De nada.
6.3.13
Cortesías domingueras
De nada.
4.2.13
Ambiente tóxico
10.1.13
L'exemplaritat pública
9.12.12
La ejemplaridad era esto...
7.12.12
Experimentos holandeses...
10.6.12
Al rescate...
6.6.12
Explicaciones y ejemplaridades
17.4.12
Ejemplaridades públicas, y privadas...
Ejemplaridad. Es exigible a cualquier ciudadano cuando ejerce su condición de tal. Pero desde luego es condición necesaria para ejercer un cargo público. El alcalde de una capital de Comunidad Autónoma no puede dejar de pagar el IVA. Ningún ciudadano debe, pero es que él, además, no puede. Parece que el alcalde de Santiago dimite. Ya tardaba. Pero se necesita más. No apareció en la lista por azar. No. Santiago es una ciudad importante para los grandes partidos. Alguien lo puso ahí. Alguien lo avaló para que los vecinos lo votaran. Alguien debería ofrecer una disculpa pública, no sólo a los votantes del pepé, sino en general a la ciudadanía. No pido más. Sólo eso. Una disculpa.
Tampoco es muy ejemplar irse de caza mientras el país se hunde. Sin una imagen impoluta, la monarquía deviene en una antigualla. No sé cómo no se dan cuenta...
15.3.12
¿Y si todos fuéramos una ciudad sobre la colina?
La ejemplaridad. Poder decir, mirando de frente, “yo, no”. Abre uno el BOE y no tiene más que ganas de llorar. Antes y ahora. Antes, el gobierno indulta sin rubor, y sin explicación, a un banquero, condenado por acusación falsa en una sentencia demoledora y con poco margen para la lírica. Profesión para la que en algún momento se exigía ser honorable...
El otro día, un tal Servitge. Había sido Secretario General de la Consejería de Trabajo en el gobierno catalán. Para el que no lo sepa, el Secretario General en un gobierno autonómico equivale a un subsecretario en la AGE. El hombre que todo lo ve. El hombre que todo lo decide. El guardián de la caja. La consejería era de Unión, el partido dizque bueno en la coalición de chapapote que dirige Cataluña. A su lado, un tal Lorenzo, uno de sus conmilitones, militante del partido. La justicia los condenó por ladrones. Se les indulta. Sin más explicaciones. Habían malversado caudales, en un país en el que la corrupción es siempre cosa de charnegos. Pero no nos dan explicaciones y yo me pregunto ¿Acaso está orgulloso el gobierno del comportamiento de estos dos delincuentes?
¿Explicaciones?, para qué, no las merecemos. Nuestros gobiernos piensan que somos súbditos a los que no hay nada que aclarar. Lo pensaba el de antes y lo piensa el de ahora. Siempre he creído que cuando un gobierno indulta a alguien tiene que explicar con mucha claridad porqué lo hace. Iluso de mí.
Mi corolario es que Telecinco no es la causa de toda esta podredumbre moral que nos corroe. No. Telecinco es la consecuencia.
PS: Sobre el magnífico libro de Javier Gomá alguien escribió: “La responsabilidad del ejemplo concierne a todos los hombres por igual, pues vivimos en una red de influencias mutuas de la que no podemos escapar. Pero es indudable que esa responsabilidad pesa especialmente en las personas públicas”.
31.5.10
La crisis de verdad...
La crisis más profunda que padecemos no es tanto una crisis económica como una crisis moral. No creo que sea algo exclusivo de España; el mundo occidental va declinando y no sabemos bien a qué agarrarnos ya. Hace tiempo que olvidamos (si es que alguna vez lo supimos) que las personas que están en la vida pública han de ser ejemplos de transparencia y de determinadas virtudes (honradez, esfuerzo, integridad, inteligencia) para que, con su conducta, ayuden a crear ciudadanía entre los individuos. Nada de eso ocurre hoy en España. Nadie en su sano juicio considera que el tal Bono sea un ejemplo de virtud, o que el tal Camps sea ejemplo en general de algo positivo. A la cosa pública se va a servir y a ayudar a construir ciudadanía. Nada más. Tampoco nada menos. A lo que está claro que no se va (o no se debería ir) es a descalificar sistemáticamente al adversario, a negar la realidad por sistema o a considerar bobos a los votantes, propios o ajenos.
Todo se perdió hace tiempo, y lo perdieron todos, la verdad, los tirios y los troyanos. Los políticos son en esto una casta, especialmente repugnante, que vive de privilegios que están vetados al resto. No tiene ningún sentido, ni ninguna lógica, el régimen de pensiones de un miembro de las Cortes Generales. No tiene ningún sentido que a un presidente autonómico no se le multe cuando se le caza cometiendo un delito contra la seguridad vial. Nada de esto tiene en general sentido. Tanto ruido, ruido negro además, de la gente que debería darnos ejemplo.
Así no vamos a ningún sitio. Mientras la gente virtuosa no se dedique a la cosa pública, estamos bastante jodidos. Triunfa la mediocridad y, como decía Azaña, las leyes son cosa de juego y el fabricarlas una diversión. Y en esto Zapatero es sólo una consecuencia. Sólo un sistema de selección de élites tan podrido como este permite que un petimetre como él llegue a dónde ha llegado.
PS: [Describiendo el final de la Iª República] Ángel Ossorio y Gallardo […] apostilló: “Pavía hizo disparar unos tiros al aire y aquellos ministros y diputados que habían jurado morir en el recinto, echaron a correr. Ni una muerte, ni una herida, ni un rasguño, ni una contusión, ni un cardenal. La República, que había podido morir en la tragedia o en la anarquía, prefiero morir en el ridículo.”
Citado por Borràs Betriu, Rafael: La guerra de los Planetas. Memorias de un editor. Ediciones B, Barcelona, 2005. Página 531
PS: de camino a Mérida
14.4.10
Ética por los suelos
Es triste, pero es lo que hay. Tenemos una ciudadanía idiotizada, como corresponde a un país ya posmoderno. A ver si algún día tengo un rato y reflexiono delante del portátil sobre ello, desocupado lector. Alguien puso a Matas ahí, pero nadie asume la responsabilidad; como alquien puso a Tamayo y tampoco asumió su responsabilidad. No pasa nada. Los electores, fieles a lo suyo.
Ahora llega el turno de la izquierda guerracivilista que padecemos, como una plaga, en este país. No sólo tenemos la izquierda más analfabeta de Europa, sino también la más sectaria. Ahora resulta que en España hay algo que estos mierdas llaman fascismo sólo porque alguien intenta aplicar la ley. Su gente es intocable. La voluntad de la historia por encima del derecho. Todo esto nos suena demasiado. Banderas preconstitucionales. La obsesión por el pasado. No sé si Garzón es culpable o no, pero el auto del juez no me parece un disparate. Que lo juzguen y, si es inocente que lo absuelvan, y si es culpable, que lo condenen. Nada más, y tampoco nada menos. Pero la izquierda esto no lo acepta. Es uno de los suyos. Y para ellos el Estado de Derecho nunca ha significado gran cosa. Son lo que son, y se les ve el pelo de la dehesa en cuanto se ven un poco sueltos. Menudos gañanes, callados contra el dictador y rebeldes cuando lleva treinta y cinco años muerto. Bienvenidos a la ética socialdemócrata.
En fin, y como Bono es amigo de Pedro Jota, pues ahí no pasa nada y a este no me lo toquéis que no es un corrupto. Qué patético.Como si los lectores de El Mundo fuéramos subnormales.
Qué país, por dios. Años luchando contra la excepcionalidad de lo español y a veces uno mira el periódico y es para echarse a llorar.
A ver si algún día tenemos, por fin, una izquierda europea y la gente como Rudols, Antuan u Osquitar son mayoría entre su grey. Una izquierda demócrata. ¿es mucho pedir?
PS: [A finales de los años setenta] en Padua, los izquierdistas habían logrado que existiera la Universidad de sus sueños. Los “profesores antiproletarios”, muchos de ellos comunistas o socialistas fueron físicamente atacados, y dos en concreto se llevaron una tremenda paliza por negarse a dar un aprobado automático. Incluso los profesores que tenían un impecable origen de clase obrera fueron acusados de cultivar “tendencias aburguesadas” y recibieron por teléfono amenazas de muerte […].
Burleigh, Michael: Sangre y Rabia. Una historia cultural de terrorismo. Madrid, Taurus, 2008. Pág. 285.
7.5.09
Imputación y responsabilidad
Ya han imputado a algunos parlamentarios del pepé. No sé cómo ni en qué medida, pero es evidente que el partido debe alguna disculpa a sus votantes. Al menos a los que, como yo, no somos gente del partido y nos limitamos a confiar en sus listas. Yo no los puse. Alguien los puso y ese alguien, en el mejor de los casos, se equivocó. ¿Para cuándo una disculpa? En fin, supongo que tampoco estaría de más obligarles a renunciar a sus escaños, si es que los imputados no tienen gallardía para hacerlo.
Creo que en estos casos es importante separar el grano de la paja. Una cosa es la delictiva campaña de filtraciones de Garzón al diario oficial, acompañada por la sarta de noticias irrelevantes que se presentan como punibles para hacer daño al partido y extender cortinas de humo en plena crisis, y otra la existencia de personas corruptas en un partido político. Y creo que el pepé haría bien en no confundir ambas cosas.
En fin, en general creo que el nivel ético de nuestros políticos está, cada vez más, por los suelos. No sé bien si es porque los políticos se parecen mucho a la sociedad de la que salen o por haber inundado la política de vividores, dispuestos a sacrificar la moral y los principios por satisfacer a hordas de votantes embrutecidos por el consumo inmoderado de televisión. País
PS: [En la Rusia zarista] la intelligentsia era un subconjunto de la clase media-alta, provista de buena educación, que abarcaba a quienes hablaban de libros que nunca habían leído y que se distinguían tanto por una negación de clase y de ocupación, ya fuera la burocracia o el ejército, como por su aceptación conformista de ideas tan presuntamente progresistas como el ateismo, el socialismo y la revolución. Se mantuvieron a flote como si fueran un fraude puramente especulativo […] pues entre la generación anterior, corrompida por el liberalismo, no era de recibo desafiar a la juventud ni poner en duda las causas del progresismo […]
Burleigh, Michael: Sangre y Rabia. Una historia cultural de terrorismo. Madrid, Taurus, 2008. Página 57.



