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11.9.21

Para ver hoy

El grupo de Historiadores de Cataluña publica hoy en las redes un documental sobre la Diana que no debería perderse nadie. Poco más de media hora para entender uno de los timos más fascinantes de la historia reciente de España:



26.12.20

Allá en San Esteban

El viejo monasterio de San Esteban fue reconvertido en Parador cuando aún había dinero. El resultado fue -es- espectacular. No se lo pierdan por cierto si alguna vez pasan cerca de la ciudad de las burgas. El otro día nos contaban en 20 Minutos que aparecieron los anillos milagrosos. Mitos y leyendas de la tebaida gallega. 



25.6.17

El nacimiento de las leyendas

¿Cómo nacen las leyendas? ¿Qué convierte a un hecho en relevante para una comunidad? El otro día en El País...

30.12.14

El año de la Consulta

Se acaba el año de la Consulta, que también fue el año de la invasión soviética de Ucrania, y yo no puedo evitar, desocupado lector, traer a Andrujovich hoy y recordar sus sabias palabras. Sobre su país y también, qué cosas, sobre Cataluña:

"Contamos con la superioridad de la mitología, porque en esta parte del mundo la mitología suple a la historia; aquí los relatos familiares gozan de mayor importancia y credibilidad que los libros de texto. Aquí, en cierto modo, la historia no es más que una variante de la mitología."


Andrujovich, Yuri: El último territorio. El Acantilado, Barcelona, 2006. Página 70

27.12.14

Bobadas (III)

Diferencias entre conceptos, en el libro de Fritze acerca del conocimiento inventado. La diferencia, capital, entre el mito (historia inventada que es emplea como alegoría) y la leyenda (un relato acerca del pasado que puede partir de una base real), que los pseudoshitoriadores usan como sinónimos. La clave está en la claridad del lenguaje, como siempre han sabido los maestros. 

Otro matiz que separa a un historiador de un pseudohistoriador es el uso que ambos hacen de los conceptos posibilidad y probabilidad, que en el caso de los segundos se convierten de nuevo en sinónimos cuando no significan ni de lejos lo mismo.  

Finalmente, la impugnación de los hechos esenciales. Mientras que los historiadores no discrepan de los hechos esenciales (Felipe II fue rey de la Monarquía Hispánica, por ejemplo), sino de sus interpretaciones (un buen o mal rey); los pseudohistoriadores también impugnan hechos esenciales (¿Existió esa civilicazión?).

Y si le parece que estos son debates puramente académicos, dese una vuelta por aquí y verá lo que hay. 

21.3.13

De la pérdida y del mito...

Señala Jon Juaristi en la página 42 de su deliciosa biografía sobre Unamuno que Borges escribió en 1947 que "sólo se pierde lo que nunca se ha tenido". A raíz de ello, recuerda el erudito bilbaino que Alan Pauls glosó al respecto que "Para "no tener", sólo hace falta un estado de cosas desfavorable, una injusticia, una desgracia. Es apenas el primer paso. Perder, en cambio, sólo pierden los artistas que, por medio de la nostalgia, convierten en mito todo aquello que no tienen".

PS: Chove en Santiago, mientras amanece.

8.7.12

Los lotófagos y la patria olvidada


El invierno de Kaplan continuó su viaje por Sicilia, tras dejar atrás Kairuán y la isla de los lotófagos, quizá la actual Yerba. Una hermosa isla, que permitía a los que comían sus frutos olvidar su patria, tal y como cuenta Homero en la Odisea. Mientras el autor embarca, el lector medita sobre la necesidad de esa isla en nuestra vida. Ese sitio en el que empezar de nuevo, en el que olvidarlo todo, en el que construir desde cero. Por eso, mientras el lector reflexiona, venían a su cabeza los versos de Luis Cernuda, aquel poema, peregrino, que principiaba “¿Volver? Vuelva el que tenga, / tras largos años, tras un largo viaje, / cansancio del camino y la codicia / de su tierra, su casa, sus amigos, / del amor que al regreso fiel le espere”.

Ese lema, final, que aparece acompañar a Ulises durante todo su viaje: “tus pies sobre la tierra antes no hollada, / tus ojos frente a lo antes nunca visto”.

Es domingo

3.8.11

Excursión mañanera....

Amanecía y nos pusimos en marcha. Verán, mi pueblo, como todos los pueblos, tiene una historia. Y unos mitos. Y unas leyendas. Poca gente los conoce ya: los años y la emigración han sido crueles con su patrimonio cultural y en pocos años nadie sabrá ya siquiera identificar por su nombre las cosas. En pocos años, el mundo rural sanabrés será como el Macondo que describe García Márquez al inicio de su novela, y el mundo será tan reciente que muchas cosas carecerán otra vez de nombre, y para mencionarlas habrá que señalarlas con el dedo. Mi pueblo, además, se hizo contra la naturaleza. Como todos los pueblos, nada extraño por tanto: somos humanos porque llevamos miles de años luchando contra un enemigo cruel e implacable llamado el medio, que en cuanto puede nos recuerda quien es el dueño de todo esto. Como cada vez hay menos gente, la naturaleza va reclamando su espacio, y se va comiendo poco a poco todo lo que aquí costó un milenio levantar.

Nos pusimos en marcha. Amanecía. Venía Claudio Rodríguez con nosotros: Yo me pregunto a veces si la noche / se cierra al mundo para abrirse o si algo / la abre tan de repente que nosotros / no llegamos a su alba, […]”

Entre mi pueblo y el pueblo vecino hubo un pueblo misterioso que desapareció, probablemente en el XIV: San Pedro del Villar. Qué siglo tan fascinante para estas tierras. Nos pusimos en marcha, primero con un todo terreno, luego andando. Apenas se ven ya las roderas. No quedan cultivos y la masa forestal se lo va tragando todo. Iba con el Doctor, escuchando sus explicaciones. Salimos de su finca y paramos cerca de los Prados de San Pedro. Ahí nos pusimos a andar, hasta que llegamos a la Ermita. Ahora es sólo una tierra más, pero el hecho de estar en un cerrado y de que apenas hay árboles indica que quizá estuvo la Ermita de San Pedro esa ermita de la que quizá salió la piedra de la casa cural en el Barrio. Intentamos acercarnos a La Torre. Otro topónimo fascinante. Sólo hay monte en derredor nuestro. Y lo que a estas horas queda del relente de julio, hubiera escrito el poeta. No podemos subir, está ahí, como a doscientos metros, pero tardaríamos mucho, me dice el Doctor. Seguimos paseando hacia el sur y vamos viendo los prados de San Pedro, ahora desde un lado. El camino ya no existe. En esta España no hay dinero para mantener abiertos los caminos en los pueblos. Cuando la civilización desaparece, lo primero que se pierden son los caminos. Se ve la Puebla desde aquí, y se ve también cercano mi pueblo. Quizá San Pedro fuera anterior al mío; está más escondido. Quizá de aquí venían los fundadores del mío. No lo sé, y quizá nunca los sepamos ya.

Emprendemos la vuelta. Se nos va echando el sol encima. Nos conjuramos para volver en el otoño. San Pedro nos esperará aquí, como lleva esperando más de cuatro siglos.


PD: Borges habló de aquellas cosas “ciegas y extrañamente sigilosas! / Durarán más allá de nuestro olvido; / no sabrán nunca que nos hemos ido".

3.10.10

El teatro como lo universal (o reinventando Antígona)

Logramos ir a ver Incendies. Pocas entradas, porque apenas ha estado diez días en Madrid. En las Naves del Español, en el Matadero. El autor, Mouawad, es un libanés refugiado en el Canadá. “Tenéis que verla, es lo mejor que ha pasado por Madrid en el último año”. Allí fuimos. Qué decir.

Qué explicar que no empequeñezca lo que vimos.

Una mujer ha muerto. Deja a sus dos hijos unos misteriosos presentes, unos sobres; y a uno lo manda a la búsqueda de su padre y a otro a la de su hermano. Muchos misterios con la terrible guerra que asoló al Líbano como telón de fondo (ese autobús que era acribillado y que el autor vio, siendo un niño, desde la ventana de su casa). Pero no una historia local, una historia universal: la lucha de una mujer por vencer al destino; a medio camino entre Antígona y Edipo. La maldad de la que es posible el ser humano; las presiones sociales que pueden llevar a una mujer a renunciar al amor de su vida a cambio de la paz familiar, la búsqueda de un ser amado y perdido, la maternidad; el odio y el amor como dos caras de la misma máscara; tomar una decisión errónea sabiendo que ello traerá consecuencias de por vida. Unos hijos extraños que no entienden, tantos años después, el silencio de una madre. Esa relación que todos tenemos con nuestros padres: personas a las que vemos unidimensionales (padre o madre), sin entender que tienen y tuvieron una vida que sobrepasa con mucho ese rol de padre. Que también amaron, y fueron amados. Que también sufrieron y fueron traicionados. Que además de nuestros padres, también fueron hijos, hermanos, nietos, amantes...

Teatro en estado puro.

En francés, mirando los subtítulos, pero teatro en estado puro. Porque el teatro es universal.

Una obra magnífica con un final sobrecogedor.

Si vuelve, no se la pierda, desocupado lector. Aunque quizá sea ya tarde.


PD: Wajdi Mouawad escribió, al hilo de esta obra: "Somos casas habitadas por un inquilino del que no sabemos nada. El enlucido de nuestras fachadas es muy bonito pero ¿quién es ese loco presa del insomnio que, en el interior, pasa las horas dando vueltas, apagando y encendiendo las luces? Somos casas con infinitas habitaciones, pasillos, corredores sombríos que dan a escaleras que suben y bajan. Hay allí infinitos dédalos a los que conducen ascensores que dan a sótanos, verdaderos mundos insospechados, llenos de ira, de sensualidad, de sexualidad, de fluidos, de entorpecimientos, de balbuceos. Hay, allí, un montón de chimeneas sin deshollinar, un montón de pasadizos secretos, de habitaciones líquidas, orgánicas".


PS: Durante tres días de noviembre se representará en el Valle Inclán otra obra de Mouawad: Littoral. Habrá que ir a verla.

25.6.10

Lo que finaliza mañana...

Todo empezó a inicios de la década pasada. Primero, creo, con un regalo de Osquitar en el Zamorako Herria, tal y como consta en la dedicatoria. Una historia de los mitos de la España prerromana. Todo siguió allá en 2003 ó 2004 con un regalo de Carmen: un libro de Juaristi. Cuántas cosas en mi vida han empezado con un libro de Juaristi. Dejé de ser nacionalista español allá por 1994, con la lectura de Auto de Terminación, y dejé de serlo precisamente por sus textos, ya ven la personalidad que tengo. Juaristi iniciaba una historia mítica de España con El Reino del Ocaso, un libro sobre la formación del imaginario colectivo español durante la antigüedad y la edad media. El primer capítulo del eruditísimo libro, “Un cuento gótico”, narra entre otras cosas, la imagen de la pérdida de España a través de las desdichadas acciones del Rey Don Rodrigo. Todo se basa en la Crónica del Rey Don Rodrigo, Postrimero Rey de los Godos, más conocida como la Crónica Sarracina, del castellano, de Pedro del Corral, a principios del XV. Un protagonista esencial: la Casa de Hércules, el primer relato gótico de la narrativa española. La casa imposible, como la biblioteca de Borges. Una estancia, una maldición. Un cofre. Una arqueta.

La Casa de Hércules, un libro que nunca deja de escribirse a sí mismo, una interminable historia del mundo.

La Casa de Hércules, el lugar del que nace la configuración actual de España.

La Casa de Hércules, el lugar donde se escondió la Mesa de Salomón.

La Cueva de Hércules, tantos años después, casi diez, de haber entendido porqué las artes toledanas eran las artes toledanas.

Tantos años después finalizan mañana sábado.

Una visita mágica a la mágica ciudad. A su Cueva. A la Sinagoga del Tránsito. A una Casa judía. A una vieja mezquita. Bajo la sombra imperial del César Carlos.

Mañana no me busquen en ningún lugar.

Estaré en Toledo. Una ciudad mágica que algunos confunden ahora con la triste capital administrativa de una triste Comunidad Autónoma.


PS: El romancero anónimo cantaba:

Don Rodrigo, rey de España, por la su corona honrar,

un torneo en Toledo ha mandado pregonar:

sesenta mil caballeros en él se han ido a juntar.

Bastecido el gran torneo, queriéndole comenzar,

vino gente de Toledo por le haber de suplicar

que a la antigua casa de Hércules quisiese un candado echar,

como sus antepasados lo solían acostumbrar.

El rey no puso el candado, mas todos los fue a quebrar,

pensando que gran tesoro Hércules fuera a dejar.

Entrando dentro en la casa no fuera otro hallar

sino letras que decían: Rey has sido por tu mal;

que el rey que esta casa abriere a España tiene quemar.

24.5.10

La Sanabria mágica

La Sanabria tiene varios lugares en los que se me mezclan lo mítico y lo mágico. No me refiero tanto a la Alcobilla (yo siempre he sido de la Padecida, en Escuredo), o al propio Lago, como a otros rincones que pueblan mi memoria de imágenes y leyendas: los restos de una batalla contra los franceses en la sierra, las vajillas de San Pedro del Villar de Pobladura, y la casa de Men Rodríguez.

Precisamente el viernes, cenando, nos salió el tema de la casa de Men Rodríguez, el aguilucho del que habló Unamuno, el amigo de los judíos, el hombre que murió fiel a su rey, derrotado por un bastardo, y que prefirió el exilio a la traición a su señor muerto.

La casa de Men. Una tradición, probablemente falsa, la ubica en el pinar de Vigo, de Vigo de Sanabria, claro, el anciano vicus. Donde da la vuelta al carretera, de camino a San Martín. Ahora allí hay un pinar y una mansión en ruinas. Parada obligada para enseñar el lago a los amigos (desde ningún otro sitio se ve mejor) y para pensar con calma los días de septiembre, cuando septiembre era aún septiembre y yo pasaba una quincena por allí.

La casa tiene dueño, no está abandonada, y hay un proyecto interesante para rehabilitar el edificio y prestar servicios de hostelería desde ahí. Qué buen sitio. Que tengan suerte. La casa de Men.

Cuántos paseos.

Cuantos sueños (rotos)


PS: en Espectros, obra publicada por Ibsen en 1881, se dice: "Señora Alving: En cuanto cojo un periódico, me parece ver fantasmas escabulléndose entre las líneas."

3.7.09

Por el mercado a la identidad

Como en tantas otras cosas, fue Jon Juaristi el que me puso sobre aviso, hace años, tras leer El bosque originario. Los pueblos de Europa y sus orígenes míticos. Todos, habitualmente, más falsos que un duro de cuatro pesetas. En el caso español, Túbal fue durante siglos el origen de la patria. Ahora ya nadie recuerda a Túbal, pero durante siglos fundamentó el origen de España. Hijo de Jafet, nieto de Noe, vino aquí y fundó un pueblo que no se corrompió por la dispersión de lenguas de Babel. Absolutas patrañas que, por cierto, fueron difundidas por mi paisano Florián De Ocampo en su momento y que fundamentan, es mi teoría, la narrativa del nacionalismo vasco.

El caso es que llevaba tiempo queriendo hincarle el diente a los gallegos y a sus ensoñaciones celtistas. Todo falso. Lo celta es un invento del siglo XIX. Hasta ese momento, lo único celta en Europa era Francia: ni Escocia, ni Gales, ni Bretaña ni, por supuesto, Galicia. Los nacionalistas gallegos de todos los partidos, tan necesitados de mitos y de autoafirmación, se descubrieron celtas a finales del XIX. Y desde ahí, su matraca no ha parado. Pero es todo mentira, como fueron mentira las payasadas que al respecto escribieron Martínez Murguía y su tropa. Termino de leer ahora un ensayo de Antonio Medeiros al respecto. Un ensayo muy clarificador y que les recomiendo vivamente, relativo a la relación entre creencias etnogenealógicas, sociedad de consumo e identidad en el caso gallego y en relación con el celtismo. Unas veinte páginas, bien escritas y bien interesantes, que demuestran que, en el fondo, da igual la realidad, porque al nacionalismo lo único que le interesa es el mito. Y si el mito cuaja, el mercado se pone en marcha: grupos de música celta, dinero público para investigación comparada, teatro celta, artesanía celta…

En fin, no hay nada celta en la historia gallega, como no lo hay en la historia asturiana, leonesa o sanabresa. Es duro, porque los mitos nos permiten sentirnos vinculados con el pasado y nos proyectan en una ilusión de destino. Pero es lo que hay. Y a ver si algún día me pongo con los leoneses, que a pesados tampoco los gana nadie.

PS: «The Autonomous Communities encourage the explorations of their past as part of the very legitimate task of discovering their national and regional identity. But on occasions these “roots from the past” are distortions (González Morales 1992), as when current political and administrative units are described to protohistoric ethnic groups. (...) Moreover, the danger of distortion is considerable in view of popular works by local scholars and amateurs that encourage fanciful interpretations, probably with the best intentions, but with little knowledge of history. For example, Celtic mythologisations appear to awaken a response in the north of Spain, in regions such as Galicia and Cantabria, precisely where the rigorous examination of the archeological evidence make it very difficult to “see” any Celts in the tradictional sense» (Ruiz Zapatero 1996: 1890-190, mi subrayado).

Citado por Medéiros, Antonio: “Rastros de Celtas y Lusitanos, creencias etnogenealógicas, consumos e identidades en Portugal y Galicia”, en Política y Sociedad 2004, Vol. 41 Núm. 3: 151-166. Página 156

PD: Y esta tarde, a Sanabria.