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14.4.21

Los olvidados del mundo

Voy con algo de retraso con las revistas, porque la producción es superior a mi velocidad. Me puse con el número de marzo, divino mes, de las Letras Libres de Krauze & Gascón. Un artículo fascinante sobre el futuro del liberalismo, a cargo de Timothy Garton Ash, con este párrafo conecta a los olvidados de la globalización con los de la España olvidada:

Más allá de la educación hay un problema más amplio que podría describirse como una disparidad de estima. La población sin educación superior, que a menudo vive en antiguas ciudades industriales ahora en decadencia, se considera ninguneada, desdeñada o ignorada por aquellas a las que los populistas llaman “élites liberales”. Podemos encontrar un profundo resentimiento cultural incluso en los lugares, como en Alemania del Este, donde no hay mucha precariedad material. El filósofo del derecho Ronald Dworkin dijo que una comunidad política liberal debe mostrar “un respeto y preocupación por igual” a cada uno de sus miembros. ¿Podemos los liberales cosmopolitas afirmar con sinceridad que, en las décadas posteriores a 1989, hemos mostrado respeto y preocupación por la población del cinturón de óxido en Estados Unidos, o por las comunidades abandonadas del norte de Inglaterra? Hasta que, claro, la ola populista provocó que periodistas de la metrópoli viajaran en taxi a visitar, como si fueran safaris domésticos, las antiguas minas de carbón de Yorkshire o los montes Apalaches.

4.12.16

25.5.15

Viajes de ida y vuelta

El gran Enrique Krauze, el otro día en El País. Alertándonos sobre la fatalidad que supone que cuando una parte de América, fijándose en el caso español, camina hacia la democracia consolidad, los españoles nos dejemos seducir por los funestos populismo que tanto daño han causado allí. De lectura obligatoria su "Arqueología del populismo"

9.6.13

Historias de caudillos

Libros. Acabé el siglo de caudillos de Enrique Krauze. Un ensayo instructivo para interpretar la historia de Méjico, desde la independencia hasta la Revolución de 1910, en la que nace el país moderno que hoy conocemos. 

La lectura nos abre hacia otros mundos. ¿Qué sabe un español medio, más o menos culto, de Méjico? Poca cosa. Ahí va mi ejemplo: cuando era adolescente, la dictadura perfecta del PRI. Desde hace unos años la violencia del narco. Hay que leer para entender. El conocimiento es de las pocas relevantes en este mundo hostil, refractario, donde nos vamos haciendo pequeños a medida que pasan los meses. Pero llegaremos al final y llegaremos cultos, como vindicación contra todos aquellos que nunca entendieron lo que la Ilustración significaba. 

El libro de Krauze. Ya conté alguna cosa relevante. La lucha por la independencia es una lucha civil mejicana, como pasó en toda América. Una pugna entre criollos cuyo final se sella con el de Santa Anna. Más adelante, son los mestizos los que construyen la nación y, con ellos, se forja el triunfo  de la patria liberal frente al Méjico conservador. La nación soñada por Benito Juárez primero y por Porfirio Díaz después. Al final, es el Méjico liberal el que impone su versión de la historia, sepultados los conservadores en el desván de la historia.  
Una historia, la mejicana del XIX,  pareja hasta la fascinación con la de la España de la época, una España en la que liberales y conservadores luchan, desde 1833 hasta 1876 al menos por imponer su visión del país.


Un libro recomendable. Para entender más allá de los titulares. 

No se lo pierda, desocupado lector.


30.5.13

Curiosidades mejicanas...

Ando ahora con el siglo de caudillos, de Enrique Krauze. Tenía ganas de leer algo del intelectual mejicano, un tipo serio al que sigo en sus Letras Libres. Este siglo de caudillos, una biografía política del XIX mejicano un libro magnífico, para entender algo de la historia de Méjico, esa “España a lo bestia” al otro lado del mar, como la definió un día un amigo.  Un  par de curiosidades del libro: la bandera mejicana, la tricolor, recoge en sus colores el catolicismo (el color blanco) la independencia (el verde) y a España (el rojo). Qué cosas. Otra. Algunos de los próceres de los primeros años del Méjico independiente, el que convirtió al país en lo que es hoy, fueron realistas antes de ser independentistas. Realista fue Agustín de Itúrbide, Emperador y padre de la patria, como realista había sido Santa Anna, el hombre sin el que no se entiende el Méjico moderno. La lucha de la independencia fue más una querella entre criollos que una lucha contra una madrastra lejana y tirana... 

Otra cosa es lo que se contó después, pero ya sabe que los pueblos, cuando escriben su historia, eligen de manera cuidadosa las cosas que conviene no recordar.