1.5.15
Para los que confían en la baraka...
24.6.14
La violencia en la política
Los que la pronuncian se quedan ahí, no nos explican qué significa para ellos. Claro que hay violencia de origen político: la de los militares argentinos contra los opositores a finales de los setenta. La de Pinochet y su golpe. La de Franco contra los vencidos. La de los etarras contras los no nacionalistas. La de las FARC contra la población colombiana, la de Pol Pot contra su pueblo. La de los nazis contra los judíos y contra los rusos. Violencia de origen político, dice y se queda tan ancho... Y yo me pregunto... ¿acaso legitima el adjetivo político el uso del sustantivo violencia?
19.1.14
Un par de exposiciones...
5.4.13
Cómo viajar para no descubrir América...
1.7.07
Historia de dos palacios
Dos palacios separados por apenas diez quilómetros. Unas piedras que nos hablan. Un rey depresivo (melancólico, le decían en la época) que ha llegado al trono tras una guerra. Un rey que manda construir un Palacio a los pies de una sierra. Tiene una mujer, María Luisa, a la que desposó cuando ella sólo tenía trece años, que le da cuatro hijos pero que muere joven. Su segunda esposa, Isabel, le sobrevivirá veinte años y le dará más hijos.
Nuestro depresivo rey muere y uno de los hijos de su primer matrimonio, Fernando, pasa a reinar. El rey y su madrastra Isabel no se soportan. Así que ella le pide un terreno para edificar una residencia, cerca de La Granja, en la que poder descansar. El rey le concede el sitio de Río Frío, a pocos quilómetros. Empiezan las obras. Cuando están mediadas, Fernando muere sin descendencia, y la reina madre vuelve a La Granja, a estar cerca de su hijo Carlos, que ahora se hace con el trono. El complejo, que iba a ir dotado de monasterio y varias viviendas, quedará ya para siempre inacabado. Sólo dos reyes vivirán en él. Uno, consorte, Francisco de Asís, que tampoco soportaba a su mujer, y otro Alfonso, el triste de sí, que se refugiará a guardar duelo por su prima a finales de 1878.
En el siglo XX, el general Franco convertirá una parte del Palacio en un (espantoso) museo de caza. Sólo a alguien como Franco se le podría ocurrir ocupar un Palacio Real con un museo dedicado a una de sus aficiones. España como un cortijo. El patrimonio como una prebenda.



