Nuevo libro y nueva entrevista. Nunca me canso de leerlo. Con ustedes Robert Kaplan, uno de los grandes, el otro día en ABC: "El cristianismo oriental, que incluye Grecia, Bulgaria, Rumanía, la antigua Yugoslavia, excepto Eslovenia y Croacia, y otras partes de Europa del este, y, por supuesto, Rusia, es una civilización. No es solo una religión: es una civilización entera. Y, en un sentido histórico, tiene más en común con Oriente que con Occidente. "
10.4.24
25.12.13
Cuarenta mapas para entender el mundo...
26.7.12
Cuando todas las alternativas son las del diablo...
23.3.12
Volver a los orígenes
Acabé los Orígenes, de Maaolouf. Es la segunda vez en pocos meses que leo un libro que debería de haber escrito yo; ya me pasó con el libro de Uribe. Yo sólo tengo veneración por lo escrito, dice el autor al inicio. Cada familia tiene una historia. Todas, no sólo las ricas o las socialmente importantes. Hay que preguntar. Y para preguntar hay que tener cierta curiosidad intelectual. Cuando a uno le amueblan la mente sobre la base de cuadrículas, es posible que nunca sepa la cantidad de cosas que no ha llegado siquiera a vislumbrar. El proceso siempre es el mismo. Hay un origen mítico en nuestra vida. Un origen que intuimos de niños, a la luz de las brasas. Algunos lo olvidan para siempre. En otros, el origen permanece como una señal a la que volver. Una señal sobre la que interrogarse. Quiénes fueron mis padres. Aún más, quienes fueron mis abuelos. Y mis bisabuelos. De dónde llegaron, por qué se fueron. Cómo he llegado a ser. El proceso yo lo inicié hace años. Era un agosto tranquilo y Manoluá, nuestro franco más querido, me fue haciendo de cicerone por aquel viaje al pasado. Empecé por la Sanabria que luego Lauru me descubrió zanquilla. Y seguí por La Casa del Barrio. Entre medias, un viaje a la Argentina, otro a Huelva, con un jamón al hombro, un viaje del campo a la ciudad y una historia de maltratos. Historias alegres, trágicas, historias que son como la vida: complejas y enrevesadas.
El viaje no ha terminado, pero ya siento que me conozco algo mejor. O al menos algo más.
Un viaje.
PS: Joseph Pérez escribió en su libro “Los judíos en España”: "Los judíos solían llamar kahal a los barrios en los que vivían, y esta sería la etimología de la palabra catalana call, versión latina del original hebreo que encontramos más tarde en el castellano calle".
5.2.12
¿Qué hacer?
Yo quiero ver aquí ahora a los que hace diez años no dejaban de dar la tabarra con la ONU, con la presunta la legalidad internacional y no sé cuántas chorradas más. Aquí quiero yo verlos. A los del país, azuzando a las masas. A los de la ser, retransmitiendo manifas antifas en directo. A San Iñaki, tan puro, tan limpio. A los que luego fueron de la ceja. A los de izquierda unida. A los progres a la violeta, a los funcionarios ofendidos, a los enchufados, a los sindicalistas. A los del no a la guerra. A los de hay motivo. A todos.
Aquí quiero yo verlos. Mirando un mapa de Siria. Señalando con el dedo cada una de la ciudades destruidas. Anotando los muertos. Y quiero que me digan también, tan listos que son, qué ha de hacer la comunidad internacional si resulta que la ONU, esa nadería, no actúa porque en su consejo de seguridad hay hoy, como había hace diez años, una feroz dictadura y un régimen en el que la corrupción se ha institucionalizado.
Quiero verlos llorar por los niños de Homs.
Ahí quiero yo verlos.
Delante de la piedra.
PS: Federico García Lorca escribió: “Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. / Los que doman caballos y dominan los ríos; / los hombres que les suena el esqueleto y cantan / con una boca llena de sol y pedernales. / Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. / Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. / Yo quiero que me enseñen dónde está la salida / para este capitán atado por la muerte”.
22.11.10
Teatro, esta vez fallido
Volvimos al teatro, a ver la vuelta de Mouawad a los escenarios de la Villa. Littoral. En parte, las mismas obsesiones que en Incendies. En parte el mismo fondo: una sociedad en conflicto. Individuos solos. Pasados misteriosos. En parte, es otra obra, más clásica. Está Edipo, que no conoció a su padre. Está Hamlet, que quiere vengarlo (y ese ¿ser o no ser, de fiar?). Está, en fin, el idiota de Dostoyevski (esa obra menor que fascina a tantos snobs). Y también Antígona, claro. Siempre Antígona. Y está incluso Pedro Páramo. La vuelta a Comala.
Pero a la obra le falla algo. Está muy por debajo de Incendies. Es demasiado larga, pero no sólo eso (pienso seguir acentuando hasta que me muera). El autor entra en un bucle. Y no sabe salir de ahí. Y el espectador, al menos yo, se evade de la obra. Y mira el reloj. Mala señal. Buen argumento, buena historia, pero con casi una hora de más. La cólera del español sentado, que tanto temía Lope de Vega.
En cualquier caso, un país en guerra. Recuerdo una frase. Andaban mediados los noventa y todos, yo al menos, éramos más bobos. Como seríamos que había hasta un demócrata en la Casa Blanca. Un día hablábamos de la revolución, de la contracultura y de todas esas idioteces. Estaba puesto Kortatu. Fue su último disco. Sonaba Ehun Ginen. Homenaje al Rock the Casbbah. La voz melancólica: “Beirut sartaldea, / uraren ordez hautsa…” Alguien, muy serio, me miró y me lo dijo: “La ausencia del poder público no es buena en ningún caso. ¿Conoces a alguien que quiera irse a vivir ahora al Líbano?”. Era verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada. Y aquella persona tenía razón. Y a mí se me empezaban a ir las bobadas políticas de la cabeza...
PS: Uno deja de tener cuarto de baño, cama limpia, agua corriente, y qué pronto se degrada. Muy pronto y a la vez muy poco a poco. El cerco se hace más oscuro en el cuello de la camisa, aunque lo frote en algún lavabo; los zapatos se hinchan […]
Muñoz Molina, A: La noche de los tiempos. Círculo de lectores, Barcelona, 2010. Pág. 77
PD: treinta y cinco años de reinado. Juan carlos el breve, le llaman los rojos. Enhorabuena, majestad.
3.10.10
El teatro como lo universal (o reinventando Antígona)
Logramos ir a ver Incendies. Pocas entradas, porque apenas ha estado diez días en Madrid. En las Naves del Español, en el Matadero. El autor, Mouawad, es un libanés refugiado en el Canadá. “Tenéis que verla, es lo mejor que ha pasado por Madrid en el último año”. Allí fuimos. Qué decir.
Qué explicar que no empequeñezca lo que vimos.
Una mujer ha muerto. Deja a sus dos hijos unos misteriosos presentes, unos sobres; y a uno lo manda a la búsqueda de su padre y a otro a la de su hermano. Muchos misterios con la terrible guerra que asoló al Líbano como telón de fondo (ese autobús que era acribillado y que el autor vio, siendo un niño, desde la ventana de su casa). Pero no una historia local, una historia universal: la lucha de una mujer por vencer al destino; a medio camino entre Antígona y Edipo. La maldad de la que es posible el ser humano; las presiones sociales que pueden llevar a una mujer a renunciar al amor de su vida a cambio de la paz familiar, la búsqueda de un ser amado y perdido, la maternidad; el odio y el amor como dos caras de la misma máscara; tomar una decisión errónea sabiendo que ello traerá consecuencias de por vida. Unos hijos extraños que no entienden, tantos años después, el silencio de una madre. Esa relación que todos tenemos con nuestros padres: personas a las que vemos unidimensionales (padre o madre), sin entender que tienen y tuvieron una vida que sobrepasa con mucho ese rol de padre. Que también amaron, y fueron amados. Que también sufrieron y fueron traicionados. Que además de nuestros padres, también fueron hijos, hermanos, nietos, amantes...
Teatro en estado puro.
En francés, mirando los subtítulos, pero teatro en estado puro. Porque el teatro es universal.
Una obra magnífica con un final sobrecogedor.
Si vuelve, no se la pierda, desocupado lector. Aunque quizá sea ya tarde.
PD: Wajdi Mouawad escribió, al hilo de esta obra: "Somos casas habitadas por un inquilino del que no sabemos nada. El enlucido de nuestras fachadas es muy bonito pero ¿quién es ese loco presa del insomnio que, en el interior, pasa las horas dando vueltas, apagando y encendiendo las luces? Somos casas con infinitas habitaciones, pasillos, corredores sombríos que dan a escaleras que suben y bajan. Hay allí infinitos dédalos a los que conducen ascensores que dan a sótanos, verdaderos mundos insospechados, llenos de ira, de sensualidad, de sexualidad, de fluidos, de entorpecimientos, de balbuceos. Hay, allí, un montón de chimeneas sin deshollinar, un montón de pasadizos secretos, de habitaciones líquidas, orgánicas".
PS: Durante tres días de noviembre se representará en el Valle Inclán otra obra de Mouawad: Littoral. Habrá que ir a verla.
9.6.10
La Alianza de escritores por la libertad, versión siglo XXI
No puedo evitarlo. No siento ninguna simpatía por la tropa esta de la flotilla de Hamás que intentó desafiar el bloqueo israelí al puerto de Gaza. Su objetivo no era desde luego llevar ayuda humanitaria a la población palestina que allí reside. Los palestinos siempre les han importado una higa. Es la vieja historia de los enemigos de la libertad: nombre rimbombantes, nobles deseos y, por debajo, un intento claro de destruir todo lo que suene a occidente y a la libertad. ¿Alguien olvida la cantidad de este tipo de engendros que dirigió la Unión Soviética durante años? El objetivo era desafiar a Israel y ver hasta dónde podían llegar. Se han dado de bruces con la realidad: el Estado de Israel no es cualquier Estado decadente europeo que haya ido transformando sus fuerzas armadas en una especie de oenegé. No, Israel sabe que de su fuerza depende su supervivencia, y no permite juegos de este estilo. Lamento la pérdida de vidas humanas, porque es un horror que alguien muera de manera violenta, pero desde luego, me fío poco de lo que publica la prensa antisemita de todo el mundo. Y menos de algunos análisis tan finos como los que hace la dizque prensa española. Nunca entenderemos nada con su ayuda. Pero nada de nada.
PD: en fin, y ya lo que es para morirse de risa es la argumentación de que la flotilla de los terroristas de Hamás estaba en aguas internacionales. Cuando nuestros lanas se ponen finos, son insuperables. Porque son los mismos que no abrieron la boca cuando el socialista Javier Solana dirigió el bombardeo de Serbia violando las resoluciones de la ONU.
PS: "Durante toda la duración del pacto Hitler-Stalin, mientras las bombas de la Luftwage llovían sobre Londres, los manifestantes de izquierdas hacían vigilias de paz a favor de la no intervención de Estados Unidos en aquella “guerra imperialista”. […]. Al día siguiente de la invasión de la Unión Soviética, este coro terminó tan bruscamente como si se levantara la aguja de un disco. Ahora las mismas voces estaban unidas a favor de de la intervención inmediata".
Tzouliadis, T.: Los olvidados. Una tragedia americana en la Rusia de Stalin. Debate, Barcelona, 2009. Páginas 240 y 241
29.3.10
Desde el cercano oriente
Desocupado lector, habrá visto crecer últimamente el número de enlaces de esta página. Uno de ellos, Finding Beirouth, aparece aquí enlazada como “La bitácora de Miqui (Desde Beirut)". Miqui es, como sabe el paciente lector, Miquel Barceló, uno de los habituales de este casino decimonónico en forma de blog que tengo abierto desde hace años. Motivo personales lo han trasladado a Beirut y desde allí nos va poniendo al día de lo que ocurre en la capital del país que fue considerado la Suiza del próximo oriente en los años cincuenta. Cinéfilo empedernido, hombre culto, muy por encima de la media de la izquierda española y no digamos nada de la catalana, sus apuntes le ayudarán a comprender, como a mí, desocupado lector, la compleja realidad de aquella zona del mundo. No deje de seguirlo
Otro enlace “La biblioteca del Cervantes en Beirut”, ha sido abierto por otra lectora de esta bitácora, en este caso nuestra añorada Bambi. La web 2.0 se abre paso en los organismos públicos de la mano de profesionales serios y rigurosos como ella. Un buen espacio para saber lo que se cuece en esa magnífica representación de la cultura y de lo español que es el Cervantes en cualquier lugar del mundo. ¡Ánimo con la bitácora y que no decaiga!
PS: Conforme a la división establecida por Julien Benda en sus memorias, y que toma prestada de William James, si no me equivoco, Arcadi es un once born, alguien que nació conformado de una manera determinada y que, con el paso del tiempo, no ha cambiado ni pizca en lo esencial. Yo, en cambio, soy un twice born, alguien que un buen día volvió a nacer […] por propia convicción, como consecuencia de haber vuelto la vista atrás y haber decidido, dada la trayectoria seguida, que no quedaba otro remedio que llevar otra vida".
Pericay, Xavier: Filología catalana. Memorias de un disidente. Barataria, Barcelona, 2009. Página 257
9.1.09
Israel, el terrorismo y los medios de comunicación....
No sé qué ocurrirá en otros países, pero el tratamiento que en España se da a las noticias que afectan a Israel es sencillamente repugnante. Además de profundamente antisemita. Es una característica que, además, comparte la totalidad de la izquierda con gran parte de la derecha (no hay más que recordar las penosas crónicas que el tal Cierco les endilgaba a los lectores de ABC desde la zona hace años).
En general, los medios van a lo fácil, y se limitan a mostrar sangre. Pero como son muy cabrones, saben que hay una sangre que vende más que otra. Nunca han mostrado, por ejemplo, la sangre de los poblados curdos bombardeados por Turquía, la última vez este verano. Pero es que ya se sabe que como Turquía es compañera en la Alianza de Civilizaciones, no es de buena educación señalarlos con el dedo y poner pose de indignado. Tampoco les ha importado nunca el goteo de muertos causados por los cohetes lanzados por el gobierno terrorista de Hamas sobre Israel. Ahora van como buitres a Gaza, pero ninguno explica que Israel se retiró de los territorios ocupados, que fue el gobierno de Gaza el que no renovó la tregua y que los moderados de Cisjordania ven con indisimulado alivio la posibilidad de acabar con el régimen fanático de Gaza.
Las guerras son un horror, y a cualquier persona biennacida le conmueven las víctimas inocentes. Pero no se puede contar sólo la mitad de la historia. Es evidente que la respuesta de Israel no es desproporcionada. Si lo fuera, en una semana no quedaría nada de Gaza en pie y sus habitantes estarían todos muertos. Pero Israel tiene no sólo el derecho sino también la obligación moral a defender a sus ciudadanos. Y si los terroristas de Hamas esconden armas en una mezquita, es evidente que esa mezquita es un objetivo militar israelí. Y es que una cosa es la resistencia contra una ocupación y otra cosa muy distinta practicar el terrorismo. Y cuando la lucha es entre un Estado democrático y un grupo terrorista, es una vergüenza que los españoles tengan dudas en relación hacía qué lado posicionarse.
La duda que me queda es cómo harían los zapateros del mundo para acabar con el lanzamiento de cohetes. Esa estupidez de que el diálogo lo puede todo, cuando uno de los interlocutores es un grupo terrorista. ¿Va a ir el simplón de León a pedirle a Hamas que deje de lanzar cohetes? ¿va a ir Solana a repartir abrazos por la zona entre los líderes de la organización criminal?
Ya lo dijo, hace años, Golda Meir. Habrá paz en la zona el día que los palestinos amen a sus hijos más de lo que odian a los judíos.
PS: Medem pone en marcha un mecanismo dominante en el periodismo contemporáneo […] por el que verdades y mentiras son tratadas en pie de igualdad. La verdad de los hechos, la celebérrima inversión. Es decir, no importa que el abismo entre lo verdadero y lo falso separe a los historiadores que defienden la existencia remota de un estado vasco de las palabras concisas que pronuncia Antonio Elorza al respecto […]. Verdad y mentira están tratadas con respetuosa equidistancia.
Espada, Arcadi: El terrorismo y sus etiquetas. Espasa, Madrid, 2007. Página 120.
PD: y no paraba de nevar



