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17.12.25

Judíos y misterios

Es un recuerdo de mi infancia. un señor llega a la puerta de la ferre del abuelo y allí estamos sentados un par de primos y yo. Nos pregunta por nuestro abuelo y entra. ¿Quién es? pregunto yo, que soy el pequeño. Artur Mirandela, me responde alguien...  

Desde entonces me he cruzado varias veces con su nombre. Y con su memoria... ¿Quién fue Artur Mirandela? Artur Augusto Das Neves, uno de los miembros más prominentes de la comunidad criptojudía de Braganza, toda una leyenda en La Raya, y por lo tanto en la mi tierra. 

Nació en 1900 y no sé cuando pudo morir. Si murió antes de los ochenta años, es posible que la persona que visitó a mi abuelo fuera su hijo, o un familiar...

Algunas cosas, deslavazadas, en el artículo sobre Los San Román de Zamora, del siglo XV hasta nuestros días. Tras hablar de un tal Francisco de San Román, era uno de los hombres de confianza de Abraham senior, pega un salto mortal para llegar al siglo XVIII. Por el camino descubro que la La ley de revocación del edicto, de noviembre de 1492, permite el retorno a condición de proveerse de un certificado de bautismo.

Interesante también la figura de Anselmo Pérez de San Román, nacido en Remesal en 1866 y fallecido en 1937 en Cebreros, Ávila, o quizá Cabreros. Para terminar, los padres de María Manuela Rodríguez eran primos: Feliciana Fernández y Jerónimo Rodríguez. Repetían el modelo de familia característico en la uniones de los judíos secretos....

4.5.08

Los que se fueron y los que no

Los espacios privados producen virtudes públicas. Déjeme, desocupado lector, que le hable hoy, desde Sanabria, del bar de un amigo. Que se lo recomiende incluso. Hace años, la estación de ferrocarril de la Puebla de Sanabria era un lugar oscuro. Decrépito. El bar, un espacio hecho de plásticos aderezados con cafés amargos a altas horas de la madrugada. Sin alma. Renfe, o el GIF, o ADIF, sacó a concurso por varios años el bar. Y allí fue Paco, a hacerse con él. Lo cambió de arriba abajo. La barra pasó de ser de contrachapado a ser de piedra. No forrada en piedra, no. De piedra. Pintó el local. Lo puso a su gusto. Y el resultado fue espectacular. Además, como Paco es inquieto, convirtió la estación en un punto de encuentro, un espacio para exponer y para conversar. Porque Paco, además de llevar el bar, es historiador. Y persona culta. Ha estudiado, durante años, el pachueco, esa forma arcaica en la que el latín, en plena descomposición, cristalizó en Sanabria y que hoy se considera una forma del leonés. Pero Paco no se limita a las lenguas. También sabe, y mucho, de las legendarias vistas de Remesal, que decidieron el futuro de un Imperio. Y de pinturas rupestres. Y del ciclo del agua en nuestra tierra. Por algo está detrás de muchas de las iniciativas más interesantes de la comarca.

Ahora, en
la Estación hay, además de ordenadores para conectarse a Internet, un espacio wifi para poder trabajar mientras cae la tarde de primavera en Sanabria.

Un espacio de lujo para un lugar tan necesitado de lujos como la tierra sanabresa. Un espacio construido por esos sanabreses que no emigraron y que luchan, día a día, por la tierra que los vio nacer. Si pasan por la Puebla, no dejen de visitarlo.

PS: Las lenguas nacionales que conocemos hoy en día, aparentemente tan naturales, son en gran medida producto del pronto de desaparición de innumerables vestigios del Antiguo Régimen –piénsese en la diversidad de pesos, medidas, monedas, sistemas postales, etc–, nos encontramos en el ámbito lingüístico con un desarrollo paralelo. Sus artífices han sido las academias en algunos casos (España, Francia) […] o la labor conjunta de literatos, pensadores, políticos y puristas (Alemania); y en todos la tenacidad de unos filósofos afanados en encontrar el origen, la esencia y el orden de la propia lengua.
Sosa Wagner Francisco y Sosa Mayor, Igor: El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España. Editorial Trotta, Madrid, 2007. Página 103.