Mostrando entradas con la etiqueta mascaradas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mascaradas. Mostrar todas las entradas

23.8.13

Cruzar la Raya (III)

Como un viejo contrabandista, me he pasado el verano cruzando La Raya. Otro día fue con Jesús. Un privilegio compartir el paisaje lunar de don Miguel Torga con el manchego más lúcido de la actualidad. Paseamos. Y hablamos. El hombre es un bípedo implume que habla por placer y camina sin necesidad. Hermosa Brigantia. Dinero europeo, ahora que todos nos hemos vuelto tan nacionales. La Domus, un ejemplo único y maravillosa de románico civil en toda Hispania. El museo ibérico de la Máscara; una tradición y una cultura, esta sí que milenaria, desconocida en lo absoluto fuera de este país de frontera. Las máscaras de cuando aquí, aún lo recuerdo, el cristianismo era aún un rito lejano, propio de las gentes del sur. Almorzar en la Posada. La magnífica gastronomía portuguesa. Se nos va la tarde, entre portos, antes de acercarnos a ver el Centro de Arte Contemporáneo brigantino...

26.1.13

Es invierno (en La Raya)


El invierno es época de magia en La Raya. Oscurece pronto y la vida se acorta.  El agua baja fría, y el viento silba hasta agostarse. Desde hace siglos, muchos antes de que aquí llegaran los cristianos, los hombres expresaban su respeto y sus temores saliendo a las calles disfrazados. Aquellas costumbres nunca se perdieron del todo; alguna ventaja había de tener el que la modernidad pasara de largo por aquí. 

Por eso, en mañanas como esta, mientras camino pisando brezo, y paro a dormir en aquellos cotos comunales que Juan de la Cuesta, impresor de halcón en puño me señaló con el dedo una tarde de agosto, veo bajar de los sierros a todos aquellos personajes de leyenda que nos recuerdan la fugacidad de la vida. Unos personajes que enmascarados, guiaron a Jorge Dias cuando vino aquí a escribir lo que fuimos, aunque ya nunca entedamos los motivos.

Esas máscaras, ese Zangarrón, aquella Talanqueira, que a decir de mi abuela traían buen filandar son un patrimonio cultural. De todos nosotros. 

Disfrútelo, que yo voy a tomar, con Juan de la Cuesta, con el amigo Joao y con nuestro Adolfo Correia, el Miguel Torga de San Martiño de Anta, unos vinos en la casa del tí Mariano mientras preparamos la lumbre...