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5.7.16

Gomá

El texto de Javier Gomá del que hemos estado hablando estos días.Es de hace casi dos años pero es espectacular y ya lo he localizado en abierto en La Vanguardia

No se lo pierda, desocupado lector. Es, sencillamente, maravilloso:

"Quien es culto sabe, por el contrario, que lo que se presenta como naturaleza es en realidad historia y que este orden ahora constituido así podría serlo hoy mismo de otra manera, de igual modo que ayer fue distinto y mañana volverá a cambiar. Nada escapa a esta materia contingente de la que está hecha lo humano, ni siquiera la democracia misma, una conquista moderna tan precaria, tentativa y reversible como todas las demás. Este primer momento de relativización general de las cosas abre espacio para la deliberación racional, porque sólo en la medida en que las ideas son relativas las hacemos susceptibles de discusión, crítica, revisión y en su caso abandono, en tanto que integrismos y fundamentalismos aspiran siempre a sustraer algunas de esas ideas a la conversación cívica por el procedimiento de sacralizarlas."

14.4.16

La ejemplaridad, necesaria

Lo sacaba el otro día El Español. Sentencia de conformidad para aceptar su carácter de delincuentes....

Busquen en la prensa económica, a ver el espacio que le dedican entre notas de prensa de los clientes y publicidad confundida con la información.

Y luego queremos una sociedad ejemplar... ¿con estos modelos?


23.1.16

Ejemplaridad

Es muy complicado pedir a la ciudadanía que cumpla con la regulación si quienes regulan no son ejemplares. A vueltas con el fraude que supone ceder escaños para cobrar más dinero aquellos a los que los electores se lo negaron. 

Manuel Conthe, el otro dia. Y en abierto en su blog

9.6.14

Confianza y ejemplaridad

Una buena reflexión la de David Redoli en la prensa zamorana de ayer. Comparto las conclusiones, aunque matizaría algunas de sus afirmaciones: es temerario afirmar "Cataluña persigue separarse del Estado español" ya que la realidad inobjetable es que "una parte de la ciudadanía catalana persigue separarse del Estado español (o de España, directamente...).  

En cualquier caso, lectura fresca y recomendable, haciendo click aquí. La importancia de la confianza y la importancia de la ejemplaridad para salir de la crisis en la que estamos.

PS: rumbo al sur

9.1.14

Los correos de Blesa, vistos desde el remitente...

Hay muchos aspectos a valorar, más allá del contenido, de los correos de Miguel Blesa que se van filtrando a la prensa. El contexto, por ejemplo. Ya me gustaría ver a mí, en su catalán vernáculo, los correos de Narcís Serra durante estos años en la Caixa de Cataluña. O, en su castellano puro, los de Santos Llamas en la Caja España. El chivo expiatorio, que siempre ha sido el mejor amigo del hombre, ya saben...

Pero no solo eso. No voy por ahí. Voy por esa manía que tiene la prensa de poner el foco en quien recibe el correo y no en quien los envía. Porque es ahí donde creo que está la metáfora de aquella España de años bobos. Son los correos remitidos a Blesa, mucho más que sus respuestas, los que son escandalosos: desde el niñato del hijo del ex presidente, hasta el cara dura que quiere irse a Miami hasta el que sabe mucho de galletas. Y así hasta el infinito. Colócanos a todos, eso sí, por lo bajini. Y mientras nos colocas,  hacemos todos grandes protestas de ética y de estética en público...

Así somos los seres humanos. (Me niego a creer que esta sea una tara española). 

4.2.13

Ambiente tóxico


Toda esta podredumbre. Toda esa lujuria por el dinero. Todo este afán desmedido, esa necesidad inacabable de acumular  dinero. Ese Bárcenas, este Pujol, aquel Mulas…
Esas respuestas, a medio camino entre el desdén y el desprecio a la prensa canallesaca.

Es una lucha de clases, me decía mi respetado y admirado Batera, pero ya no es entre obreros, sino entre los que están en la casta y los que no. Se conocen entre ellos. Se defienden entre ellos. Y los demás pagamos. Y miramos.
Donde hay obras, las palabras sobran.

El problema es que el bajísimo nivel de ejemplaridad de toda nuestra vida pública, desde la  tonadillera hasta el torero pasando, claro, por el que piensa, es sólo un reflejo del bajísimo nivel de ejemplaridad de nuestras vidas privadas. 

Nuestro drama es darnos cuenta de en qué medida todos consideramos que el modelo gorrón (que otro haga, que yo me aprovecho) es socialmente licito para los casos en los que los gorrones somos nosotros...

Así nos va.

10.1.13

L'exemplaritat pública


Es la ejemplaridad lo que nos falla. Siempre. El caso de la tal Unió es de libro: hace unos meses se indultó al tal Servitge y a sus amigos. Ayer el partido admite que se financió de manera ilegal. El tal Durán dijo hace años que dimitiría si aquello se probaba. Se probó. No dimitirá.

Recuerdo a Gomá. Hay que volver a Gomá y a sus sabias palabras: “La responsabilidad del ejemplo concierne a todos los hombres por igual, pues vivimos en una red de influencias mutuas de la que no podemos escapar. Pero es indudable que esa responsabilidad pesa especialmente en las personas públicas”.

Toda esta gentuza que vive del (y en el) nacionalismo catalán, empiezan a recordarme  a los curas vascos del XIX; aquellos que no querían que los parroquianos aprendieran castellano porque “era la lengua del liberalismo y del socialismo”. Y los parroquianos, tan felices en su ignorancia..

Está claro que quieren separarse de España, y es que parece que les moleste del resto del país son sus jueces y sus periodistas.  

9.12.12

La ejemplaridad era esto...

Escribía sobre la ejemplaridad el otro día y me venía a la memoria la historia que Amin Maalouf cuenta en sus deliciosos Orígenes y que tiene como protagonista a Nazeera, su abuela paterna:

"En otra ocasión, los niños encontraron un almendro cargado de frutos verdes de aterciopelada piel. Un primo les explicó que los dueños estaban en América y que todo el mundo podía, pues, servirse sin mayores remordimientos. A los hijos de Nazeera los convenció ese razonamiento y se llenaron los bolsillos de puñados de almendras, aunque no se comieron ni una antes de consultárselo a su madre.
-Oyó nuestras razones imperturbable, pero frunciendo un poco el ceño. Luego, preguntó: "¿Ese almendro es nuestro?". Le contestamos: "Los dueños están en América". El ceño se frunció algo más. "No os he preguntado dónde estaban los dueños, sólo os he preguntado si el almendro era nuestro". Tuvimos que admitir que no, que el árbol no nos pertenecía. Entonces nuestra madre nos obligó a vaciarnos en el acto los bolsillos en el cubo de la basura. Nunca sabré a qué sabían esas almendras"

Maalouf, Amin: Orígenes. Alianza editorial, Madrid, 2010. Página 484 


¿Qué les enseñaban sus abuelas a Matas, a Blanco, a López Viejo,  a Bono, a la Munar, ....?

¿Qué les enseñamos a nuestros hijos?

7.12.12

Experimentos holandeses...


El tal Díaz Ferrán. Bajo toda esta crisis, bajo toda esta depresión, lo que hay es un vacío moral aterrador en nuestra sociedad. Un vacío que se acrecienta cada vez más. Cada vez que reímos una gracia en forma de fraude, cada vez que miramos comprensivos hacia otro lado cuando alguien roba, no paga, sablea, no devuelve. Cada vez que los un sindicalista utiliza sus horas de liberación en beneficio de su sindicato y no de los trabajadores de su empresa, cada vez que un empresario defrauda el pago de algún impuesto.

No puede ser que tal Ferrán fuera un delincuente y nadie responda por ello. No puede ser que quien lo aupó, y quien lo consistió, mire ahora hacia otro lado. ¿De verdad llegó sin ayuda de nadie a presidir primero CEIM y luego la CEOE?

El magistrado piadoso es la receta.

Y la ejemplaridad el único camino. Pero con estos mimbres, vamos daos...


PS: “En una serie de experimentos más recientes se comprobó ese efecto de la epidemia del desorden en varias comunidades de Holanda. Por ejemplo, se pusieron cinco euros a la vista en un buzón en buenas condiciones. El 13% de quienes pasaban por allí se lo quedó. Si el buzón estaba pintado con un grafiti, la tasa de robo se duplicaba, hasta llegar al 27%. “Observamos, -cuentan los científicos- que cuando alguien veía que otros violaban una norma social o legal, la gente era más propensa a violar otras normas, lo que fomentaba la propagación del desorden”.

Arroyo, Luis: El poder político en escena. RBA, Barcelona, 2012. Página 137

6.6.12

Explicaciones y ejemplaridades


La ejemplaridad. Llegué al concepto, y no me importa reconocerlo, de la mano de Javier Gomá. Y sigo con lo mismo, en parte, gracias a sus reflexiones, algunas especialmente atinadas. La necesidad, como el magistrado piadoso, de ser ejemplares. No sólo en la vida pública, que también, sino en la privada. Al menos, para determinados personajes claves en una democracia: el Rey, el Presidente del Gobierno, el Presidente del Tribunal Supremo. Lo son las veinticuatro horas del día. Y ahí está el tal Divar. Tan pío, tan benéfico. Con fines de semana de cuatro días. Fines de semana muy importantes. Tan importantes que Divar consideró necesario que los contribuyentes pagaran parte de sus cenas o de sus estancias. No sé si eran viajes necesarios o no. Si él lo dice, yo me lo creo. Pero lo que no soporto es ese tono de “yo-no-tengo-que-dar-explicaciones”. ¿Cómo que no? Claro que sí, y más por el puesto que ocupa. Una cosa es la discreción, necesaria, con la que determinadas instituciones han de trabajar… y otra es pensar que las instituciones son un cortijo. No lo son. O no deberían serlo.

Cuando un funcionario piensa que no ha de dar explicaciones, es que entonces los demás hemos debido explicarle muy mal en qué consiste su trabajo

30.5.12

Cada vez. Cada vez


Cada vez.
Cada vez que el empleado se llevaba folios de su empresa a casa. Cada vez que se iba diez minutos antes de su hora. Cada vez que fingía ante el médico para alargar una baja. Cada vez que jugaba desde el ordenador en vez de estar atendiendo a su trabajo. Cada vez que alargaba el café más de lo que regula el convenio. Cada vez que imprimía asuntos personales en el ordenador del trabajo. Cada vez que recordaba sus derechos y olvidaba sus obligaciones como profesional.
Cada vez que el profesor no preparaba una clase. Cada vez que hacía negocios privados desde su despacho en la universidad pública. Cada vez que mandaba correspondencia personal como si fuera oficial.
Cada vez que el ciudadano se llevaba a su casa medicinas que no necesitaba. Cada vez que empadronaba a sus hijos en casa de los abuelos para obtener más puntos en el colegio. Cada vez que reclamaba aeropuertos al lado de casa, autovías en la puerta o estaciones de tren a diez minutos en coche…
Cada vez que el estudiante descargaba de manera ilegal contenidos protegidos por derechos de autor. Cada vez que no iba a clase. Cada vez que suspendía una asignatura. Cada vez que se colaba en el transporte público.


Cada vez. Como el sonido hiriente y oxidado de un martillo que golpea el yunque con rutina, sin emoción, mientras llueve en la calle.


Entre todos, hemos ido poniendo nuestro granito de arena para que estemos, como estamos, intervenidos de facto por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.


PS: Es verdad que los políticos son, con escasas excepciones, una pandilla de analfabetos funcionarizados. Pero es verdad que, en el sentido más amplio de la palabra, nos representan a todos. Por eso la culpa no es solo de ellos. 

17.4.12

Ejemplaridades públicas, y privadas...

Ejemplaridad. Es exigible a cualquier ciudadano cuando ejerce su condición de tal. Pero desde luego es condición necesaria para ejercer un cargo público. El alcalde de una capital de Comunidad Autónoma no puede dejar de pagar el IVA. Ningún ciudadano debe, pero es que él, además, no puede. Parece que el alcalde de Santiago dimite. Ya tardaba. Pero se necesita más. No apareció en la lista por azar. No. Santiago es una ciudad importante para los grandes partidos. Alguien lo puso ahí. Alguien lo avaló para que los vecinos lo votaran. Alguien debería ofrecer una disculpa pública, no sólo a los votantes del pepé, sino en general a la ciudadanía. No pido más. Sólo eso. Una disculpa.

Tampoco es muy ejemplar irse de caza mientras el país se hunde. Sin una imagen impoluta, la monarquía deviene en una antigualla. No sé cómo no se dan cuenta...

15.3.12

¿Y si todos fuéramos una ciudad sobre la colina?

La ejemplaridad. Poder decir, mirando de frente, “yo, no”. Abre uno el BOE y no tiene más que ganas de llorar. Antes y ahora. Antes, el gobierno indulta sin rubor, y sin explicación, a un banquero, condenado por acusación falsa en una sentencia demoledora y con poco margen para la lírica. Profesión para la que en algún momento se exigía ser honorable...

El otro día, un tal Servitge. Había sido Secretario General de la Consejería de Trabajo en el gobierno catalán. Para el que no lo sepa, el Secretario General en un gobierno autonómico equivale a un subsecretario en la AGE. El hombre que todo lo ve. El hombre que todo lo decide. El guardián de la caja. La consejería era de Unión, el partido dizque bueno en la coalición de chapapote que dirige Cataluña. A su lado, un tal Lorenzo, uno de sus conmilitones, militante del partido. La justicia los condenó por ladrones. Se les indulta. Sin más explicaciones. Habían malversado caudales, en un país en el que la corrupción es siempre cosa de charnegos. Pero no nos dan explicaciones y yo me pregunto ¿Acaso está orgulloso el gobierno del comportamiento de estos dos delincuentes?

¿Explicaciones?, para qué, no las merecemos. Nuestros gobiernos piensan que somos súbditos a los que no hay nada que aclarar. Lo pensaba el de antes y lo piensa el de ahora. Siempre he creído que cuando un gobierno indulta a alguien tiene que explicar con mucha claridad porqué lo hace. Iluso de mí.

Mi corolario es que Telecinco no es la causa de toda esta podredumbre moral que nos corroe. No. Telecinco es la consecuencia.



PS: Sobre el magnífico libro de Javier Gomá alguien escribió: “La responsabilidad del ejemplo concierne a todos los hombres por igual, pues vivimos en una red de influencias mutuas de la que no podemos escapar. Pero es indudable que esa responsabilidad pesa especialmente en las personas públicas”.

26.2.12

Del magistrado piadoso...

La ejemplaridad. Ya lo he contado aquí alguna vez. El magistrado piadoso, como me contó John The Minor aquel día. El motivo por el que un político ha de ser ejemplar. Ha dimitido un tal Wulff, el dizque Jefe de Estado alemán. Las Repúblicas son bobadas infantiles que insisten en mantener puestos que no valen para nada, como estas supuestas jefaturas estatales. A un Estado sólo lo puede representar un Rey, porque nadie fuera de la Corona está por encima de los vaivenes de la política. Pero esa es otra querella. Resulta que el tío ha dimitido. No hizo nada ilegal, que se sepa, pero tuvo un comportamiento no ejemplar hace unos años. Llegados a este punto, sólo me queda la envidia. En España, la cultura política, tan ajena a la del piadoso magistrado, no entiende lo que se esconde detrás de los procesos a Camps o a Matas; detrás de los enriquecimientos súbitos de políticos mediocres que con el ajustado sueldo que cobran se montan los tíos un torreón, una hípica o varios chalés. Da igual que los absuelvan o que nunca lleguen siquiera a juzgarlos. No son ejemplares. Y lo sabemos. Todos. Pero nos da igual. Callamos y miramos para otro lado. También los medios. Y así nos va. Así os va.

22.2.12

El blindaje como vacío...

La idiotez de los blindajes.

Estoy un poco cansado de oír a los políticos hablar de blindajes. Que si blindar las pensiones, que si blindar el Estado del bienestar, que si blindar las cajas locales... Es muy fácil gestionar hablando en un mitin. O en una rueda de prensa. Pero es sólo palabrería. Conceptos huecos. Las cosas se blindan si hay dinero para pagarlas. El resto es engañar. Podemos consagrar por ley, o por lo que queramos, determinados derechos. Pero cuando el ejercicio de estos derechos está vinculado a que el Estado tenga recursos, el único blindaje llegará si hay dinero para pagar y sobre todo si hay una gestión ejemplar de los recursos públicos. Ese es el mejor blindaje. El resto es engañar a los ciudadanos.

Pero nadie se atreve a decirles la verdad a los votantes.

Quizá porque los votantes tampoco quieran conocerla.

Se vive mejor en el engaño.

Recuerdo a Casandra. La bendición de Apolo se transformó en una maldición. La clarividencia sin persuasión no sirve de nada. De nada. En noches como esta siempre se acerca a consolarme. Se acerca a mi oído y me recuerda que el de la libertad es un ejercicio que exige esfuerzo. -En todos los ámbitos de la vida-, le contesto. -En todos-, asiente antes de irse...



PS: Por cierto, mil tíos en Sevilla hace unas semanas con el pesoe y ahora tres mil con el pepé. Y mi pregunta, en la línea de Pla es, “y todo esto, ¿quién lo paga”? ¿También las Cajas de ahorro rescatadas?