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7.3.22

Muertes y límites

Devoré Asesinato en Amsterdam, de Ian Bruma. Un magnífico ensayo que, con la excusa de tratar el asesinato de Theo Van Gogh, aborda la la integración -y la no integración- de los inmigrantes musulmanes en la Europa cristiana. El rol del padre, ausente o vencido, es mucho más importante de lo que parece y de lo que se cuenta para muchos de estos adolescentes que se vuelcan en una religión que no comprenden pero que les otorga sentido de pertenencia. 

De fondo, el cambio en un país acostumbrado a la sátira y a la crítica religiosa y que ahora ha de afrontar extremismos sin fin por parte de comunidades que no quieren integrarse...

Un lectura necesaria

28.8.17

Cifras estremecedoras

Entrevistaban ayer en el suplemento Ideas del País a Lorenzo Vidino, experto en yihadismo. Da una cifra tremenda: el 40% de los detenidos en los EEUU por vínculos con el Estados Islámico son en realidad conversos al islam. La reflexión sobre si la integración es suficiente es interesante y hay que hacerla. Como también hay que empezar a pensar en cómo hacer que las mezquitas moderadas sean las que molen a los jóvenes adolescentes... 

Una lectura muy interesante. 

25.8.16

A vueltas con el burkini

Muy interesante la reflexión de Natacha Polony, el otro día en El País, a cuenta del Burkini. La clave no es la ropa en sí. Es lo que pretende. Y de fondo, una idea tan hermosa como poderosa: no queremos comunidades, queremos individuos. No se lo pierda, desocupado lector.

20.7.16

Para ponerse al día con Turquía

Un par de lecturas de urgencia, para cualquiera que quiera entender un poco la situación turca: el Rumbo a Tartaria, de Kaplan (la Turquía profunda y rural de Anatolia no se ha modernizado tanto como parecen indicar las luces de neón en Estambul) y el maravilloso Mar muerto, cuna de civilización y barbarie, de Ascherson. 
Ver a un joven turco hablar de "espada desenfundada" en nombre de Alá es darse cuenta de los frágiles que son siempre las conquistas humanas. 
En fin.

18.11.15

Frente a los mantras

La crónica de Pablo Suanzes sobre Abdelhamiid Abaaoud, la rata que parece que ideó los asesinatos de París. Nacido en Bélgica de una familia de clase media y de religiosidad moderada. Nada por lo tanto de entornos desestructurados ni fanáticos ni bobadas similares del mantra habitual a la derecha o a la izquierda. Unos padres trabajadores que emigraron para ganarse la vida con el sudor de su frente. Un hijo psicópata.

No se la pierdan.


PS: "Cuando la revolución agrícola abrió oportunidades para la creación de ciudades atestadas e imperios poderosos, la gente inventó relatos acerca de grandes dioses, patrias y sociedades anónimas para proporcionar los vínculos sociales necesarios".

Noah Harari, Yuval: De animales a dioses. Círculo de Lectores, Barcelona, 2014. Página 122

24.12.12

Exposición, previa a una conferencia...


Hay un salón. Estamos en (La) Casa. En el Salón hay una Exposición. En breves minutos habrá una conferencia. Antes de que empiece, aprovecho para pasear por la exposición. Son fotografías. De una autora argelina, Dalila Benrahmoune. Cada fotografía lleva un texto debajo. Un texto breve. Conciso. Azoras del Corán. Reflexiones de pensadores, mayormente wahabistas. Clérigos enloquecidos que explican cómo pegar a una mujer. El papel de la mujer en el Islam. Las religiones evolucionan cuando asumen no sólo la pluralidad del mundo, sino también el respeto entre las personas, sean varones o mujeres, lo que significar dejar atrás esa pulsión animista que lleva a considerar a la mujer como un ser impuro, tal y como explicó de manera soberbia Hirsi Alii.
Una exposición recomendable. Ventajas de este Madrid, cosas interesantes en cada recodo del camino. 

Me siento ya. Los conferenciantes van a comenzar en breve a contarnos la historia de la niña de los tirabuzones rubios.
Silencio.

12.1.11

Malos sitios para la lírica

Pakistán.

Hay sitios donde, desde hace dos mil años, es jodido nacer. Las fronteras, por ejemplo. O los sitios de paso. Lo que ahora llamamos Pakistán siempre lo fue. Un confuso mosaico de étnicas amalgamadas por el islam y por la dominación británica durante casi un siglo. Un país que no tuvo su Atatürk. Llegan pocas noticias de allí, más allá de atentados suicidas. Pero van pasando cosas. Allí, como en muchos otros lugares, se libra una lucha. Entre el progreso y la Edad Media. Entre la razón y la fe. Entre los hombres y sus dioses.

Una ley terrorífica, contra la blasfemia, dicen. Una mujer que iba a ser ejecutada porque, dicen, había ofendido a Mahoma. Como si ello fuera posible. Un gobernador, Salman Tasir, de la provincia de Punyab, que se opone a la irracionalidad de matar a un ser humano porque algunos otros seres humanos consideran que ha ofendido a quien lleva muerto catorce siglos. Una Liga, llamada Musulmana, que ofrece 150.000 euros a quien acabe con el gobernador. Un escolta traidor, fanático y enloquecido por una concepción extrema de su fe, lo asesina. En el nombre de dios. Más de veinte tiros, todos ellos por la espalda. En el nombre de dios.

Pequeños gestos, una muerte tras otra, que van deslizando a aquel país hacia el infierno de la Edad Media. Un mundo gobernado no por dioses, eso es imposible, sino por sus representantes en la tierra. Una cierta élite de carácter liberal, que sabe que lo mejor para que un pueblo progrese son escuelas, y no madrazas o iglesias. Una élite cada vez más pequeña y cada vez más aislada.

Hay sitios en los que la mejor salida para cualquier persona con cabeza es la emigración.


PS: "A Masson también le impresionó la tolerancia religiosa de Kabul. Mientras que en gran parte del mundo islámico los devotos ni siquiera se avenían a comer con un cristiano, “aquí no hay ninguno de estos problemas o sentimientos”. Cuenta que los armenios cristianos eran más que tolerados, que trababan matrimonios mixtos con musulmanes y musulmanas y ambos grupos asistían a bodas y funerales del otro".

Meyer, Karl E. y Blair Brysac, Shareen: Torneo de sombras: El Gran Juego y la pugna por la hegemonía en Asia central. RBA, Barcelona, 2008. Página 107


PS: En Mérida. Como antes de ayer cenando luz con patatas fritas.

16.9.10

No poder o no deber (o no querer)

Un camarero bastante majete. Marroquí. Se casó hace poco en su tierra natal. Un buen tipo, y buen profesional. Hace un par de semanas, hablando con él, me cuenta que, como es el Ramadán, no come nada durante las horas de luz. Mi compañero de almuerzo, el bueno de Mariùs, me lo confirmó muy serio: “claro, los musulmanes no pueden comer durante las horas del día en el Ramadán”. Y yo pensé, claro que pueden, otra cosa es que no quieran, cosa que me parece muy respetable. Y pensé, cómo nos fascina a todos, decadentes occidentales, que haya gente que crea en cosas y las respete como si fueran algo que no esté sujeto a discusión. Como gracias a dios estamos todos secularizados, echamos de menos un mundo en el que alguien ofrecía y exigía certezas que no planteaban demasiado esfuerzo mental y que, con cumplirlas, nos permitían comprar a plazos un sitio en el cielo.

No sólo la identidad es un cárcel. También, muchas veces, la religión lo es. Al menos cuando el individuo vive la religión no como una relación intima con su conciencia y con sus creencias, sino como una forma de identidad que le ayuda a sobrellevar mejor el vacío del mundo.

Hubo un mundo en el que los hombres, sin identidad y sin religión, vagaban por el planeta, peregrinos como en un relato de Borges, migrando sin saber porqué ni a dónde…


PS: Trieste, como muchos otros lugares, estaba lleno de antisemitas, a pesar de la aparente buena convivencia. Los curas católicos lo alentaban, lo mismo que publicaciones como: La Coda del Diavolo, L´Avvenire, L´Amico […]. Atacaban a los judíos por su cosmopolitismo y el escaso patriotismo proitaliano. En “Los cíclopes”, el ciudadano le pregunta a Bloom: “¿Cuál es su nación?”, “¿Sabe cuál es su país?”

Molina, Cesar Antonio: Lugares donde se calma el dolor. Barcelona, Destino, 2009. Página 196

18.6.09

Pedir democracia en Teherán

Es fantástico, Occidente descubre hoy con asombro que el régimen iraní no es, ni por asomo, una democracia.

Que lo que gobierna en Persia es una repugnante teocracia que tiene oprimidos a los ciudadanos desde hace más de treinta años.

Que lo que llaman Revolución Islámica no es más que una dictadura.

Que la consolidación de la dictadura de los clérigos supuso varios siglos de retraso en lo que a libertades básicas o a la condición de la mujer se refiere en relación a los años anteriores.

Qué patético es occidente, que no moverá un dedo por ayudar a los jóvenes persas.

Qué patéticos nuestros intelectuales, que aún no han abierto la boca para protestar.

Qué patética nuestra patética alianza de civilizaciones.

En fin, qué patéticos las periodistas progres que se cubren la cabeza sin dudar mientras retransmiten desde Teherán.

En fin.

PD: En el plazo de un año [desde la llegada al poder de los islamistas de Jomeini] los nuevos señores habían asesinado no sólo a los tres mil prisioneros políticos que tanto preocupaban a Carter, sino también a más gente de la que la SAVAK había matado en los veinticinco años anteriores.

Burleigh, Michael: Sangre y Rabia. Una historia cultural de terrorismo. Madrid, Taurus, 2008. Pág. 448.