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1.5.15

Para los que confían en la baraka...

El general Franco pensaba que la tenía. También el presidente Zapatero, y líbreme dios de comparar a uno con otro. Baraka. Fortuna. Suerte. Los elegidos de los dioses. Es todo mentira, por supuesto. Y ahora que tengo recién acabado el magnífico Pensar rápido, pensar despacio, al que llegué a través del gran Batera, no puedo dejar de señalarles con el dedo esta reflexión de Kahneman.

"Es un error culpar a nadie de fracasar en sus predicciones en un mundo impredecible. Sin embargo, sería justo culpar a profesionales por creer que pueden tener éxito en una tarea imposible. Las pretensiones de tener intuiciones correctas en una situación impredecible significan cuando menos engañarse, y a veces algo peor. En ausencia de elementos válidos, los éxitos de la intuición unas veces se deben a la suerte y otras son mentira"


Luego no digan que nadie les advirtió.

24.6.14

La violencia en la política

El tal Iglesias descubriendo América. Nunca he entendido bien qué corolario sigue a la frase: "esta violencia es de origen político" que tuvimos que tragarnos durante los años del terrorismo nacionalista en el País Vasco

Los que la pronuncian se quedan ahí, no nos explican qué significa para ellos. Claro que hay violencia de origen político: la de los militares argentinos contra los opositores a finales de los setenta. La de Pinochet y su golpe. La de Franco contra los vencidos. La de los etarras contras los no nacionalistas. La de las FARC contra la población colombiana, la de Pol Pot contra su pueblo. La de los nazis contra los judíos y contra los rusos. Violencia de origen político, dice y se queda tan ancho... Y yo me pregunto... ¿acaso legitima el adjetivo político el uso del sustantivo violencia? 

Joder, y eso que todos decían que este era tan listo...

19.1.14

Un par de exposiciones...

Madrid es entrar en una exposición y descubrir cosas por las que no habías preguntado. El otro día en la Fundación Mapfre, sin ir más lejos. La exposición sobre Macchiaioli. Ni idea de quienes eran. Ni siquiera había oído hablar de ellos. Nunca. Y yo que me tengo por una persona culta. Realismo impresionista en la convulsa Italia de los años centrales del XIX. La pintura que abandona el estudio y sale a la vida. Y a la política. Un fascinante conjunto de pintores adelantados en cierta medida al impresionismo.

Me acerqué también a ver la exposición sobre la España contemporánea: fotografía, pintura y moda. Un retrato fascinante de lo que fuimos. Esas fotos. Aquella España. Y, también, esas voces (Azaña, Largo Caballero, Franco…) por la radio. Mapas, vestidos, modas. La finitud de lo que somos. La necesidad de aprovechar el tiempo que tenemos.  


Buenas exposiciones, las de la Mapfre…

5.4.13

Cómo viajar para no descubrir América...


El último libro de Arcadi Espada, by My Colonel. Recordando a aquellos que actuaron en nombre de Franco. Un viaje. Siempre hay un viaje. A la búsqueda del invierno de 1944 en Hungría. Hacia Budapest. En primer plano, el fantasma de Ángel Sanz Briz y al fondo, el de aquellos como Casimiro Florencio Granzow de La Cerda que no encontraron contradicción entre ser franquistas y despreciar a los nazis. Hablaremos largo y tendido del libro, cuando tenga un rato, que se me acumula el trabajo.

Una primera reflexión que avala de alguna manera mi prejuicio de que viajar sin haber leído antes es hacer el gilipollas. A cuántos conozco que viajan descubriendo América a cada paso...

Yo, que nunca hubiera acabado en Rumanía si no hubiera sido por Robert D. Kaplan, o que jamás hubiera ido a Alemania si me hubiera faltado Claudio Magris. Que no viajé de adolescente a Cuba porque, más allá de Fidel, a lo que estaba esperando era al magnífico libro de Jorge Moreta...

Disfrútela, desocupado lector.

 “Viajar, yendo en busca de algo: nada hay mejor en la vida. Viajar sin levantar huellas es tan excitante como la gimnasia sueca. No es imprescindible esta fiebre de ahora, ni la investigación ni el enigma; bastan las huellas que dejó cualquier escritor en el paisaje, y seguirlas. Ir por un lugar que no vio nadie es un viaje ciego. El viaje, primero, se lee; y luego se hace.  Todo lo demás es descubrir América
Espada, Arcadi: En nombre de Franco. 
Los héroes de la embajada de España en el Budapest nazi.  Barcelona, Espada, 2013. Página 31 

1.7.07

Historia de dos palacios

Dos palacios separados por apenas diez quilómetros. Unas piedras que nos hablan. Un rey depresivo (melancólico, le decían en la época) que ha llegado al trono tras una guerra. Un rey que manda construir un Palacio a los pies de una sierra. Tiene una mujer, María Luisa, a la que desposó cuando ella sólo tenía trece años, que le da cuatro hijos pero que muere joven. Su segunda esposa, Isabel, le sobrevivirá veinte años y le dará más hijos.

Nuestro depresivo rey muere y uno de los hijos de su primer matrimonio, Fernando, pasa a reinar. El rey y su madrastra Isabel no se soportan. Así que ella le pide un terreno para edificar una residencia, cerca de La Granja, en la que poder descansar. El rey le concede el sitio de Río Frío, a pocos quilómetros. Empiezan las obras. Cuando están mediadas, Fernando muere sin descendencia, y la reina madre vuelve a La Granja, a estar cerca de su hijo Carlos, que ahora se hace con el trono. El complejo, que iba a ir dotado de monasterio y varias viviendas, quedará ya para siempre inacabado. Sólo dos reyes vivirán en él. Uno, consorte, Francisco de Asís, que tampoco soportaba a su mujer, y otro Alfonso, el triste de sí, que se refugiará a guardar duelo por su prima a finales de 1878.

En el siglo XX, el general Franco convertirá una parte del Palacio en un (espantoso) museo de caza. Sólo a alguien como Franco se le podría ocurrir ocupar un Palacio Real con un museo dedicado a una de sus aficiones. España como un cortijo. El patrimonio como una prebenda.

Dos Palacios. Hemos visto gamos pastando tranquilamente cerca de uno de ellos. Fuentes barrocas en el otro. Varias historias. La legendaria infelicidad de los monarcas de la Casa de Borbón en el trono de la Monarquía Hispánica.