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23.9.23

Los románticos y el mar

Sostiene Corbin, ya mediado el libro, que los románticos no descubrieron el mar, porque mucho antes de finales del XVIII, las riberas del océano se habían convertido en lugares de gozo y contemplación. De hecho, a finales de la década de 1750 eran multitudes las que iban a Brighton a disfrutar de los placeres del baño. No obstante, son los románticos los primeros en desarrollar un discurso coherente sobre el mar, los que enriquecen las formas de gozo de la playa y los que agudizan el deseo inspirado por está indecisa frontera. Podría decirse, en cierto sentido, que los románticos amplían el alcance de prácticas ya sólidamente establecidas

Su gran aportación quizá es que los románticos hacen de la ribera un lugar privilegiado del descubrimiento de Yo. Señala Corbin que "el individuo no viene ya ahí para admirar los límites, impuestos por Dios, al poder del océano; va en busca de sí mismo, espera, descubrirse en él, más aún, reencontrarse.

13.9.23

El mar y los baños

A mediados del siglo XVIII, sostiene Corbin en El territorio del vacío: “Médicos e higienistas, al tiempo que producen conocimiento científico, dan la alarma y crean el deseo; su discurso produce, asume o codifica prácticas que, posteriormente, se les escaparán". 

Los médicos prescriben el mar para curar la melancolía, el gran mal del siglo. Con anterioridad, y a mediados del XVII, la nobleza inglesa se retira al campo y crece el rechazo de la ciudad, una nobleza amenazada en aquel momento político. 

A partir de mediados del XVIII, del mar se espera que remedie los males de la civilización urbana, que corrija los efectos perniciosos del confort. Se empieza a recomendar el baño frío, que se ve como una clave de la longevidad de los pueblos del norte. Ahí está la Historia del baño frío, de John Floyer, publicado a principios del siglo en 1702, y durante todo el siglo serán muchos los tratados médicos que recomienden el agua de mar para sanar el cuerpo y la mente. 

La moda del baño en el mar nace por lo tanto como un proyecto terapéutico. Hay años de dudas entre el balneario y su agua caliente y el mar y su agua fría, pero ya está la playa ahí y lo esta para quedarse. También la manera de bañarse es diferente para el hombre, que se lanza viril a la ola, de la mujer, que la recibe lánguida. Son los baños de mar que ya se celebran de manera terapéutica en Brighton en 1797. Durante ese siglo y en el mediterráneo, los baños son casi siempre solo masculinos, no como en las costas inglesas en aquel momento....