniciar una sesuda perorata pero me detengo mirándola por el retrovisor: “a qué respiras mejor cuando estás en Sanabria en la pradera, que cuando estás en un parquin con un montón de coches”. No sé si lo ha entendido, pero asiente con la cabeza y sigue leyendo el libro de cuentos de Mabel Piérola que le ha firmado la autora. Está feliz.

17.2.12

Algo de vanidad...

Algo de vanidad. Se nos va el rato charlando con las personas que han puesto en pie y mantienen la Asociación Cultural. Compartimos quejas y lloros. En cada pueblo hay cuatro o cinco personas, no más, que se preocupan de lo común. Nos reconocemos en cuanto nos vemos, como en un relato de Borges. El resto piensa que las cosas se hacen solas. La tragedia de lo común. Uno de ellos, un Barrios de Santiago, me dice “yo a ti te conozco”, “coño, eres de los que organizabais hace diez años los veranos culturales en Sanabria, con las conferencias, las exposiciones...” Me ruborizo. Alguien se acuerda. Alguien acudió. Dejamos de hacerlo porque sólo íbamos nosotros, le confieso. Hicimos cosas, claro que las hicimos: descubrimos el Fuerte de San Carlos. Contamos la guerra contra los portugueses en el XVII, recordamos la guerra contra el francés en el XIX. Hasta hablamos de futuro y todo; claro, éramos jóvenes, era agosto y estábamos en casa. Casi me disculpo por aquello: “era algo diferente, era una forma de sacarle partido al verano, más allá del lago...” me dice mientras apuramos una cerveza. Lo hacíamos y casi lo hacíamos a la contra. La gente nos criticaba, el palillo en la boca, los cacahuetes en la barra, junto al botellín de cerveza: dónde irán estos listos. Fue por entonces que me di cuenta que vivía en un país en el que el adjetivo listo tiene una connotación negativa. Cuando comprendí que libresco, aunque no lo diga la Academia, tiene una acepción despectiva. La vida se aprende en la barra de los bares, no detrás de los libros. Esa es la cultura popular en nuestro país.

Cuando, además, llegaron los problemas personales, la Asociación desapareció. Pero es hermoso mirar atrás y recordar. Como es hermoso escuchar que alguien te lo agradezca. Esa frase de Sócrates, el futbolista al que vi patinar en casa de mi abuelo, en aquellos Mundiales: “no jugamos para ganar, jugamos para que nos recuerden.

10.8.11

Polonia en Madrid

Fuimos a Palacio. En Madrid, Palacio sólo hay uno. En la Plaza de Oriente. Una Exposición sobre un país lejano: Polonia. La compañía, de alta calidad. Nos detenemos en algunas de las salas. De fondo, la idea de cómo un país puede ser frontera en sí mismo: entre el mundo latino y el mundo eslavo, cuando está enclavado a medio camino entre lo germánico y lo nórdico. Todo se lía más cuando este país se reivindica a sí mismo como Sármata y se imaginan procediendo del Mar Negro, cuna de civilización y barbarie, como explicó con maestría Ascherson.

Ir recorriendo los tesoros de un país nos permite acercaron s lo que el país fue y a lo que sus personas sintieron e imaginaron. De fondo, esa cruel seña de identidad europea, que un día nos recordó Cotarelo en clase: “Europa no sería europa si no se repartiera Polonia cada cien años”. Venimos a ver a la Dama, pero está demasiado protegida. Así que me quedo dialogando con Rembrandt. Su niña asomada en el cuadro es de una modernidad asombrosa. Pero asombrado de verdad. John the Minor me cuenta sus experiencias en Rusia. Aquello es lo eslavo. El tiempo se detiene, me dice. Es un país demasiado grande para ser un país, le contesto.

Nos deja buen gusto la exposición. Salimos y nos internamos en el Madrid de los austrias de tertulia. La universidad, la izquierda, el quince eme… nos vamos animando y nos vamos de cena. Paga oscarnello. Mira que pensar que el simplón iba a conseguir aguantar hasta marzo…

12.6.11

El cisne y la narración

El libro de Taleb. Leemos la prensa. Vemos la televisión. Nos cuentan cosas de manera ordenada. Pero el orden no existe. Es una construcción. Taleb reflexiona en su libro sobre lo que llama la falacia narrativa. La narración pone orden en el caos, pero es también ficción. Cuesta mucho esfuerzo obtener información. Mucho. Como cuesta almacenarla y como cuesta recuperarla cuando la queremos usar. No sólo en la vida profesional, también en la personal. Piense, desocupado lector, en cuántas veces tomamos decisiones sin tener apenas información. Sin saber todo lo que deberíamos saber. Sin tener en cuenta todas las variables.
Pero insistimos en narrarlo todo. Como si las cosas tuvieran causa, inicio y fin. Es el problema de narrar; hace que los sucesos parezcan menos aleatorios de lo que en realidad fueron. Y por eso, llegamos a pensar, ilusos, que podemos incluso predecir el futuro. No. El futuro no está escrito en ningún lado. Lo escribimos nosotros, a diario. Con lo que hacemos. Con las decisiones que tomamos. Y también, claro, con las que no tomamos.
Algunas cosas secundarias, pero también atractivas de Taleb: hay cosas que no conocemos y por ello deberíamos ser menos arrogantes cuando las juzgamos. Por ejemplo la acupuntura. O la homeopatía. No sabemos porque no conocemos. Quizá algún día sean ciencia. Pasaba con lavarse las manos. Nadie sabía porqué, pero era bueno para la higiene. Hasta que se descubrió.
No ser arrogantes.
Ni en lo profesional ni, desde luego, en lo personal


PS: "Me parece escandaloso que, pese a los antecedentes empíricos, sigamos proyectando en el futuro como si supiéramos hacerlo a la perfección, empleando herramientas y métodos que excluyen los sucesos raros". Taleb, Nassim: El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable. Piadós, Barcelona, 2008. Página 205

7.6.11

Dos buenas nuevas, aunque sean culturales

Una buena noticia. La Real Academia ha lanzado una colección que hará las veces de la Pleiade para nuestro país. Los clásicos, bien editados, con marchamo oficial. Un canon. Más de cien volúmenes. Varios años de trabajo. Es lo que toca. La memoria de un país, de una sociedad, de una cultura, está en lo que esa cultura ha sido capaz de hacer y de elaborar con el paso de los años. Es una buena inversión, tanto para la Academia como para la Fundación La Caixa, que pone una parte del dinero. Y yo me felicito por ello.

Por cierto que, hablando de felicitaciones, una muy especial para mi (nuestra) cita de los sábados: el abecé cultural cumple mil números. No me imagino los desayunos del fin de semana sin ellos. Como no me imagino la cantidad de cosas que no habría aprendido si no los hubiera tenido cerca. Así que enhorabuena también al amigo Manolo por la parte que le toca.


PD: Volviendo de Burgos, a la cabeza de Castilla



PS: Borges, claro, escribió: El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable.