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28.3.16

Preguntas

¿Qué hay que tener en la cabeza para hacerse explotar en un parque lleno de niños?

 ¿Queda algo del sueño de Ali Jinnah en pie?

¿Y por qué los medios europeos no le dan la cobertura que merece?

Es una forma de morir dos veces...

26.4.15

Todo está en los libros

Algunos medios, pocos, referían esta semana la noticia del acuerdo entre la dictadura de partido único China con el Pakistán que no fue el de Jinnah. Una noticia muy interesante, hablando de una red de carreteras y ferrocarriles desde Gwadar en la costa hasta Kasgar

Y yo al leerlo sentí que sabía de lo que hablaba la noticia. Y todo por haber devorado el fascinante Monzón de Robert Kaplan del que ya hablamos aquí. 

Si aún no lo ha leído, desocupado lector, no sé a qué espera. 

Entenderá qué hay detrás de todo esto...

16.12.14

Tragedia en la tierra de Jinnah

La tierra que un día soñó Ali Jinnah. La tierra del Panyab, Afgania, Cachemira, Sind y Baluchistán. Una tierra laica donde convivir en paz y armonía. Una tierra, Pakistán, convertida en una maldición donde ratas asesinas disparan tiros en la cabeza a niños desarmados. 

Tremendo, lo de Peshawar. Tremendo 

26.11.14

Kaplan y el monzón (VII)

Bangladés en el libro de Kaplan. Un Estado que sólo aparece en las noticias como proveedor de mano de obra para las empresas. El viejo Pakistán Oriental, separado cuando, entre otras cosas, las élites del occidente del país intentaron imponer el urdu como lengua, y tan pendiente del Monzón como temeroso de las alteraciones del clima. Un país al que el islam llegó tarde (en el siglo XIII) y en el que hasta ahora se vivía una religión moderada, pero que puede cambiar por el dinero sunní wahabita de Arabia Saudí, que cae en un suelo fértil para el radicalismo, al estar abonado de miseria. Un micromundo, en fin, superpoblado y con matices como los de Chittagong, al este del país, una ciudad ubicada en el límite de la civilización indoeuropea y una demostración, dice Kaplan, que lo importante es tener instituciones que funcionen. cercano a Birmania, y alejado de esa urbe que ya es Calcuta y que marca la presencia de una región, Bengala, dividida en múltiples mosaicos.

Calcuta, cuyo nombre hace referencia a la diosa de la muerte es, asegura Kaplan, especial por muchos detalles. Es capital de la única provincia del mundo en la que gobiernan de manera democrática los comunistas, y fue fundada como un destacamento comercial por los británicos en el siglo XVIII: ahí está la legendaria figura de Robert Clive para recordar que, frente a la pseudociencia marxista, la historia la hacen las personas...

24.11.14

Kaplan y el monzón (VI)

La India como una invención británica, nos enseña Robert Kaplan en Monzón. Una invención avalada por el ferrocarril y por ese elemento articulador que es el Estado. Pero nada de esto era inevitable. No está el mañana -ni el hoy- escrito. La zona de Delhi es el punto de encuentro, señala Kaplan, entre la periferia del Índico y el Asia interior. desde ahí no se ve el mar, pero todo gira en torno al mar. ¿Qué papel jugará la Armada india en el futuro? Esa es una de las preguntas que Kaplan se hace. Y nos hace. ¿Hasta dónde colisionará con China la India en busca de espacios de seguridad?. 

Un Estado, el Indio, que es en sí mismo una paradoja: domina el subcontinente pero está rodeado por todos los lados de Estados claramente fallidos: Birmania, Pakistán, Nepal y Bangladés. 

Veremos que nos depara el futuro... 


PS: una magnífica noticia, la reedición del Rumbo a Tartaria de Kaplan. 

18.11.14

Kaplan y el monzón (IV)

Nos enseñaron a ver el Pakistán como una unidad. No lo es; nunca lo fue. Es una construcción cultural, como bien señala Robert Kaplan en su imprescindible Monzón. Otra de tantas. Dentro de ella yace el Beluchistán, quizá la única tierra en la que hubiera sido posible el sueño de Jinnah de país plural y abierto para los musulmanes del subcontinente Indio. Aquel sueño es hoy es la pesadilla de una Yugoslavia con bombas nucleares. Y nadie sabe como acabará: quizá el fin del mundo empiece allí. Un país que ha complicado hasta lo indecible el avispero afgano, ya que el apoyo que el Estado pakistaní dio a los talibanes era visto por su élite militar, representada por el general Babar como una forma de aplacar el caos en el que Afganistán se sumió a la salida de la Unión Soviética.

Al final, considera Kaplan, la doble consideración de ineficaz e ilegítimo que muchos ciudadanos hacen del Estado pakistaní, dificulta la evolución del sueño de Jinnah y quizá Pakistán no sea más que una creación temporal que ya fue amputada en 1971 y que quizá desaparezca en breve. 

El problema está en qué autoridad sustituirá a la del decadente Estado actual... 

16.10.14

Fascinaciones, por Kaplan (II)

Libros que te cuentan cosas que nunca hubieras preguntado. Como el Monzón de Robert Kaplan. Por ejemplo, esa oscura similitud que hay entre los orígenes de Turquía y Pakistan. Son las dos caras de una moneda: la cara exitosa y la cara fallida. Ambos Estados recientes, y ambos estados creados por el impulso laico de dos modernizadores: Mustafá Kemal en un caso, y Ali Jinnah en el otro. Ambos nacidos en la periferia del país, y con identidades que no tenían demasiadas credenciales nacionales: uno en la cosmopolita y judía Salónica y el otro nacido en Karachi y criado en el Reino Unido y en Bombay.  

Jinnah, a diferencia de Ataturk, murió demasiado pronto, cuando apenas llevaba un año en el gobierno y no llegó a ver consolidada su obra, que ha acabado convertida en un Estado que va camino de ser, como dice Kaplan, una Yugoslavia nuclearizada y cada vez más islamizado, frente a los casi veinte años de mandato del turco en un su recién nacido país. 

Dos personajes fascinantes...

PS: "Jinnah era un complejo hombre de la India, un intelectual entre Londres y Bombay, hijo de un mercader de Guyarat y una parsi de Karachi. [...] Jinnah era producto de un entorno cultural sofisticado, el de la Gran India, y en consecuencia era laicista por naturaleza" (página 124 de la edición de El Hombre del Tres)

14.10.14

Fascinaciones, por Kaplan (I)

Ya sabe el desocupado lector de esta bitácora que soy lector devoto de Robert Kaplan. No siempre coincido con sus análisis, pero nunca me dejan indiferente. Acabo de iniciar Monzón, un viaje por el pasado, presente y futuro del Índico. Un viaje fascinante hacia un mundo lejano para nosotros: la realidad omaní, lo que puede llegar a ser Gwadar, la diferencia entre Karachi y su área de influencia y el resto de Pakistán, el carácter tradicionalmente laico del Beluchistán, el Guyarat indio, la desintegración de los vínculos comunitarios tanto en la India como en Bangladés; la diferencia entre la milenaria Bombay y la joven Calcuta, cada una en un extremo del país. 

Aún estoy con la boca abierta, desocupado lector, y no llevo ni medio volumen. Ahí van dos cifras: el Yemen es un polvorín, asegura Kaplan, poblado por 22 millones de personas que disponen de 80 millones de armas de fuego. Y sólo la población musulmana de Bangladés es casi el doble que la de Egipto o Irán.

No sé a qué espera para hacerse con un ejemplar.


PS: [...] "el propio pluralismo de Karachi podría salvarla. Era un puerto, a fin de cuentas, con una dinámica población hindú y una comunidad de zoroástricos que ofrecían sus muertos a los buitres en las colinas conocidas como "torres del silencio". Ningún fundamentalismo religioso llegaría muy lejos aquí antes de ser acorralado por otras creencias". (citado por la página 118 de la edición de El Hombre del Tres

8.5.13

Rematando con Kaplan


Cierra Robert Kaplan su viaje por tierra, mar y aire con una reflexión sobre las democracias antibélicas en las que nos hemos convertido. Sociedades que no creen en el Estado, y menos en quimeras como las soberanías o las patrias, y que no están desde luego dispuestas a matar por ellas. Al autor le parece que por esa pendiente se van deslizando los modernos Estados Unidos, un camino que Europa, por cierto, ya ha recorrido. Asume que su país perderá la primacía imperial, pero le preocupa conocer a qué velocidad lo hará. Y le asusta también, claro, quién llenará ese vacío. Porque alguien lo hará. Eso él lo tiene claro. 

Y yo, desocupado lector, también.

Magnífica obra menor esta de Kaplan.

Hay que leer más.

PS: De hecho el mapa político militar de Eurasia -un tercio de la masa terrestre del planeta- está cambiando radicalmente. Europa es cada vez menos una potencia militar seria. Sus propios pueblos ven a sus respectivos militares no como defensores de sus patrias, sino como funcionarios civiles de uniforme. Una OTAN revitalizada y más expedicionaria puede mitigar sin duda esta situación. Pero la tendencia general más probable será ver a Europa dedicarse a detalles de mantenimiento de la paz y alivio de desastres. Y mientras que Europa retrocede lentamente como factor militar, una serie de países asiáticos, desde Israel hasta Corea del Norte –incluidos Siria, Irán, Pakistán, la India y China, han acumulado reservas nucleares y/o químicas, ayudadas por sistemas auxiliares de misiles balísticos.

Kaplan Robert. D: Por tierra, mar y aire. Las huellas globales del ejército norteamericano. Ediciones B, Barcelona, 2008. Página 491

12.1.11

Malos sitios para la lírica

Pakistán.

Hay sitios donde, desde hace dos mil años, es jodido nacer. Las fronteras, por ejemplo. O los sitios de paso. Lo que ahora llamamos Pakistán siempre lo fue. Un confuso mosaico de étnicas amalgamadas por el islam y por la dominación británica durante casi un siglo. Un país que no tuvo su Atatürk. Llegan pocas noticias de allí, más allá de atentados suicidas. Pero van pasando cosas. Allí, como en muchos otros lugares, se libra una lucha. Entre el progreso y la Edad Media. Entre la razón y la fe. Entre los hombres y sus dioses.

Una ley terrorífica, contra la blasfemia, dicen. Una mujer que iba a ser ejecutada porque, dicen, había ofendido a Mahoma. Como si ello fuera posible. Un gobernador, Salman Tasir, de la provincia de Punyab, que se opone a la irracionalidad de matar a un ser humano porque algunos otros seres humanos consideran que ha ofendido a quien lleva muerto catorce siglos. Una Liga, llamada Musulmana, que ofrece 150.000 euros a quien acabe con el gobernador. Un escolta traidor, fanático y enloquecido por una concepción extrema de su fe, lo asesina. En el nombre de dios. Más de veinte tiros, todos ellos por la espalda. En el nombre de dios.

Pequeños gestos, una muerte tras otra, que van deslizando a aquel país hacia el infierno de la Edad Media. Un mundo gobernado no por dioses, eso es imposible, sino por sus representantes en la tierra. Una cierta élite de carácter liberal, que sabe que lo mejor para que un pueblo progrese son escuelas, y no madrazas o iglesias. Una élite cada vez más pequeña y cada vez más aislada.

Hay sitios en los que la mejor salida para cualquier persona con cabeza es la emigración.


PS: "A Masson también le impresionó la tolerancia religiosa de Kabul. Mientras que en gran parte del mundo islámico los devotos ni siquiera se avenían a comer con un cristiano, “aquí no hay ninguno de estos problemas o sentimientos”. Cuenta que los armenios cristianos eran más que tolerados, que trababan matrimonios mixtos con musulmanes y musulmanas y ambos grupos asistían a bodas y funerales del otro".

Meyer, Karl E. y Blair Brysac, Shareen: Torneo de sombras: El Gran Juego y la pugna por la hegemonía en Asia central. RBA, Barcelona, 2008. Página 107


PS: En Mérida. Como antes de ayer cenando luz con patatas fritas.