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31.8.18

Fariña, devorado

Me puse con Fariña, de Nacho Carretero, y lo terminé a toda velocidad. Recuerdo perfectamente las historias de la Operación Nécora porque justo por aquella época empecé a comprar el periódico.

El libro parece un apéndice, en lo bueno y en lo malo, del Cero cero cero de Saviano: más local, porque se centra en Galicia, pero igual de estremecedor: las relaciones con los políticos, las querellas entre los narcos... El tráfico de drogas como elemento que vampiriza toda la economía de una zona, tal y como está pasando ahora en el Campo de Gibraltar. Es muy difícil luchar contra el dinero que mueve la droga porque los funcionarios no son héroes. Pero que se pueda escribir un libro así, demuestra que no está todo perdido...

Me pongo con la serie, ahora que está en Netflix...

27.3.18

Ya están aquí

Se está produciendo, delante de nuestros ojos, un cambio cualitativo en relación al narco en la provincia de Cádiz. Están ganando legitimidad social y el dinero corre como la espuma. Y así, no hay manera de hacerle frente al problema. Vendrán días difíciles, y la crónica que ha sacado estos últimos días El Mundo es solo un  ejemplo más. El mundo que Saviano describía en Cero, cero, cero está más cerca de loue parece. No se lo pierda, lector.

6.3.18

Eso que todo el mundo sabe...

Pero nadie dice en público. Está pasando, en el sur de España. En la provincia de Cádiz, para ser más concreto. Lo que contaba Saviano en su Cero, cero, cero...


22.9.15

Los ceros de Saviano (II)

Los mortíferos ceros de Roberto Saviano. Historias que estremecen. Algunas desde la lógica: era normal que que al final los mejicanos sustituyeran a los colombianos en la gestión de la droga enviada a EEUU: cuando eres el distribuidor, al final te das cuenta de que ganas más si también produces tú en vez de limitarte a venderlo. La historia, esa pesadilla de la que no logramos despertar: las plantaciones de opio volvieron a Méjico durante la segunda guerra mundial, ante la necesidad de morfina que tenía el ejército de los EEUU.  Héroes y traidores: a historia de Kiki Camarena. La rapidez con la que la droga se extiende como un onkos por todo el planeta. 

Estremecido. 

21.9.15

Crónicas memorables

Manuel Jabois, ayer en El País. Los narcos gallegos. Yo sigo asustado. Saviano dice que gran parte de la droga que entra en España lo hace por allí. Y no es algo nuevo. Ese tremendo documental de la dos sobre Vida de Narcos que vi antes del verano dentro de Ochentéame.

La crónica, en fin, de Manuel Jabois ayer sobre "La gente más honrada" es imprescindible.

Y ese final casi humorístico: 

"En el catálogo de citas de narcos gallegos en el momento de su detención reluce esta de Laureano Oubiña tras ser apresado dirigiendo una operación con seis toneladas de hachís: “Mi mujer me va a matar”.

17.9.15

Los ceros de Saviano (I)

Acabé Cero, cero cero. El último libro de Roberto Saviano. Otro libro demoledor. Otro libro de esos de los que sales como sales de una esmorga. Un libro rico en detalles y en intuiciones. Y una declaración de principios: la coca es la droga de la modernidad. O quizá su mejor metáfora. La metáfora de un mundo sin límites, lleno de presente, donde el futuro no importa y el pasado es algo lejano. 

Nuestro mundo. 

30.8.15

Recapitulación estival

Lecturas de verano, cuando aún están mediadas las vacaciones y enfocamos ya Portugal. Veranos ibéricos. Enfilando el final de Cero, cero, cero, el último libro de Roberto Saviano, a vueltas con la cocaina. Escalofriante, igual que aquel Gomorra de otro verano lejano. Le estoy dando una oportunidad a Algo va mal, de Judt. Muy por debajo, me parece, de otros libros suyos. Pero aún así, el autor merece un voto de confianza. Los Ensayos de Montaigne, debajo de la nogal, aquí frente al mar, y siempre lúcidos. Iniciada también una interpretación de la historia de Portugal recomendada por el gran Moreta. Me dejé a Federico Sánchez en Sanabria, para que lo disfrute mi padre y tengo también conmigo a Epicuro.

Hay que viajar siempre en buena compañía. 

1.9.09

Lecturas agostiles (II)

Devorado Gomorra, de Roberto Saviano, vía Miquel Barceló. Libro magnífico, que uno acaba con mal cuerpo. Cada capítulo es un golpe sobre nuestra conciencia: cómo hacer competir a la moda italiana, el papel de héroes de nuestro tiempo como Peppino Diana, la ausencia de valores, la ausencia de futuro, la ausencia de poder público en el sur de Italia.
Aún así, discrepo del autor en su manía de achacar a la mafia comportamientos neoliberales. El liberalismo siempre ha reclamado un puesto para el Estado, es verdad que menos amplio de lo que otros reclaman, pero un puesto imprescindible. A mayores, el liberalismo también necesita una ética para desenvolverse…

Desesperante también ver como ya están aquí. En España, me refiero. En la Costa del Sol. Creo que es claro. Aunque nuestro telediario no hable de ellos. Me dijo Lucena una vez que Méjico es ahora lo que Colombia fue hace diez años y que por el camino que íbamos, nosotros podíamos ser lo que ahora es Méjico dentro de otros diez.

Y me hago entonces la misma pregunta que alguien me hizo hace casi veinte años, hablando de la violencia abertzale y de sus ganas de acabar con el Estado: ¿A alguien le gustaría vivir en el Líbano?

PS: "Nunzio de Falco fue arrestado en Albacete cuando viajaba en el Intercity Valencia-Madrid. Había montado un poderoso cártel criminal […]. Había construido un imperio. Complejos turísticos, casas de juego, negocios, hoteles. La Costa del Sol había conocido un salto cualitativo en sus infraestructuras turísticas desde que los clanes Casalesi y napolitanos habían decidido convertirla en una perla del turismo de masas".
Saviano, Roberto: Gomorra. Debate, Madrid, 2007. Página 257