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9.1.16

Tácito, concluyendo

No me da mucho más tiempo a comentar la magnífica obra de Krebbs sobre la Germania de Tácito. Pero dejo aquí una conclusión demoledora del autor:

"Y es que la Germania no constituye un informe, dado que lo más probable es que Tácito jamás visitara las orillas del Rihn. Escribió dicha obra recurriendo a los textos de otros autores anteriores, tanto griegos como romanos y a pesar de tener la mirada puesta en los asuntos de Roma no habría de dedicar más que un breve vistazo a la realidad de los septentrionales. El texto al que habrá de acudirse para definir el carácter nacional alemán es en realidad una imaginativa reflexión romana sobre los valores humanos y una declaración política. Y esta es sin duda una de las más profundas ironías de la historia".

Nuestros padres mintieron, eso es todo, hubiera escrito Juaristi.

27.11.15

Conversaciones sobre Tácito (VIII)

No tengo todo el tiempo que me gustaría para seguir analizando el libro de Krebs sobre la Germania de Tácito, y ya me jode. El monstruo creado por Tácito siguió creciendo. Al amparo siempre de la política. Heinrich Bebel, un poeta que escribió a caballo entre el XV y el XVI, será uno de los primeros que imagine a la patria alemana como una anciana doliente, y uno de los que afirmará con más énfasis la idea de que loa alemanes eran originarios de aquella tierra. No habían venido de lado alguno y, tal como imaginará Sabino Arana cuatro siglos después, dirá que los germanos siempre se habían mantenido "al margen de toda infiltración" lo que, como señala Krebbs "garantizaba la existencia de un vínculo directo entre el pasado más remoto y el presente en el que vivía Bebel". 

Todos los nacionalismo son iguales. Todos. Igual de aburridos, digo. 


PS: Bebel sostendría que "Somos de su misma sangre y su vivo retrato; en nosotros resplandece la nobleza y la grandeza de nuestros antepasados".

13.11.15

Conversaciones sobre Tácito (VII)

La Germania de Tácito. ¿En qué momento se produjo la transferencia de los elementos esenciales de este relato al nacionalismo vasco? Para los humanistas alemanes, aquella Germania era un libro de oro: si bien era cierto que no tenían el refinamiento de los italianos, les ganaban con claridad en rectitud moral. Estaba también el tema de la lengua. Hoy todo esto nos suena lejano, pero no olvide lector que somos simios que fabulan. En aquella época, en torno a los años veinte y treinta del siglo XV, los alemanes tenían en muy poca estima su lengua.La consideraban bárbara. Hasta 1530 no existe de hecho una gramática que regule su uso y, aún así, durante gran parte del siglo se considerará muy inferior a la latina. Frente a esto, el mito. Un mito ambiguo, como en el caso vasco: la lengua prebabélica. La lengua del paraíso. Pero también la lengua original. La lengua de escandinavia, más pura que la latina. La lengua que hablan unos hombres recios, moralmente intachables, respetuosos con la tradición de sus mayores y que nunca se habían mezclado con nadie...


10.11.15

Conversaciones sobre Tácito (VI)

La Germania de Tácito, decíamos. En medio de aquella maraña de humanistas descubriendo, o inventando,  el pasado aparece nuestro viejo amigo Annio de Viterbo. Lo conocimos hace  varios años, ¿recuerdas Hornuez? El  legendario autor del falso Beroso, que tanta influencia tuvo en la Monarquía hispánica de su época. 


Viterbo inventó también una genealogía para Tuisco, uno de los  hijos de Noé y primogénito de los germanos. Y es a partir de este momento, conforme uno va avanzando con el libro, cuando el relato germánico empieza a imbricarse con uno que los españoles llevamos casi dos siglos padeciendo. Un pueblo descendiente de un hijo de Noé, que nunca se mezcló con nadie y que hablaban la lengua del paraíso... ¿Sabe de qué hablo, desocupado lector?


PS: Sostiene Krebbs en la página 104 de la edición que manejamos que "a lo largo de la edad media, a las genealogías alemanas habían sido en la mayoría de los casos dinásticas y tribales, o dicho de otro modo, habían seguido el linaje de los Habsburgo o el de los bárbaros, pero no el de los germanos. El redescubrimiento de la Germania va a cambiar esto para siempre. Al disiparse la veladura del tiempo y rebelarse la figura de los germanen, surgieron los antepasados alemanes

5.11.15

Conversaciones sobre Tácito (V)

La Germania de Tácito, decíamos. Tras la brecha que abrirá el futuro Pío IIserán muchos los clérigos que, de manera interesada, compararán a los alemanes con los germanos y harán a aquéllos descendientes directos de estos. Ahí está el caso Gianantonio de Campano, miembro del círculo íntimo del cardenal y consumado orador que dará marchamo de veracidad a muchas de las afirmaciones de Tácito, al asegurar a los alemanes de la época que ellos no se habían mezclado con otros sino que "os habéis unido entre vosotros" o que los alemanes habían desde siempre "desdeñado la religiones extranjeras y las mezclas con extraños".

¿Le suena de algo este discurso, desocupado lector?

30.10.15

Conversaciones sobre Tácito (IV)

Ironías de la historia: la peligrosa obra de Tácito, así como su notoriedad, desapareció de la memoria de occidente durante siglos; de hecho, no es hasta casi 1500 años de su composición cuando el libro iba a leerse de nuevo. El texto vuelve a la vida en un ambiente que ya sale en El Giro de Stephen Greenblat, de recuperación de textos clásicos por parte de humanistas italianos. Una recuperación que, por cierto, iba a venir muy bien a una Iglesia local alemana, que durante los primeros años del siglo XV, no deja de quejarse de las exacciones a las que es sometida por la curia romana, y que va a usar la obra de Tácito para luchar contra esa idea de territorio de bárbaros, frente al refinamiento italiano. 

De hecho, es el cardenal de Siena Eneas Silvio Piccolomini, el futuro Pío II, uno de los primeros que en los años 50 del siglo XV utiliza la Germania de Tácito para identificar a los germanen con los alemanes de la época, viendo en ellos por primera vez un pueblo en dos periodos históricos distintos. De aquí nace la errónea idea de una continuidad étnica que llegar hasta finales del siglo XX.

Y esta identificación no vino de la mano de la casualidad. Vino de la mano de la política, claro. En octubre de 1454 Piccolomini fue enviado por Roma para conseguir que alemanes se unieran a la cruzada, a raíz de la perdida de Constantinopla por los turcos. Con una parte de la élite local reunida en la Dieta de Fráncfort,  el cardenal buscaba enardecer a sus oyentes y qué mejor manera de lograrlo que conectarlos con aquellos bravos germanos que se habían mantenido firmes mientras Roma se sumía en la decadencia.

El uso político de la Germania es una constante desde su aparición en el mundo moderno....

27.10.15

Conversaciones sobre Tácito (III)

La Germania de Tácito. Un libro que no se entiende sin su época. Un libro que además repite los tópicos de la cultura clásica sobre los bárbaros. Por si fuera poco, a mayores, lo más posible es que Tácito jamás visitara a lo que hoy conocemos como Alemania. 

Para añadir brumas, es muy poco lo que sabemos del propio autor. Ni sabemos bien su fecha de nacimiento, ni tenemos constancia exacta de su nombre. Nos recuerda Krebbs que lo más posible es que Tácito fuera lo que hoy conocemos como un etnógrafo de salón. A mayores, su obra no puede disociarse del momento en el que fue escrita: Tácito vivió como escritor bajo el yugo de Domiciano, un tirano paranoico. Y sus obras están escritas para los romanos de su época, no para la posteridad. Por ello su libro ha de entenderse en clave romana, en clave del tiempo que le tocó vivir, y no como la descripción de un pueblo o de unas gentes que nunca llegaron a imaginarse a sí mismos como germanos.

23.10.15

Conversaciones sobre Tácito (II)

La Germania de Táctio, el libro más peligroso. Un libro lleno de potencia para el mal. Por muchas razones. Las ideas, como dice el autor, se parecen a los virus: se transforman y se transmiten. Y las ideas que muchos desearon leer en la obra de Tácito fueron mortales. Como lo es nacionalismo cuando no encuentra resistencia en el discurso intelectual de cada momento y de cada territorio. 

Tal y como señala Krebs en la página 21 de la edición de Crítica: 

"Una de las leyes raciales de Núremberg era  la llamada Ley para la defensa de la sangre y el honor alemanes, promulgada en el año 1936, prohibía los matrimonios entre judíos y alemanes, a semejanza de lo que, según se creía hacían los Germanen de Tácito, que también habrían limitado en las uniones con extranjeros.

Era todo mentira. Por supuesto

21.10.15

Conversemos sobre Tácito (I)

Rematando ya un libro fascinante. Complejo de leer cuando uno tiene más que lagunas en su formación clásica. El libro más peligroso: La Germania de Tácito. Del imperio romano al Tercer Reich, de Christopher Krebs. Llegué a él a través de López Facal y su fascinante historia cultural de los nacionalismos europeos. Hablaremos del libro porque esconde mucho más de lo que parece. Al final, en efecto, todo el nacionalismo alemán, con sus millones de muertos en el siglo XX, con su relato instalado en el imaginario colectivo, procede de una lectura interesada y muchas veces falsificada del libro de Tácito.


"La Germania se enseñaba en los colegios, se citaba profusamente en los artículos nazis, y era motivo de entusiasmo para un sinnúmero de nacionalsocialistas, desde  los peones del partido a los dirigentes de más elevado rango. Al ser la única crónica general de los pueblos germánicos legada por la antigüedad, se la juzgado un relato fehaciente del pasado alemán, ensalzándosela unánimemente al verse en ella un magnífico monumento. Por desgracia ni es un informe fidedigno ni aborda el pasado germano

(Página 15 de la edición de Crítica)