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19.12.25

¿Qué fue de los españoles en Méjico?

No siempre Méjico fue un país de acogida. Qué cosas estas que contaba Juan Antonio Garrido el otro día en una Tribuna en El Mundo. Durante el proceso de secesión de las élites blancas en América, cientos de españoles -igual de blancos que ellos-, fueron asesinados: más de cien en Valladolid, casi 400 en Guadalajara...

Pero también después, una república insegura y vacilante, expulsó a más de cinco mil españoles en poco tiempo, y todavía en una fecha tan tardía como 1856 grupos incontrolados había progroms contra "españoles."

En fin...


31.10.25

El mundo polisinodial

Aquello, la monarquía hispánica, funcionó mientras nadie se tomo demasiado en serio el tema de la nación moderna. Ese Estado que quería controlarlo todo. Los Austrias no fueron como los Borbones y, con la centralización ilustrada, el equilibrio imperfecto saltó por los aires: "El Imperio funcionó muy bien mucho tiempo con el sistema de los virreinatos de los Austrias, en el que nadie era colonia de nadie. Había igualdad de condiciones. La misma justicia, la misma fiscalidad... Había una visión soñadora del nuevo mundo basado en la fe. Los Borbones fueron otra cosa, trajeron una visión centralista, llevaron la riqueza a Madrid. En el siglo XVIII empezó el descontento..."

Interesante este Zunzunegui el otro día en el periódico


27.12.24

Aprender

Muy interesante este Contrapunto de Cayuela, con Tomás Pérez Viejo como invitado. Son los Estados los que construyen las naciones, y no al revés. Por eso, para construir una nación, hay que disponer de estructuras estatales, como bien supo Pujol en su momento. Muy buenas las reflexiones sobre el carácter doliente del nacionalismo mejicano y su obsesión con España



21.12.21

Narrativas Imperiales

Como los siglos XIX y XX fueron más benévolos con las viejas colonias británicas del norte que con los Virreynatos de la Monarquía, la historia se ha escrito con una visión muy parcial de aquel mundo. Doña Carmen Iglesias, la gran Carmen Iglesias, contaba esto el otro día entrevistada en El Mundo: "Humboldt, que no es precisamente hispano, hace toda la travesía (con el pasaporte que le da Carlos IV) desde el sur de América, y cuando llega a Filadelfia se sorprende del retraso de ese Norte, que no tenía ni universidad ni nada. Claro, él había pasado por Cuba, que era una de las joyas de la Corona. Otra cuestión es que se suele olvidar es que la Monarquía Hispánica fue policéntrica, con varios centros; pues tan importante era México (avanzado el XVI y XVII era el centro del mundo) como Sevilla. Además nunca hubo ejército, más que algunas tropas de refuerzo en el siglo XVIII. Había representantes de la monarquía, pero la administración de los virreinatos se hizo con gente que estaba allí, criollos, mestizos... El mestizaje".

11.11.21

Hoy a las 19.00: Méjico y Jon

Los amigos de la Ortega siguen con su ciclo sobre las ciudades que fueron España. Hoy toca Méjico, y le toca al maestro Juarist. Se puede ver aquí en director, a  las 19.00 horas -hora peninsular española-



No se lo pierdan

12.9.19

Periodistas en el foco

Me puse con Periodista de guerra en Juárez, un breve documental sobre la violenta ciudad mejicana. Aterrador. Sin medios libres no hay sociedad. Y los medios libres no son las redes sociales, por cierto. Recomendable.

13.1.16

Del falso periodismo

El tal Penn. Un oprobio para los cientos de periodistas amenazados, agredidos y asesinos por el narco en la guerra que en Méjico el Estado, con todos sus fallos, libra contra ellos. Una entrevista ¿? llena de autocensura, como recuerda Javier Garza en El País.

9.6.13

Historias de caudillos

Libros. Acabé el siglo de caudillos de Enrique Krauze. Un ensayo instructivo para interpretar la historia de Méjico, desde la independencia hasta la Revolución de 1910, en la que nace el país moderno que hoy conocemos. 

La lectura nos abre hacia otros mundos. ¿Qué sabe un español medio, más o menos culto, de Méjico? Poca cosa. Ahí va mi ejemplo: cuando era adolescente, la dictadura perfecta del PRI. Desde hace unos años la violencia del narco. Hay que leer para entender. El conocimiento es de las pocas relevantes en este mundo hostil, refractario, donde nos vamos haciendo pequeños a medida que pasan los meses. Pero llegaremos al final y llegaremos cultos, como vindicación contra todos aquellos que nunca entendieron lo que la Ilustración significaba. 

El libro de Krauze. Ya conté alguna cosa relevante. La lucha por la independencia es una lucha civil mejicana, como pasó en toda América. Una pugna entre criollos cuyo final se sella con el de Santa Anna. Más adelante, son los mestizos los que construyen la nación y, con ellos, se forja el triunfo  de la patria liberal frente al Méjico conservador. La nación soñada por Benito Juárez primero y por Porfirio Díaz después. Al final, es el Méjico liberal el que impone su versión de la historia, sepultados los conservadores en el desván de la historia.  
Una historia, la mejicana del XIX,  pareja hasta la fascinación con la de la España de la época, una España en la que liberales y conservadores luchan, desde 1833 hasta 1876 al menos por imponer su visión del país.


Un libro recomendable. Para entender más allá de los titulares. 

No se lo pierda, desocupado lector.


30.5.13

Curiosidades mejicanas...

Ando ahora con el siglo de caudillos, de Enrique Krauze. Tenía ganas de leer algo del intelectual mejicano, un tipo serio al que sigo en sus Letras Libres. Este siglo de caudillos, una biografía política del XIX mejicano un libro magnífico, para entender algo de la historia de Méjico, esa “España a lo bestia” al otro lado del mar, como la definió un día un amigo.  Un  par de curiosidades del libro: la bandera mejicana, la tricolor, recoge en sus colores el catolicismo (el color blanco) la independencia (el verde) y a España (el rojo). Qué cosas. Otra. Algunos de los próceres de los primeros años del Méjico independiente, el que convirtió al país en lo que es hoy, fueron realistas antes de ser independentistas. Realista fue Agustín de Itúrbide, Emperador y padre de la patria, como realista había sido Santa Anna, el hombre sin el que no se entiende el Méjico moderno. La lucha de la independencia fue más una querella entre criollos que una lucha contra una madrastra lejana y tirana... 

Otra cosa es lo que se contó después, pero ya sabe que los pueblos, cuando escriben su historia, eligen de manera cuidadosa las cosas que conviene no recordar.

5.10.12

Esto es urgente / porque la eternidad se nos acaba


Sigo de descubrimientos. Ahora con la poesía. En América no todo era Vallejo. Estaba también Pacheco. Ahora me doy cuenta de que en Méjico no todo era Pacheco. Porque en el país azteca estaba también Jaime Sabines. Un Sabines que nos relató una vez: Vamos a guardar este día / entre las horas, para siempre,/ el cuarto a oscuras, / Debussy y la lluvia, / tú a mi lado, descansando de amar.

Es un placer leer poesía. Quizá el único arte que nunca me volveré atrever a practicar. Para qué, cuando los hay tan buenos en los pocos idiomas en los que soy capaz de leerla.

Pero cada descubrimiento, en días de lluvia como hoy, cuando sólo el silencio del Barreiro me acompaña, me lleva a reafirmarme en la idea de que vivir es encarnar una ignorancia que no termina nunca. O quizá termina, sí, pero sólo cuando nos vamos.

No le pierdan la pista. Aunque hoy sea viernes, aunque se vayan de viaje…


PS: Me tienes en tus manos / y me lees lo mismo que un libro. / Sabes lo que yo ignoro / y me dices las cosas que no me digo.

29.6.12

Buenas compañías


La compañía de los poetas. Me sumerjo cada noche, tras conversar con mis series favoritas, en los libros de los poetas que me acompañan. Joséemilio Pacheco me interroga. Es duro, no me da respiro, no me concede cuartel. Espíritus más pusilánimes cerrarían el libro, pero la vida también es esto, y no puedo volverle la cara a la realidad. Mirar siempre de frente.

 Inmisericorde con lo que somos “es inútil creernos hijos del Sol, / todos llevamos muy adentro la noche”, me desvela el secreto de la poesía, una antigualla en este tiempo en el que “[…] la ciencia cree disfrutar / del monopolio eterno de la magia.” Hay versos que no permiten explicar lo que no lograríamos en cientos de páginas, como aquel legendario “Ya somos todo aquello / contra lo que luchamos a los veinte años”. De fondo, el recuerdo, doloroso, de la persona amada, en ese momento en el que uno no es capaz, por culpa del recuerdo, de distinguir el pasado de la memoria “Para quien no haya visto cuanto yo vi / parecerá mentira lo que pasó.” La tentación de pensar que todo fue un sueño.

No hay esperanza en los versos de Pacheco. “El oleaje del tiempo no cesa nunca”. El tiempo, como una tormenta en medio del desierto, todo lo deshace. Un tiempo que golpea como un yunque que no se detiene y que todo lo devora.  Lo que hay son preguntas “¿Qué harás todos los días / desde que no te veo?” para las que algún día no habrá respuesta… 

Apago la luz. Hace calor es en este Madrid manchego.

No entiendo cómo la gente no lee poesía. Un arte menor, dicen, mientras encienden la tele…

En fin


PS: un año ya. Cómo pasa el tiempo.

19.9.11

¿De qué lado están?

Me entero a través de Arcadi Espada que unos que se llaman a sí mismos Anonymous y que parece que no son más que piratas informáticos, colgaron un video en YouTube del que se hace eco la prensa mejicana. Leo la noticia y me quedo parado, de manera literal, ante una frase de los tal anónimos: “Hemos visto cómo el pueblo mexicano vive atemorizado por culpa de un gobierno que no ha querido escuchar la voz de su gente, que ya está harta de sangre y la violencia en este país”.

No pude pasar de ahí. Un Estado de derecho libra una guerra que le ha declarado el crimen organizado; una guerra en la que está muriendo mucha gente y que está causando un dolor inmenso, y unos niñatos anónimos culpan de las muertes al gobierno. Seguro que el presidente Calderón podía hacer las cosas de otra manera. Seguro que el Estado mejicano ha cometido fallos en su lucha. Pero no podemos olvidar nunca que entre un Estado de derecho y cualquier retórica disfrazada de violencia que lo amenace, ya sea terrorista, guerrillera, narcótica o religiosa, sólo podemos estar de un lado. Y que cuando perdemos la batalla de las palabras, estamos ya empezando a perder la batalla de la realidad.

Y recuerdo aquella frase que leí a principios de los noventa, cuando yo era un joven que aún no sabía si ser nacionalista español o nacionalista a secas, fascinado por la estética de las resistencia. Alguien me escribió en la mano, para que no lo olvidara nunca: “Vivir allí donde ha caído el Estado es muy romántico pero muy poco recomendable: ¿Conoces a alguien a quien le gustaría irse a vivir hoy al Líbano?”


PS: y no es sólo solidaridad. Alguien me dijo hace un año: Méjico está como estaba Colombia hace quince años. Y quizá como estaremos nosotros dentro de otros quince.

1.9.09

Lecturas agostiles (II)

Devorado Gomorra, de Roberto Saviano, vía Miquel Barceló. Libro magnífico, que uno acaba con mal cuerpo. Cada capítulo es un golpe sobre nuestra conciencia: cómo hacer competir a la moda italiana, el papel de héroes de nuestro tiempo como Peppino Diana, la ausencia de valores, la ausencia de futuro, la ausencia de poder público en el sur de Italia.
Aún así, discrepo del autor en su manía de achacar a la mafia comportamientos neoliberales. El liberalismo siempre ha reclamado un puesto para el Estado, es verdad que menos amplio de lo que otros reclaman, pero un puesto imprescindible. A mayores, el liberalismo también necesita una ética para desenvolverse…

Desesperante también ver como ya están aquí. En España, me refiero. En la Costa del Sol. Creo que es claro. Aunque nuestro telediario no hable de ellos. Me dijo Lucena una vez que Méjico es ahora lo que Colombia fue hace diez años y que por el camino que íbamos, nosotros podíamos ser lo que ahora es Méjico dentro de otros diez.

Y me hago entonces la misma pregunta que alguien me hizo hace casi veinte años, hablando de la violencia abertzale y de sus ganas de acabar con el Estado: ¿A alguien le gustaría vivir en el Líbano?

PS: "Nunzio de Falco fue arrestado en Albacete cuando viajaba en el Intercity Valencia-Madrid. Había montado un poderoso cártel criminal […]. Había construido un imperio. Complejos turísticos, casas de juego, negocios, hoteles. La Costa del Sol había conocido un salto cualitativo en sus infraestructuras turísticas desde que los clanes Casalesi y napolitanos habían decidido convertirla en una perla del turismo de masas".
Saviano, Roberto: Gomorra. Debate, Madrid, 2007. Página 257