Esto de Henrique Cymerman: "La prensa occidental citaba al «Ministerio de Salud» de Hamas como fuente fiable, y nunca decía que en la estadística de muertos había miles de combatientes vestidos de civiles."
Muy interesante toda la entrevista.
Visión más o menos liberal de lo que pasa. Reflexión sobre la cultura, la sociedad y la vida. En general. Se admite debate.
Esto de Henrique Cymerman: "La prensa occidental citaba al «Ministerio de Salud» de Hamas como fuente fiable, y nunca decía que en la estadística de muertos había miles de combatientes vestidos de civiles."
Muy interesante toda la entrevista.
Muy interesante lo de Alejandro Baer el otro día en El Mundo. Para entender lo que es el sionismo, para comprender las contradicciones de la izquierda ante el fenómeno judío y para mirar el espejo de las contradicciones: nadie protestó por el equipo de Emiratos, un país que ha masacrado yemeníes como si no hubiera un mañana.
En fin, me quedo también con la idea que destaca el autor de que la izquierda nunca propuso sanciones a Rusia, y de que la acusación de genocidio lo que busca es deslegitimar la existencia del Estado de Israel.
No se la pierdan...
Me propuse rematar algunos de los libros que tengo ahí a medias, algunos desde hace años. Empecé por el maestro Juaristi, Los árboles portátiles.
Algunas perlas: El antisemitismo es el socialismo de los imbéciles (August Babel).
- Sobre el carácter antijudío del marxismo: El marxismo es antiburgués y, por tanto, antijudío, pues la burguesía no era para Marx sino el resultado de la judaidización del cristianismo. Desde entonces, "la sociedad burguesa engendra constantemente al judío de sus propias entrañas". Según Marx, la posibilidad de negociar con valores de cambio a gran escala judaizó el cristianismo y lo convirtió en sociedad burguesa [...] El verdadero dios de Israel, según Marx, es el dinero, que separa a los individuos al convertir en externas y económicamente cuantificables todas las relaciones sociales (nacionales, naturales morales y teóricas).
- Sobre los migrantes que llegan: Las comunidades inmigrantes instaladas pero aún no completamente asimiladas al país anfitrión sienten que la posterior inmigración masiva de gente de su misma cepa perjudica su imagen ante la población autóctona y dificulta su integración. Ni los judíos alemanes ni los “franceses israelitas” eran inmigrantes en sus propios países, pero intuyeron que la afluencia en masa de inmigrantes ostjuden agravaría considerablemente el antisemitismo autóctono. Y no se equivocaron.
- Y esto, magnífico: La memoria de la posteridad, como la mente de Dios, sólo admite arquetipos.
Que interesante es siempre escuchar o leer al maestro Juaristi. Esta breve conversación del otro día en un podcast del tal Confi. Ahí tenemos, por ejemplo: no es lo mismo el antijudaísmo que el antisemitismo. Ya lo decía el gran Nietzsche, recuerda Juaristi: los antijudíos odian a los hebreos por haber matado a cristo. Los antisemitas los odian por haberlo traído al mundo.
No se lo pierda, lector
No puedo evitarlo. No siento ninguna simpatía por la tropa esta de la flotilla de Hamás que intentó desafiar el bloqueo israelí al puerto de Gaza. Su objetivo no era desde luego llevar ayuda humanitaria a la población palestina que allí reside. Los palestinos siempre les han importado una higa. Es la vieja historia de los enemigos de la libertad: nombre rimbombantes, nobles deseos y, por debajo, un intento claro de destruir todo lo que suene a occidente y a la libertad. ¿Alguien olvida la cantidad de este tipo de engendros que dirigió la Unión Soviética durante años? El objetivo era desafiar a Israel y ver hasta dónde podían llegar. Se han dado de bruces con la realidad: el Estado de Israel no es cualquier Estado decadente europeo que haya ido transformando sus fuerzas armadas en una especie de oenegé. No, Israel sabe que de su fuerza depende su supervivencia, y no permite juegos de este estilo. Lamento la pérdida de vidas humanas, porque es un horror que alguien muera de manera violenta, pero desde luego, me fío poco de lo que publica la prensa antisemita de todo el mundo. Y menos de algunos análisis tan finos como los que hace la dizque prensa española. Nunca entenderemos nada con su ayuda. Pero nada de nada.
PD: en fin, y ya lo que es para morirse de risa es la argumentación de que la flotilla de los terroristas de Hamás estaba en aguas internacionales. Cuando nuestros lanas se ponen finos, son insuperables. Porque son los mismos que no abrieron la boca cuando el socialista Javier Solana dirigió el bombardeo de Serbia violando las resoluciones de la ONU.
PS: "Durante toda la duración del pacto Hitler-Stalin, mientras las bombas de la Luftwage llovían sobre Londres, los manifestantes de izquierdas hacían vigilias de paz a favor de la no intervención de Estados Unidos en aquella “guerra imperialista”. […]. Al día siguiente de la invasión de la Unión Soviética, este coro terminó tan bruscamente como si se levantara la aguja de un disco. Ahora las mismas voces estaban unidas a favor de de la intervención inmediata".
Tzouliadis, T.: Los olvidados. Una tragedia americana en la Rusia de Stalin. Debate, Barcelona, 2009. Páginas 240 y 241
Me impactó, ya lo conté, el concepto de banalización del mal que Arendt desarrolla por extenso en su magnífico libro Eichmann en Jerusalén. Cuando era joven y veía series y películas sobre la IIª Guerra Mundial, había cosas que no entendía bien, sobre todo lo que estaba relacionado con los judíos: nunca entendía ese odio ni todo lo que les pasó. En España no había judíos, ni memoria de ellos, al igual que pasaba, por ejemplo, en Inglaterra, así que era difícil entender el drama.
Luego con los años, lees y vas poniendo las cosas en su sitio: la voluntad de ser diferentes, de pasar por encima de las fronteras de las naciones los convirtió en vecinos incómodos para los nacionalistas que, en todos los países, se adueñaron de la historia a caballo entre los siglos XIX y XX. Los patriotas, ya lo sabe, desocupado lector, sueñan con ciudadanos convertidos en ovejas, todo iguales, todos silenciosos. Y que hubiera un grupo que no fuera, que no quisiera ser como el resto, los condenó. Ello, más la locura antisemita de un país profundamente enfermo como era la Alemania del primer tercio del XX. Un país y una cultura, tengo la sensación, injustamente sobrevalorado en gran parte del siglo pasado.
Viene todo esto a cuenta de que acabé el otro día de ver la serie Holocausto, un clásico de la NBC que recordaba vagamente de cuando era un niño de apenas cinco años. Ya saben, mis curso de inglés nocturno mientras me relajo en el sofá. Una buena serie, la verdad. Una buena forma de contar el drama de la Shoah. Una familia en la que casi todos se niegan a ver lo que pasa, un arribista sin escrúpulos, un malvado, un loco. Todos los personajes del gran drama del XX en una serie de doce capítulos.
No ha envejecido mal, aunque se le nota la estética setentera. Una serie que todos deberían ver. Los de la extrema derecha para avergonzarse de lo que pasó, para reflexionar sobre si se puede ser nazi o filonazi a estas alturas de la historia; los de la extrema izquierda, sus primos tan queridos, para que manejen con más cuidado el vocabulario, y dejen de llamar genocidio a una incursión del ejército de Israel persiguiendo terroristas en el Líbano. Y el resto, para no olvidar, jamás, lo que pasó.
Para no olvidar que el respeto a las minorías es una obligación de cualquier Estado democrático. Para no olvidar que las urnas no pueden legitimarlo todo, para no olvidar que ni la voluntad del pueblo ni la voluntad de Dios está por encima de los derechos de las personas.
PS: "[…] el mantenimiento de los dos apellidos en la cultura hispana, y el que la mujer no pierda el suyo de soltera –algo que hoy parece un logro feminista al comparar distintos países- parece deberse más bien al crudo racismo que inspira la preocupación por la limpieza de sangre, que llevó a sus partidarios a valorar la ascendencia femenina, por creer que “la simiente infecta de judíos y moros se propagaba lo mismo por línea femenina que masculina”.
Iglesias, Carmen: No siempre lo peor es cierto. Estudios sobre historia de España. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2009. Páginas 217
A veces creo que somos un país bastante ceporro. En general, digo. Inculto a más no poder. Un país en el que todos los lectores caben en un campo de fútbol de Primera División. Un país en el que el demos disfruta feliz consumiendo mierda por televisión. En el que todo la tropa y los oficiales buscan explicaciones mágicas, conjuras y conspiraciones para explicarse de una manera sencilla la complejidad del mundo. Ahí está la monja, explicando cómo
Con esta materia prima no resultan extraños los datos del último informe que encargó la Agencia Judía. El antisemitismo crece en Europa, pero lo fascinante es el nombre de uno de los dos países del continente con mayor hostilidad hacia los judíos. Pásmese lector: España. Nada menos que el 75% de nuestros conciudadanos considera que los judíos utilizan el Holocausto para hacer pasta. Así, con dos cojones. Es fascinante porque España es un país sin memoria judía. Aquí los judíos no volvieron. Culturalmente al menos. Nunca. No queda casi nada de la cultura judía en España (en la mi tierra senabresa sí, pero como cantaba Seguridad Social eso son “secretos que son secretos /y no los voy a contar”). Así que sólo desde la ignorancia o la mala fe se puede acusar de algo a quien no conoces de nada. A ello ayuda la brutal judeofobia de los medios de comunicación y de toda nuestra izquierda en general. Y no sólo de
Supongo que del lodazal intelectual que es este país no se podía esperar otra cosa. El mismo nivel de reflexión, respecto a los judíos, que las masas de la extrema derecha rusa del XIX. La misma basura. No sé a qué espera Público para regalar el Protocolo de los Sabios de Sión.
PS: Borges, quien iba a ser, escribió una vez: “Mas allá de las aventuras de la sangre, más allá del casi infinito y ciertamente incalculable azar de los tálamos, toda persona occidental es griega y judía”
PD: de camino a Extremadura
Hoy es un gran día para la cultura mundial.
El judeófobo y retrógrado Farouk Hosni no será, parece ser, Director General de
Adiós Hosni, adiós.
PS: Hablando de culturas, un atlas mundial.
PD: "No quedaba espacio ni para identidades ambiguas ni para lealtades dúplices, como bien se en el hecho de que en sus [primeros] dos años y medio de existencia, el FLN asesinara a un número de musulmanes seis veces mayor que el de sus víctimas europeas. Todo el que estuviera al servicio de la Administración francesa o trabajase para los europeos se convirtió automáticamente en objetivo terrorista, al igual que quienes consumieran alcohol o tabaco".
Burleigh, Michael: Sangre y Rabia. Una historia cultural de terrorismo. Madrid, Taurus, 2008. Pág. 161.
La noticia, no podía ser de otra manera, está pasando desapercibida en España. Aquí estamos en otra onda y nuestros intrépidos periodistas están ocupados en temas más relevantes.
Lo único que he leído es un lúcido artículo que publica hoy el mundo, firmado entre otros por Henri Lévy y del Nobel Elie Wiesel al respecto. Resulta que a una bestia parda que se llama Faruk Hosny la van a hacer Director General de la UNESCO. El sujeto, que casi acaba con la cultura egipcia preislámica en su cargo como menestro de cultura, lleva años defecando declaraciones que parecen sacadas del protocolo de los sabios de Sión: que si los judíos sobran, que si son unos chupópteros, que si sus libros hay que quemarlos… Un antisemita de libro, más desacomplejado que los nuestros, pero en la misma línea. No es que la institución me importe lo más mínimo. Como tantas martingalas de
Aunque creo que puedo esperar sentado.
PS: "Los grandes cultivadores de la heteronimia en la modernidad hispánica –Antonio Machado, Fernando Pessoa y Max Aub– fueron de origen judío. […] un cierto escepticismo ante las identidades individuales y colectivas caracteriza a los mejores de ellos".
Juaristi, Jon: “La estrella de la paciencia (notas sobre el marranismo machadiano)” en Juaristi, Jon: Sermo Humilis (Poesía y poética). Diputación de Granada, Granada, 1999. Página 115.
He comprado público algunos viernes por la película que regalan. El periódico es malísimo. Lo era con el tal preescolar de director, y lo sigue siendo ahora que ya no está. Pero lo de hoy no tiene precio. Página entera con un tío condenado a doce años de cárcel por colaborar con ETA para secuestrar a un ciudadano. Eso sí, el supuesto periódico presenta al terrorista como abogado. ¿La excusa? el antisemitismo de siempre.
Como ya no pueden montar autos de fe y los pogromos cuadran mal con el ansia infinita de paz, los antisemitas del siglo XXI siguen buscando rendijas por la que vomitar su repugnante odio hacia los judíos.
Los judíos. La modernidad los convirtió en sospechosos.
Gente que no se doblegó a la lógica de las naciones durante los siglos XVIII y XIX. Gente sospechosa por tanto.
Gente se dedicó a comerciar mientras otros rezaban. Gente que se hizo rica.
No verán ni a la Audiencia Nacional, ni a público, ni a la izquierda, llevando acusaciones de genocidio contra Turquía por las matanzas y la destrucción de pueblos curdos. Ni contra Fidel I Castro ni contra su hermano y Delfín Raul I Castro por lo que llevan cincuenta años haciéndole a los cubanos. Ni contra el régimen terrorífico de Corea del Norte, Ni siquiera contra el régimen genocida de Sudán.
Pero sí contra Israel, claro. Son judíos. Y a la cabra antisemita europea le sigue tirando el monte.
PS: Los grandes cultivadores de la heteronimia en la modernidad hispánica –Antonio Machado, Fernando Pessoa y Max Aub– fueron de origen judío. […] un cierto escepticismo ante las identidades individuales y colectivas caracteriza a los mejores de ellos.
Juaristi, Jon: “La estrella de la paciencia (notas sobre el marranismo machadiano)” en Juaristi, Jon: Sermo Humilis (Poesía y poética). Diputación de Granada, Granada, 1999. Página 115.