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3.2.26

El año que enloquecimos

Sostiene Suanzes en el periódico, a vuelta de los dos modelos"Existen dos modelos diametralmente opuestos para comprender la evolución del orden internacional desde los años 40. El primero es la tesis del Fin de la Historia de Francis Fukuyama. Al final de la Guerra Fría, Fukuyama argumentó que la gran lucha ideológica de la modernidad -la democracia liberal contra el autoritarismo comunista- se había resuelto decisivamente. La democracia liberal había triunfado, y lo que quedaba de la "Historia", en sentido filosófico, consistía en gran medida en gestionar la inevitable, aunque en última instancia marginal, resistencia de los regímenes autoritarios rezagados. El segundo modelo es menos conocido en Occidente, pero ha adquirido gran influencia entre los teóricos políticos chinos. Se deriva de los escritos del filósofo del derecho Carl Schmitt, quien rechazó el liberalismo como una ideología vacía que fetichizaba el debate y aspiraba a un universalismo peligroso. Schmitt negó que la historia pudiera culminar en una forma política única y globalmente válida. Para él, el orden liberal de posguerra no era el punto final de la evolución política, sino un producto contingente de la Segunda Guerra Mundial. Ese orden, creía él, estaba destinado a erosionarse a medida que las potencias antiliberales en ascenso afirmaban su control sobre sus propias esferas regionales de influencia, o lo que él llamaba Großraum", explica Benn Steil, director de Economía Internacional del Council on Foreign Relations.



28.7.23

La luz que se apaga

De nuevo con el Letras Libres del 20. Voy lento, pero no puedo hacer mucho más. Está entrevista a Ivan Krastev, sobre la democracia. Y para los vagos que nunca han leído a Fukuyama: "A menudo la gente critica o ridiculiza a Fukuyama. Pero acierta con algo y se olvida que su artículo se escribió en abril de 1989. Nadie esperaba que la Unión Soviética fuera a desaparecer. Fukuyama dijo: vale, los partidos comunistas pueden seguir en el poder pero el comunismo ha muerto. Han perdido su proyecto y nos intentarán imitar, porque la democracia liberal se ha hecho sinónimo de modernidad."

Y, en efecto, no hubo ninguna colonización.



30.1.23

Volvemos al fin de la historia

Muy interesante esto de Sergei Guriev, el rector de Sciencies Po, hace unos días en Expansión. Esto va de democracia, -imperfecta, claro- frente a autocracia. Esto va de Estado nación, frente a los lógicas imperiales. El clientelismo y la corrupción, en fin, no generan regímenes más eficaces: generan regímenes con silencio de la opinión pública, que no es lo mismo...

En fin, léanlo cuando tengan un rato...

2.9.22

Tres cosas

Ahora vuelve el rojerío estatal a Fukuyama, tras años riéndose de él sin haber entendido el sentido de el fin de la historia. Traía el domingo el diario feminista un extracto de su próximo libro "El liberalismo y sus desencantados". Ideas básicas:

1. Es necesario para que una sociedad funcione que haya un alto nivel de confianza en el gobierno

2. Esto no va tanto de tamaño o alcance como de calidad: un gobierno impersonal que trate a todos de manera equitativa y uniforme.

3. Sin libertad de expresión real, no hay democracia posible. Y esta libertad incluye la protección de las identidades individuales frente a la presión de las colectivas... 


Este párrafo: “ Las personas no están nunca plenamente definidas por la pertenencia a un grupo, y continúan ejerciendo su voluntad individual. Puede ser importante entender de qué formas han sido moldeadas por sus identidades grupales, pero el respeto social debería también tener en cuenta sus elecciones individuales. El reconocimiento grupal amenaza con no remediar, sino agravar las diferencias grupales. La desigualdad en los resultados del grupo es un efecto secundario de múltiples factores sociales y económicos que interactúan, la corrección de muchos de los cuales está muy lejos del alcance de la política. Las políticas sociales deberían tratar de igualar los resultados de toda la sociedad, pero deberían centrarse en categorías fluidas, como la clase, en lugar de en otras fijas, como la raza o el origen étnico.

Aunque puede que el individualismo sea históricamente contingente, se ha incorporado de manera tan profunda a la idea que tienen las personas modernas de sí mismas que resulta difícil ver cómo revertirlo. Las economías de mercado modernas dependen notablemente de la flexibilidad, de la movilidad laboral y de la innovación. Si las transacciones tienen que producirse dentro de unos límites culturales definidos, el tamaño de los mercados y el tipo de innovación que surge de la diversidad serán necesariamente limitados”


En fin, solo le añadiría la necesidad de garantizar la alternancia. Siempre es un placer leer a Fukuyama.

9.7.22

Pues ya estaría

En España a Fukuyama lo hemos leído cinco y lo hemos entendido tres. Arcadi Espada es uno de ellos, como demostraba el inicio de su carta del pasado domingo en El Mundo: "La invasión rusa de Ucrania ha sido el enésimo intento de ridiculizar a Fukuyama y su célebre fin de la Historia. Cuando no es más que su confirmación enésima. Fukuyama no profetizó un mundo sin conflicto, sino que describió la realidad indiscutible de que tras la caída del comunismo la democracia se había quedado sin competencia. Eso nunca quiso decir, obviamente, que la convivencia pacífica estuviera asegurada. La paz tenía y tiene enemigos y los principales son el nacionalismo y la teocracia. El primero, como saben los británicos o los españoles, es perfectamente compatible con la democracia y no se presenta como su alternativa. Tampoco lo hacen, fuera de su enquistada zona de influencia, cualquiera de las diversas versiones teocráticas islámicas. La democracia sigue sin competencia. Pero los asesinos no han desaparecido".


Pues ya estaría...

17.3.22

Tres lecturas

  1. El maestro Sorman el lunes en ABC: Putin caerá y Ucrania será evacuada. Los tiempos están cambiando.
  2. El maestro Fukuyama sostiene que Putin tampoco sobrevivirá a la derrota de su ejército, y ello es una buena lección para China sobre Formosa
  3. La Tercera de ABC de ayer, firmada por Sergi Doria, a vueltas con el diario de Anna Politkóvskaya. Putin no ha empeorado, siempre ha sido lo mismo. No es más que una sentencia de muerte para nuestros nietos



14.5.20

Fukuyama, para estos días

No me da tiempo a todo. No es fácil lo del teletrabajo, pero rescato esta cita del maravilloso Identidad de Fukuyama, dieal para estos días de pandemia global. Apréndasela de memoria, desocupado lector, porque forma ya parte del pasado. Aquellas décadas [de paz durante la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del sigl XXI] “Fueron también las responsables de sosegar a los europeos e insuflarles una engañosa sensación de seguridad, propia de los pueblos que han perdido el sentido de lo trágico, algo que siempre debe cuidarse para evitar precisamente la tragedia”

10.5.20

De Napoleón a Metternich (y II)

Ayer era el Día de Europa. La comparación entre Napoleón y Metternich que hace Fukuyama en Identidad: “Frente a Napoleón, aquel progresista recalcitrante que fue un hombre de guerra, Metternich fue un sagaz reaccionario, un hombre de paz. Metternich creía en los Estados de derecho, no en las naciones étnicas. Los Estados constituyen sistemas burocráticos basados en la legislación; las naciones étnicas se rigen por la pasión de la tierra y la sangre, el mismísimo enemigo de la moderación y el análisis. Metternich no fue un héroe sobrehumano como Churchill […] era bastante más común, algo que a veces resulta más necesario y a lo que deberían aspirar los burócratas que hoy luchan por mantener la Unión Europea”

9.5.20

De Napoleón a Metternich (I)


Hoy, día de Europa, es un buen momento para acercarse de nuevo a Francis Fukuyama, en Identidad. Quizá sólo un norteamericano de origen japonés pueda hacer una defensa tan encendida de Metternich comparándolo con Napoleón, por ejemplo. Siempre sagaz, señala que Metternich Fue capaz de entregar a los europeos un siglo XIX libre de conflictos bélicos a gran escala, en términos relativos, si bien es cierto que, en un gesto irónico, hizo a sus habitantes demasiado ingenuos como para prever los conflictos violentos entre las grandes potencias que tendrían lugar el siglo siguiente


23.1.20

Identidades democráticas

Devorado la Identidad, de Fukuyama. Una reflexión de alto nivel sobre la identidad individual y sobre las identidades colectivas.  Y  sobre el problema que hay detrás del secesionismo: Una democracia liberal es un contrato implícito entre los ciudadanos y su gobierno, y entre los propios ciudadanos, según el cual renuncian a ciertos derechos para que el gobierno proteja otros derechos más básicos e importantes. La identidad nacional se construye en torno a la legitimidad de este contrato; si los ciudadanos no creen que formen parte de la misma comunidad política, el sistema no funcionará

2.12.19

Causas y consecuencias

Estoy ahora con el Identidad, de Fukuyama. Esta cita que explica tantas cosas: "Todas las sociedades liberales modernas son herederas de la confusión moral que sucedió a la desaparición de un horizonte religioso compartido en Europa"

Pues eso.

15.11.19

Debates (I)

Leo en el tren. No tengo muchos más secretos. Aprovecho los viajes para desatascar lecturas, sobre todo de revistas. Rematé así el número 62 de los Cuadernos de FAES. Algunas cosas de interés:
  • El debate entre Fukuyama y Huntington en la postguerra fría, a cargo de Jorge del Palacio. Me reconcilia en cierta medida con Huntignton a mí, que toda la vida he sido, ¿Recuerdas Hornuez? de los Fukuyama. 
  • El clarificador artículo de Javier Gil sobre los restos de la política exterior persa. Metáforas brillantes (Qatar quiere ser la Florencia de los Médici, mientras que Emiratos quiere ser la Venecia de los Dogos). 
    • Algún dato de interés, que no conocía, como que la economía iraní era un 25% superior a la turca en 1979 para ser hoy menos de la mitad, o que su PIB era el doble que el Corea del sur aquel año para ser  hoy siete veces inferior. Todo esto se veía venir desde que Jomeini declaró aquello de que "no hicimos la revolución para poder comprar melones baratos".

28.2.16

El problema es que faltan Estados...

El otro día entrevista Pablo Pardo a Fukuyama en El Mundo. Muy interesante, como todo lo que leo a Fukuyama. Ya saben, el hombre al que nadie ha leído nunca y del que todo el mundo repite con condescendencia el mantra de que Fukuyama es un tonto que apostó por el "final de la historia". 

No se pierdan la entrevista, muy interesante, y de la que les adelanto alguna perla: [...] la gran mayoría de los musulmanes en Occidente no son radicales. Es más, están bastante asustados ante la posibilidad de que se les asocie a los radicales"


28.7.14

Futuros imaginados poco amenos

Algunas citas que me da tiempo a rescatar de El fin del poder, de Moisés Naim. Hablando de cómo ha cambiado la forma de hacer la guerra, de la emergencia de los IED y de los modelos asiméttricos, señala el autor en la página 180 de la edición de Debate que manejo:


"¿Qué ocurrirá cuando cualquier individuo descontento, delirante o trastornado tenga la capacidad de causar el caos desde el cielo? El profesor de Stanford Francis Fukyama, que está construyendo su propio avión no tripulado para saber mejores fotos de paisajes naturales, observa: "A medida que la tecnología es más barata y más fácil de adquirir, es posible que los drones sean más difíciles de localizar; y sin conocer su procedencia, la capacidad de disuasión se desmorona. Un mundo en el que las personas puedan ser blancos habituales de enemigos invisibles y anónimos no es algo agradable de imaginar."



28.4.08

Libros dolorosos (II)

Hablábamos de Ortega. Morán es duro con él. Se nota que tiene que cuentas que ajustarle. Desvela muchas de sus miserias pero creo que, en un juicio, no conseguiría convencer al jurado. Es cierto que Ortega era superficial en ocasiones. Mujeriego. Pedante. Cobarde. Es cierto. Con temor físico incluso. Pero no fue un colaboracionista de un régimen, el franquista, al que consideraba el reino de la mediocridad. Es cierto que azules y blancos trataron de captarlo, pero Ortega sólo fue fiel a sí mismo. Lo que le valió el ostracismo en la España de Franco. Algunas anécdotas son metáforas de la época; la prensa no informa de sus actividades, el Instituto de Humanidades es un fracaso. Vivió en España durante diez años, en plena dictadura, es cierto, como lo hicieron casi treinta millones de españoles en aquel momento, por cierto.

Lo más interesante del libro es esa mirada, es cierto que mordaz, que se da a la pugna política entre las Españas del momento; la falangista, la católica y la exiliada. Y el papel que Ortega juega para todos ellos. Los falangistas lo reclamaban, los católicos lo detestaban, (siempre lo hicieron), y los exiliados lo atacaban. Las pugnas entre tovares y sereres, cuyos antecedentes ya contaba Umbral en la Leyenda del César visionario. Y en el Estado, un régimen para quien Ortega era, sencillamente, incomprensible. Miseria de país.

Un libro duro, ya lo dije. Pero interesante. Un libro que cae sobre nuestras ideas acerca Ortega y las somete a tratamiento de choque. Pero estas cosas hay que leerlas. Si sólo leyéramos aquello con lo que estamos de acuerdo nos convertiríamos en alguno de esos progres que pone el gesto irónico cuando se habla de Fukuyama y se menciona El fin de la historia y el último hombre sin haberlo leído siquiera. O el grito en el cielo cuando se habla de Pío Moa. Sin haber leído ningún libro suyo, por supuesto.

PS: “Cuatro días antes [de morir Ortega, el gobierno] había hecho llegar a las direcciones de los periódicos españoles la siguiente nota: “Ante la posible contingencia del fallecimiento de don José Ortega y Gasset, este diario dará la noticia con una titulación máxima de dos columnas y la inclusión, si se quiere, de un solo artículo encomiástico, sin olvidar en él los errores políticos y religiosos del mismo y, en cualquier caso, se eliminará siempre la denominación de “maestro”. Citado por Morán, Gregorio:
El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo. Tusquets, Barcelona, 1998. Página 515

19.11.05

Fukuyama

Solo una frase de su tercera en el ABC del jueves. Se la recomiendo vivamente a todos los improbables lectores.

"En su libro «Globalized Islam» (El Islam Globalizado) (2004), el académico francés Olivier Roy sostiene de manera convincente que el radicalismo es precisamente el producto de la «desterritorialización» del Islam, que despoja a la identidad musulmana de todos los apoyos sociales que recibe en una sociedad musulmana tradicional. El problema de identidad es particularmente severo para los hijos de los inmigrantes de segunda o tercera generación. Se crían fuera de la cultura tradicional de sus padres, pero a diferencia de la mayoría de los recién llegados a Estados Unidos, pocos se sienten verdaderamente aceptados por la sociedad que les rodea."

Recomiendo la lectura de la tercera íntegra. Deja muchas reflexiones interesantes. Fukuyama, el denostado Fukuyama, tan criticado por aquellos que confunden a Stephen Hawkings con Ramón Sampedro, aquellos que hace años que leen un libro y que hablan de El fin de la historia y el último hombre sin haber pasado del prólogo del mismo, profesores de provincias que repiten discursos manidos ya escritos en otras partes...