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13.12.24

Casi, un libro necesario

Rematé, con la primera ola de frío, el Casi, de Jorge Bustos, un crónica sobre el mundo de las personas sin hogar en Madrid. Buen libro, poniendo la luz sobre una realidad que no queremos ver. De entre las reflexiones que me anoto, la más relevante es esta: Ninguna institución aguanta mucho sin encarnarse en personas decentes. En cuanto a los datos: "más del 10 % de la gente en situación de calle en España tiene estudios universitarios". Es una realidad que está y de la que nos separa una línea más fina de lo que pensamos, aunque nunca lleguemos a cruzarla.

El autor reparte estopa también a su gremio: Todo Periodista, que no es demasiado tonto o no está demasiado pagado de sí mismo sabe que lo que hace es moralmente indefendible sostiene Bustos, quien también avisa: La sesión avanza basculando entre la autobiografía y el anecdotario. Al fin, y al cabo son géneros muy indicados para un taller de periodismo….

Historias con nombre y apellido, como quería Snyder al fina de las Tierras de sangre. Historias como como la de Jesús, alcohólico, pintor, hijo de padre también alcohólico y artista, “Me impuse la norma de que jamás dormiría en el suelo. Me decía que mientras no durmiera en el suelo, mantendría la dignidad, que es lo primero que te quita la calle” le cuenta a Bustos en un relato que remueve...

La otra cara de la moneda son las personas, religiosas o funcionarios, que trabajan y luchan, por vocación o por dinero, para mejorar la situación de las personas que viven en la calle

Lo cierra muy bien Bustos explicando cuál es el objetivo del libro: mantener vivo lo particular frente a las generalizaciones de la ideología: esta es la humilde batalla en la que hay que comprometerse. No existen los sintecho. Existe cada persona privada de hogar que un día podríamos ser nosotros.

Un buen libro. 

28.2.22

Leer y ver

Tres libros y una película para conocer mejor el pasado y el presente ucraniano:

- El mar Negro, de Neal Ascherson. Un recorrido fascinante por la historia y la geografía de la zona, con un brillante análisis sobre el sur de Ucrania.

- Tierras de sangre, de  Timothy Snyder. Todo el área hoy en conflicto fue la auténtica zona cero de la Segunda Guerra mundial. Un libro imprescindible para conocer en detalle el horror del Holodomor, una tragedia que sigue instalada en el inconsciente colectivo del pueblo ucraniano.

- Finalmente, El último territorio, de Yuri Andrujovich, publicado en España por Acantilado. Un libro fantástico para comprender la complejidad de la Ucrania moderna.


Y la película no puede ser otra que Mr. Jones, claro, sobre la vida del periodista galés Gareth Jones, el primero que habló en Europa de aquella hambruna maldita. Una película de  Agnieszka Holland disponible en varias plataformas.

27.12.19

La ocupación como memoria

El gobierno letón convirtió hace pocos años la antigua sede de la KGB en un museo sobre la ocupación soviética de Letonia. Un edificio, siniestro por dentro, que tiene en su recibidor el buzón en el que los desgraciados a los que le tocó vivieron bajo aquel régimen podían delatar a su vecinos. No uso la palabra ciudadano porque no viene al caso. En muchos casos, las víctimas salen documentadas con nombre y apellido. Como señalaba Snyder en las Tierras de Sangre, darles nombre y dejar atrás los números es el primer paso para devolverlos entre nosotros...

1.9.19

Ochenta años

Era uno de septiembre. Era 1939. Los dos poderes más bestiales, más repugnantes, del siglo XX comenzaban a repartirse Polonia de acuerdo a lo pactado apenas una semana antes. Aquella parte de Europa empezaba a convertirse en las Tierras de Sangre. Ochenta años de aquella infamia protagonizada por la Alemania nazi a la que siguió apenas quince días después la infamia de la Rusia soviética.

7.1.19

Autores

Ya sabe el desocupado lector que ando estos meses fascinado con Snyder. Estuvo por Madrid presentado un nuevo libro, y aprovechó para conceder varias entrevistas. Muy interesante esta, en El País, en el que sostiene que “Los autoritarios han matado el futuro





18.12.18

¿Quién paga la fiesta?

Creo que Tadeu no es el único en preguntarse quién paga todos estos eventos de Vox, hasta ahora un partido extraparlamentario. Decía el otro día Snyder en una entrevista en el Mundo que "La respuesta sería averiguar por qué la gente está votando como vota y averiguar los apoyos con que cuenta Vox, no sólo políticos sino también financieros. Cuando un partido de extrema derecha irrumpe en la escena política siempre se describe a sí mismo como nacional, pero la realidad es que la extrema derecha ahora es mucho más internacional que la izquierda. Pensamos en la izquierda como internacional, pero hoy en día los partidos de izquierdas funcionan a nivel nacional mientras que los de extrema derecha están muy bien coordinados a nivel internacional. Así que cuando un partido de extrema derecha aparece en la escena siempre es interesante preguntarse si tiene conexión con la extrema derecha estadounidense, con los rusos..."

2.12.18

Terrores (III)

Sobrecogen las páginas de las Tierras de Sangre. Masacres sin tasa, día tras día. Al azar, ahí está por ejemplo la matanza de Wola, tan desconocida aquí. En apenas una semana, a principios de agosto de 1944, más de cuarenta mil ciudadanos, entre civiles (básicamente ancianos, mujeres y niños que eran vecinos del barrio) y prisioneros de guerra, fueron asesinados por lo alemanes en Wola, un barrio ubicado al oeste de Varsovia. Por cierto que uno de los carniceros de Wola, el general Reinefarth, nunca fue juzgado por aquel horror...
Repita conmigo, desocupado lector: cuarenta mil personas en apenas una semana. 
Entre tanto, los comunistas rusos al otro lado del río, esperando a que los nazis hicieran su trabajo... 



28.11.18

Terrores (II)

Alguna reflexión más al hilo de las Tierras de sangre. No todos los problemas terminaron con el desembarco de Normandía, ni con el final de la guerra en Europa meses después. Para muchas de las minorías que vivían en las tierras de sangre, el terror siguió varios años después del fin de la guerra. Stalin no quería élites ni minorías en ninguno de los países que ocupó; así, entre 1945 y 1946 en torno a 182.000 ucranianos fueron deportados desde la Ucrania soviética a regiones situadas en la Rusia asiática. Aquello no fue todo, y solo en octubre de 1947, otros 76.000 ucranianos fueron trasladados al Gulag. Fueron años tremendos para la ciudadanía soviética: en mayo de 1948 el gobierno comunista de la Unión Soviética deportó a casi 50.000 lituanos, pocas semanas después corrieron la misma suerte  42.000 letones y unos 20.000 estonios.

Y luego nos preguntamos por el recelo que la Rusia Imperial despierta en las élites y en los pueblos ucraniano o bálticos...


23.11.18

Terrores (I)

Libros dolorosos. Pero necesarios. Estoy acabando las Tierras de Sangre, un extraordinario recorrido que realizo de la mano de Timothy Snyder por la zona cero de la Guerra mundial. Un país imaginario en el que murieron varios millones de personas y que ocupa la Bielorrusia actual, así como gran parte de Ucrania, Polonia oriental y los países bálticos. Un libro que deja sin aliento, al menos a los que vivimos en este lado del mundo y nunca hemos llegado a entender bien qué fue aquello de la guerra en el centro y este del continente. 
Un libro que demuestra aquello tan recordado de que lo no son cuentas, son cuentos. Y las cuentas de las tierras de sangre son estremecedoras, y clarifican también responsabilidades dentro del las dos monstruosas tiranías que fueron aliadas durante casi dos años desde el inicio de la guerra. Atentos a los datos más generales:

  • De los casi catorce millones de personas que fueron asesinadas entre 1933 y 1945 en las tierras de sangre, casi un tercio lo fue a manos soviéticas.
    • Durante la década de los treinta, y antes del inicio de la guerra, el Estado soviético era el único Estado genocida de Europa y había asesinado, por hambre o por fusilamiento, a más de un millón de personas. 
  • La población judía en Alemania cuando Hitler llega al poder en 1933 apenas supone el 1% del total. De hecho, la gran mayoría de los judíos víctimas del holocausto fue asesinada cerca de dónde habían vivido, en Polonia, Bielorrusia, Ucrania y los países bálticos. 
    • No en vano, al empezar la guerra vivía en Polonia casi tres millones de judíos. Después de la guerra quedaban pocas decenas de miles. 
Como señala Snyder, sorprende que nunca se haya hecho una historia de estos territorios porque "los asesinatos en masa separaron la historia judía de la europea, y la historia del este de Europa y la del oeste". 
Así de tremendo.