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2.2.22

En su sitio

Hay que leer al maestro Espada para conocer lo que dijo el Rey en su visita a San Juan, capital que fue en su día de la Capitanía General de Puerto Rico. Este párrafo del domingo: "Ignoro, decía, lo que hubiesen hecho los periódicos si el Rey hubiera pedido perdón, pero no entiendo que hayan reducido sus discursos a un breve cuando el Rey ha hecho algo mucho más importante en Puerto Rico, que no ha sido pedir perdón sino mostrar orgullo. Así dijo, por ejemplo, tras recibir la llave de la ciudad de San Juan: «La fundación de estas ciudades [San Juan de Puerto Rico, La Habana o Cartagena de Indias entre otras] implicó la creación de instituciones de gobierno, la construcción de universidades, escuelas, hospitales e imprentas. España trajo consigo su lengua, su cultura, su credo; y con todo ello aportó valores y principios como las bases del Derecho Internacional o la concepción de los derechos humanos universales. Conceptos y elementos que contribuyeron de manera muy importante al inicio de la Edad Moderna, a partir de instituciones como la Escuela de Salamanca, integrada por juristas, académicos y religiosos».

Pues eso

6.10.13

Un Lezo, don Blas (I)

Nos acercamos a ver la Exposición sobre Blas de Lezo en el Museo Naval. El legendario mediohombre. La persona que ejemplifica las bobadas del nacionalismo. En este caso el vasco. Una patria enemistada de manera milenaria con España, dicen los paletos del nacionalismo cruento o incruento.  Un Lezo y Olavarrieta. Un hombre de Guipúzcoa. Cuando ser vasco era ser, ante todo, un leal servidor de la Monarquía. Una gesta de leyenda. Una gesta que cambió, se puede decir sin temor, la historia de aquella parte del mundo. Los ingleses iban a tomar Cartagena de Indias. Ya tenían acuñada la moneda y todo, humillando la soberbia del español. Fallaron. Lezo les dio una lección que nunca olvidaron. Inglaterra olvidó pronto aquella afrenta y España, qué decir de España. Aquel país que se modernizaba sufrió una brutal ocupación militar a principios del XIX y llegó al siglo XX con unas élites dolientes que convirtieron en deporte nacional la ignorancia sobre la propia historia y la queja continua.


Una exposición para no perderse…