5.3.20
Mitos
21.6.15
Tolerancia frente a violencia (V)
Un par de párrafos para escribirlos con tinta indeleble en nuestra piel, rescatados de su opúsculo contra Calvino "De haerectis an sint persequendi"
Sobre la clemencia:
"Inclinaos más bien hacia el lado de la clemencia y no obedezcáis aquellos que os incitan al asesinato, pues no estarán a vuestro lado para ayudaros cuando tengáis que rendir cuentas ante Dios. Ya estarán bastante ocupados con su propia defensa."
Sobre los asesinatos "políticos":
"Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet no defendieron ninguna doctrina, sacrificaron a un hombre. Y no se hace profesión de la propia fe quemando a otro hombre, sino únicamente dejándose quemar uno mismo por esa fe.".
Impresionante
13.6.15
Tolerancia frente a violencia (I)
Lo tenía pendiente desde hace años. Los libros no solo entretienen, también nos forman, nos hacen ser lo que somos y nos ayudan a moderar y a modelar nuestro pensamiento. Zweig nos cuenta una historia del siglo XVI pero que también estaba sucediendo cuando él escribe: la persecución del otro, la aniquilación del diferente.
La historia era para mi desconocida: Calvino instaura una dictadura atroz en Ginebra, antecedente por cierto de lo que ahora hace el Daesh en el creciente fértil, y discute con un, a lo que parece, atrabiliario Miguel Servet. Este comete el error de ir a Ginebra, donde será apresado, juzgado sin ninguna garantía, -ríanse ustedes de los procesos de la Inquisición-, y quemado vivo en octubre de 1553. Poco después, un Sebastian Castellio que ya había discutido públicamente con Calvino a cuenta entre otras cosas del carácter profano del Cantar de los Cantares, publica en la más absoluta pobreza, un ataque en toda regla a Calvino, acusándolo del asesinato de Servet, en un texto que se convierte en uno de los antecedentes más claro del Yo Acuso de Zola. Se trata de una emocionada defensa de la tolerancia que parece plenamente vigente a día de hoy...
15.5.14
Sostiene Marías...
12.1.11
Malos sitios para la lírica
Hay sitios donde, desde hace dos mil años, es jodido nacer. Las fronteras, por ejemplo. O los sitios de paso. Lo que ahora llamamos Pakistán siempre lo fue. Un confuso mosaico de étnicas amalgamadas por el islam y por la dominación británica durante casi un siglo. Un país que no tuvo su Atatürk. Llegan pocas noticias de allí, más allá de atentados suicidas. Pero van pasando cosas. Allí, como en muchos otros lugares, se libra una lucha. Entre el progreso y la Edad Media. Entre la razón y la fe. Entre los hombres y sus dioses.
Una ley terrorífica, contra la blasfemia, dicen. Una mujer que iba a ser ejecutada porque, dicen, había ofendido a Mahoma. Como si ello fuera posible. Un gobernador, Salman Tasir, de la provincia de Punyab, que se opone a la irracionalidad de matar a un ser humano porque algunos otros seres humanos consideran que ha ofendido a quien lleva muerto catorce siglos. Una Liga, llamada Musulmana, que ofrece 150.000 euros a quien acabe con el gobernador. Un escolta traidor, fanático y enloquecido por una concepción extrema de su fe, lo asesina. En el nombre de dios. Más de veinte tiros, todos ellos por la espalda. En el nombre de dios.
Pequeños gestos, una muerte tras otra, que van deslizando a aquel país hacia el infierno de la Edad Media. Un mundo gobernado no por dioses, eso es imposible, sino por sus representantes en la tierra. Una cierta élite de carácter liberal, que sabe que lo mejor para que un pueblo progrese son escuelas, y no madrazas o iglesias. Una élite cada vez más pequeña y cada vez más aislada.
Hay sitios en los que la mejor salida para cualquier persona con cabeza es la emigración.
PS: "A Masson también le impresionó la tolerancia religiosa de Kabul. Mientras que en gran parte del mundo islámico los devotos ni siquiera se avenían a comer con un cristiano, “aquí no hay ninguno de estos problemas o sentimientos”. Cuenta que los armenios cristianos eran más que tolerados, que trababan matrimonios mixtos con musulmanes y musulmanas y ambos grupos asistían a bodas y funerales del otro".
Meyer, Karl E. y Blair Brysac, Shareen: Torneo de sombras: El Gran Juego y la pugna por la hegemonía en Asia central. RBA, Barcelona, 2008. Página 107
PS: En Mérida. Como antes de ayer cenando luz con patatas fritas.



