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28.2.22

Leer y ver

Tres libros y una película para conocer mejor el pasado y el presente ucraniano:

- El mar Negro, de Neal Ascherson. Un recorrido fascinante por la historia y la geografía de la zona, con un brillante análisis sobre el sur de Ucrania.

- Tierras de sangre, de  Timothy Snyder. Todo el área hoy en conflicto fue la auténtica zona cero de la Segunda Guerra mundial. Un libro imprescindible para conocer en detalle el horror del Holodomor, una tragedia que sigue instalada en el inconsciente colectivo del pueblo ucraniano.

- Finalmente, El último territorio, de Yuri Andrujovich, publicado en España por Acantilado. Un libro fantástico para comprender la complejidad de la Ucrania moderna.


Y la película no puede ser otra que Mr. Jones, claro, sobre la vida del periodista galés Gareth Jones, el primero que habló en Europa de aquella hambruna maldita. Una película de  Agnieszka Holland disponible en varias plataformas.

20.7.16

Para ponerse al día con Turquía

Un par de lecturas de urgencia, para cualquiera que quiera entender un poco la situación turca: el Rumbo a Tartaria, de Kaplan (la Turquía profunda y rural de Anatolia no se ha modernizado tanto como parecen indicar las luces de neón en Estambul) y el maravilloso Mar muerto, cuna de civilización y barbarie, de Ascherson. 
Ver a un joven turco hablar de "espada desenfundada" en nombre de Alá es darse cuenta de los frágiles que son siempre las conquistas humanas. 
En fin.

4.3.14

Ucrania a través de los ojos de otros...

Recomendaciones para conocer cosas de Ucrania que no salen en los telediarios ni en los tuits

Una buena lectura para acercarse a Ucrania y a sus problemas actuales, es la de Yuri Andrujovich en El último territorio. Hace años hablamos de él aquí. Un magnifico conjunto de ensayos sobre la Ucrania de la independencia y los problemas de articulación de un país escindido entre el alma de los Habsburgo, al oeste, y la de los zares, al este. Un autor, otro más, acercado por el Acantilado, y perdido en algún aeropuerto nórdico, o eso me dijo...

Para ir más allá, para bucear en la historia, creo que ningún libro como el de Mar Negro. Cuna de civilización y barbarie, de Neal Ascherson. Un libro tan fascinante como sorprendente para entender lo que ocurre en la ribera de aquel mar, para conocer historias como las de los caratíes de Crimea.  Para conocer, en fin, que hubo un pueblo, los laz, del que yo me hice ciudadano adoptivo por mi cuenta y riesgo hace muchos años...

Buenas lecturas, desocupado lector.

No se las pierda. Si es que quiere enterarse de algo, digo...

30.6.08

Quizá yo sólo sea un solo laz

Estoy rematando, lector, un libro fascinante. Fruto de los buenos consejos no sólo de la madre de Jimena, sino también de la insistencia de ese desocupado lector de estos lares que se llama Miquel Barceló. El libro, (El Mar Negro, cuna de la civilización y la barbarie), es una magnífica mezcla de los estilos de Magris y Kaplan, con un resultado sencillamente delicioso. El autor, Ascherson, elabora un libro hermoso que nos pone ante el espejo de nuestra propia ignorancia. Un recorrido por las riberas de un mar muerto desde hace siglos. Y con unas historias deslumbrantes, tan lejanas del campanario y de la aldea que pueblan hoy los medios españoles. Los jázaros, un pueblo turco que se convirtió nada menos que al judaísmo y allá por el siglo X desapareció de la zona y de la historia. Los caratíes de Crimea. La Hipótesis Varega como hipótesis de trabajo, según la cuál los rusos serían descendientes de esta tribu nórdica, mezcla de bandoleros y aventureros, que dieron origen al primer estado ruso-eslavo en la actual Ucrania en el siglo X. Hipotesis combatida por la historiografía rusa, ya fuera zarista o soviética. El impulso que Stalin dio a la partenogénesis como origen del pueblo ruso, según la cual las evoluciones de la cultura rusa se debían a movimientos internos, y no a aportaciones de otros pueblos, llegando a prohibir la historia: los godos de Crimea pasaron a ser habitantes autóctonos, así como los jázaros, que dejaron de ser turcos que llegaron del este, por no hablar de los tártaros, que pasaron a ser de la noche a la mañana oriundos del Volga. La llegada de los escitas. La legendaria ciudad de Olbia, destruida por los Getas y de la que tanto sabemos gracias a la certera descripción, casi un documental, que hizo Dion de Prusa. El proceso progresivo de aculturación de los griegos que vivían en las riberas del río. La construcción del otro como un bárbaro. 

Un recorrido lúcido y apasionante sobre los árboles genealógicos del Cáucaso del que espero poder hablarse estos días si tengo algo de tiempo… sobre todo porque creo que he encontrado un caso con el que poder identificarme. Quizá mi identidad sanabreso-zamorano-castellano-española-europea-occidental no sea más que una identidad
laz a este lado de Europa. Mañana sigo.

PS: Herodoto escribió una vez: “Todos sin excepción creen que las costumbres de su patria son las más excelentes y hay multitud de ejemplos que prueban que esta actitud ha arraigado en todas partes”. Citado por Ascherson, N. en
El mar negro, cuna de la civilización y la barbarie. Tusquets, Barcelona, 2001. Página 73