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10.4.13

Propuestas para el cuadragésimo primero...

Un par de propuestas para el cuadragésimo primer Congreso ¿Confederal? de la Unión General de Trabajadores, que se abre hoy a la tarde:

- Que el sindicato solicite quedar incluido en el ámbito de aplicación de la Ley de Transparencia, para que todos sepamos de dónde viene el dinero que utiliza y cómo se gasta... A mí me parece bien que se pida la inclusión de la Corona en el ámbito de dicha ley, pero creo que no debemos deternos ahí. Sindicatos, partidos y asociaciones empresariales, también. 

- Que la regeneración pase también por la limitación de mandatos. Veinte años ya con el mismo secretario general no son el mejor camino  para evitar las prodedumbres y los vicios internos. O a ver si es que también en los sindicatos los hay que se consideran a sí mismos pequeñas lucecitas del Pardo que velan por los demás...

Para que luego digan que los ciudadanos no participamos.

31.7.12

(Más) sociedad civil


Tanto cuento y tanta bobada. Se pueden hacer cosas. Pero para eso se necesita gente dispuesta a dar parte de su tiempo a algo más que a la televisión, al alcohol o a las putas. Ahí está la mi tierra, para corroborarlo.

Una conferencia magnífica en un marco inmejorable. A coste cero para el erario.
Una biblioteca abierta en verano, con la colaboración de los vecinos, que se encargan de abrirla, de vigilarla y de cuidarla. 
Una conferencia deliciosa, de la que ya les hablaré, sobre el enigmático Krüger y su viaje en el invierno de 1921 a la tierra senabresa
A nosotros, que nunca llegamos a disfrutar de los servicios, nos van a hablar de recortes


No nos quitaremos toda esta herrumbre de encima, no saldremos de aquí sólo con los recortes que hagan las Administraciones. Saldremos con la implicación de todos en lo que es nuestro: el desarrollo de una sociedad más vigilante ante los excesos del poder. Porque todo poder tiende, por su propia naturaleza, a la corrupción. Y cuando digo todo poder, digo todo poder: político, económico, cultural…


PS: y se anuncia también una conferencia del maestro Lauru para agosto... habrá que estar pendiente.

17.2.12

Algo de vanidad...

Algo de vanidad. Se nos va el rato charlando con las personas que han puesto en pie y mantienen la Asociación Cultural. Compartimos quejas y lloros. En cada pueblo hay cuatro o cinco personas, no más, que se preocupan de lo común. Nos reconocemos en cuanto nos vemos, como en un relato de Borges. El resto piensa que las cosas se hacen solas. La tragedia de lo común. Uno de ellos, un Barrios de Santiago, me dice “yo a ti te conozco”, “coño, eres de los que organizabais hace diez años los veranos culturales en Sanabria, con las conferencias, las exposiciones...” Me ruborizo. Alguien se acuerda. Alguien acudió. Dejamos de hacerlo porque sólo íbamos nosotros, le confieso. Hicimos cosas, claro que las hicimos: descubrimos el Fuerte de San Carlos. Contamos la guerra contra los portugueses en el XVII, recordamos la guerra contra el francés en el XIX. Hasta hablamos de futuro y todo; claro, éramos jóvenes, era agosto y estábamos en casa. Casi me disculpo por aquello: “era algo diferente, era una forma de sacarle partido al verano, más allá del lago...” me dice mientras apuramos una cerveza. Lo hacíamos y casi lo hacíamos a la contra. La gente nos criticaba, el palillo en la boca, los cacahuetes en la barra, junto al botellín de cerveza: dónde irán estos listos. Fue por entonces que me di cuenta que vivía en un país en el que el adjetivo listo tiene una connotación negativa. Cuando comprendí que libresco, aunque no lo diga la Academia, tiene una acepción despectiva. La vida se aprende en la barra de los bares, no detrás de los libros. Esa es la cultura popular en nuestro país.

Cuando, además, llegaron los problemas personales, la Asociación desapareció. Pero es hermoso mirar atrás y recordar. Como es hermoso escuchar que alguien te lo agradezca. Esa frase de Sócrates, el futbolista al que vi patinar en casa de mi abuelo, en aquellos Mundiales: “no jugamos para ganar, jugamos para que nos recuerden.