3.2.26

El año que enloquecimos

Sostiene Suanzes en el periódico, a vuelta de los dos modelos"Existen dos modelos diametralmente opuestos para comprender la evolución del orden internacional desde los años 40. El primero es la tesis del Fin de la Historia de Francis Fukuyama. Al final de la Guerra Fría, Fukuyama argumentó que la gran lucha ideológica de la modernidad -la democracia liberal contra el autoritarismo comunista- se había resuelto decisivamente. La democracia liberal había triunfado, y lo que quedaba de la "Historia", en sentido filosófico, consistía en gran medida en gestionar la inevitable, aunque en última instancia marginal, resistencia de los regímenes autoritarios rezagados. El segundo modelo es menos conocido en Occidente, pero ha adquirido gran influencia entre los teóricos políticos chinos. Se deriva de los escritos del filósofo del derecho Carl Schmitt, quien rechazó el liberalismo como una ideología vacía que fetichizaba el debate y aspiraba a un universalismo peligroso. Schmitt negó que la historia pudiera culminar en una forma política única y globalmente válida. Para él, el orden liberal de posguerra no era el punto final de la evolución política, sino un producto contingente de la Segunda Guerra Mundial. Ese orden, creía él, estaba destinado a erosionarse a medida que las potencias antiliberales en ascenso afirmaban su control sobre sus propias esferas regionales de influencia, o lo que él llamaba Großraum", explica Benn Steil, director de Economía Internacional del Council on Foreign Relations.



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