20.8.19
Tres ideas interesantes: a vueltas con el pasado
13.10.16
Un año y quince días
2.10.16
Mujeres afganas
21.6.16
Aquella Sanabria, en esta Segovia
29.9.14
25 años ya
Y lo que fuimos.
27.9.14
Glamour, en blanco y negro
Mundos que no conocemos. Realidades que no imaginamos. Y con una cicerone de excepción. Los mundos que se abren ante nosotros a cada paso lo hacen de la mano de las personas que nos acompañan. Al final, quizá seamos solo seres que caminan...
19.7.14
Una nueva bitácora
¡Bienvenido!
PS: al norte.
10.4.14
San Sebastián y el Kursaal
En otra vida, tantas cosas ya, yo modelaría edificios con las manos, para que mujeres con ojos tristes los levantaran mi nombre. Al frente el mar. Siempre el mar. Entramos en la Sala Kubo, para disfrutar de sus volúmenes y de una exposición de fotos de Catalá Roca, el "fotógrafo ausente". Una delicia. Aquella España que ya nos queda lejana y que imagino aún más lejano a los jóvenes que aquí han crecido lejos del nacionalismo banal español. Aquella España de pueblos de hambre y miseria que se iban vaciando a medida que la ciudad iba dándonos futuro a todos. Aquella España que se nos vació para siempre. Salgo de la exposición emocionado, casi he visto al abuelo Miguelán subido en su burra, allá en la Sanabria de los años cuarenta...
19.1.14
Un par de exposiciones...
24.12.12
Exposición, previa a una conferencia...
20.10.12
Exposiciones, menores pero aleccionadoras...
30.3.12
Sánchez, Márquez y Pérez (Reverte)
Estuvimos en la antológica de Gervasio Sánchez, en la Tabacalera. Algunas impresiones. Empiezo por lo menos relevante, el edificio. Esa decadencia industrial. Una mole enorme, creo que autogestionada. Vamos a ver qué tal sale. Desde luego, el marco es inmejorable.
La exposición. A Gervasio Sánchez lo uno, desde mi adolescencia, a Márquez con la cámara y a Pérez Reverte con el micro. Aquellas guerras. Éramos adolescentes aún y no sabíamos dónde estaban los buenos y donde los malos. Mile y yo aquel verano. ¿Y si nos vamos a Sarajevo? Luego uno va creciendo y se va dando cuenta de que no hay bandos estancos, no hay buenos y malos. Hay gente pa´to, que diría el clásico. Aquella obsesión en forma de novela sobre un puente que quizá pasaba por el Drina...
Así que entro a la Exposición como quien entra a ver a un viejo amigo. Y no me defrauda. Es, sencillamente, soberbia. Y sobrecogedora. Sobre todo la parte de los Balcanes. Ese hombre que fuma al lado de una persona asesinada por un francotirador. Esos novios que se despiden. Ese niño asesinado. Será generacional: fue la primera guerra de la que tuve conciencia real. Estremece también Iberoamérica, con sus desaparecidos y deja sin aliento la parte de África; aquellas matanzas que sólo alcancé a entender con el Ébano de Kapuscinski. La cotidianidad de la muerte. Sánchez vuelve a los escenarios años después, y nos vuelve a mostrar el sinsentido de la identidad, de la política y de la ideología. El horror de los niños soldado. Las fotos de Sánchez son las imágenes de cualquier de los libros de Kaplan, pienso mientras recorro en silencio las salas. Las fotos de su viaje a los confines de la tierra, por ejemplo.
Pero no todo es horror en la exposición. Permítanme compartir un secreto. Hay un halo de esperanza. En las fotos de las minas. De los niños amputados. De los hombres y mujeres cojos o mancos. Niños y vidas que, pese a todo, sonríen. Hay algo heroico en el ser humano. Profundamente heroico. Y uno se da cuenta, viendo las caras de esos niños, que la vida no se rinde jamás. Y que, pese a lo torcido de su fuste, puede llegar a dar árboles hermosos.
Una exposición necesaria.
Apague la puta tele y acérquese a verla.
PD: en Pucela, again.
8.7.09
Del Imperio del Centro a Castilla La Mancha
Ayer un par de exposiciones.
Una en Casa Asia, sobre la República Popular China desde su proclamación hasta ayer mismo. Desvergonzada propaganda de la cruel dictadura comunista. Causaba cierto rubor leer los comentarios de las fotografías. Eso sí, ni una de Tiananamen. Supongo que va con los tiempos. Tres columnas en primera página del fancine de prisa a un manifestante pro-zelaya muerto en Honduras y escaso espacio para la matanza de uigures que los sultanes del imperio del centro están perpetrando, ante el silencio cómplice de occidente, en el Turquestán oriental. Qué hipocresía de comunidad internacional, vive dios. ¿Llamará el inefable moratinos a consultas a nuestro embajador en Pequín?
Luego estuvimos viendo la exposición la exposición “Los años decisivos”, sobre Dorothea Lange en
El día fue completo, pues hubo almuerzo en la cumbre, con Joxete y con nuestro ex-presidente más querido. Un revuelto de libros, política, historia y vida aderezado con unas patatas a
PS: [Para conseguir los objetivos del Gran Salto Adelante] Mao ordenó “a la población en general que construyeran hornos en los patios de sus casas”. Para alimentar estos hornos, la población fue obligada a entregar prácticamente cualquier objeto de metal que tuvieran, con independencia de si eran útiles o incluso esenciales para ellos. Se requisaron y fundieron herramientas de labranza, e incluso carros para transportar agua […].Chang, Jung y Halliday, J: Mao. La historia desconocida. Taurus, Madrid, 2006. Página 530



