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24.6.21

Burócratas y políticos

Me había hablado el gran Batera de un ensayo de Víctor Lafuente y su maestro Carl Dahlström sobre la manera de organizar el Leviatán. Su tesis es interesante: la separación de las carrereas entre burócratas y políticos mejora el rendimiento de las sociedades. La dicotomía no es tanto un tema de burocracia weberiana rígida o modelo gerencial, como habíamos pensado siempre, sino que esto va de carreras por separado: cuando tu carera no depende de un político, no vas a hacer carrera, el incentivo para vigilar el jefe es mayor.

Algunos mitos: las administraciones nórdicas fueron muy corruptas hasta los años sesenta al menos del siglo XIX, y eso que el proceso de valoración del mérito comenzó antes: en 1821 se empieza a exigir tener un titulo de derecho para entrar en la administración danesa. Por cierto que hasta 1870 los judíos no pudieron ser ni diputados ni funcionarios en Suecia. A mayores, en el Reino Unido la corrupción también se come en la práctica los dos primeros tercios del XIX.

Que luego nos pensamos que los protestantes llevan toda la vida siendo tan puros, tan listos y tal...

En EEUU el proceso llega más lejos y a un presidente como Garfield lo mata un tío que aspiraba a un cargo y todavía en 1887 los expertos lamentan el clientelismo instalado en la Administración... 

11.11.13

75 años ya, y una brillante tercera en el ABC este pasado sábado

Setenta y cinco años del pogrom de noviembre en Alemania. Cuando el Estado olvida que está para proteger a sus ciudadanos y se dedica a organizar la cacería y exclusión de muchos de ellos. La división entre bueno y malos. La maldición de las identidades. El horror de dejar de ser minoría, para convertirse en enemigos del pueblo. Y una tercera magnífica sobre la efeméride a cargo de Hermann Terstch antes de ayer (echamos de menos estos artículos suyos, señor Terstch, mucho más interesantes que cuando se enfanga en la arena política del día a día...), con un corolario magnífico recordando a Burke, que parece escrito pensando en el País Vasco de los años ochenta...

No deje de leerlo, desocupado lector.

22.5.13

Cuando RENFE se pone a ser eficiente (o fuerte con los débiles...)


Nos cierran el tren. El Valladolid - Puebla de Sanabria.

Los tal INECO (otro ejemplo palmario de competencia desleal en este país de estanquitos y prebendas) han hecho un estudio desde un despacho. El estudio compara el número de viajeros con lo que cuesta el trayecto. Es un cálculo vago, con una Excel delante y dos becarios detrás, realizado desde el Paseo de la Habana. Sólo me fío de las estadísticas que yo mismo he manipulado, dicen que dijo un día Churchill. Ya me gustaría a mí que se hiciera un estudio similar con todas las vías. Y teniendo en cuenta, claro, el coste de amortización de la infraestructura. Íbamos a ver cuántos AVE quedaban abiertos. ¿O es qué no computamos el coste final del AVE a Barcelona ? ¿O no tenemos en cuenta que para ir a Valencia ya había un sistema privado de aviones que tardaba lo mismo que el tren? ¿Computamos también en estos brillantes análisis y dentro del coste del AVE a Málaga el dinero que empresas privadas de avión o autobús pierden por el servicio que en clara competencia desleal presta Renfe?

La respuesta es no, claro que no. Renfe pierde dinero pero la culpa es de los servicios como los de la Puebla de Sanabria. Unos setecientos mil euros al año. Un dineral. Sin duda. Pero claro, la cifra en sí dice poco. Hay que poner en contexto. El Estado sólo se pone eficiente cuando habla con la España rural. La que no se defiende. La que no sale en la tele. La que no tiene voz. Se suprime el Valladolid – Zamora porque ya hay  una oferta muy importante de transporte por carretera. Por ese mismo argumento supongo que mañana anunciarán que se suspende el Madrid - Toledo, cuya frecuencia de autobuses es muy superior a la otra y en la que cada viajero recibe un generoso subsidio por parte del contribuyente. 

A mí se me ocurren más propuestas. Cerremos los pueblos. Todos. No son eficientes desde un punto de vista económico. Y vayámonos todos, yo el primero, a vivir a un gran Madrid que agrupe en unos meses a cuarenta millones de personas. Pero si nos vamos a poner tan finos con la eficiencia, también se me ocurren más medidas de ahorro: cerremos los hospitales públicos, todos pierden dinero. Cerremos las universidades públicas, todas pierden dinero y ninguna merece la pena. Cerremos el ministerio de fomento, un escándalo histórico de mala gestión, con sus jefes de obra viviendo como reyes a cuenta de los contratistas, con sus comisiones (231.000 googles, nada menos) y sus desvíos inexplicados al final de la obra…

La pregunta al final es: el Estado defiende a los ciudadanos y el Estado nación, a mayores, se articula como un espacio de solidaridad. Si el Estado deja de facilitar a la ciudadanía el ejercicio de derechos y deja de funcionar como un espacio de solidaridad,

¿Para qué lo queremos?
¿Sólo para que haya abogados del Estado haciendo carrera política?

Como dicen los de FEDEA en un artículo magistral: “Todo parece indicar que dejando el coste de la inversión de lado, es prácticamente imposible conseguir beneficios de la explotación de la red (de Alta Velocidad) sin ayuda de subsidios, dado el alto coste de funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura (entre 100 y 200 mil euros por kilómetro y año). Tal y como Albalate y Bel (2011) afirman “Las tarifas difícilmente permiten recuperar incluso los costes variables en el AVE, lo que explica la importancia de los subsidios públicos otorgados en España. Incluso asumiendo una tarificación que permita recuperar todos los costes variables, y para proyectos con una demanda que duplique la del Madrid-Barcelona, serían necesarios subsidios por valor de la mitad del coste marginal.” (del post A ninguna parte, pero en Alta Velocidad, publicado el ocho de enero)

6.6.11

De boatos, oropeles y seguridades

El acto era en el Palacio de Zurbano. Una toma de posesión. De una Comisión Nacional. Órganos independientes destinados a regular, en un formato extraño a nuestra tradición administrativa. El boato de lo estatal. No lo iguala ni lo municipal ni, desde luego, lo autonómico. Los techos, pintado al gusto de la burguesía del XIX. Los salones, amplios. Los jardines, cuidados. El Oficial Mayor del ministerio leyendo con voz grave. La toma de posesión en sí. Jurar encima de la Constitución. Ritos laicos en un mundo que ya no cree en nada. Lealtad al Rey, claro. Ahí está una de las claves. Unas palabras del ministro. Correctas. Aplaudo con cortesía. Corrillos informales al terminar. El mundo como un pañuelo. Varios amigos y conocidos comunes. En la conversación se nos entrecruzan varios, desde Oscarnelo, hasta la Diputación de Zamora. Sigo siendo, pese a todo, un tímido impenitente. Dolorido, pero impenitente. Me cortan mucho las aglomeraciones, el tener que hablar sobre mí mismo con gente a la que apenas conozco. Y pienso: la seguridad, como la claridad, a veces viene del cielo. Es un don, que algunas personas son capaces de transmitirnos, aunque a veces estas personas no lleguen nunca a entenderlo...


PS: “Lo que hay detrás de una mujer / es otra mujer: / quitarle la ropa no sirve de mucho” (Cecilia Quílez, de su poemario “Vísteme de largo”)

10.1.11

De lo público y lo privado

Llovía el otro día en la Puebla. Hablaba con Pepe y oía la lluvia sobre la plaza de la villa. Luego tenía una conversación similar con Oscar y las gotas caían a conciencia sobre el tejado de losa. Pensaba en la diferencia entre la Villa y el Mercado. Es verdad que la Villa está quedando preciosa. Es verdad que es una ciudad de piedra, hecha para pasear y disfrutar. Con su imponente castillo. El sitio al que llevar a todos los amigos que van por primera vez a la Sanabria. Y sin embargo…

Cuando voy sólo siempre bajo al Mercado a tomar café. O a comprar el periódico. O a hacer la compra. Es verdad que vengo del Mercado, y que de allí están poblados los recuerdos de mi infancia. Y me jode verlo tan muerto. Pero no sólo por algo sentimental. También ideológico, qué quieren que les diga. La Villa siempre fue el poder del Estado en la comarca. De lo público, de los guardias, los funcionarios, el notario, el registrador. El Mercado nació libre. Y anárquico. Un espacio abierto y a comerciar, ahí, con dos cojones. A buscarnos todos la vida. Un espacio sin arquitectura, sin equilibrio. La lucha por la vida. “Una raza de gente húngara” me contó un día mi abuela, “creó este pueblo de la nada”. Lo decía en tono despectivo. Unos pioneros. Comerciantes, frente al carácter funcionarial de la villa. Judíos, quizá. Gente que se enriqueció a base de comerciar y que no esperó nunca del poder del Estado ni favores ni ayuda.

Así que en esta España en la que el capitalismo nunca llegó a cuajar, el declive del Mercado es una buena metáfora de cómo está el país tras tantos años de franquismo socialista y de socialismo franquista. Un país en el que los espacios puramente privados, el Mercado siempre lo fue, están en declive, frente al esplendor, algo huero, del poder de lo público.

Así que si me buscan por la Sanabria algún día y no me encuentran en casa, bajen al Mercado. Por allí andaré…



PS: “Todavía para nuestros abuelos una casa, una fuente, una torre que les era familiar, aun su propio vestido, su abrigo, eran cosas infinitamente más familiares; cada cosa era casi un receptáculo en que se encontraba algo humano y a la que añadían su parte de humanidad. […] Las cosas partícipes de nuestra intimidad están declinando y ya no pueden ser sustituidas. Nosotros somos quizá los últimos que habrán conocido tales cosas. A nosotros nos toca la responsabilidad de conservar no únicamente su recuerdo, sino su valor humano […]

Molina, Cesar Antonio: Lugares donde se calma el dolor. Barcelona, Destino, 2009. Página 209

9.10.09

A vueltas con la corrupción

En un Estado democrático, no sólo el derroche de gasto acaba con la ciudadanía. También, y mucho, la corrupción. La corrupción es repugnante y lo que está pasando con el gürtel es, sencillamente, escandaloso. No hablo sólo del tal Costa este y de sus maneras y sus modos desafiantes, en los que no puedo verme reflejado como votante habitual del pepé. Hablo de más cosas. Hablo de la responsabilidad de quien admite en su partido a gente como esta. Yo voto, pero tú tienes que ponerme gente al menos honrada en la lista (ya no digo capaz, quia). Si no lo haces, estás incumpliendo tu parte del trato. Porque los partidos son muy relevantes. La Constitución les encomienda, nada menos, que encauzar la participación ciudadana en los asuntos públicos, en tanto que los considera instrumento fundamental para la participación política. Por eso es muy grave no sólo que haya corruptos en los partidos sino también que esto se vea como normal.

Por ello es vergonzoso esto de que no pasa nada y de que todo es una cacería de los lanas. Si no hubiera corruptos, no habría cacería. Si la han hecho, que la paguen. Y que la paguen bien. Me molesta bastante más, qué le vamos a hacer, la corrupción en un partido al que voto que en uno al que no voto. Y me siento, ya lo dije, muchos más cercano de un socialista honrado que de un pepero corrupto.

Así son las cosas.

PS: "No obstante, la civilización que no hace preguntas, que coloca fuera de su marco el mundo de la inquietud, del criticismo y de la búsqueda, es una civilización paralizada, estancada e inerte. Pero eso era precisamente lo que pretendían los hombres del Kremlin, pues es más fácil imperar sobre un mundo mudo e inmóvil".

Kapuscinski, R.: El Imperio, Barcelona, Anagrama, 2007. Página 160

10.2.09

Sobre la vida y la muerte

Nunca he entendido bien, quizá por eso soy liberal algo heterodoxo, el derecho que se arroga el Estado en relación a la vida de las personas. Mi vida es mía, no del Estado, ni siquiera de la sociedad. Creo que hay que ser cuidadoso con el tema de la eutanasia. Es verdad que abre puertas peligrosas y es verdad que puede utilizarse, de manera terrible, para quitarnos de encima a quien el monstruo más frío de todos los monstruos fríos (Nietzsche dixit) considere inútil. 

Pero una cosa es eso y otra cosa es ensañarse obligando a mantener con vida un cuerpo humano convertido en una piltrafa, sin ninguna posibilidad de recuperación, simplemente porque la ciencia lo permite. A las personas, además de dejarlas vivir en paz, hay que dejarlas morir en paz, si así es su deseo. Creo que precisamente la piedad es el sentimiento que debe guiar la actuación de las personas en estos casos. Piedad por ella y por su familia, que bastante habrá sufrido ya durante estos años.

Si los clásicos decían aquello de out of my pocket, out of my home, creo que también podríamos añadir aquello de out of my life.

 


4.6.08

De la irresponsabilidad de la política

“El Estado moderno es enemigo de la responsabilidad política”. La frase, áspera y certera, no es mía. En realidad es del profesor Dalmacio Negro, todo un lujo en segundo de carrera, más allá de la quinta bandera de Navarra. Y el Estado posmoderno, más aún. La posmodernidad, aplicada al Estado, es aquel punto en que puedes nombrar ministro de defensa a una mujer embarazada sin ningún conocimiento del tema por tres motivos básicos. Porque es mujer, porque está embarazada y, sobre todo, porque en realidad no se necesita un ministro de defensa. Cuando la política se hace imagen, la gestión salta por la ventana. Por eso sorprende la imputación de una consejera autonómica en esta España pasada de vueltas en la que vivimos. Entra dentro de la lógica posmoderna que si te cazan robando, te imputen. Pero que te imputen por algo mal hecho durante el mandato es, a estas alturas de siglo, casi una obscenidad. Es seguro que las cosas no iban bien en la gestión medioambiental de la Junta. Pero también es seguro, y eso es lo que no tiene en cuenta el juez, es que en realidad no había ninguna gestión medioambiental, ni entonces ni ahora, ni en Castilla la Mancha ni en ningún sitio. Es seguro que hay miles de barbacoas sin señalizar, aquí y allá, y que hay miles de normas por cumplir, en Guadalajara y en Zamora. Es seguro, en suma, que las Comunidades Autónomas son gobiernos de papel dotados de unas administraciones más o menos sobredimensionadas que viven de la ficción de pensarse, a sí mismas, gobiernos.
Al final, para desgracia de la consejera imputada, va a resultar que ser consejero de un gobierno autonómico es algo más que presidir actos.

PS: “En 1957, un año después de alentar a los chinos a expresar sus críticas con la administración comunista, Mao persiguió y encarceló a más de medio millón de chinos que se habían destacado como derechistas”. Novell, J.:
La gran muralla. China contra el mundo. Debate, Madrid, Página 332.

PD: "
Si el tema llega a mi negociado, me llamas". La España de la Restauración. Gabino Bugallal en la presidencia del Constitucional.

18.2.08

Un mal día

Es evidente que la historia no es la maestra de la vida. Nunca nadie aprende nada.
Europa no ha aprendido que los Estados étnicamente puros son cárceles identitarias en los que las minorías están habitualmente más desprotegidas que en los Estados complejos.
Europa no ha aprendido, tampoco, que su mapa se va pareciendo, en la parte central y oriental, al que soñó Adolf Hitler.
Estados Unidos no ha aprendido que sus ensoñaciones idealistas casan más con la complejidad del tablero europeo. Otra vez el desconocimiento de la Casa Blanca jugando malas pasadas en Europa.
La comunidad internacional, esa entelequia, no pinta nada, en general. Ahora una provincia, gobernada por mafias se salta a la torera la legalidad internacional y ahí está la onu, mirando al tendido. Que nos expliquen ahora los progres de qué vale una organización en la que algunos tienen derecho de veto y otros no.
Una provincia convertida en Estado. Sin ninguna legalidad. Premiando las actividades terroristas de un grupo terrorista. Un mensaje demoledor para las democracias, en cualquier lugar del mundo.
Y España, pues en su sitio, una vez recuperada la anomalía de los gobiernos de Aznar. Es decir, en ningún sitio. Ni voz, ni voto.

PS: en Zaragoza