Hasta los años sesenta del siglo pasado seguía vivo en muchos pueblos del noroeste la memoria del romancero. Y también arde la memoria junto con los bosques. Esto del maestro Juaristi, lapidario, ayer sábado en el ABC: "Gran parte de ese pueblo ha ido desapareciendo en este último siglo por muertes o emigración a las ciudades. El incendio de sus campos –de los campos del romancero– parece hoy el siniestro colofón de las exequias de la vieja España ante la estúpida indiferencia de la novísima."
24.8.25
Arde la memoria o la estúpida indiferencia
Etiquetas:
España rural,
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Jon Juaristi,
leído en ABC
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