Allí acababa el mundo. Un lugar sin inicio y sin fin, en la pluma del maestro Cuartango. A veces imagino viajar a ese país extranjero que es el pasado y dejarme caer por estos sitios, contar esas vidas...
5.12.24
1.9.23
El barco como horror.
Cita Alain Corbin en El territorio del vacío otra obra suya de 1982 (Le miasme et la jonquille) en la que analiza el barco como “el lugar maléfico por excelencia. En sus entrañas de húmeda madera se acumulan las fuentes de fermentación y putrefacción; en el fondo del negro y hediondo pozo de la cala, la sentina concentra todas las miasmas. Se piensa que de los navíos surge frecuentemente la infección, asciende la epidemia. El barco en el puerto amenaza la salud de la ciudad. En el mar, pudre a los marineros. La travesía impone el escorbuto... La mar misma está podrida.”
31.8.23
¿De dónde venía la imagen del mar?
Sostiene Corbin en su libro -un espectáculo, y llevo treinta páginas- que, aunque es cierto que la imagen del mar y de las costas está influida por la navegación moderna, tampoco debemos venirnos demasiado arriba: “Hasta 1770, por lo menos, los recuerdos extraídos de la literatura antigua y la lectura de la Biblia influyen más en el imaginario que los relatos de viajes exóticos.



