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14.9.21

Vagabundear (y II)

Sigo sin encontrar un autor español de viajes que me apasione. Arrastré en verano el viaje a Macedonia de Maria Belmonte  -el bueno es el de Peregrinos de la belleza, me dijo el maestro Lafuente-. Está bien escrito, pero me interesó en conreto la historia de Alejandro Magno y la de Salónica, la nuestra Salónica, con el romance del enamorado y la muerte, su río Tera y su olvido, como me contó un agosto mi hermanu Lauru en el nuestro río. 

El libro se lee bien y eso se agradece, pero hay mucho detalle tonto en el libro que hace que pierda interés. No es nada personal, pero -en general- no me interesa el coche que llevas, lo que desayunas o tu visión mística, autor. Buen repaso por cierto a la historia Monte Athos.

Algunas notas más sacadas del libro; conozco al fin lo que es el Hesicasmo y una reflexión sobre los místicos. Para anotar, La ciudad de los espíritus de Angelopulos. En fin, vuelve de nuevo la figura de Shabtai Zevi, sus seguidores conversos, a los que llamaban dönmeh. Por cierto que fue el gran incendio de agosto de 1917 el que acabó con gran parte de la ciudad judía, la Jerusalén de los Balcanes. La puntilla vino apenas veinticinco años después, cuando 1943, 45.000 judíos fueron asesinados por los nazis con la complicidad de los nazis griegos. 

Una ciudad -Tesalónica- a la que ir -volver en realidad- para conocer Salónica

16.10.14

Fascinaciones, por Kaplan (II)

Libros que te cuentan cosas que nunca hubieras preguntado. Como el Monzón de Robert Kaplan. Por ejemplo, esa oscura similitud que hay entre los orígenes de Turquía y Pakistan. Son las dos caras de una moneda: la cara exitosa y la cara fallida. Ambos Estados recientes, y ambos estados creados por el impulso laico de dos modernizadores: Mustafá Kemal en un caso, y Ali Jinnah en el otro. Ambos nacidos en la periferia del país, y con identidades que no tenían demasiadas credenciales nacionales: uno en la cosmopolita y judía Salónica y el otro nacido en Karachi y criado en el Reino Unido y en Bombay.  

Jinnah, a diferencia de Ataturk, murió demasiado pronto, cuando apenas llevaba un año en el gobierno y no llegó a ver consolidada su obra, que ha acabado convertida en un Estado que va camino de ser, como dice Kaplan, una Yugoslavia nuclearizada y cada vez más islamizado, frente a los casi veinte años de mandato del turco en un su recién nacido país. 

Dos personajes fascinantes...

PS: "Jinnah era un complejo hombre de la India, un intelectual entre Londres y Bombay, hijo de un mercader de Guyarat y una parsi de Karachi. [...] Jinnah era producto de un entorno cultural sofisticado, el de la Gran India, y en consecuencia era laicista por naturaleza" (página 124 de la edición de El Hombre del Tres)