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9.10.13

Un Lezo y Olavarrieta, Don Blas, digo (y II)

La Exposición sobre Blas de Lezo. Creo que es la primera vez que piso el Museo Naval. Y aún hay gente que dice que me considera culto. Un Museo lleno de contenido. Pero apretujado. Como si al relato de la historia de España le sobrara el mar. A nosotros, que vivimos en un país rodeado de agua desde Blas de Otero hasta Josep Pla. Lo vemos a la carrera. Hemos venido a ver la Exposición. Es buena. Y sabe transmitir. Cojo algunos apuntes. El poderío vasco en la Monarquía durante el XVIII. Eran españoles sin tacha. Por eso medraron. Le oí a Jon Juaristi una vez que la identidad vasca nació en las covachuelas de la Monarquía. La exposición está llena, a todas horas, de apellidos vascos. También, la organización de un Estado moderno. La propia carrera de Lezo es incompatible con la imagen de Estado atrasado. Hizo carrera en varios continentes. Y ello exige una potente administración burocrática detrás. Manuel Lucena, maestro y amigo, lo definió con claridad: América no se independizó por el fracaso del modelo reformista del XVIII, sino precisamente por su éxito, que amenazó los privilegios de los criollos... 

Cuánto nos queda por aprender para intentar entender algo...

6.10.13

Un Lezo, don Blas (I)

Nos acercamos a ver la Exposición sobre Blas de Lezo en el Museo Naval. El legendario mediohombre. La persona que ejemplifica las bobadas del nacionalismo. En este caso el vasco. Una patria enemistada de manera milenaria con España, dicen los paletos del nacionalismo cruento o incruento.  Un Lezo y Olavarrieta. Un hombre de Guipúzcoa. Cuando ser vasco era ser, ante todo, un leal servidor de la Monarquía. Una gesta de leyenda. Una gesta que cambió, se puede decir sin temor, la historia de aquella parte del mundo. Los ingleses iban a tomar Cartagena de Indias. Ya tenían acuñada la moneda y todo, humillando la soberbia del español. Fallaron. Lezo les dio una lección que nunca olvidaron. Inglaterra olvidó pronto aquella afrenta y España, qué decir de España. Aquel país que se modernizaba sufrió una brutal ocupación militar a principios del XIX y llegó al siglo XX con unas élites dolientes que convirtieron en deporte nacional la ignorancia sobre la propia historia y la queja continua.


Una exposición para no perderse…