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26.11.14

Kaplan y el monzón (VII)

Bangladés en el libro de Kaplan. Un Estado que sólo aparece en las noticias como proveedor de mano de obra para las empresas. El viejo Pakistán Oriental, separado cuando, entre otras cosas, las élites del occidente del país intentaron imponer el urdu como lengua, y tan pendiente del Monzón como temeroso de las alteraciones del clima. Un país al que el islam llegó tarde (en el siglo XIII) y en el que hasta ahora se vivía una religión moderada, pero que puede cambiar por el dinero sunní wahabita de Arabia Saudí, que cae en un suelo fértil para el radicalismo, al estar abonado de miseria. Un micromundo, en fin, superpoblado y con matices como los de Chittagong, al este del país, una ciudad ubicada en el límite de la civilización indoeuropea y una demostración, dice Kaplan, que lo importante es tener instituciones que funcionen. cercano a Birmania, y alejado de esa urbe que ya es Calcuta y que marca la presencia de una región, Bengala, dividida en múltiples mosaicos.

Calcuta, cuyo nombre hace referencia a la diosa de la muerte es, asegura Kaplan, especial por muchos detalles. Es capital de la única provincia del mundo en la que gobiernan de manera democrática los comunistas, y fue fundada como un destacamento comercial por los británicos en el siglo XVIII: ahí está la legendaria figura de Robert Clive para recordar que, frente a la pseudociencia marxista, la historia la hacen las personas...

24.11.14

Kaplan y el monzón (VI)

La India como una invención británica, nos enseña Robert Kaplan en Monzón. Una invención avalada por el ferrocarril y por ese elemento articulador que es el Estado. Pero nada de esto era inevitable. No está el mañana -ni el hoy- escrito. La zona de Delhi es el punto de encuentro, señala Kaplan, entre la periferia del Índico y el Asia interior. desde ahí no se ve el mar, pero todo gira en torno al mar. ¿Qué papel jugará la Armada india en el futuro? Esa es una de las preguntas que Kaplan se hace. Y nos hace. ¿Hasta dónde colisionará con China la India en busca de espacios de seguridad?. 

Un Estado, el Indio, que es en sí mismo una paradoja: domina el subcontinente pero está rodeado por todos los lados de Estados claramente fallidos: Birmania, Pakistán, Nepal y Bangladés. 

Veremos que nos depara el futuro... 


PS: una magnífica noticia, la reedición del Rumbo a Tartaria de Kaplan. 

14.10.14

Fascinaciones, por Kaplan (I)

Ya sabe el desocupado lector de esta bitácora que soy lector devoto de Robert Kaplan. No siempre coincido con sus análisis, pero nunca me dejan indiferente. Acabo de iniciar Monzón, un viaje por el pasado, presente y futuro del Índico. Un viaje fascinante hacia un mundo lejano para nosotros: la realidad omaní, lo que puede llegar a ser Gwadar, la diferencia entre Karachi y su área de influencia y el resto de Pakistán, el carácter tradicionalmente laico del Beluchistán, el Guyarat indio, la desintegración de los vínculos comunitarios tanto en la India como en Bangladés; la diferencia entre la milenaria Bombay y la joven Calcuta, cada una en un extremo del país. 

Aún estoy con la boca abierta, desocupado lector, y no llevo ni medio volumen. Ahí van dos cifras: el Yemen es un polvorín, asegura Kaplan, poblado por 22 millones de personas que disponen de 80 millones de armas de fuego. Y sólo la población musulmana de Bangladés es casi el doble que la de Egipto o Irán.

No sé a qué espera para hacerse con un ejemplar.


PS: [...] "el propio pluralismo de Karachi podría salvarla. Era un puerto, a fin de cuentas, con una dinámica población hindú y una comunidad de zoroástricos que ofrecían sus muertos a los buitres en las colinas conocidas como "torres del silencio". Ningún fundamentalismo religioso llegaría muy lejos aquí antes de ser acorralado por otras creencias". (citado por la página 118 de la edición de El Hombre del Tres