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23.3.16

Cervantes y las "curiosidades"

Me acerqué a la Exposición que la Nacional le dedica al hombre que hablaba difícil. A Cervantes. A los comisarios les resulta "curioso" que siendo de Alcalá, la ciudad complutense tenga tan poca presencia en su obra. Y así lo dejan por escrito al final de la exposición, cuando hacen un recorrido por los lugares del escritor. 



Y yo me pregunto. ¿Nadie de verdad sospecha el motivo por el que Miguel de Cervantes siempre quiso esconder sus orígenes?, ¿A nadie le sorprende que hasta que se "descubrió" su partida de bautismo no hubiera ningún dato que ligara al escritor con Alcalá?, ¿A nadie le resulta raro que cuando el escritor habla de sí mismo diga que nació en 1549 y no en 1547?.


Pues eso.

26.4.14

La gente del 14

Terminamos de almorzar. Es viernes, es primavera y es Madrid. Nos acercamos a ver a nuestros amigos de la generación del 14 a la Biblioteca Nacional. Nada menos. La única gente de la que puedo sentirme cerca en gran parte del siglo XX. No hay más. 

La exposición está bien organizada; las voces, los matices, los discursos. Un país que caminaba despacio hacia la modernidad, la mejor ruta posible. Fue quizá el último intento de entender que el futuro pasaba por articular una sociedad con modelos europeos, con economía de mercado, sociedad civil, educación y democracia. Fracasaron. Sin estridencias, pero fracasaron. España no era un país africano y estaba bien encaminado. Pero no fue posible y el país ese precipitó, pocos años después, a una aterradora guerra civil. La culpa, como tantas otras veces, fue en gran parte de una élite política enloquecida: una parte de la derecha se escoró hacia posturas autoritarias y utópicas y una parte de la izquierda se escoró hacia posturas utópicas y autoritarias. En el medio quedamos los de siempre, cuatro romanos y cinco cartagineses, que hubiera escrito Lorca. Los que pensaban que el otro puede tener razón y que la sociedad se construye desde el acuerdo y el respeto. Los que asumimos, con los años, que en las sociedades complejas las formas son casi tan importantes como el fondo...

Buena exposición...

20.10.12

Exposiciones, menores pero aleccionadoras...


Nos acercamos, mi idolatrada Rosa y yo, a ver la Exposición que sobre Gyenes ha organizado la Nacional. No tengo claro aún que la fotografía sea un arte. No digo ni que sí ni que no. Digo que no lo tengo claro. Soy un español que duda, por eso hay tantos que ponen en duda mi condición de español (ya saben, que El Perdidaco es de los que sueña con que lo recuerden como un español bueno más que como un buen español o, llegado el caso, como un sanabrés bueno más que como un buen senabrés).
La exposición es menor. Algunos retratos son sobresalientes (aquel en el Teatro, sobre un fondo negro…) y otros forman parte de mi  memoria (el de los Reyes, el sello del General Franco…), pero lo que me fascina es la vida del tal Gyenes. Un húngaro (¿expulso?), que acaba en España y que desarrolla su vida en la Gran Vía fotografiando durante medio siglo al todo Madrid de la época. Un húngaro meticuloso, ordenado, que llevaba registro de todo, no sé si pensando en el dinero o en la posteridad. 
En un momento de la Exposición uno se da de bruces con la cajonera en la que guardaba las fichas. El orden es memorable y justifica la visita a la misma. En la primera fila, premios Nobel y científicos, o algo así (cito de memoria), pero la segunda es un mazazo para entender de golpe la España de la dictadura: la categoría agrupa a “políticos y empresarios”.
En realidad sobra la conjunción copulativa.
Eran lo mismo.
Y de aquel capitalismo de gente que no arriesga su dinero sino el del contribuyente venimos todos.
Y así nos va…